Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  5 horas 14 minutos

Coordenadas 938

Fecha de subida 11 de julio de 2015

Fecha de realización julio 2015

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3.591 m
2.225 m
0
2,8
5,7
11,33 km

Vista 892 veces, descargada 34 veces

cerca de Tizi Oussem, Marrakech-Tensift-Al Haouz (Morocco)

Ruta de medio día, a causa de las tormentas vespertinas. En condiciones normales, se podría atacar un cuatromil o subir al Tizi n'Ouanoums por la tarde, pero ya se sabe lo que pasa en el monte.
Salimos del refugio por el valle que queda a nuestra derecha, con una pendiente sostenida, por una vereda que serpentea entre majadas y sabinas y cruza el torrente un par de veces. El camino se cierra rápidamente y nos obliga a remontar por un duro repecho que pasa junto a las cascadas d'Irhoulidene. Al salir de cañón, se abre ante nosotros un circo glaciar con los paredones del Biiguinoussene y el Plateau de Tazarhart de fondo. Incluso en pleno verano, podemos divisar un corredor de hielo perpetuo a nuestra derecha. El refugio de Tazarhart enseña su coraza metálica de cuando en cuando.
Antes de tener la oportunidad de llegar al corazón del circo glaciar, donde se asienta el refugio, tomamos un camino a nuestra izquierda que sube por la ladera y se dirige hacia el norte, a un saliente rocoso que hay sobre el cañón que acabamos de superar. Desde ese punto, las vistas del valle que recorrimos el día anterior, con el refugio a nuestros pies, son magníficas. El camino vuelve a girar, esta vez hacia el este, y divisamos en un cerrado corredor la tortura que nos espera: más de ochenta curvas de herradura para superar el desnivel que nos separa de Adrar Aguelzim, la cresta divisoria con el valle contiguo. Aunque el terreno es pedregoso, el camino está bien marcado y se supera con facilidad. Cuando las curvas acaban, un espolón rocoso nos permite contemplar un panorama estupendo hacia el norte, donde divisamos incluso el pantano que surte de agua a la ciudad de Marrakesh y la gran llanura semidesértica en que se asienta la ciudad roja.
Proseguimos la marcha hasta alcanzar el collado que nos va a permitir bajar hasta el refugio del Toubkal. Las cimas de los cuatromiles y tresmiles que nos rodean son claramente visibles desde aquí. Antes de emprender el descenso, hacemos un desvío de ida y vuelta hasta los hitos de Aguelzim, donde la vista del valle de Aremd e Imlil nos hará sonreír y entender por qué hemos hecho el esfuerzo de alcanzar este lugar. Ojo con el camino, que alguna mano hay que echar y hay algún paso que da un pelín de vértigo.
Volvemos sobre nuestros pasos y descendemos con cuidado por la ladera pedregosa que nos separa del refugio del Toubkal (o del vecino del Mouflon), donde podremos pasar la noche en vetustos dormitorios, entre acogedores ronquidos y el ruido y los frontales de los grandes atletas que se levantan a partir de las dos de la madrugada para subir a la cima mítica del Atlas marroquí.
  • Foto de Aguelzim

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