Tiempo en movimiento  2 horas 29 minutos

Tiempo  3 horas 54 minutos

Coordenadas 1851

Fecha de subida 26 de marzo de 2018

Fecha de realización marzo 2018

-
-
1.506 m
1.156 m
0
2,7
5,4
10,77 km

Vista 402 veces, descargada 19 veces

cerca de Caserío Huenes, Andalucía (España)

La Boca de la Pescá es una modesta cumbre de 1.518 metros de altitud en las estribaciones occidentales de Sierra Nevada, a caballo entre el parque Natural y Nacional, justo en el vértice en el confluyen los límites de los términos municipales de La Zubia, Gójar y Dílar. Se compone de dos cumbres gemelas que tienen pocos metros de diferencia en altura, cuya forma se asemeja a la boca abierta de un pez de donde toma el nombre. Sobre la más elevada se asienta una caseta de vigilancia de incendios forestales.

Se llega desde La Zubia, desde donde accedemos a Cumbres Verdes y desde allí hacia la Fuente del Hervidero. La Fuente del Hervidero se encuentra en el término municipal de Monachil. Se localiza al pie de un cortijo construido a mediados de los años 20 del siglo pasado. Esta fuente debe su singular nombre “del Hervidero” a que el manantial de agua brota directamente del suelo, moviendo la tierra del fondo, y parece que la tierra esté hirviendo. Junto al cortijo podemos disfrutar de una frondosa vegetación con algunos nogales y cerezos.

En la Fuente del Hervidero se encuentra el Bar Restaurante Macareno, un estupendo lugar para degustar comidas sencillas y caseras, en un marco incomparable con vistas al Trevenque.

Aparcamos en el Cortijo del Hervidero y ya caminando ascendemos por una senda, hoy muy embarrada, que nos conduce a una pista que continua hasta Haza Larguilla.

En el Collado Sevilla hay una explanada, junto a la caseta informativa del Parque Nacional (que casi siempre está cerrada) y el Canal de la Espartera, arranca el Sendero Haza Larguilla, de accesibilidad universal y de alrededor de un kilómetro, que nos conduce hasta el impresionante Mirador interpretativo de Los Alayos. Desde este punto se pueden disfrutar unas excepcionales vistas hacia el escarpado cresterío de los Alayos, con el barranco del Río Dílar a sus pies y de las altas cumbres más occidentales de Sierra Nevada, entre las que destacan el Veleta, el Cartujo y el Caballo. Sin duda uno de los mejores miradores de Sierra Nevada.

Justo antes del mirador, y en una pradera verde encontramos un rebaño de 20 cabras montesas; nunca habiamos visto tantas juntas.

Desde aquí tendremos un agradable paseo con la vista puesta arriba en el extremo oriental de la Boca de la Pescá, pasamos junto a Los Frailecillos y pequeño Pico con un vértice geodésico con forma de fraile y algo más adelante encontramos una pequeña formación rocosa con forma de rocKabili que bautizamos con el nombre de Loquillo y los Trogloditas. Un sendero bordea la montaña entre matorral, donde la vegetación deja de ser ruderal y el ecosistema cambia drásticamente para convertirse en hábitat dolomítico. Ocurre al rodear la vertiente y adentrarse en los senderos de los arenales. Una gran extensión semidesértica se abre ante los ojos.

Continuamos con un tramo final de subida más pronunciado, tras bordear el conocido como Cerro de las Pipas, denominado así por la multitud de restos fósiles de Dentalium (moluscos excavadores denominados 'colmillos de mar' o 'pipas') que se encuentran por la zona.

Tras el último esfuerzo llegamos a la cima; es una colina de imagen redondeada en la que se sitúa un puesto de vigilancia de incendios forestales, conocida como la Boca de la Pescá, debido a que la cima se corta en dos y, si se mira desde la sierra, se asemeja a la boca de un pescado. Realizar el camino desde el paraje que los granadinos conocen como el Hervidero hasta la cima, ya sea en su totalidad o solo en parte, es recorrer un jardín botánico natural en el que es posible observar, paso a paso, más de una veintena de especies consideradas relevantes para el inventario botánico de Sierra Nevada.

