Tiempo  7 horas 55 minutos

Coordenadas 995

Fecha de subida 4 de febrero de 2018

Fecha de realización febrero 2018

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484 m
213 m
0
5,3
11
21,02 km

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cerca de Alcanadre, La Rioja (España)

Estupenda ruta en un día fresco por las zonas más agrestes de los municipios de Alcanadre y Agoncillo (San Martín de Berberana).

No se asuste nadie si en algún momento aparece algún que otro apunte desenfadado, y no se tenga inconveniente en separar el grano de la paja.

Para los que prefieran una visión más esquemática del recorrido, he incluido en el reportaje 48 fotografías con comentarios que solo se visualizan desde un ordenador . Para una mejor comprensión de la ruta recomiendo leer el relato global, y como complemento, los apuntes incluidos en cada waypoint. Aunque un poco largo, confío que pueda resultar entretenido para todo el mundo.

La marcha se inicia en término de Alcanadre en el punto denominado Los Tres Corrales al que se accede viniendo de Lodosa, tras rebasar el pueblo por completo y seguir 300 metros más allá de la cooperativa del vino, entrando por el primer camino a la derecha y siguiendo casi tres kilómetros pasando por la llamada Cuesta del Quemado. Los/las de Alcanadre, seguro que lo han pillado, el resto, no sé yo.

Aparcamos el coche y nos equipamos convenientemente con los imprescindibles bastones, polainas y botas de monte, (y ojo con coger el bastón de la abuela, como hizo uno de mi pueblo que salía la primera vez).
Comenzamos la marcha en dirección al primer monte que tenemos justo encima nuestro en dirección noroeste fuera del camino por el que hemos venido en coche.
En esta primera etapa nos dirigimos a la llamada zona de El Encinar con sus dos elevaciones mayores, primero la 513 y luego la 514 (esta última se reconoce porque tiene un asentamiento de colmenas).
La ascensión no presenta gran dificultad y desde esta zona ya podemos disfrutar de excelentes panorámicas del paisaje que nos irá acompañando en las primeras etapas de la ruta. En particular nos fijaremos en toda la zona cultivada de Alcanadre (La Plana, Peñascasa, El Plantío y El Campillo, este último con unas empinadas laderas que lindan con los términos de Mendavia y Sesma) así como fincas del municipio navarro de Mendavia (antigua granja y regadíos de Imaz). en la foto 1 podemos apreciar todos esos parajes. Al Sur en zona riojana es perfectamente visible Sierra La Hez con el Cabimonteros dominándolo todo, así como los pueblos de Ausejo, El Redal y Corera.
Por estos parajes disfrutaremos de zonas verdes con encinas carrascas autóctonas y no será raro que contemos con la compañía de alguna bandada de buitres procedentes de la colonia permanente que anida a sus anchas en los cortados que hay en la zona de Aradón, frente al Ebro. La observación de estas aves en vuelo a simple vista o con la ayuda de unos prismáticos resulta de una particular belleza (foto 2), sobre todo si pensamos que esta colonia es mucho más genuina que las que se mantienen semiartificialmente en otros lugares en los que se les proporcionan aportes de forma continuada.

Desde la cota 514 proseguimos la ruta campo a través en dirección oeste, descendiendo por una cresta alomada hacia el barranco que vierte sus aguas en las cercanías de la Ermita de Aradón. En frente de dicha cota, podemos contemplar el pico Serrezuela o La Mesa que será próximo objetivo de nuestra ruta.
Otra opción para llegar a la ermita sin tanta complicación, es hacer el trayecto por un camino que pasa justo entre las cotas 513 y 514 que hemos citado anteriormente, y que arranca 700 metros después de Los Tres Corrales, pero este itinerario es como muy facilón y tiene algo menos de atractivo visual.
De un modo u otro, llegamos a Aradón, lugar de peregrinaje del pueblo de Alcanadre. Aledaño a la ermita se encuentra el ya citado barranco que casi textualmente, corta la barrera que separa El Encinar y La Mesa, de la vega del Ebro y que en su tramo final tiene una profundidad de más de diez metros.
Y que nadie se crea lo de que por aquí había una presa gigante y que se rompió, que es todo mentira. De todos modos tampoco está de más mantener en el aire las leyendas o creencias populares.

