Tiempo  3 horas

Coordenadas 965

Fecha de subida 30 de enero de 2017

Fecha de realización enero 2017

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781 m
688 m
0
1,5
3,1
6,19 km

Vista 812 veces, descargada 56 veces

cerca de Aizpún, Navarra (España)

El termómetro marca -4º, normal estamos en enero. El cielo entre nubes y claros presagia una mañana muy fría en las zonas expuestas al aire norte proveniente de los Altos de Goñi.
Me despido de POZO JANO, hoy no toca subir a los altos hoy, toca bajar a las cuevas. Hay que aprovechar las bajas temperaturas y disfrutar del espectáculo que ofrecen las heladas aguas remansadas y las que, gota a gota, simulan estalactitas en los techos extraplomados.

Inicio la ruta bajando por la NA-7030, dirección Goñi. Aizpún comienza a despertar, el humo de la leña de haya sale por chimeneas madrugadoras. La cuadra de Pitxelena en Mendigain está abierta y en ella ¡cómo no!, está faenando Alfonso. Comentamos, como de pasada, sobre el frío y la vista inigualable que ofrece en este tiempo Artazúl, nos despedimos y, cada uno a lo suyo.
Continuo por la comarcal hasta el PK 14, a la dcha hay un pequeño aparcamiento con un paso, de la antigua cañada, cerrado por una cancela metálica. Pasada ésta giro a la dcha, una escalera permite el paso cómodo por la alambrada que inicia la senda que, recorta por el linde entre el cortado y las piezas de La Romaga, llega al salto del, hoy sí, río Auxope que cae con estrépito en Artazúl. Las vistas son inigualables, nada que ver con las de temporada seca. Desde el “balcón” dominas el salto pero, tiene su riesgo y una cierta atracción al vacío, así que cuidado con los pequeños. La vista del desplome del agua salpicando las laderas blancas del lago, no tiene parangón.
Tras el temor y vértigo que produce este cascada, inicio la bajada a la caverna de Artazul y contemplar desde el interior, la cortina que produce el agua al desplomarse en el lago. Retomo mis pasos por la senda de venida, al encuentro de la escalera que facilita el paso de la alambrada. Saltada, bajo a cruzar el regatxo, prácticamente seco, de Iturburu. Iniciando el camino que baja a la senda del Ermín. Otra alambrada cierra el paso, con otra escalera para salvarla. Es el sitio ideal para ver el salto del Iturburu (cuando lleva agua) a la cueva de Irurbe; donde se ven “misteriosas construcciones”.
Bordeando, por el camino junto al cortado del Cerrado, cruzo la regata de Muñubizkar que continúa al fondo del valle con el nombre de regatxo del Udarbe. Bajo Sanpedrope, por la senda del Ermín hacia Malkór, transcurre un camino cómodo anchado no hace mucho. A 500 ms aprox. un cairn marca un desvío a la dcha, inicio de una senda que me sumerge en un robledal, hoy sin hojas y que pierde altura rápidamente. La senda que baja del Ermín, termina en un pequeño prado donde espera, un monumental bloque de piedra desprendido, no hace demasiados inviernos, debido a la gelivación. El Udarbe, corre por el centro del pequeño valle, que, con las aguas del Auxope y las pocas del Iturburu adquiere el rango de río que, se precipita veloz hacia la foz formada Las Tres Mugas y La Zorroka, horquilla de salida al Nacedero de Arteta.
El Udarbe en esta época, debido al deshielo, trae abundante y rápido caudal lo que puede dificultar el paso, sobre todo a los pequeños, hay que tener un poco de paciencia y recorrer la orilla ,siempre hay un vado.
En la orilla opuesta, pasado el río, una senda de subida cómoda, nos acerca a la cortina de agua que, al chocar con el lago, salpica su entorno produciendo, gran cantidad de hielo en la ladera orientada al N. La senda, que sube por mi izda. esta expuesta al N y hoy está realmente peligrosa debido a los arbustos que crecen en primavera y que en estas fechas acumulan gran cantidad de hielo. La ladera, está totalmente helada, por efecto de las salpicaduras del agua, que al convertirse en hielo, su peso vence las ramas de los arbusto y hace que se doblen sobre la senda tapizándola de hielo, con el consiguiente riesgo de un patinazo y una mala caída al lago. El trayecto hasta la caverna es corto y hay que tener tranquilidad para no tener percance. Para evitar este paso, se puede subir por la orilla contraria, la izda. del río, pero no hay senda y es una subida más exigente. Se parte desde el prado donde está el gran bloque de piedra y por la orilla izda. del Udarbe, subiendo “al derecho”, sin perder la vista de la caverna, se llega.
La caverna de Artazul es diferente si la vemos desde dentro o desde arriba. Realmente en esta época lo importante son las vistas inigualables desde dentro de Artazul y su sonido monótono emitido por el agua en su caída. A partir de junio y llegado noviembre, el Auxope es un cauce seco y es, cuando los barranquistas disfrutan de su pasión deportiva. Saltando Artazúl y bajando por el barranco hasta el Nacedero
