Tiempo  4 horas 47 minutos

Coordenadas 1727

Fecha de subida 13 de noviembre de 2017

Fecha de realización noviembre 2017

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940 m
737 m
0
3,8
7,7
15,35 km

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cerca de Alhama de Granada, Andalucía (España)

Excursión por el cauce del río Alhama que avanza desde la parte baja del pueblo, a través del "Tajo" hasta la pantaneta, para luego rodearla y volver.

En las fechas en la que la hemos realizado ya aparecen los colores otoñales de la época, lo que le da un mayor colorido al camino.

A lo largo de la ruta encontraremos molinos abandonados y pilas de lavandera excabadas en la roca en el margen del río.

El camino continua hasta la pantaneta, donde podremos encontrar puntos de observación de aves.

Rodearemos la pantaneta y volveremos por el mismo camino para terminar ascendiendo y cruzando por el centro histórico de Alhama de Granada que es de gran belleza.

La ruta es fácil y llana. Hay que llevar agua puesto que por el camino no encontraremos donde abastecernos.

Que la disfrutéis.

De camino a la pantaneta pasaremos por la Ermina de Nuestra Señora de los Ángeles, que data de 1500 y que cuenta la leyenda que:

El 2 de agosto de 1500 cuando un caballero viajaba desde Málaga a Alhama de Granada era un señor de alta alcurnia, según revelaba su rico porte, cabalgaba por la huerta llamada hoy del Cañón, cuando un movimiento producido quizá por algún réptil en los tarajes del camino, espantó al alazán que roto el freno, partió á todo galope, saliéndose del camino tomó por la derecha y ciego se precipitó sobre el Marchant, el tajo cortado con una altura de más de ochenta metros.
La caída por necesidad era mortal, el jinete así debió aceptarlo que al volar por el vacío, dicen que se encomendó á Nuestra Señora cuya solemnidad se celebraba, rogándola porque “al menos le diese tiempo de disponerse como cristiano para morir cual sus mayores.”
La Señora le hubo de oír ya que el devoto dio un golpe atroz sobre una roca, que hizo trizas el caballo y arrojó al caballero á cien pasos del siniestro, al pié del tajo.
El susto y la contusión le privaron el sentido. Cuando volvió en sí, miró al frente con avidez y vio lo que ninguno antes de él, una imagen de Nuestra Madre en la cavidad de una roca…
Puesto de rodillas ante ella, confesó que la vio en su síncope y le dijo que había escuchado su súplica, que le daba tres días de vida y le edificase un altar en aquel sitio sacándola de su antiguo escondrijo.
El pueblo inmenso escuchó absorto el relato del caballero, que se dispuso á morir en tres días, dejando sumas cuantiosas que tenía en Málaga, de donde era, para la edificación de la capilla, encomendando al señor Vicario eclesiástico y al señor Corregidor la ejecución de su última y solemne voluntad.
Finalizado el plazo, el caballero pasó á mejor vida.
Al año siguiente una función religiosa se celebraba para colocar la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles en su nuevo albergue: al día siguiente se cantó un Réquiem por el alma del ilustre y piadoso viajero y se colocó una cruz en el sitio de la catástrofe que todavía los viajeros saludan al pasar, y se conoce con el nombre de salto del caballo.

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