También podemos divisar la zona que se conoce como Las Picas de Aradón con aspecto de cornisa natural bajo la cual se asienta la mencionada colonia de buitres de Alcanadre mirando hacia la vega del Ebro y cuya visita reservamos para otra ocasión. Si queréis saber como son, como mi colega Ana es de por allí, si eso, le decís que os lo cuente que es muy maja.

Tras las fotos de rigor en la ermita, remontamos el barranco (foto 3) en dirección sur para poder encontrar una zona donde poder vadearlo, lo cual podremos hacer trás recorrer unos 400 metros, por el lugar que los alcanadrenses llaman Pozocarbón (que en realidad es la denominación de la zona en su conjunto). Lo del carbón aún no me acaba de cuadrar, así que ya investigaré por ahí.

Esta zona del barranco suele tener charcas de agua salobre con vegetación típica de humedales. No será raro que a determinadas horas del día, podamos divisar en las proximidades de dicho barranco algún grupo de corzos que bajan a abrevar como así pudimos comprobar nosotros. La presencia de huellas de animales será una constante a lo largo de toda la ruta y de hecho muchos de los senderos por los que pasaremos parecen labrados exclusivamente por ellos.
Tras vadear el barranco acometemos nuestro próximo objetivo, la cota 540 en la zona de La Mesa. Después de alcanzar y seguir por el camino que pasa junto a los corrales en ruinas de Valseca y que finaliza en una finca agrícola, comenzamos la ascensión campo a través, la cual no resulta excesívamente difícil excepto por la abundancia de aulagas (Genista scorpius) y otra vegetación arbustiva espontánea que invade todas las laderas del monte por falta de ganado que las transite. Simplemente se trata de ir parando de vez en cuando e ir superando los diferentes tramos hasta llegar arriba remontando unos ochenta metros de desnivel.
Una vez rebasadas las pendientes más dificultosas, en la planicie superior, nos encaminaremos entre almendros y viñas en dirección sur en búsqueda de la cota 540 que solo es distinguible por el típico mojón que encontramos en todas las puntas geodésicas. Este punto tiene la peculiaridad que de ser el más elevado de todo el municipio de Alcanadre.

Tras hacernos alguna foto obligada, viramos hacia el norte para adentrarnos nuevamente entre almendros y viñas hacia el pinar de las llamadas Laderas de Cascabillas que caen sobre el Ebro (Sotofresno). Nuestra ruta no incluye el descenso por dichas laderas (entre otras cosas, porque solo se puede por un sitio que se las trae y luego no dan ganas de volver a subir otra vez por ahí), de modo que una vez lleguemos a la zona de pinar lindante con la planicie cultivada, solamente nos limitaremos a hacer alguna pequeña incursión para buscar sombra o alguna seta en la época propicia. Por otro lado la zona de pinar está muy invadida por vegetación arbustiva y en la práctica nos obligará a transitar exclusivamente por el borde del mismo durante algo más de un kilómetro hasta llegar al camino que viene de las Casetas de Serrezuela. Este tramo es coincidente con una línea de puestos para cazar malvices (lo que dice mi amigo Carlos) y caza mayor en batidas esporádicas.

Tomaremos el camino citado anteriormente (nosotros en principio no lo hicimos por error) y comenzaremos un descenso suave hacia una amplia zona de cultivo de cereal o veza (foto 4) que tiene la particularidad de estar tapizada con cascotes de piedra caliza que intuimos, es de procedencia foránea, traida de forma masiva por los propietarios de la finca (descendientes del Marqués de Santillana) como modo de protección del suelo contra la erosión y mantenimiento de la humedad, ya que las verdaderas rocas aflorantes que predominan en toda la zona de Alcanadre, Arrubal y Agoncillo son yesos, arcillas y aluviones de los periodos terciario y cuaternario. En casa podemos experimentar este efecto poniendo piedrecillas encima de la tierra de las macetas. Mi vecina lo hace, y encantada oye, que así dice, se riegan menos veces las plantas.

Fuera del camino y ya en tierras de Agoncillo, (aparentemente podría pensarse que pertenecen a Arrúbal pero no es así, y otro día lo cuento, que es muy largo), bordeamos la finca por su lado norte, en dirección al camino que se dirige hacia nuestro próximo objetivo, el conjunto de elevaciones de Peñascaidas.

