Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  7 horas 52 minutos

Coordenadas 1427

Fecha de subida 11 de enero de 2015

Fecha de realización enero 2015

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1.794 m
1.080 m
0
3,1
6,1
12,21 km

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cerca de Soto del Real, Madrid (España)

A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino.

Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas.

Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora.

Hueco de Coberteros

Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros.

Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Arroyo de Coberteros
  • Foto de Arroyo de Coberteros
  • Foto de Arroyo de Coberteros
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  • Foto de Arroyo de Coberteros
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Arroyo de la Herrada
  • Foto de Arroyo de la Herrada
  • Foto de Arroyo de la Herrada
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Arroyo Del Mediano
  • Foto de Arroyo Del Mediano
  • Foto de Arroyo Del Mediano
  • Foto de Cantera de Gneis (Abandonada)
  • Foto de Cantera de Gneis (Abandonada)
  • Foto de Cantera de Gneis (Abandonada)
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Cordel Del Ortigal
  • Foto de Cordel Del Ortigal
  • Foto de Cordel Del Ortigal
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Descansadero de Canto Cochino
  • Foto de Descansadero de Canto Cochino
  • Foto de Descansadero de Canto Cochino
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de El Lomo
  • Foto de El Lomo
  • Foto de El Lomo
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de GR-102
  • Foto de GR-102
  • Foto de GR-102
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de MIRADOR1
  • Foto de MIRADOR1
  • Foto de MIRADOR1
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Parking4
  • Foto de Parking4
  • Foto de Parking4
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Pista2
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.
  • Foto de Senda de la Abutarda
A pesar de su modesta altura su prominencia le hace destacar en la distancia. Su depresión siempre fue el paso natural más seguro entre los ariscos roquedos. Pastores y monteros, bandidos y cazadores lo utilizaron desde antiguo como mal menor para llegarse desde las llanadas del pie de sierra cercanas a Soto y Manzanares, hasta la depresión central pedricera, cuyo epicentro lo señala el hoyo de Canto Cochino. Hoy es destino cotidiano de los excursionistas y montañeros que toma la sierra cada fin de semana. Aunque lo habitual es que se encaramen a este despejado portacho por su lado occidental, remontando el vallejo de la Dehesilla en un sencillo ascenso desde el interior de la Pedriza. Mucho menos cotidiano es hacerlo por el lado opuesto. Supone ascender desde la llanada del Jaralón, a través del Hueco de Coberteros. Sin ser difícil, resulta más esforzado que el camino normal. A cambio, esta entrada por la puerta trasera de la Pedriza, regala un recorrido por parajes apenas transitados y la visión de perspectivas serranas desconocidas. Desde el Canto del Berrueco continuar por la pista rumbo Norte hasta una cercana encrucijada. Tomar el ramal de la izquierda, dejando atrás una puerta metálica, junto a un cartel que señala la prohibición de circular por esta ruta salvo vehículos autorizados. Sobrepasar una vieja cantera y comenzar la subida, siguiendo las señales blancas y rojas de una variante del sendero de gran recorrido GR-10, que asciende hasta el collado. Sin tomar el ramal que va hacia el cercano río, continuar de frente. Al principio es una cuesta suave, pero pronto se empina. Sin hacer caso de los ramales que se abren, continuar por la pista principal hasta alcanzar una cerrada curva con mayor inclinación que la traída hasta ahora. Hueco de Coberteros Abandonar la pista y proseguir por un camino que emboca hacia este vallejo que nace en el collado de Quebrantaherraduras. Forma una importante depresión conocida como Hueco de Coberteros, por cuyo fondo discurre el arroyo del mismo nombre. La senda continúa el ascenso hasta una cantera abandonada. Cruzarla y proseguir con el mismo rumbo hasta empalmar de nuevo con el camino que recorre la ladera del cerro del Jaralón, a una centena de metros del fondo del valle, por donde discurre el arroyo de Coberteros. Algo más arriba cruzar una cerca y luego un riachuelo. Se alcanza un gran bloque de piedra bajo el que pasa el sendero. Más arriba el camino prosigue su escalada rumbo al collado cruzando en ocasiones zonas de cerrada vegetación. En la parte final, se aclaran los arbustos y, a causa de la reciente nevada, hay que atravesar algunos tramos cubiertos por la nieve hasta alcanzar el collado, en cuyo centro se eleva otro característico canto pedricero.

2 comentarios

  • viriatoluso 10-feb-2016

    El valle no nace en el collado de Quebrantaherraduras sino en el de la Dehesilla.

  • Foto de elarvi

    elarvi 11-feb-2016

    Interésate reflexión, no sé cómo no me habré dado cuenta antes, espero no haberle enturbiado la ruta.

Si quieres, puedes o esta ruta