No siempre el Auxope fue intermitente, tubo molino de agua en su cauce y las mujeres de los pueblos riberos bajaban a lavar la ropa a sus aguas. La conducción de agua a las casas en los pueblos fue uno de los grandes avances del siglo pasado, luego si el río se quedaba sin agua era por una razón indiscutible y bien común. Hoy el problema es otro, la conducción del agua a las casas de los pueblos viene de la Mancomunidad, por tanto, ¿dónde va a parar el agua de las fuentes?
Abandono la caverna de Artazúl y sigo por la izda bajo los afloramientos calizos con cuidado de las “estalactitas de hielo” que se desprenden continuamente, hacia la cueva de Irurbe. Son pocos los días que el Iturburu salta y pasa por delante de la cueva para unirse al Udarbe. La cueva muy colmatada debido, posiblemente al arrastre de materiales por agua y hielos, que hace millones de años soportó. Aquí están las “construcciones”, vistas anteriormente desde lo alto. Quienes hacen esto no lo se. Este barranco de Artazul ha tenido para algunos grupos cierto influjo, recuerdo una especie de templo que realizaron en la zona del lago, hace unos años. Otra de las “cosas” que me sorprende es la proliferación de vías de escalada por los techos extraplomados. Las técnicas que utilizan necesitan de cintas con mosquetones engarzados a soportes unidos al techo que dejan colgando a los que se unen las cuerdas fijas.
Dejo atrás Irurbe, y sigo la ruta hacia la caverna de Maldaia. Vuelvo sobre mis pasos, parte del recorrido anterior, mi idea no es volver por la senda helada así que, bajo a la orilla del río y en cuanto encuentro un vado cruzo el río. La senda, a Maldaia, transcurre por la orilla dcha del Udarbe hasta que comienzan los rápidos al final del pequeño valle.
El desvío de la senda, bien marcada, comienza con la subida hacia los pinos a media altura hasta el camino de Mendigaimpe; que marca la línea de pinos plantados hace cuarenta años, que como otras plantaciones, quedan al albur de mejores tiempos para su tala. El camino ancho en falso llano, es agradable de recorrer protegido, como está, del helador viento N. Poco me cuesta llegar a la curva de Lizibar, donde es obligado el desvío a la dcha, para adentrarme en una zona con el micro-clima más húmedo del valle, líquenes y musgos que cubren piedras y árboles lo atestiguan. El fondo del pequeño valle donde se encuentran la caverna de Maldaia y la cueva de Lizibar va retomando su condición pretérita, los animales -vacas y yeguas- acceden poco a él al tener trabas, “forasteros”, que les dificultan el pacer, lo que facilita que los arbustos crezcan sin control cerrando los pasos.
Comienzo el acercamiento siguiendo el curso del “riatxuelo” Zabalzoko que pocos días al año lleva agua. Al poco estoy en la caverna de Maldaia, un impresionante “refugio con abrevadero” para ganado vacuno y caballar. Hace tiempo fue, para los ganaderos de Aizpún, un lugar muy importante para cerrar el ganado; hoy las costumbres del ganadero han cambiado.
No sé quienes, ni con que permiso, se han “apropiado” de ésta caverna-refugio para el ganado, usándola como propia, colocando sus vías de escalada con cintas mosquetones y cuerdas fijas que cuelgan de un gran fenómeno natural (como pocos), el extraplomo de cierre. Formado a lo largo de millones de años con los afloramientos de sus estratos de caliza a la vista y en el que,algún pliegue “pierde” agua del gran lago de Andía. Un monumento de la naturaleza que deberíamos respetar y proteger todos.
Pero con estar mal lo anterior además, tenemos que soportar “construcciones” y lo que es gravísimo, un verdadero basurero con colchones de espuma, esterillas descompuestas, asientos de espuma tirados sin control y dejando que se pudran las espumas por la humedad a lo largo del tiempo, un basurero. Si alguien piensa que el ganado va a volver a lo que antes fue suyo, está equivocado, han sido expulsados.
Abandono Maldaia incrédulo con lo visto, no puedo entender que, personas que dicen “amar” la montaña, la maltraten de esta manera. Mi ruta, sigue hacia la cueva de Baratxitos, la senda roza los desplomes calizos que dejan chimeneas de escape, una senda “les” permite economizar esfuerzos en acarreo de materiales. Sigo la estrecha senda que serpentea entre la pared y los bloques caídos. La Cueva de Baratxitos, está bajo el prado de Baratzeko, una pequeña lengua de terreno de pastos y no se puede comparar con Maldaia. Su tamaño es mucho más pequeño, pero su interés reside al descubrirnos los afloramientos karsticos, en los que se acomoda el sinclinal que forma al valle de Goñi.
Vista la Cueva de Baratxitos retorno a Aizpún. Las sendas son confusas, sigo el cauce seco de un pequeño regatxo que se une con el Zabalzoko, el regatxo que salta en Maldaia. A la izda. se inicia el camino de Lizibar, antes transitado animales de herradura hoy olvidado; la subida al portillo es corta y con poco desnivel. El portillo de Lizibar abre el desvío, a Aizpún o Mendigaimpe. Me queda una pequeña subida y el llano del Camino de Lizibar hasta Aizpún.

