Tiempo  5 horas 59 minutos

Coordenadas 1561

Fecha de subida 27 de diciembre de 2015

Fecha de realización diciembre 2015

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1.888 m
1.199 m
0
4,3
8,6
17,23 km

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cerca de La Pradera de Navalhorno, Castilla y León (España)

Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara"

De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos.

Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena.

Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo.


La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos.

Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama.

El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia.

Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra.

En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.
Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara" De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos. Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena. Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo. La Subida a la Silla del Rey, en lo alto del cerro del Moño de la Tía Andrea, es una de las excursiones más arraigadas entre los vecinos y veraneantes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. el recorrido comienza en la Puerta de Cosíos, que daba acceso a los Jardines del Rey junto a la monumental fuente de los Baños de Diana, aunque actualmente permanece siempre cerrada. Frente a la puerta hay una barrera que limita el acceso de vehículos al interior de los montes de Valsaín. Pasamos junto a ella y avanzamos por el camino que se adentra en el robledal y cruzamos el puente Blanco. Seguimos avanzando entre pinos y robles. A los lados del camino suele haber grandes pilas de troncos procedentes de las cortas selectivas que se realizan para garantizar la conservación del pinar y su aprovechamiento sostenible. Continuamos la suave subida y cruzamos sobre las rumorosas aguas del arroyo de la Chorranca por el Puente Negro. Los dos cruces inmediatos los tomamos a la izquierda para llegar al Vado de los Tres Maderos. Cruzamos por el puente de nuevo el arroyo de la Chorranca e iniciamos la dura ascensión. Pasamos sobre la cacera que desvía agua del arroyo para el Mar de los Jardines y en el cruce inmediato seguimos de frente. El camino traza una curva pronunciada con gran pendiente de la que sale un camino que lleva a la fuente del Chotete. Si llegamos hasta ella hemos de volver a la pista y continuar con la ascensión. Las rampas de subida son duras según vamos rodeando el cerro. A la derecha sale un camino que baja hacia el arroyo de la Chorranca y enseguida llegamos a un amplio collado que nos da un descanso merecido antes de seguir por el sendero que sale a nuestra izquierda y nos conduce a lo alto del cerro, donde se encuentra la pétrea Silla del Rey. En la inscripción que recorre el interior de su respaldo se puede leer la fecha de 1848. Los árboles le han ido ocultando la vista dominante que tenía sobre el Real Sitio, sus Jardines y buena parte de la provincia de Segovia. De esta vista podremos disfrutar parcialmente acercándonos a los riscos. De vuelta al collado nos encontramos de frente con la majestuosa mole de Peñalara, la máxima elevación de la Sierra de Guadarrama. El regreso lo podemos hacer por la pista por la que subimos o por el camino que baja con más pendiente hacia el arroyo y que recorta algo la distancia. Esta ruta es ideal para realizarla en verano porque transcurre practicamente por la sobra. En algunas ocasiones, con el fin de que no se nos hiciera tarde, atravesamos campo a través, salvo el tramo que llega a la fuente del chotete que tiene mucha pendiente, el resto no entraña ninguna dificultad. No obstante en la puntación indicaré moderado para que la gente lo sepa.

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    Si quieres, puedes o esta ruta