Tiempo  8 horas 21 minutos

Coordenadas 2503

Fecha de subida 10 de febrero de 2019

Fecha de realización febrero 2019

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2.099 m
1.215 m
0
4,1
8,1
16,25 km

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cerca de Ríolago, Castilla y León (España)

Babia y sus silencios
Tremenda raquetada desde el bonito pueblo de Riolago hasta el Valgrán, primer dos mil desde el Oeste de la Sierra de Villabandín. Es curioso esto de la toponimia, a veces tan variable. Basta que alguien equivoque un nombre para que este error se perpetúe. Yo intento poner el nombre que se da por los habitantes de la zona, y en este caso es Valgrán, y no Peñalba, nombre este tomado de la zona administrativa al que pertenece, en este caso Peñalba de los Cilleros.
Partí temprano prometiéndomelas felices al estar la nieve dura nada más bajar del coche, y armado por tanto de raquetas para la aproximación y piolet/crampones para la cima. Más feliz que una perdiz porque además estrenaba piolet (el otro lo perdí en el Estorbín de Valverde, al loro pues si alguien lo encuentra -¡juas!-), que no me hizo falta en toda la ruta. Supongo que será por el cambio climático que políticos con intereses creados y pocas luces se empeñan en negar, pero a mí se me hace difícil comprender como en pleno invierno no se precisan crampones para un dos mil, aunque sea tan sencillito como éste.
En aras a la seguridad, y ya que siempre me encuentro algún temerario por la montaña, he de decir que los crampones en invierno para este tipo de rutas hay que llevarlos siempre, independientemente que se usen o no, y que hay muchos tipos de raquetas, algunas de juguete, con las que intentar esta ascensión, y sobre todo este descenso, es una auténtica temeridad.
En algo más de un kilómetro cogemos una desviación a la derecha, hay que estar al tanto ya que es dónde hay un poste que nos indica que no es por ahí, ya que la ruta señalizada es la que lleva al lago Chao. A partir de aquí ya no hay huella, excepto las de corzos, jabalíes y otras que no supe identificar. La nieve estaba bien, y en la soledad que caracteriza estos parajes, iba raqueteando y disfrutando con mis pensamientos agradeciendo que no saliera el sol, y poder continuar así hasta el final. Pasamos un paso canadiense y en nada llegamos a un pequeño refugio, abierto y limpio, con chimenea, una mesa y un par de bancos dónde me tomé un par de dátiles, básicamente por utilizarlo, ya que hasta ahora no había realizado esfuerzo reseñable. Seguimos por un camino ancho (de La Buenza creo que se llama) sin ninguna dificultad y al poco rato ya vislumbramos el collado (sin nombre que yo conozca) entre el Pico Lobos y Peña Blanca que nos facilitará el paso hasta la Braña Vieja. La verdad es que asustaba un poco la cantidad de nieve que se veía y el esfuerzo que hacía prever.
Tras un leve ascenso en menos de un kilómetro llegamos a una pequeña plana con un cercado de piedras dónde ya vemos con claridad el camino a seguir hasta el collado (las fotos están en Peña Blanca, ya que una vez más se me olvidó poner el waypoint). Con la nieve que había seguí por dónde la orografía me parecía más conveniente, por lo que es probable que me saliera del camino que marcan otros tracks. Al final la pendiente es de casi 30%, pero al estar la nieve blanda, la pude hacer bien con raquetas y bastones, aunque la sudada no me la quitó nadie.
Llegamos al collado y vemos también con claridad la pista que nos llevará hasta la Braña Vieja (2029 m), y también pude ver con claridad la niebla que venía por el Oeste, y que valga la redundancia, iba a hacer que en poco ya no viese nada, lo que ocurrió en la cota de 1900 m.,aquí me volví a salir del track habitual para hacer una ascensión más directa, que carece de dificultad alguna.
