Tiempo  7 horas 19 minutos

Coordenadas 1398

Fecha de subida 17 de octubre de 2017

Fecha de realización octubre 2017

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1.198 m
315 m
0
3,8
7,6
15,13 km

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cerca de Estérençuby, Nouvelle-Aquitaine (France)


Viernes 13 de octubre de 2017
Hoy nos apetecía caminar por la zona francesa, o lo que aquí también llaman el Irati francés, y para ello nos hemos acercado hasta la población de Beherobie, tras pasar el puerto de Larrau, con su cumbre, el pico de Ori a la izquierda.

Desde un aparcamiento que hay frente a un pequeño hotel (no el del propio hotel), hemos iniciado la caminata dejando dicho alojamiento a la izquierda para subir este primer tramo por unos senderos en no muy buen estado y bajo un denso castañar. Este primer tramo de sendero muy desdibujado nos acaba sacando a una ladera con fuerte pendiente, que aunque debiera ser de pastos, sin embargo los helechos y alguna que otra zarza han ido tomando con el tiempo, lo que las trazas del supuesto sendero aparecen y desaparecen complicando un tanto la ascensión hasta la linde con el arbolado que vemos unos cientos de metros más arriba, que es donde pretendemos llegar para tomar la pista de tierra.

El fuerte calor hace que un tramo que no debería haber tenido mayor dificultad, sin embargo se haga un tanto fatigoso, y de ahí que a la vuelta decidamos continuar por una pista asfaltada que aunque alarga la marcha, sin embargo hace honor a aquello de que “no hay atajo, sin trabajo”.

Nada más salir a la pista, sentimos cierto alivio, primero por las dificultades de progresión en algunos de los tramos que hemos ido dejando atrás, y por la posibilidad de hidratarnos tras la sudada con la que hemos empezado la caminata. Este corto tramo de pista de tierra que nos da un respiro, como todo lo bueno acaba pronto, y es que tras pasar una cabane (que es como llaman aquí a nuestras tainas) rápidamente salimos a una senda empedrada que con la misma dirección y otra vez entre arbolado, en un corto tramo de pendiente nos vuelve a sacar a una segunda zona de pastos, que a diferencia del anterior, y aunque aquí la vegetación y los helechos aún están más altos, sin embargo las trazas de camino están más marcadas. Este segundo tramo de pastos que finaliza en la pista asfaltada, de la que vamos viendo una especie de quitamiedos hecho de troncos de madera, va subiendo la fuerte pendiente de esta ladera haciendo amplios zig-zag, lo que también facilita la ascensión.

Llegados a la pista por la que de pascuas a ramos pasa algún coche, la continuamos por la izquierda durante unos cuantos metros, para acabar dejándola también por la izquierda, dirigiéndonos a unos prados de alta montaña. Ahora, nos sirve como referencia, otra cabane que dejamos por la izquierda, para continuar de frente hasta llegar a un collado con abrevadero incluido.

Aquí cruzamos la pista asfaltada que continua por la izquierda, para seguir de frente por una pista de tierra hacia una zona rocosa, con su correspondiente cabane en la base. Esta cabane, o taina para nosotros, la rodeamos en la ida por la derecha para afrontar un resalte de dichas rocas calizas que habrá que salvar. Superado este abrupto pero corto tramo, se sale de nuevo a unos prados por los que a media ladera llegaremos a la siguiente cabane, nada más cruzar otra pista de tierra. Aquí y tras rodearla de nuevo por la derecha, decidimos hacer la ida por un lado que no corresponde, exactamente con el camino, y la vuelta por otro lado, que en este caso sí que corresponde con un sendero del que se aprecia ya en pleno hayedo y rodeados de dolinas, algún que otro hito y pequeñas estacas de metal clavadas en el suelo.

Aunque nuestra intención era continuar hasta la torre romana de Urkulu, el tiempo se nos ha echado encima y tenemos que volver, no antes sin continuar durante un tramo más por la última pista hacia una zona alta que nos permitirá ver con más detalle toda esta parte del Pirineo francés.

La vuelta coincide prácticamente en su totalidad con la ida, salvo el último tramo de pista asfaltada que decidimos coger para evitar aquella primera ladera tan cubierta y desagradable que tuvimos que afrontar al principio de la ruta.

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