Una vez localizado dicho desvío nos encaminamos virando noventa grados a la derecha hacia dichos montes, y en la parte más alta del camino, abandonaremos éste para acometer con poca dificultad la cota 473 (la más alta del conjunto), y desde aquí nos dirigimos hacia la 472 que queda en el extremo más próximo al Ebro y al barranco que separa Peñascaidas de La Mesa.
Durante este trayecto disfrutaremos de excelentes panorámicas de la vega del Ebro con la finca de San Martín de Berberana en primer plano, la cual perteneció al ya citado Marqués de Santillana y que hoy está repartida entre sus herederos (como ya hemos comentado, se incluiría en este patrimonio privado, la finca de la planicie que hay al oeste de La Mesa). Más al fondo tenemos los regadíos de Mendavia (foro 5) y a lo lejos, las elevaciones de Montejurra y Monjardín en tierras cercanas a Estella. Al fondo y al Noroeste distinguiremos perfectamente las elevaciones de la Sierra de Codés y la Sierra de Cantabria o Toloño (Alava). En dirección sur y a lo lejos también distinguiremos los montes aledaños al Valle del Jubera (zona de Lagunilla y Cenzano) así como las del Valle del Leza.

Trás tomar varias fotos, volvemos atrás para encaminarnos hacia nuestro último objetivo de la ruta de ida, la llanura de la finca de San Martín de Berberana (foto 6) con el trasfondo del pueblo de Arrubal, el polígono industrial de El Sequero junto a las chimeneas de la central térmica.
El descenso lo hacemos por laderas algo empinadas salvando un desnivel de ochenta metros y siguiendo senderillos que va labrando la fauna que por aquí se mueve, para situarnos finalmente en el borde de la finca que limita en alto con la línea de ferrocarril. Seguimos por tanto paralelos a la línea (por arriba, que nadie se me baje hasta la vía) hasta situarnos enfrente del caserío - ermita de San Martín de Berberana que se encuentra al otro lado de la línea férrea. Durante este tramo pasamos cerca de los corrales que siempre se utilizaron para alojar el ganado que tradicionalmente ha venido aprovechando las rastrojeras de la finca.

Tras descansar, comer alguna fruta y refrescarnos convenientemente, iniciamos el retorno, que haremos cambiando el itinerario.
En principio tomamos el camino que atraviesa la llamada zona de La Balsa en dirección sur hacia los montes que vemos enfrente, y al llegar al límite de la finca seguimos por la pista que se desvía hacia la izquierda y comienza un ascenso suave hacia la otra finca situada en la planicie superior (la que estaba tapizada de calizas).
Es preciso advertir que durante este tramo ascendente siempre hemos de coger los desvíos a la izquierda en los tres cruces de caminos que encontraremos, que si nó, acabamos en Albacete.

Después de alcanzar la planicie, resulta imposible atravesar la finca debido a su amplitud (anda que no tenía tierras el marqués para él solo), por lo que optamos por bordearla por la izquierda y llegar al mismo tramo que recorrimos en el camino de ida antes de llegar a Peñascaidas, de modo que nos acabaremos situando en el mismo camino que bajaba de las Casetas de Serrezuela, pero en vez de subir otra vez a La Mesa optamos por continuar la pista (Camino Real) en dirección sur al lado de los pinares que hay en las laderas en dirección hacia la zona de La Estacada en torno al Barranco del Plano y unos corrales que los nativos conocen como Corrales de Tabardillo (un saludo para Floren e Isidro), los cuales se harán perfectamente visibles cuando rebasemos la zona de pinar.

Llegaremos a un cruce con el llamado Camino de Logroño y lo seguiremos en dirección Este hacia Alcanadre sin dejarlo ya, pasando cerca de los corrales mencionados.
El camino nos llevará hasta el punto de partida en un trayecto de cuatro kilómetros durante los cuales nos deleitaremos con la vista del paisaje de viñas que en Alcanadre, tienen el encanto de cultivarse todavía en gran parte mediante el método tradicional (sin emparrar).
También disfrutaremos de la vista de todos los pueblos situados debajo de Sierra La Hez (Galilea, Corera y el Redal), así como la vecina localidad de Ausejo perfectamente encaramada en su monte.