Invoqué a la patrona de estos lares, la Virgen de Carrasconte, que siempre hasta hoy había acudido en mi rescate, no sólo para que levantara algo la niebla sino para que dejara de soplar un viento fortísimo creo que del Sur (cuándo os digan que es cálido no os lo creáis), pero debía estar ocupada atendiendo cosas más importantes que a un yayo-montañero porque cada vez soplaba más y cada vez veía menos. Ésto me hizo perder una cantidad significativa de tiempo por tener que ir mirando constantemente el GPS. Pegadito a los matorrales para evitar posibles pestañas seguí lo que suponía la cuerda hasta el Alto de Terreiros (2061 m), que estaba completamente pelado, lo que supongo que era por la fuerza del viento que se había llevado todo. Aquí lo único que veía era la visera blanca (es negra) de mi gorra, y sentía como se formaba un carambanillo en el moquillo que se supone debía gotear. El Valgrán está a dos pasos de aquí, y como no veía un carajo pensé que me iba a costar lo mismo subirlo que irme hacia el collado Machadones. He de decir que esa ruta la había hecho el año pasado sin nieve y sabía que no había más que andar y subir un poco.
Subí pues sin ningún contratiempo excepto el miedito que a veces me asaltaba viendo solo blanco a derecha, izquierda, arriba y abajo, y con un viento del demonio. Llegué sin necesidad de encramponarme hasta el hito de la cumbre y tras la foto de rigor inicié el descenso. Ahí veréis que hay una pequeña vuelta en el track pero con tanto blanco me desorienté unos minutos en mi intento de acortar hacia el collado. Sin el GPS no hubiera podido hacerlo, porque con esa climatología no hay mapas ni brújula que valgan, a no ser que quieras quedarte como una estalactita mientras haces la operación, lo que en mi caso supondría además ponerme las gafas, lo que como dicen en mi tierra de acogida, ya es de coña.
Llegué finalmente al collado Machadones por el que afortunadamente ya había descendido con y sin nieve en un par de ocasiones y por tanto conocía, y, haciendo un absoluto acto de fé ya que sólo veía dónde ponía las raquetas inicié el descenso. Tienen estas raquetas una talonera que la puedes bajar, con lo que talonas antes de pisar, y he de reconocer que me divertí; en realidad casi me da la risa floja de lo bien que lo estaba pasando en ese descenso. El resto del camino hasta Las Veigas (dónde ya vemos el refugio de La Braña y el aprisco que tiene al lado) son dos kilómetros de entretenido descenso dónde ya empezamos a ver algo. No tiene tampoco ninguna dificultad y únicamente hay que estar un poco al tanto de no seguir siempre la dirección hacia el valle por dónde discurre el río, ya que es mucho más cómodo ir un poco a la derecha hasta la zona de Las Veigas por donde lo cruzaremos.
En el refugio se acabó la soledad ya que había gente que había subido de excursión desde Riolago y desde aquí ya nieve muy pisada hasta nuestro punto de partida, quedándonos todavía 5 km que al final se me hicieron algo pesados ya que mis gemelos protestaban por el esfuerzo.
El track es bueno, y la ruta la he calificado como fácil porque realmente lo es, requiriendo únicamente si hay mucha nieve de cierta condición física.
Disfrutad
Cima 2.127m
Cima 2.125m
PANEL DE RUTA

4 comentarios

  • geordp 10-feb-2019

    Una gozada leer tus rutas, hasta me ha entrado frío...je!
    Desde luego las fotos impresionan bastante.
    Menos mal que sabes disfrutar, aún en la adversidad.
    Gracias por compartir.

  • Foto de Íñigo

    Íñigo 11-feb-2019

    Gracias a tí por leerla y comentarla

  • PaulaHLiebo 15-feb-2019

    He disfrutado mucho leyendo la ruta, aunque he de admitir que también me ha entrado algo de frío y desorientación. Al fin y al cabo todo habilidades del autor. Muchas gracias!

  • Foto de Íñigo

    Íñigo 15-feb-2019

    Eres la pera

    Gracias a tí

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