Tiempo  3 horas 42 minutos

Coordenadas 669

Fecha de subida 20 de julio de 2019

Fecha de realización julio 2019

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2.250 m
995 m
0
4,6
9,2
18,32 km

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cerca de Sainte-Engrâce, Nouvelle-Aquitaine (France)

El Alto de Ukerdi, junto con la Paquiza de Linzola, el Linza Maz, el Alto de Budogia y el Pico de los Tres Reyes, conforman una muralla montañosa que separa la cabecera del Valle de Belagua y el Valle de Ansó y que viene a ser como separar Navarra y Aragón en la zona más septentrional. Constituyen a la vez los picos más altos de la Comunidad Foral de Navarra (excepto la Paquiza de Linzola que es íntegramente aragonesa).

A la marcha que aquí mostramos no le faltan ingredientes, ya que combina una variedad paisajística digna de conocer, y por si fuera poco, para aquellos más lanzados a la aventura, constituye un buen campo de pruebas para realizar una ensayo de resistencia que sirva para conocer el estado de forma y los límites que cada uno quiera marcarse, sin olvidarse que el primer objetivo es volver a casa íntegros y que a la vez, ha de calcularse bien el tiempo que nos puede costar realizar la marcha.

Para quién se conforme con visitar la Cueva de Antxomarro, resulta ser una ruta muy sencilla (siempre que ya se esté acostumbrado a realizar ascensiones de corta distancia pero con cierta inclinación). También resulta muy factible llegar solamente hasta la Hoya del Portillo de Larra. Es decir que al menos una parte del itinerario que aquí describimos puede resultar de utilidad para quienes no quieran derrochar demasiado esfuerzo.

Para una mejor comprensión de la ruta, he insertado comentarios en gran parte de las fotografías. Para poder visualizar dichos comentarios es preciso utilizar un ordenador corriente (en los smartphones y tablets no se ven).

Resumen de la ruta.

Se parte del aparcamiento del paraje de Mata de Haya (en el Rincón de Belagua) al cual se accede por el Valle del Roncal, llegando previamente a la localidad de Isaba y tomando el desvio que va a Francia pasando por el valle del Rio Belagua. El punto concreto se encuentra poco antes de cruzar el Río Belagua tras haber rebasado el kilómetro 11 contado desde Isaba.

Desde el aparcamiento hemos de caminar novecientos metros por una vía verde habilitada para todos los públicos desde la cual continuaremos por el camino que nos lleve hasta el cauce del Rio Belagua que hemos de vadear (en verano no hay problema), para a continuación enlazar con el cauce del Barranco de Bitxitoza (está sin agua tras el deshielo), por en medio del cual hemos de caminar poco más de seiscientos metros hasta localizar la entrada al hayedo de Lazagorría.

Desde este punto parte un sendero que atraviesa todo el hayedo y la ladera en que se asienta en un recorrido de casi dos kilómetros con una diferencia de desnivel de algo más de quinientos metros (ahí es nada).

Tras recorrer unos seiscientos metros, pasaremos junto a la Cueva de Antxomarro en donde se realiza una visita obligada y donde podremos aprovechar para reponer las reservas de agua en el interior de una de las dos cuevas que existen.

Sin parar más tiempo de la cuenta seguimos por el sendero hasta salir del hayedo, accediendo a la base de la falda del Alto de Lapazarra.

En dicho punto hay que realizar un viraje de noventa grados para tomar rumbo en direccion a la zona de Aztaparreta (en la falda de la Paquiza de Linzola) previo paso junto a las cotas 1669, 1679 y 1632 (encontraremos marcas que nos guien por todo el camino). Una vez a los pies de la ladera, seguiremos en llano unos ochocientos metros pasando por una pequeña charca permanente.

Seguidamente siguiendo las marcas de GR, realizaremos una pequeña ascensión entre riscos de calizas hasta alcanzar un pequeño paso que en el mapa topografico viene como punto 1863, a partir del cual nos dejaremos llevar por el sendero que va descendiendo hacia la Hoya del Portillo de Larra que ya tenemos a la vista.