En la Cima corria mucho viento y decidimos comer dentro del puesto de vigilancia; nuestro particular comedor con unas panorámicas de 360º inmejorables. Tras el almuerzo emprendemos el descenso por un vertiginoso cortafuegos, que es el único tramo con algo de dificultad de la ruta por el desnivel; pero con paciencia y sin prisas se baja perfectamente.

Después nos deviremos del cortafuegos a la derecha para retomar el Canal de la Espartera; esta vez en ascenso y tras unos 800 m. nos desviaremos a la izquierda por la rambla del Barranco de Gil López en dirección a la Silla del Fraile que salvaremos por la derecha. Siguiendo la rambla llegaremos hasta el pintoresco Cortijo de Parejo o Alcavic; con un mastín como guardía de seguridad y dos mulos como maquinaria agrícola.

Continuamos en suave descenso por pista pasando por una alberca de agua cristalina, donde una lavandera revolotea con sus típicos impulsos. Descendemos la Loma Licerá hasta llegar al Collado del Tejarillo donde hay un panel informativo de la Boca de la Pescá. Aquí nos desviamos por la pista de la derecha que circula por un pinar de reforestación, pasando por el Barranco de Corvales antes de llegar a Cumbres Verdes, una urbanización que pertenece al municipio de La Zubia. Es además una de las zonas más privilegiadas de este municipio granadino.

Cumbres Verdes cuenta con hotel, restaurantes y casas de alquiler vacacional. Dispone de área de recreo, con pinares, encinas, y donde se han habilitado, mesas y bancos de madera, amplios aparcamientos, parque infantil, contenedores de residuos…


Ya solo nos resta ascender por una pista hasta enlazar con la Cañada Real de Huetor Vega a Dílar que nos conducirá hasta nuestro punto de inicio


El paseo por la media montaña nevadense por Los Alayos, el Trevenque y toda esta zona de calizas dolomíticas, esconde un tesoro de joyas botánicas, con muchas especies que son endemismos exclusivos de estos parajes. Sobre los 'pobres' suelos de estas rocas conocidas como kakiritas, muy fracturadas por el alto grado de metamorfismo al que fueron sometidas en su formación, se desarrolla una flora muy especial que ha atraído desde antaño a botánicos y naturalistas. La Unión Europea incluyó los matorrales dolomíticos entre los hábitats europeos de interés prioritario para su conservación.

Adaptaciones: Las plantas que viven en las dolomías tienen que hacer frentes a grandes limitaciones: toxicidad que suponen las altas concentraciones de carbonato cálcico-magnésico, escasa capacidad de retención de agua, alta reflexión de la luz que incide sobre las arenas blanquecinas… Sólo unas pocas especies han logrado colonizar con éxito estos hábitats para lo que han precisado de una serie de adaptaciones muy concretas, entre las que destacan un porte rastrero, con predominio de pequeñas matas (nanocaméfitos) y plantas que pierden anualmente la parte aérea (hemicriptófitos), aspecto sedoso o presencia de abundantes pelillos y colores blanquecinos o grisáceos, o finalmente un sistema radicular muy desarrollado en relación con el porte de la planta.

Biodiversidad: Una de las comunidades más originales de Sierra Nevada son los tomillares dolomíticos en los que podemos encontrar una amplia variedad de especies como el abrótano chico (Santolina elegans), Rothmaleria granatensis, una margarita de color amarillo que aparece entre las piedras blancas y sueltas, la perdiguera del Trevenque, (Helianthemum pannosum) y su pariente H. appenninum estevei o Armeria filicaulis trevenqueana, una subespecie endémica que tiene esta zona como hábitat exclusivo.

También es posible que nos encontremos con la correhuela de Sierra Nevada Convolvulus boissieri, una atractiva campanilla de color malva, Erodium boissieri, un geranio conocido como alfilerillo del Trevenque, Echinospartum boissieri, denominado piorno blanco o bolina, o varias especies de la familia de las 'compuestas' del género Centaurea como C. boissieri subsp. funkii, Centaurea granatensis o Centaurea bombycina, o la vulneraria amarilla (Anthyllis tejedensis), otro de los endemismos compartidos con las vecinas Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama.

Además de mirar al suelo para recrearnos en esta atractiva flora podemos mirar al cielo para intentar localizar al águila real (en las zonas más elevadas) y a la perdicera (que suele moverse en cotas medias) o escudriñar en los riscos para ver a la cabra montés, emblema de la fauna nevadense.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta