Tiempo  6 horas 7 minutos

Coordenadas 1263

Fecha de subida 4 de noviembre de 2018

Fecha de realización noviembre 2018

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1.851 m
1.312 m
0
3,7
7,4
14,72 km

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cerca de Braojos, Madrid (España)


Marcha realizada el sábado 3 de noviembre de 2018
Hacía tiempo que no nos acercábamos hasta esta zona de los Montes Carpetanos, y para ello hemos pasado por Braojos y su peculiar iglesia de San Vicente Mártir, también llamada la “catedral de los pueblos de la sierra norte” por la enorme torre que en ella destaca. En dicha población se coge la calle del Pozo, también llamada del Molino, pues rápidamente se convierte en una pista que se dirige hacia el Molino del Vadillo, que se deja a la izquierda para continuar hasta cerca de la cancela metálica que evita el paso a todo vehículo no autorizado.

Nada más pasar dicha cancela, y por la izquierda con pronunciada bajada nos dirigimos hasta el arroyo de la Trocha o de la Cigüeñuela, que hay que vadear sin mayor dificultad, y así por el otro lado superar un corto repecho hasta conectar con el senderito, que en realidad transcurre a lo largo de un cortafuegos.

Una vez superado el pequeño escollo de salvar este arroyo, y que por cierto no viene escaso del líquido elemento, y tras superar unos treinta metros de desnivel haciendo un par de pequeñas zetas, se sale a lo que hace tiempo era un cortafuegos, pero que en la actualidad se va desdibujando a medida que la vegetación recupera su lugar, y de ahí que tan sólo un senderito pisado transcurra por el mismo y recorra los casi setecientos metros hasta salir a la pista que lo cruza y lo finiquita.

Una vez cruzamos dicha pista y se acaba el cortafuegos, continuamos de frente con el mismo rumbo oeste que traíamos por una senda, que en realidad corresponde con el PR 38, y que se dirige hacia la casa forestal/refugio del Santuil del que nos restan tan sólo unos ochocientos metros por dicha senda.

Dejamos la casa forestal o refugio del Santuil y también el PR 38 que hemos traído hasta aquí, para continuar por una pista que con el mismo rumbo oeste de todo el recorrido, se dirige hacia el arroyo Buitraguillo. Así pues, recorremos algo menos de dos kilómetros por dicha pista para acabar dejándola y por la derecha tomar el cortafuegos que ya no dejaremos hasta llegar al Cerro del Jabinar.

Durante el kilómetro y medio de subida por dicho cortafuegos y habiendo salvado un desnivel de más de doscientos setenta metros, hemos pasado y atravesado en su parte más alta la pista Horizontal, así como los Artiñuelos y la Hondilla. Nos llevamos una sorpresa al ver que según llegamos a la cuerda un grupo de aficionados al parapente tienen su base unos pocos metros al oeste del Jabinar y mirando hacia la llanura segoviana.

Una vez en la cuerda de los Montes Carpetanos, que nos encontramos con menos nieve de lo que esperábamos, cambiamos el rumbo a noreste, para dirigirnos en primer lugar hasta el puerto de Peña Quemada, también conocido como de Arcones, que es el pueblo que se encuentra en la otra vertiente segoviana, y que como bien cuenta nuestro amigo Domingo Pliego: “Ambas laderas eran objeto de monterías (de oso) en los siglos XIII y XIV, monterías cuya descripción se recoge en el Libro de la Montería del Rey D. Alfonso XI, la montería que tenía lugar en el valle de la Cigüeñuela, que se describe en tercer lugar en el capítulo XIº del Libro IIIº del LIBRO DE LA MONTERÍA DEL REY D. ALFONXO XI. Los textos de referencia (Argote de Molina, 1582; Gutiérrez de la Vega, 1877; Isabel Montoya, 1992)”.
Tras algo más de kilómetro y cuarto por dicha cuerda acabamos llegando hasta el citado puerto, pero nosotros continuamos por la misma cuerda y ahora con ligera pendiente, pues nos queda otro kilómetro y cuarto más hasta llegar al vértice geodésico de la cumbre de Peña Quemada.

Nos queda algo menos de medio kilómetro de recorrido por esta cuerda, y la sorpresa nos la da un joven corzo (que incluso se dejó fotografiar), y que un poco antes del PR 34 al que nos dirigimos, se encontraba parado en mitad del camino, mirándonos con esa cara de ingenuidad y desconfianza que al mismo tiempo reflejan la mayor parte de animales salvajes, cuando ven a los humanos. Tras disfrutar un par de minutos de su presencia, continuamos hasta dicho PR que nos bajará a conectar por un cortafuegos con el Alto de la Dehesa. Desde este cerro redondeado, también por la derecha cogeremos otro corto tramo de cortafuegos que nos sacará en poco más de setecientos metros hasta la Ladera de San Sebastián, donde ya cogeremos la pista que siempre en continua bajada nos llevará de forma directa y rápida hasta el coche.

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