Tras descender un desnivel de unos cien metros, llegaremos al punto mas bajo de la hoya y desde aquí hemos de plantear la ascension hacia el Portillo de Larra (el collado situado justo debajo de la cumbre del Ukerdi). Dicha ascensión puede realizarse bien enfilando el barranco o hendidura que baja verticalmente desde el Portillo o bien haciendo un rodeo por las laderas que hay más a la derecha de dicha hendidura (la Solana de Linzola), buscando terreno cómodo y rodeando por la derecha una mole rocosa en posición superior de dicha ladera, de forma que acabaremos en un sendero que sube hacia el Alto de Budogia junto a una pequeña hondonada. Aquí viraremos a la izquierda para rodear dicha hondonada, buscando terreno que no esté repleto de acumulaciones de rocas calizas por lo incómodo que resulta sortearlas.

Acabaremos en una pequeña cresta que nos da acceso a la hendidura sobre la que se sitúa el Portillo de Larra al que accederemos sin demasiados problemas fuera del lógico cansancio.

De una manera u otra ya sea enfilando la hendidura o realizando el rodeo que acabamos de comentar, lo único que nos falta por hacer es acomenter los últimos cincuenta metros de desnivel que nos separan de la cima. Para abordarla nos escoraremos a la izquierda según venimos del Portillo con el objetivo de llegar arriba por la cara sur del Alto buscando el terreno que resulte mas accesible, de modo que el ataque final no debe representar ningún problema en sí.

El descenso es recomendable hacerlo por la Solana de Linzola en sentido inverso al que hemos descrito para la ascensión. Una vez en la hoya, retomaremos nuestros propios pasos de la ida para efectuar el camino de regreso.

En los próximos días describiré la ruta con más detalle. De momento dejo una pequeña muestra fotografica como testimonio de la aventurilla. Las seis primeras fotos las describo a continuación:

Foto 1: Prados de la zona de la Borda de Luesea (cerca del Rincón de Belagua). Al fondo los picos del Larrondo y Sacro (desde el centro hacia la derecha).

Foto 2: Tras haber recorrido casi cinco kilómetros y ya fuera del hayedo donde se encuentra la Cueva de Antxomarro podemos divisar a la izquierda los Altos de Ukerdi y Budogia. A la derecha vemos la Paquiza de Linzola hacia cuya falda dirigiremos nuestros pasos.

Foto 3: Alto de Ukerdi (en el centro) visto desde el tramo que trascurre por la base de la falda de la Paquiza de Linzola a unos mil ochocientos metros de altitud.

Foto 4: Cara suroeste del Alto de Ukerdi. Toma realizada antes de bajar a la Hoya del Portillo de Larra. En el extremo derecho apreciamos la cota más occidental del Alto de Budogia.

Foto 5: Alto de Ukerdi visto desde el Portillo de Larra, ya por encima de los dos mil metros. Lo que queda es una tontería de cincuenta metros. Un pequeño salto y ya estaremos arriba.