Durante este trayecto pasaremos cerca de algunos corrales y refugios (Caseta de Valseca y Corral de Satanás, por cierto, muy buen ganadero, que no sé porqué le pusieron ese apodo).
Casi todos los corrales de Alcanadre por desgracia llevan más de diez años abandonados, con el perjuicio que supone la carencia de ganado para controlar la vegetación arbustiva y la falta de enriquecimiento del suelo con abono natural. No sería mala idea que algún ayuntamiento lanzara la idea de recuperar de forma simbólica la antigua "dula comunal" pero con la única finalidad de desbrozar ecológicamente los parajes más necesitados de conservación.
Todos los lugares descritos pueden localizarse en el mapa topográfico del instituto geográfico nacional (en wikiloc viene como "mapa raster", y en internet, poniendo "iberpix" en Google).
Para los que lleguen por primera vez a esta zona es casi obligado equiparse con GPS o movil-tablet con aplicación análoga sin olvidarnos de una simple brújula, ya que resulta muy fácil equivocarse de camino o desorientarse cuando no tenemos referencias visuales. Y ya se sabe, al menor descuido nos vamos a Albacete.

No se desanime el lector/ora por haber terminado de leer tan pronto el relato, que éste continúa en los puntos interesantes de la ruta que a continuación se pueden ver.
Punto de partida de la marcha. Se trata de unos corrales que hasta no hace mucho albergaban ganado ovino. Se encuentran a tres kilometros y medio de Alcanadre tras subir la Cuesta del Quemado. Es una lástima que un pueblo como Alcanadre que tan buenos ganaderos ha tenido, se vea privado del extraordinario papel que ha venido desempeñando la ganadería (como en cualquier municipio de España) y que por los abatares de la economía y las politicas erróneas, que el tiempo nos dirá a dónde nos llevan, no pueda seguir desarrollándose. A ver quién se anima a hechar unas ovejillas hombre, o mejor unas cabras, que esas ramplan con todo. Y así también dáis un poco más de trabajo a las veterinarias y veterinarios, que lo hacen estupendo.
Dicen que hace no demasiados siglos, una ardilla podia recorrer España de árbol en árbol. Quizás pueda resultar exagerado, pero lo cierto es que el bosque autóctono que por excelencia poblaba la mayor parte del territorio nacional, en muchos municipios como Alcanadre ha quedado reducido a muestras testimoniales como la que mostramos aquí (fotos 2,4 y 5). Por desgracia, en muchos ayuntamientos se sigue pensando que las repoblaciones se han de seguir haciendo con pinos. Luego nos quejamos de las plagas de procesionarias. Cada reducto de bosque autóctono constituye un auténtico tesoro que hay que cuidar con mimo, igual que si fuera un patrimonio histórico. La ardilla que iba de aquí para allá todo el día, desde que se pegó el trompazo intentando llegar a Cádiz, decidió quedarse en su casa tranquilita.
Sencilla y coqueta, la Ermita de Aradón actual (foto 3) es heredera de otra ermita románica que hubo anteriormente y de la que al parecer se conserva algún vestigio en la iglesia de Alcanadre. Lugar ideal para de paso, visitar Las Picas, el mirador de los cortados con sus nidos de buitres o la zona del barranco de Pozocarbón (foto 6). Nosotros como teníamos algo de prisa solo visitamos este último que además nos pillaba de paso para ir a La Mesa.
Se trata de unas cornisas naturales formadas de restos de estratos yesosos que han aguantado la erosión debido quizás a su relativa dureza, quedando a modo de tejadillos que protegen las capas subyacentes y que a los buitres les vienen de perlas, conformando un particular refugio para ese último eslabón de la cadena trófica. Aunque no pasamos por encima de ellas, se pueden contemplar desde varios ángulos de la ruta (fotos 1,2,3 y 4) junto con el cauce del Ebro y sus humedales aledaños (Sotofresno). Incluimos dos fotos realizadas en 2019 un situ (fotos 5 y 6), en las que podemos apreciar la primera y segunda picas (cotas 411 y 413 respectivamente). Para llegar hasta las mismas, después de vadear el barranco que viene de Pozo Carbón por el mismo sitio que lo hicimos en la ruta, y una vez en la otra ladera no muy lejos de los corrales en ruinas, nos desviaremos a la derecha y haremos un remonte progresivo campo a través. La subida es bastante intuitiva previo rodeo de otro pequeño barranco que nos encontraremos a nuestro paso y después de pasar junto a un asentamiento de colmenas.
