Tiempo  6 horas 34 minutos

Coordenadas 2327

Fecha de subida 31 de octubre de 2018

Fecha de realización septiembre 2018

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925 m
520 m
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3,3
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13,15 km

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cerca de Béznar, Andalucía (España)

Otra vez en el valle de Lécrín; y es que ninguna de las numerosas rutas que hemos hecho en esta Valle de la Alegría defrauda. La de hoy la comenzamos en Béznar; un pueblo con un imponente pasado histórico que junto a la construcción relativamente reciente de su pantano ha terminado por convertir su entorno en un vergel idílico bañado por sus aguas y envuelto en otro mar compuesto de huertos de naranjos, limoneros, granados, higueras, almendros y olivos centenarios. Béznar está enclavado en un nudo de comunicaciones, donde la autovía Granada-Motril enlaza con las carreteras que se dirigen a la Alpujarra a través de los emblemáticos Puentes de Tablate.

Iniciamos la ruta en una de las Ermitas de Béznar; es una pequeña ermita dedicada a San Antón. En su lugar había antiguamente una Rábita morisca y en los campos de naranjos aledaños han aparecido bastantes restos de tumbas moriscas, por lo que se cree que aquí se encontraba uno de los antiguos macáber o cementerios de la época musulmana. Creemos que bastantes de las piedras que conforman la ermita son de las antiguas tumbas moriscas. Son planas y alargadas y tienen la misma fisonomía que otras encontradas en la Alhambra.

Junto a la ermita encontramos la estatua que homenajea la figura del "Mosquetero" o "Trabuquero" de Beznar, quienes celebran sus fiestas y honras al Santísimo Sacramento y al patrón de la localidad, San Antonio Abad, durante los primeros días de Septiembre.
D. Juan de Austria constituyó la Hermandad del Santísimo Sacramento de Beznar en 1571, además de concederles una pensión vitalicia y el privilegio de escoltar a la Sagrada Forma en sus salidas procesionales, custodiando permanentemente dos de ellos el sagrario.
Es curioso ver el "tocado" y la capa con cintas y flores que describe como fueron recompensados con coronas de flores y cintas de colores al proteger al santísimo de manos de los monfies, dando origen al atuendo típico que lucen en la actualidad.

Callejeando por las intrincadas y típicas callejuelas de Béznar nos dirigimos hasta el lavadero de Béznar. Es una Fuente lavadero situada en El Barrio del Fuerte, conocida popularmente por "El Chorreón", recoge el agua del Barranco Calavera y la emplea posteriormente para el regadío. En tiempos antiguos era un lavadero con pilas bajas pero que fue modificado para adaptarse a tiempos más modernos.

Continuamos nuestro recorrido ahora en paralelo al Barranco Calavera y tras dejar el Cerro Redondo (631 m.) a la derecha cruzaremos la autovía A.44 por un túnel. El tramo que sigue tras la autovía transcurre por asfalto, cosa que no nos agrada demasiado, pero las panorámicas del Valle son preciosas. Iremos en paralelo a la autovía dejando a la derecha los parajes de Las Llanadas y La Fontezuela para desviarnos después a la derecha por el pintoresco Barranco de Chite; con cuidadas terrazas de huertas que nos hace trasladarnos a otra época … imaginamos al morisco con su burrito en sus labores agrarias.

Enlazamos con una pista y a pocos metros encontramos una higuera con higos dulces como la miel. El atracón de higos nos da fuerzas para ascender por un pequeño y empinado sendero hasta el Castillo de Zoraya.

Hubo un tiempo en el que reinaba en Granada el sultán nazarí Muley Hacén, allá por el siglo XV. En una de sus batallas contra los cristianos, el rey conoció a una bella cristiana a la que llevó cautiva a la Alhambra y de la quedó perdidamente enamorado. A pesar de que se piensa que fue encerrada en la Torre de la Cautiva, una de las torres de la ciudad amurallada, llamada así en su honor, Isabel de Solís cayó rendida a los pies de Muley Hacén, con el cual se casó y se convirtió al Islam, tomando el nombre de Zoraya, que significa “Lucero del alba”. Esto provocó la ira de la que era la primera mujer el rey, Aixa, la madre de Boabdil. Una gran rivalidad nació entre ambas, provocando que Aixa se trasladase por un tiempo a su palacio del Albaicín, el Palacio de dar-Al Horra (“La Casa de la Honesta”, llamada así en honor de esta valiente sultana). Mientras tanto, el amor entre Muley Hacén y Zoraya se hacía cada vez más fuerte.

Como símbolo de ello sobresale un castillo que encontramos en Mondújar, en pleno Valle de Lecrín, y que, según se cuenta, fue un regalo de bodas del sultán a su hermosa princesa Zoraya. Debido a la lucha por el poder que se produjo con su hijo Boabdil, “El Rey Chico”, cuando éste logró acceder al trono, Muley Hacén se vio obligado a trasladarse con Zoraya y los dos hijos que tenían en común, hasta este castillo en el que viviría y en el que, según la tradición, murió, siendo enterrado en el cerro más alto de Sierra Nevada, el cual fue llamado Mulhacén en su nombre.