Foto 6: Por fin en la cumbre. Al fondo y en posición central, el Pico de los Tres Reyes. A la derecha y más cerca de nosotros, la cresta que conforma el Alto de Budogia. La cumbre escarpada de la izquierda correspondería a los Pics de Peneblanque (Francia).
Punto de inicio de la marcha que se resume en atravesar toda la zona aledaña al área habilitada como merendero y lugar de recreo para todo tipo de visitantes (foto 1). Se trata de un pequeño precalentamiento para ir poniendo a tono el cuerpo sin derrochar de momento ningún esfuerzo ya que la zona es muy llana y apta para paseos por la naturaleza (fotos 2 y 3). Encontraremos un par de bifurcaciones en las que siempre tomaremos el desvío de la izquierda para no alejarnos del cauce del Rio Belagua que hemos de vadear más tarde. La etapa a su vez se subdivide en dos tramos, un primero en el que vamos avanzando por zona arbolada (fotos 2,3 y 4) y otro en el que ya pasamos a zona despejada de vegetación y en el que pasaremos junto a unos prados (foto 5).
Una vez rebasada toda la zona de bosque y prados, llegamos por camino llano hasta la orilla del Rio Belagua cuyo cauce, fuera de la época del deshielo, tampoco nos 'plantea problemas para poder vadearlo (fotos 1 y 2). Seguidamente accederemos al cauce del Arroyo de Bitxitoza que vierte sus aguas sobre el Rio Belagua y que de forma análoga tampoco nos planteará mayor problema en esta época. Además hemos de transitar por el propio cauce del arroyo (fotos 3 y 4) en un tramo de unos setecientos metros antes de llegar al punto donde nos internaremos en las laderas del hayedo de Lazagorria.
La siguiente etapa consistirá en remontar toda la ladera boscosa que constituye a su vez la base del Alto de Lapazarra. Dicha ladera está cubierta en gran parte por un extenso hayedo que hemos de atravesar para acceder a un terreno más llano y despejado de vegetación para lo cual habrá que remontar toda la ladera. también cabría otra alternativa que sería seguir remontando el barranco de Bitxitoza, pero nos perderíamos la visita a la cueva de Antxomarro. Así pues comenzamos nuestra internada por el hayedo partiendo de un sendero que arranca desde el mismo cauce del Bitxitoza (foto 1) y a partir de aquí nos dejamos llevar por ese mismo sendero, que por otro lado se encuentra bien señalizado tal como podemos comprobar en las fotos 2 y 3. La otra ventaja de subir por aquí es que en época de calor resulta más cómodo caminar por dentro del bosque aunque, hemos de advertir que nos espera un desnivel total de quinientos metros y varios tramos con una pendiente nada desdeñable (foto 4).
Sin llegar a recorrer la mitad del tramo del hayedo y tras haber remontado ciento cincuenta metros de desnivel, pasaremos junto a la Cueva de Antxomarro. En realidad existen dos cuevas, una primera de entrada un tanto abrupta (foto 1) y que nos permite enlazar con otra abertura al exterior que nos permite contemplar una bonita vista del monte Linza Maz (foto 2). No muy lejos de la primera cueva, existe otra que tiene una boca de entrada redondeada (foto 3) por la que nos podemos introducir y acceder a un corto túnel que llega hasta una salida de agua que viene en sentido contrario por otro túnel más estrecho (foto 4). Aquí podemos aprovechar para reponer reserva de agua tanto en la ida como en la vuelta (foto 5). Nosotros lo hicimos y no parece que nos sentara mal. Una vez visitada la cueva volveremos a retomar el sendero para terminar de cubrir los casi dos kilómetros aproximados de caminata por la ladera del hayedo (foto 6).
Después de ascender pacientemente por el hayedo, por fin logramos salir del mismo (foto 1) y acceder a una zona bien distinta en la que lo más llamativo es ver la roca caliza semidesnuda con todas las huellas que el agua va modelando (foto 3). Por otra parte podremo contemplar la continuación de la ladera que hemos venido remontando antes y que no es otra cosa que la cara sur del Alto de Lapazarra con aspecto de pared inexpugnable (foto 2), aunque en realidad se podría subir arriba dando un rodeo. justo a la salida del hayedo,existe una pequeña zona deprimida (foto 4) por la que no hemos de pasar sino que realizaremos un viraje a la derecha para remontar una pequeña ladera que podremos remontar sin dificultad (foto 5). Antes de realizar el cambio de dirección podemos contemplar a buena distancia, nuestro objetivo principal de la ruta, el Alto de Ukerdi (foto 4).
Una vez hemos efectuado el cambio de dirección, hemos de dejarnos guiar por las marcas pintadas que iremos observando (foto 4) y con la vista puesta en la falda de la Paquiza de Linzola que no tardaremos en divisar (foto 2) y cuya zona más basal constituye el paraje de Aztaparreta. En total hemos de recorrer casi dos kilometros pero con la ventaja de que ahora las pendientes son mas suaves y, aunque seguimos ascendiendo, la ganancia de altura es mucho más paulatina incluyendo incluso algún pequeño descenso, debido a que es un terreno con gran alternancia de elevaciones y depresiones (foto 3). Durante el inicio de este trayecto podremos divisar bien otra cima destacada, el Linza Maz (foto 1) que ya conocemos de otras rutas que hicimos en la zona del Refugio de Linza. A posteriori nos aparecerá ya el Alto de Ukerdi acompñanado del de Budogia (foto 5) aunque aún nos quedan un poco lejanos.
De la zona basal de Aztaparreta, pasamos a la falda propiamente dicha de la Paquiza de Linzola en su zona más inferior, con un tramo bastante llano en el que pasaremos junto a una charca. Poco a poco vamos apreciando mejor la cumbre del Alto de Ukerdi (fotos 1 y 2) a la que no podemos acceder directamente sino que previamente habremos de descender por la gran hondonada de la Hoya del Portillo de Larra. Mientras nos vamos aproximando, iremos pasando por terreno unas veces cubierto de pasto y en otras ocasiones un tanto abrupto por la abundancia de roca cuarteada por la acción erosiva del agua (foto 3). No será raro que durante esta parte media del itinerario, veamos corretear alguna marmota (foto 4) e incluso algún grupo de sarrios (rebecos) sobre todo al atardecer, todo lo cual contribuye a hacer más amena la marcha.
Según seguimos avanzando, el terreno se va tornando mas irregular (fotos 1,2 y 3), pero tampoco ofrece gran dificultad por cuanto no hemos de hacer remontes largos Nos seguiremos guiando por las marcas de pintura por un terreno en el que ahora, lo que predominan son rocas aflorantes cuateadas o fragmentadas. Enfrente de nuestra posición podremos apreciar el paraje de Ukerdi (Foto 4) en el que la roca aflorante lo domina todo y aún asi, los pinos son capaces de ir surgiendo desde cualquier pequeño hueco, incluso en terrenos muy inclinados. Seguidamente pasaremos por un pequeño estrecho que hemos venido a denominar "Colladito 1863" y que viene a ser el punto desde el que se comienza a descender a la Hoya del Portillo de Larra. Mientras comenzamos a bajar, podemos ver con mejor detalle el Alto de Ukerdi y junto al mismo, las laderas de la Solana de Linzola (foto 5). También vamos divisando mejor la Hoya a la que nos dirigimos (foto 6), precedida por las laderas que caen por la cara oeste de la Paquiza.
Llegamos por fin al primer gran objetivo de la ruta que es la Hoya del Portillo de Larra. Es uno de esos parajes únicos que merece la pena visitar. Aparentemente podría pensarse que es un valle pero nada mas lejos de la realidad, se trata de una hondonada ciega en la que el agua solo tiene una salida, infiltrarse en el subsuelo. La bajada desde el pequeño collado 1863 supone algo más de cien metros de desnivel que más tarde habrá que volver a remontar. Mientras descendemos vamos observando la hoya por sectores: el que tenemos de frente con las laderas de la Solana de Linzola y la hendidura que cae desde el Portillo de Larra (foto 2), el sector que da paso al Alto de Budogia (foto 1 y 3) así como el abarca toda la bajada de aguas desde la Paquiza de Linzola (foto 6 del punto anterior). Acabamos situándonos en el punto más declive de la hoya a 1768 mts (foto 4) y desde aquí, planteamos la forma de subir al Portillo y seguidamente al Alto de Ukerdi. Decidimos hacerlo por la hendidura que cae desde el Portillo de Larra para lo cual hemos de desplazarnos hacia el extremo norte de la hoya para desde aquí, situarnos en la base de la hendidura (foto 5). Desde dicho extremo norte de la hoya podemos realizar una vista retrospectiva para tomar una buena instantánea de casi toda la hoya (foto 6).
Tras situarnos en la base de la hendidura, viramos noventa grados para enfilarla directamente, lo cual haremos por el flanco izquierdo según subimos, lo cual no quiere decir que de vez en cuando tengamos que pasar al flanco contrario en función de la dificultad del terreno. En total hemos de superar un desnivel de cuatrocientos treinta metros hasta el Portillo, más cincuenta adicionales hasta la cima con unas pendientes que como comprobamos en la foto 1 no son nada despreciables. No queda más remedio que armarse de paciencia ya que tendremos que parar varias veces para acomodar el cuerpo a las circunstancias. También hay que tomar las debidas precauciones para ir caminando por un terreno repleto de derrubios de todos los tamaños como los que vemos en la foto 1 (nunca insistiremos lo suficiente en la conveniencia de ir mínimamente equipados y no descuidar nunca la guardia). En las paradas que vayamos haciendo podemos aprovechar para contemplar buenas panorámicas como la de la mole de la Paquiza (foto 2), El Alto de Lapazarra (foto 4) o simplemente algún lirio que encontremos por el camino (foto 3). En la zona superior es posible que nos encontremos algunos neveros residuales si estamos en época estival, y que no nos plantearán ningún problema.