Se trata de un pequeño páramo (en la meseta castellana los hay mucho mas extensos), que en su zona más alta (no hay ningun pico), recibe el nombre de Serrezuela, con una altitud de 540 mts (foto 1). Casi toda la parte llana se encuentra cultivada por viñas y almendros (foto 4) mientras que sus laderas Norte y Oeste se encuentran en gran parte cubiertas por pinar de repoblación. En el lado norte y en su sector mas occidental, en una longitud de 600 metros, la ladera queda cortada a media altura para dar lugar a una caida brusca similar al cortado de las picas (de hecho este último enlaza directamente con la ladera norte de La Mesa). En su lado oeste, la mitad de la ladera linda con el barranco que la separa de Peñascaidas (foto 5), mientras que la otra mitad está recorrida en su parte baja por el Camino Real que arranca de la planicie (Casetas de Serrezuela). Como hemos indicado, la ruta propuesta pasa por la punta geodésica. Advertir que la mesa se la debieron de llevar, al menos arriba no estaba, con lo cual se nos fastidió el almuerzo y hubo que guardar la bota para mejor ocasión.
En el mapa topográfico, la planicie que linda con el lado oeste de La Mesa, separada por el Camino Real, recibe el nombre de La Serrezuela, no sabemos si de forma acertada o no. Para mí que al que dibujó el mapa, cuando estaba poniendo el nombre, se le movió el papel y no se dió cuenta. Esta planicie (foto 1) situada en un escalón más bajo que el de La Mesa, junto con su prolongación (La Calera) está ocupada por una extensa finca sembrada y se encuentra ya, en término de Agoncillo. La única manera de enlazar desde La Mesa a Peñascaidas es bordear dicha finca por su lado norte (foto 2). A la vuelta nos sucederá algo similar al enlazar desde la subida que viene de San Martín con el Camino Real.
Se trata de un conjunto de pequeñas elevaciones que geológicamente, son parte de la misma unidad que se formaria, juntandolas con La Mesa, Las Picas y El Encinar. Se ve que se les cayó el peñasco de arriba y entonces se quedaron más chiquitillas. Se encuentran separadas de La Mesa por un profundo barranco (fotos1 y 2), y aunque no son especialmente llamativas de aspecto, nos brindan unas panorámicas excelentes de San Martín de Berberana (fotos 3 y 5) y toda la vega de Mendavia (foto 4).
Es la última zona que recorremos en el camino de ida viniendo de Peñascaidas tras bajar la ladera oeste y transitar por el borde norte de la extensa finca agrícola de la zona de La Balsa en su vertiente oriental. Ya sé que es un poco lío, pero para entenderlo hay que mirar también el mapa topográfico (poniendo "iberpix" en el Google o en el mapa que viene en este mismo reportaje como opcion al mapa satelite). El punto extremo de la ruta no llega al caserío de San Martín (foto 1), sino que se queda frente al mismo, separado por la vía del tren, aunque para los que se animen a acercarse, dicen que el actual morador es muy hospitalario.
Es un camino que arranca de las llamadas Casetas de Serrezuela situadas al Suroeste de la planicie de La Mesa para a continuación, pasar por la parte baja de la ladera oeste (foto 2). La ruta discurre por este camino hasta llegar al llamado Camino de Logroño, el cual viene desde Alcanadre pasando por Los Tres Corrales y que nosotros recorreremos en sentido inverso. Si tiene éxito esta ruta lo vamos a rebautizar llamándolo Camino de Alcanadre, que a los de Logroño ya les vale tanta publicidad. El Camino Real nos llevaría previo paso por encima de la autopista, hacia el llamado Caserío de Almándegui o Almandequi ya en termino de Ausejo. O sea, en Albacete no, pero casi.
Es el ultimo punto de inflexión para iniciar el último tramo de la ruta que nos conducirá tras recorrer cuatro kilómetros al punto desde el que iniciamos la ruta. La clave para no equivocarse de cruce, es que no hemos de acercarnos hacia la autopista sino hacia el llamado Corral de Tabardillo, transitando paralelos a dicho corral. En el mapa topográfico viene como Corral de Sotofresno, pero yo me quedo con la primera denominación. Yo, es que sigo convencido que al que dibujó el mapa se le movía el papel todo el rato y no se daba cuenta. A mitad del tramo nos quedamos sin carretes para las fotos así que ya no nos entretuvimos mucho más, que además estábamos sin probar un bocado en condiciones (nada más que una triste manzana).

Comentarios

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