El castillo está situado sobre una pequeña colina se alza esta fortaleza de época nazarí, construida en el siglo XV. Su estructura es irregular debido al terreno y se conserva la entrada en rampa y en doble recodo en el interior de la torre, una técnica que se utilizaba para dificultar la entrada de enemigos. Además, este conjunto contaba también con otras torres y atalayas que permitían el control de toda la zona, constituyéndose como uno de los lugares estratégicos más importantes durante el período nazarí en la provincia. El abastecimiento de agua era fundamental, por lo que también podemos ver los restos del aljibe y la acequia que hacía llegar el agua al castillo. El aljibe constaba de una bóveda de medio cañón con una altitud de 1,64 metros desde el suelo. Además, pueden verse huellas que nos indican la existencia de zonas ajardinadas.

Tras un descanso contemplando el castillo y sus increíbles panorámicas descendemos; y tras cruzar de nuevo la ruidosa autovía llegamos la localidad de Mondújar . Pasamos por la iglesia; erigida en el siglo XVI, fue saqueada en la rebelión morisca y restaurada posteriormente. Junto a la iglesia encontramos la fuente dedicada a Francisco de Paula. En esta localidad también es interesante visitar las Termas del Feche y el Molino.

Es el momento de tomar un avituallamiento, y que mejor sitio que Restaurante Garvi, con comidas típicas caseras riquísimas… y con el hambre que manejábamos mucho más.

Seguiremos con la ruta dirigiéndonos a la vecina Parroquia de Talará; empezó siendo un barrio de Mondújar hasta que tras la construcción de una ermita por parte de los vecinos se declaró anejo del municipio de Lecrín en cuanto a la feligresía. Como siempre la iglesia de por medio. El topónimo deriva del árabe حارة العرب (ḥārat al-ʿarab), «barrio de los árabes». Pasamos por la Iglesia y su fuente adyacente.

Abandonamos Talará por un precioso camino asfaltado; flanqueado por muros de piedra con solera, que se abre paso por la vega en un mar de huertas de naranjos, limoneros… para llevarnos, casi sin darnos cuenta, hasta Chite. Preciosa y tranquila localidad donde se respira la paz y el sosiego; donde encontramos la casa natal de José Guerrero (1914-1991), reconocido pintor granadino criado en esta localidad, de donde era natural su madre. También aquí veremos su Iglesia con dos olmos y su fuente adyacente; como siempre.

Salimos de Chite por la senda que entre olivos centenarios nos dirige hasta los Llanos de Contra; donde se encuentra una gran alberca en desuso y que deducimos es bastante antigua. Qué pena no verla restaurada y repleta de agua. A la izquierda disfrutamos de las panorámicas del frondoso Barranco de Chite, al frente aparece de repente el majestuoso embalse de Béznar y al fondo, resalta con sus fachadas blancas Pinos del Valle y justo en la cima de la montaña vemos la ermita del Cristo del Zapato y la Sierra de los Guájares; y a la espalda la omnipresente Sierra Nevada.

Antes de llegar a la Casa Moginar nos desviaremos a la izquierda por un pequeño sendero que, en descenso, nos conduce al mencionado y precioso Barranco de Chite que vadearemos. Seguidamente nos sorprende una cascada que se precipita desde un alto tajo producto del desagüe de alguna acequia.

Iremos bordeando el embalse disfrutando de un entorno paisajístico de postal hasta llegar al área recreativa o merendero de Béznar donde se halla el Área recreativa de Béznar – Ermita del Carmen, un espacio enclavado en pleno Valle de Lecrín, que no es tan conocido como otros y que puede presumir de tener unas vistas únicas.

El área recreativa de Béznar, es un espacio destinado al ocio y el deporte, disfruta de un clima excepcional. Está rodeado de una buena masa boscosa que da sombra todo el año. Estos árboles se han ido plantando y cuidando a lo largo de las últimas décadas. La zona cuenta con amplios aparcamientos, barbacoas, parque infantil, columpios, mesas y bancos de piedra.

Pero lo más significativo que tiene esta área recreativa es una ermita donde se venera a la marinera Virgen del Carmen. Esta ermita del Carmen de Beznar es de sencilla construcción. Se trata de una pequeña capilla, de planta cuadrada y de una sola nave, con tejado a cuatro aguas, cubierta con teja árabe. Dentro alberga pequeñas tallas modernas de la Virgen del Carmen y de San Antonio, que es el patrón de Béznar.

La ermita es de reconstrucción reciente. Tiene sus orígenes en la ermita que existió en el Barrio Bajo. Este barrio ya existía durante la dominación musulmana. Contaba con rábita, mezquita, molinos, horno para cocer pan, dos plazas pequeñas. El Barrio Bajo fue engullido por las aguas de la presa de Béznar a mediados de los años 80 del pasado siglo, tras la inundación cientos de personas tuvieron que abandonar sus casas y se trasladaron al barrio de Los Peloteos.

Otro precioso camino entre naranjos y limoneros nos devuelve al punto de inicio en la localidad de Béznar.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta