Tiempo  8 horas 31 minutos

Coordenadas 2121

Fecha de subida 24 de agosto de 2018

Fecha de realización agosto 2018

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729 m
76 m
0
5,6
11
22,49 km

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cerca de Cades, Cantabria (España)

Al día siguiente ya abandonamos el río Nansa y tenemos ante nosotros una etapa que podría dividir en dos partes:

La primera son tramos por carretera (muy pocos coches) y sin pendientes acusadas hasta llegar a Lafuente.
La segunda parte abandona por momentos la carretera y ya tenemos pendientes más fuertes, sobre todo a partir de Borió.



Iniciamos esta etapa desde el albergue de peregrinos de Cades, después de desayunar nos dirigimos a la Ferrería de Cades.



La Ferrería de Cades fue terminada de construir en 1752, y su función era la de producir hierro utilizando la fuerza hidráulica del agua, que se encargaba de mover los mazos y fuelles necesarios para el proceso. La Ferrería, integrada en un complejo arquitectónico más amplio junto con los dos molinos harineros y la panera, ha sido recientemente rehabilitada.

Estos primeros 10 Km. de la etapa son en casi su totalidad por carretera, eso sí, no muy transitada.



Nos topamos con el mirador de la Palombrera a la hora del amanecer.



Pasaremos por varias poblaciones y algún punto donde coger agua hasta llegar a la localidad de Lafuente (donde hay un albergue).



Nos detendremos al lado de la iglesia Románica de Santa Juliana sin duda, el templo románico más importante de la comarca.



Ahí nos desviamos de la carretera para subir por Burió (fuente) y llegar hasta el collado de la Hoz.



Las pendientes son más acusadas hasta llegar al collado de la hoz, pero merece la pena ya que veremos las primeras estribaciones de picos de Europa dentro de un paisaje maravilloso.



Ya solo nos queda la bajada hasta llegar a Cicera (albergue).



Una vez en Cicera, merece la pena acercarse hasta el cercano Mirador de Santa Catalina por la tarde, para contemplar una impresionante panorámica del desfiladero de la Hermida en toda su extensión.



El Desfiladero de la Hermida se nos muestra en toda su inmensidad bajo nosotros, también podemos intuir lo que nos toca bajar al día siguiente ya que tendremos que atravesar esa pequeña carretera que se ve en el fondo del desfiladero.



La subida y posterior vuelta a Cicera sera de unos 6Km y se hace por una pequeña carretera que sube por el monte Hozarco hasta unas antenas de telefonía y a su lado esta el mirador.



En Cicera tendremos posibilidad de comer y cenar en la Taberna de Cicera, donde nos atendieron estupendamente y pudimos disfrutar de está contundente hamburguesa que estaba buenísima.



Ademas nos dejaron preparado el desayuno para calentarlo en el albergue por si queréis salir temprano al día siguiente.

Espero que os haya gustado.

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Taberna de Cicera: 942 74 88 52
Albergue de Cicera: 658 328 773
Albergue de Lafuente: 638 148 170




Distancia total: 22.53 Km
Desn. de subida acumulado: 1041.96 m
Desn. de bajada acumulado: 622.47 m
Altura máxima : 722.43 m
Altura mínima : 76 m
Altura en inicio: 76 m
Altura en final: 494.7 m
Ratio de subida: 8.14 %
Ratio de bajada : 8.05 %
Desnivel positivo por Km: 46.25 m
Desnivel negativo por Km: 27.63 m
Tiempo total : 8:31:07 h
Velocidad media total: 2.64 Km/h
Información

Cades

Museo

Ferrería de Cades

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panoramica

mirador Palombrera

Información

Venta Fresnedo

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Fuente sobrelapeña

Arquitectura religiosa

Iglesia Románica Santa Juliana de Lafuente en Lamasón. XIII

La iglesia de Santa Juliana es, sin duda, el templo románico más importante de la comarca. De una sola nave y ábside semicircular, su interés radica en a la uniformidad de la construcción conservada y en la originalidad de sus sencillos y toscos detalles decorativos, realizados posiblemente por canteros de la zona a finales del siglo XII. A pesar de su restauración en los años setenta, la iglesia de Santa Juliana en Lafuente, es uno de esos edificios en los que parece que se ha detenido el tiempo. El paisaje circundante, sus humildes proporciones, la conservación de los elementos básicos, así como la inexistencia de grandes variaciones en su estructura original, hacen de este templo un buen ejemplo de lo que fue la iglesia románica de concejo. La puerta principal se abre, en este caso, al oeste. Avanzada del muro, está compuesta por cinco arcos ligeramente apuntados y la cubre un pequeño tejadillo con cornisa sostenida por ocho canecillos sin decoración. Destacan en la portada sus originales capiteles, llenos de ingenuidad formal y arcaica naturalidad. En el muro sur existe otra pequeña puerta con arco apuntado y una columna a cada lado, que rematan en capiteles del tipo de los de principal. El ábside, semicircular, se divide mediante columnas dobles que rematan en su base en unos pequeños contrafuertes escalonados y en su parte superior en capiteles dobles. Hay en el lienzo central, señales de haber tenido en origen una ventana, hoy desaparecida. En el interior del templo existe un arco triunfal de medio punto, apoyado en cimacios con decoración vegetal. Los capiteles de este arco, aunque toscos, presentan mayor cuidado en la ejecución y motivos mas complejos. El capitel de la izquierda representa la adoración de los Magos, curioso por la organización de las figuras en tan reducido espacio y por la arcaica sonrisa que se aprecia en los rostros de los personajes, muy al estilo de algunos capiteles de Aguilar. En el capitel de la derecha, de menor calidad, se representa una escena al parecer ceremonial, de difícil interpretación en la que destaca en su parte central un personaje con una bandeja sobre la que descansa un libro. La cronología del la iglesia de Santa Juliana, en función de sus elementos decorativos, rondaría las ultimas décadas del siglo XII o las primeras del XIII.
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Pilón

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Manantial

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Pilón Collado de la Hoz

Un poco más abajo del camino.
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Fuente Cicera

Al lado del albergue
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Mirador de Santa Catalina o La Bolera de los Moros (Monte Hozarco)

La Bolera de los Moros, el otro nombre que dan en Peñarrubia al mirador de Santa Catalina, es uno de esos lugares en los que uno puede imaginar cómo sería su casa en semejante emplazamiento, seguro que escogido por la mano de varios dioses. Porque lo de que allí arriba, en los restos de ese castillo-fortaleza, hubo una bolera en la que los moros jugaban con pelotas de oro, forma parte de la leyenda para los cristianos. Comentan los lebaniegos que no hay sitio mejor para ver la grandeza del desfiladero de La Hermida que este. Levantado hace 18 años. Pisando su barandilla sobre el abismo, se empatiza con la presencia de quien depositó la piedra barnizada, cubierta con unas palabras sobre el tiempo que alguien dedicó allí a leer y escribir. Es imposible no envidiar al ausente que gastó días u horas de disfrute. El lugar es una pasada, sin más. Y un pecado hacer el Camino Lebaniego o el desfiladero y no desviarse para sentir tal belleza. Dicen que es un sitio a visitar en días despejados. Va en gustos, es una experiencia observar las nubes que puedes tocar con la mano y como se quedan enganchadas en los picos, mientras la carretera del desfiladero es una culebra con una raya blanca continua en el centro. Si además las nubes se han cernido sobre el lugar cuando llegas de un sol espléndido en Santa María de Lebeña, el espectáculo hechiza. Un cambio tal en menos de media hora es un subidón. O bajón. Esas cosas del Cantábrico y sus Picos de Europa.
Información

Cicera

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    Si quieres, puedes o esta ruta