NOTA IMPORTANTE : El seguimiento del itinerario así como, la información adicional que acompaña a esta ruta es orientativa y subjetiva. Por tanto, quien haga seguimiento total o parcial del mismo, asume la plena responsabilidad ante los riesgos propios de la práctica de la actividad.

EL DÍA 2 DE ABRIL VOLVÍ A LA CAVERNA DE MALDAIA Y COMPROBÉ, CON GRAN SATISFACCIÓN, QUE LA HABÍAN LIMPIADO.
SALUD AL QUE SABE RECAPACITAR.
La caverna de Artazul es diferente si la vemos desde dentro o desde arriba. Realmente en esta época lo importante son las vistas inigualables desde dentro de Artazul y su sonido monótono emitido por el agua en su caída. A partir de junio y llegado noviembre, el Auxope es un cauce seco y es, cuando los barranquistas disfrutan de su pasión deportiva. Saltando Artazúl y bajando por el barranco hasta el Nacedero
El fondo del pequeño valle donde se encuentran la caverna de Maldaia y la cueva de Baratxitos va retomando su condición pretérita, los animales -vacas y yeguas- acceden poco a él al tener trabas, “forasteros”, que les dificultan el pacer, lo que facilita que los arbustos crezcan sin control cerrando los pasos. Comienzo el acercamiento siguiendo el curso del “riatxuelo” Zabalzoko que pocos días al año lleva agua. Al poco estoy en la caverna de Maldaia, un impresionante “refugio con abrevadero” para ganado vacuno y caballar. Hace tiempo fue, para los ganaderos de Aizpún, un lugar muy importante para cerrar el ganado; hoy las costumbres del ganadero han cambiado.
La Cueva de Baratxitos, está bajo el prado de Baratzeko, una pequeña lengua de terreno de pastos y no se puede comparar con Maldaia. Su tamaño es mucho más pequeño, pero su interés reside al descubrirnos los afloramientos karsticos, en los que se acomoda el sinclinal que forma al valle de Goñi
La cueva muy colmatada debido, posiblemente al arrastre de materiales por agua y hielos, que hace millones de años soportó.

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