La parte mas alta de la hendidura por la que vamos ascendiendo, presenta ya unas pendientes algo mas suaves sin que por ello dejen de ser importantes, además llevamos cansancio acumulado lo cual hace que tengamos que mantener un ritmo tranquilo y sin dar lugar al exceso de euforia. Lo mas indicado es seguir haciendo de vez en cuando alguna pausa y que el llegar arriba solo sea cuestión de tiempo. La presencia de cubierta de pasto y un nevero no demasiado empinado (fotos 2 y 3) serán las señales de que estamos en la ultima etapa de la ascensión al Portillo. Nos resultara sorprendente ver todo el tramo que ya tenemos superado (fotos 1 y 5) y aquí es donde nos surgieron dudas sobre si ese era el mejor itinerario para realizar el descenso que efectuaríamos mas tarde. La llegada al Portillo de Larra nos mejorará el animo, a lo cual contribuirá el poder presenciar un anticipo de lo que veremos cuando lleguemos a la cima que se encuentra cincuenta metros mas arriba. En la foto 4 podemos apreciar el Pico de los Tres Reyes y más a la derecha, el Alto de Budogia.
Lo único que nos queda para culminar la ascensión, es llegar a la cima del Alto de Ukerdi. Debido a la verticalidad de los riscos que asoman hacia el Portillo, nos dará la impresión de que queda aún muy alto (foto 1). Afortunadamente está mas cerca de lo que pensamos, simplemente hemos de realizar un rodeo por la cara sur y avanzar en oblícuo y zigzagueando a ritmo pausado ya que las pendientes no dejan de ser pronunciadas. Sin demasiados problemas conseguimos llegar arriba y contemplar un paisaje lunar que tiene el encanto de poderse identificar las dos cumbres mas altas de toda la zona de propiedad compartida entre navarros, franceses y aragoneses. Por una parte el Pico de los Tres Reyes (en realidad es de dos, porque Francia solo llega hasta la Mesa homónima situada al sureste del pico). Lo apreciamos semioculto en el extremo derecho de la foto 2. Por otra parte veremos más a la izquierda el Pico Anie, de titularidad gala. También recibe la denominación de Auñamendi o montaña sagrada de los vascos (fotos 2 y 4). En realidad a las montañas les da igual a quien pertenezcan, ellas se quedan siempre en el mismo sitio.
El regreso lo planteamos con una pequeña variante, en vez de descender de nuevo por el empinado barranco por el que hemos subido, volveremos dando un pequeño rodeo para poder efectuar el descenso final por la ladera de la Solana de Linzola que resulta algo más cómoda. De hecho el ascenso quizás tendríamos que haberlo hecho también por aquí. Una vez hayamos bajado hasta la altura del Portillo, en vez de seguir por la hendidura, nos dirigimos hacia una zona deprimida con una hoya en la que hay un nevero persistente (fotos 1 y 2). Encima de dicha hoya hay un pequeño collado al que hemos de encaminarnos y pasar al otro lado. Ahora el problema que se nos plantea es que no podemos seguir en la misma dirección porque el terreno es roca aflorante totalmente cuarteada hasta los límites de lo inimaginable (foto 4). la solución no es muy complicada, dar un rodeo por la derecha según hemos accedido a esta zona buscando siempre el terreno más cómodo. La zona a la que hemos accedido es una hoya mucho más amplia (fotos 3 y 6) que la primera por la que pasamos. Aquí el hielo ha desaparecido y el pasto alfombra todo lo que hasta hace pocas semanas, cubría el hielo. A pasar de un extremo al otro de la hoya, nos acabaremos situando en un estrecho sendero que en sentido ascendente (foto 5) y que conduce al Alto de Budogia, no muy lejos de donde nos encontramos. A nosotros ya no nos quedó tiempo para más visitas.
Salimos de la zona de la hoya en dirección descendente con la intención de descender por la amplia Solana de Linzola. Conviene llevar grabado y trazado el itinerario ya que de lo contrario será probable que acabemos en algún cambio brusco de pendiente. De forma esquemática podemos dar alguna pista, inicialmente iremos cercanos a una cresta situada en el flanco izquierdo de la solana según descendemos, pero tras recorrer unos doscientos metros,iremos virando hacia la derecha de forma que cuando lleguemos cerca de la gran hoya quedemos situados prácticamente en el extremo norte de la misma (el mismo desde el que empezamos a subir antes hacia la base de la hendidura). Nos llamará la atención que en la zona superior de la Solana hay un gran saliente rocoso (foto 4) que en realidad no constituye ninguna cota, sino simplemente eso, un gran resalte. Una vez hayamos completado el descenso hasta la hoya, lo que queda es simplemente retomar nuestros propios pasos del camino de ida incluyendo el remonte de los cien metros de profundidad que tiene dicha hoya.

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