Tiempo en movimiento  3 horas 35 minutos

Tiempo  4 horas 46 minutos

Coordenadas 2455

Fecha de subida 25 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

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1.875 m
1.420 m
0
3,4
6,7
13,43 km

Vista 23 veces, descargada 0 veces

cerca de Gudillos, Castilla y León (España)

Subida a Cabeza Lijar (1.823 m) y Cerro de la Salamanca (1.785 m) desde el puerto de Guadarrama o Alto del León (1.510 m). Se sigue el GR-10 desde el mismo puerto, donde se puede estacionar el vehículo en un amplio aparcamiento.

Se trata de una caminta donde la guerra civil española (1936-1939) ha dejado su huella virulenta en forma de fortines, refugios y observatorios, pues la línea de cumbres guadarramescas fue también línea de frente bélico. De las tres elevaciones montañosas que se hollan, una corresponde al bando republicano (Cerro de la Salamanca) y dos al franquista (Cerro Piñonero y Cabeza Lijar, coronada ésta por un impresionante fortín y puesto de observación, hoy reconvertido en refugio mirador).

La caminata no presenta dificultades técnicas. Hay que llevar agua: la única fuente, de las Hondillas y ya al final del recorrido, estaba seca cuando se hizo esta marcha. El tramo más molesto es el descenso desde el Cerro de la Salamanca hasta la pista asfaltada donde el camino vuelve a llanear (se pierden 350 metros de altura en 1,9 kilómetros), con algunos segmentos de arenisca y cantos sueltos: conviene prestar atención para evitar resbalones.

El tramo de mayor belleza, y el más esforzado en subida, es el comprendido entre la bandera 2 del mapa (semipradera de Las Hondillas, nada más pasar las instalaciones militares y telefónicas) y la cima de Cabeza Lijar, cuando dejamos la carreterilla que une el puerto de Guadarrama con Peguerinos. En este punto (hay cartel informativo horizontal), y tras superar el paso canadiense de la carretera, surge a derecha el sendero cimero, por donde continúa el GR-10 que traemos desde el inicio. Este GR sutura la línea de cumbres que forman Cabeza Lijar, cerro de la Salamanca (hasta donde llegaremos), risco del Palanco, cerro de San Juan y monte Abantos, para bajar luego a San Lorenzo del Escorial.

La senda trepa en paralelo a la valla (a nuestra derecha) que separa las provincias de Madrid y Ávila, pasando por el pino de los Abrazos (bandera 3 y con cartel informativo), atraviesa el cerro Piñonero o de la Gamonosa y su campa despejada, con un búnker (bando nacional) en su flanco sur que hace de buen oteadero (banderas 4 y 5, 1.649 m y 40 min). Luego desciende suavemente al collado de la Gasca (1.609 m, bandera 6 y 55 min) y enfila la última cuesta a Cabeza Lijar, sorteando previamente peñotillos, miadores naturales (banderas 7 y 8) y alguna que otra praderilla. Las vistas, según se gana altura, resultan magníficas, por lo que conviene echar la vista atrás.

Una vez en la cúspide (bandera 10 y 1.30 horas), la panorámica vuelve a ser fabulosa. Al sur, la aglomeración de Madrid y el valle de La Jarosa con su embalse. Al este, el núcleo central de la sierra de Guadarrama: La Maliciosa, Bola del Mundo, Cabezas de Hierro, La Pedriza, Peñalara (que asoma la cabeza escuetamente), Montón de Trigo, Siete Picos, Peña El Águila, La Peñota y La Mujer Muerta. Al norte, la llanada segoviana. Al oeste, Cueva Valiente, el collado del Hornillo, Abantos y, en la remota lejanía, el rey del Sistema Central: el pico Almanzor y su sierra de Gredos.

Lugar emblemático de la guerra civil, el fortín y puesto de observación de Cabeza Lijar se ha transformado hoy, como se ha dicho antes, en refugio montañero y oteadero. Tras degustar las panorámicas, el GR-10 se descuelga por la ladera este de la montaña, con fabulosas vistas de Cueva Valiente, y se alcanza en 15-20 minutos el collado de la Mina (bandera 13, 1.52 h y 1.709 m), por donde vuelve a pasar la pista carretera que une el puerto de Guadarrama con Peguerinos.

