• Foto de Bulnes - Miradores del Naranjo o Picu Urriellu - Collado de Pandébano - Bulnes
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Dificultad técnica   Fácil

Tiempo  5 horas 32 minutos

Coordenadas 398

Fecha de subida 8 de diciembre de 2015

Fecha de realización diciembre 2015

-
-
1.223 m
581 m
0
2,1
4,2
8,3 km

Vista 2197 veces, descargada 142 veces

cerca de Bulnes, Asturias (España)

Ruta muy hermosa hecha en un precioso día de sol radiante en pleno diciembre.
En Puente Poncebos cogemos el funicular que nos llevará hasta la estación superior, cerca de Bulnes. Cuando salimos de dicha estación ya estamos en un valle maravilloso rodeado de montañas gigantescas.
Siguiendo el camino perfectamente marcado llegamos hasta el pueblo de Bulnes de abajo, también llamado La Villa de Bulnes. No son muchas casas aunque hay animación. Se nota que el funicular ha atraído a los turistas, desde luego, porque no estamos solos ni mucho menos.
Seguimos el camino en línea recta, justamente hacia donde los carteles indican "Collado de Pandébano", porque ese es nuestro destino.
La ruta es de continua subida por un camino en zetas (un GR realmente) que, incluso con la sequía reinante este año, está encharcado y embarrado en muchos tramos. A veces es difícil transitar por él sin resbalarse. En la bajada será peor.
Inmediatamente llegamos al mirador de Bulnes, desde el cual se puede ver entre dos montañas sobresalir la cabeza del Naranjo. La vista es sobrecogedora, sobre todo en el día de hoy en que no hay nubes por ningún sitio y las montañas lejanas de ven de un azul intenso.
Seguimos subiendo por el camino, que no tiene pérdida, encontrándonos continuamente casas de pastoreo, algunas abandonadas y otras no tanto, hasta dejar la angostura del desfiladero del río Tejo. El camino se ajusta a una pared de roca que hay a nuestra izquierda, y finalmente salimos a una pradera inmensa que nos conducirá poco a poco a la cima del collado de Pandébano. Durante mucho rato habremos podido contemplar a nuestra derecha la impresionante silueta del Naranjo y otros dos picos, cubiertos parcialmente de nieve. Impresionante panorama.
Desde el collado la vista abarca mucha extensión. Cuando llegamos al poste indicativo de las de los caminos que se cruzan, en frente de nosotros se ve abajo el pueblo de Sotres, y un poco a la izquierda el camino que sube hacia el collado desde el pueblo. A nuestra derecha ese camino sigue subiendo y se dirige a un conjunto de casas donde debe de estar el refugio de la Tenerosa. Se ve cómo el camino sigue y se pierde en un recodo encarando el Naranjo... Algún día iremos por allí.
Y detrás de nosotros, claro está, el camino a Bulnes, que es por donde hemos venido.
Panorama bellísimo, con toda la pradera verde intenso, un montón de vacas pastando plácidamente, y toda una serie de montañas en lontananza azules y blancas. Como no todo puede ser perfecto, durante todo el día tenemos el sol encima del Naranjo, por lo que las fotos no pueden ser tan nítidas como deberían...
Comemos y descansamos en el collado admirando el paisaje, y nos ponemos en marcha para regresar a Bulnes.
Cruzamos en sentido contrario el collado de nuevo, y después de pasar una casita bien cuidada, a unos doscientos metros, hay una bifurcación en el camino. En la ida vinimos por el ramal que ahora vemos que baja a la izquierda, pero ahora tomamos el desvío a nuestra derecha, que permanece al mismo nivel al que ya estamos, y se va acercando a la pared de piedra que tenemos a nuestra derecha. Todo ese camino hasta llegar a los Invernales de Armandes es un auténtico mirador del Naranjo.
El caminillo pasa entre esa pared de piedra de la derecha y un pequeño altozano existente a la izquierda, al cual subimos sin mucho esfuerzo para contemplar aún mejor el macizo rocoso del Naranjo.
Bajamos de nuevo a un cercado de piedra que hay por dentro del cual continua el camino, y lo seguimos.
La ladera por la que discurre el camino se va inclinando, escarpando, y el camino se difumina en un cierto momento. No pasa nada. Hay que tener claro que delante de nosotros, unos metros más abajo, hay un conjunto de casas de pastoreo. Son los Invernales de Armandes, y hay que hacer lo necesario para llegar a ellas. En cuanto nos movamos un poco por la ladera, en caso de que perdamos el camino, lo descubriremos rápidamente.
Llegamos a las casas, donde no hay nadie, aunque algunas parecen muy bien conservadas, y el camino gira a la izquierda. hay una indicación en una de las casas.
Ahora el asunto consiste en encontrar realmente el camino que baja hasta el arroyo Tejo. No es fácil porque se difumina en la hierba y entre los árboles. Y cuando se encuentra resulta que está totalmente impracticable por haberse convertido en un lodazal pedregoso...
En fin, no pasa nada. Hay que tener claro que debajo de nosotros se ve el camino por el que hicimos la ida, y tenemos que bajar por donde mejor veamos hacia él. Así lo hicimos en nuestro caso hasta alcanzar un caminillo paralelo al río que en unos metros se cruzaba con la ruta principal que viene desde Bulnes.
Y sin más novedad que la de tratar por todos los medios de no resbalar en la bajada embarrada, llegamos a Bulnes donde nos relajamos tomando un algo antes de bajar en el funicular de nuevo a Puente Poncebos.
Una ruta espectacular. ¡Que la disfrutéis!

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta