• Foto de Ascension al Catoute desde Fasgar
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Tiempo  5 horas un minuto

Coordenadas 1977

Fecha de subida 27 de agosto de 2013

Fecha de realización agosto 2013

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2.122 m
1.464 m
0
3,7
7,4
14,78 km

Vista 2980 veces, descargada 105 veces

cerca de Fasgar, Castilla y León (España)

Ruta que resultó más alpina de lo que esperaba, en unos parajes solitarios con muy buenas vistas, al desarrollar el grueso de la jornada por cuerdas de sierras.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

Salimos de Fasgar aún en coche por una pista en mal estado (aunque es ancha tiene mucha piedra suelta; creo que se podría hacer con un coche normal que no sea muy bajo) hasta un collado, bajo el pico Arcos del Agua, a unos 1.600 m de altura (nos ahorramos 3,3 km y unos 300 metros de desnivel de subida, que hicimos en 25 minutos en coche).

Desde aquí empieza la ruta en sí (y el track), bajando hacia el valle siguiente al de Fasgar (Campo de Martín Moro??), donde está la Ermita de Santiago, alguna braña, y muchas vacas. El valle está surcado por varios brazos del río Boeza, que lo convierte en algunos tramos en una turbera bajo la hierba.

Mientras remontamos este valle vamos mirando hacia la izquierda, en busca de una senda que ascienda hacia el siguiente valle, el del río Susano, pues nos encaminamos a las cercanía de la Laguna de Robeza. Tuvimos suerte, y poco después de una pequeña braña y un arroyo, vimos un claro en la ladera hacia donde nos dirigimos, y tras tomar un primer y minúsculo sendero, nos decidimos a recular y tomar otro más a la derecha, acordándome de una entrada de nano1507 (gracias).

El sendero, que casi se pierde entre vegetación, parece finalmente dar con una torrentera aún con algo de agua, que nos permite salvar cómodamente la vegetación, y luego enlaza más arriba con una senda en sí. Llegando ya cerca de la cresta, se abre la vegetación y empiezan a aparecer canchales, así como muchas bifurcaciones del sendero que se pierde en ocasiones, pero ya no importa porque el destino es evidente, y la vegetación tipo cojín de monja ya no es un obstáculo.

De esta guisa completamos la que a la sazón fue la parte más dura de la ruta (tanto en orientación como en desnivel), al llegar a la cresta y observar ante nosotros el pequeño circo glacial de la primera cima del Catoute (pues la verdad es que aún no sé cuál es la verdadera o la más alta), que se ve en la foto 1. A media ladera, sin bajar hasta la Laguna de Robeza, enlazamos con la subida normal y con el collado que da con la cresta que se ve en la foto comentada, y que seguiremos sin problemas (la cresta es sencilla de andar, y no tiene tramos expuestos, aunque es algo aérea) hasta la primera cima, donde no hay hito, mojón, ni nada por el estilo.
Desde esta primera cima observamos a lo lejos otra aparentemente más alta, tras un buen tramo de cresta (foto 2), y como es pronto, a por ella que vamos.
Esta cresta es algo más complicada (la senda no es tan limpia, hay algún paso de roca pero muy sencillo, sin usar manos, y tiene algún paso más estrecho y algún corredor con caída considerable pero a los que ni siguiera hay que acercarse si no se quiere), y nos deja a los piés de la ascensión final, que se hace por el corredor que se aprecia en la foto 2, a la izquierda o Sur de la arista que seguimos. Este tramo es vertical, pero con buen agarre y muy corto, y de nuevo se podría hacer hasta sin usar las manos.

Desde la cima, y tras disfrutar de la escasa compañía del día y de las inmensas vistas, volvemos sobre nuestros pasos (la foto 3 muestra de nuevo la cresta hasta la anterior cima, pero en sentido contrario), aunque nos ahorramos subir uno de los cerros de la cresta a media altura. Volvemos a subir la primera cima del Catoute desde donde disfrutamos de buenas vistas del valle del Susano y de la Laguna de la Robeza (foto 4). Como tenemos tiempo, decidimos investigar una vuelta alternativa, por toda la cresta que se ve en la foto 4, para antes del Tambarón (al fondo de la cresta a la izquierda) seguir por el ramal derecho de la sierra, hasta el collado donde dejamos el coche. Decidimos esto al observar desde allí que por la misma cresta, en todo el tramo que se ve desde donde estábamos, no crece el denso matorral de otras zonas, por lo que estimamos que podremos caminar sin problemas. Tampoco se aprecian desplomes destacables.

Descendemos al collado sobre la Robeza, por terreno conocido aún, y empezamos el ascenso del siguiente pico de la cresta, que de nuevo supera los 2.000 metros (y ya van 3 hoy, contando la doble subida a la primera cima del Catoute).

El ascenso es sencillo aunque en seguida vemos que algunos bloques de roca sí que hay en la cresta (foto 5), aunque con apariencia de solventarse, en el peor de los casos, por una u otra vertiente.
No obstante, seguimos el pequeño sendero por la cresta que por suerte se va abriendo hueco por la misma sin ningún problema, más que alguna bajada con buen desnivel, dejándonos ver la cabecera de todos los valles de la zona, con algunos canchales de claro pasado glacial (foto 5), así como una subida alternativa desde el Campo de Santiago (o Martín Moro, no sé), por el fondo de dicho valle.
Tras bajar de los cerros rocosas de la foto 5 hasta el siguiente collado, observamos que una senda nos permite andar cómodamente entre el matorral (arándanos?) sin tener que hacer nueva cima en el siguiente cerro que de nuevo pasa los 2.000 metros, 100 por encima de nosotros.
Alegrando el paso y observando a nuestros pies el Campo de Santiago, llegamos llaneando al siguiente collado y afrontamos la ascensión, esta breve, al siguiente pico, ya cerca del Tambarón, y de nuevo sobre los 2.000 metros (van 4, este con doble cima muy alargada y ancha, de sierra vieja). Volvemos la vista atrás y vemos gran parte de la cresta recorrida (foto 6), aunque la primera cima del Catoute (al fondo a la izquierda del todo) nos tapa la cima principal y su cresta de acceso.
No sé qué paso desde esta nueva cima, pero debimos seguir el sendero erróneo, porque al final desaparece el que traemos en un descenso que da a una valla derrumbada, tras la cual vemos que el sendero normal transcurría más a la derecha.
Descendemos junto a la valla rápidamente por un sendero formado por roderas de coche, remontamos un último colladín tras el cual no sabímos lo que había, pero las roderas de coche siguen allí y se convierten casi en pista hasta dejarnos justo donde aparcamos el coche, tras una corta pero muy soleada jornada, en la que no dimos con nada de agua, pero sí con un sol que nos abrasó la piel pese a la agradable temperatura.

14,8 km de distancia, 970 m de desnivel de subida y 3,5 horas de marcha (5 horas con paradas).

Comentarios

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