De aquí al refugio de la Salamanca son 20 minutos de pendiente llevadera, por camino evidente y entre pinos que dan sombra. El edificio presenta un calamitoso estado de abandono, como le sucede a su hermano de La Naranjera, a unos 5,5 km de distancia y en el mismo cordal de cumbres: ambos comparten patrón arquitectónico y, desgraciadamente, dejadez institucional. Un poco más arriba del refugio, se erige la cúspide del Cerro de la Salamanca, sin vértice geodésico pero con el mojón y valla metálica que hacen de divisoria provincial entre Ávila, por donde progresamos ahora, y Madrid (2.14 h y bandera 15).

Hechas las fotos de rigor, nos descolgamos de la escueta pedrera salamenquesa para rastrear el sendero que, a nuestra izquierda, aún continúa, un poco más abajo, por el lado abulense, entre el praderío cimero, sin franquear la valla metálica que tenemos a derecha y que marca la divisoria. En apenas dos minutos, el caminillo enfila la valla y la atraviesa por un paso despejado (bandera 16): de nuevo pisamos suelo madrileño. Comienza aquí el tramo más ingrato de la ruta: un descenso para perder 350 metros de altura en 1,9 km lineales.

La mayor parte de la bajada es por suelo de piedra suelta y arenisca (bandera 17), por lo que se avanza con más lentitud de la deseada, para evitar resbalones. A los 10 minutos del descenso damos con una bonita pradera oteadero (2.35 h y bandera 18): se ve el embalse de La Jarosa y la presierra madrileña. De vez en cuando, un senderillo discurre paralelo al principal, con mejor agarre al no ser tan arenoso. Cuando podemos, lo seguimos.

Unos 25 minutos después de la pradera mencionada, y tras seguir descendiendo por lo que ya parece un cortafuegos pequeño, nos encontramos con otra pradera (3.00 h y bandera 19). Y aquí, sí, dejamos la pista cortafuegos y nos adentramos por el sendero que surge a izquierda al final del pastizal, y que se embosca en la arboleda. Merece la pena esta alternativa (bandera 20), mucho más cómoda, siempre entre la sombra de los pinos y con notable mejor agarre. Lástima descubrirla tan tarde, pues sospechamos que la senda viene de más arriba, y ya sólo quedan 100 metros de descenso (de los 350 que debemos completar) hasta la pista de asfalto donde el camino llanea.

Hasta la mencionada pista llegamos tras 50-55 minutos de bajada desde el Cerro de la Salamanca (3.18 h de marcha y bandera 21). La seguimos a izquierda, superamos el arroyo de Matalachina y bordeamos por su ladera sur el cerro de los Álamos Blancos (tomado por unidades republicanas durante la guerra). Tras patear casi un kilómetro de pista, surge a izquierda otra pista de tierra (bandera 22). La cogemos y dejamos la de asfalto.

El trayecto pica ahora un poco para arriba. Tras superar una pradera, donde pasta el ganado vacuno, sorteamos el arroyo de la Chorrera, en una curva pronunciada a derecha del camino. En seguida, una nueva bifurcación, reconocible por una pequeña baliza de madera que incorpora la señal rosa con la que se señaliza la Ruta de los Álamos Blancos (bandera 23). Cogemos el camino de la izquierda, que sigue en ligero ascenso, y atraviesa otra estupenda campa, donde también sestean vacas con sus terneros. En breve alcanzamos, de nuevo, la carretera del puerto de Guadararrama-Peguerinos o pista de La Mina, en este tramo también llamada Camino del Vía Crucis (bandera 24, con una barrera verde y 4.10 h).

Ya no dejaremos la pista de la Mina hasta el final del recorrido. Primero pasaremos por la fuente de las Hondillas (bandera 24): hay que desviarse ligeramente a derecha de la pista para bajar, por cómodo camino, hasta la vaguada donde se encuentra. Su caño está seco, así que continuamos la marcha.

Al rato damos con el paso canadiense del inicio del camino, el de la bandera 2 del mapa, donde el GR-10 abandonaba la pista de la Mina para subir por el cordal de Cabeza Lijar. El puerto de Guadarrama se encuentra a escasos 600-700 metros. Concluye así esta ruta que los carteles informativos, colocados por las administraciones públicas en su tramo de ascenso a Cabeza Lijar, llaman 'Los orígenes del montañismo'.

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    Si quieres, puedes o esta ruta