Tiempo  5 horas 18 minutos

Coordenadas 1041

Fecha de subida 4 de mayo de 2014

Fecha de realización mayo 2014

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1.848 m
1.001 m
0
4,0
8,0
16,05 km

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cerca de El Valle, Andalucía (España)

Desde el Puente de las Herrerías, tomamos el carril restringido al tráfico que sale por la margen izquierda del Guadalquivir. Tras pasar la cadena, subimos un repechito y, al bajar, topamos con el Arroyo de los Habares, tributario del Guadalquivir, que nos acompañará en un suave ascenso. Tras andurrear siempre cuesta arriba y cruzar dos veces el arroyo, encontramos un tercer vado en el que, en vez de cruzar nuevamente, tomamos el jorro que sale a nuestra izquierda, en pendiente acusada. Una señal de PR indica que nos dirigimos hacia los Poyos de la Mesa. A los pocos metros, encontramos un sendero a nuestra derecha, que ignoramos. Continuamos ascendiendo por tramos de gran desnivel. Aunque el jorro se va llenando de vegetación, no hay dudas sobre el rumbo que debemos seguir: siempre por la opción más extenuante, sorteando túneles de romero. Vemos un impresionante torcal a nuestra derecha, arriba: tendremos que ascender hasta su parte superior. Ganando vistas del Picón del Halcón y de nuestro destino, el Calar de Juana, seguimos ascendiendo hasta interceptar la pista que viene de la Nava del Espino (izquierda) y se dirige a Gualay (derecha). Giramos a la derecha y proseguimos por el carril. En unos minutos, comenzamos a descender hacia el Arroyo de los Tornillos de Gualay. Tras una primera curva a la izquierda, debemos prestar atención para no pasarnos el desvío a la derecha. En pocos metros, tras pasar junto a un impresionante pino laricio, alcanzamos el Vado de los Perrillos.

Al cruzar el vado, veremos en la pradera que hay frente a nosotros unos hitos que nos invitan a subir hacia el bosque de pinos. Ignorando el apetecible carril que transita junto al arroyo, seguimos los hitos y acometemos la segunda subida de la jornada, que nos llevará entre pinares hasta el collado contiguo a el Poyo de Juan Domingo, marcado por tres grandes hitos de piedra.
Hasta este punto, la excursión era asequible casi para cualquier persona en forma. A partir de aquí, la inexistencia de vereda y la dureza del terreno no la hacen recomendable para montañeros poco acostumbrados a terrenos difíciles y desiguales. Ascendemos directamente hacia la cumbre, sorteando piornos y espartos y procurando elegir el mejor camino posible, cosa harto difícil. Tras un extenuante esfuerzo en el que vamos ganando vistas del Villalta, el Picón del Guante y la Cerrada del Pintor (además de poder admirar los pinos bandera cercanos), al fin divisamos el vértice geodésico. La trepada hasta el vértice es más o menos asequible, pero será necesario usar las manos.

En el tiempo de merecido descanso, podemos admirar una panorámica espléndida de la sierra: al sur, Peña Juana y la cuerda hasta el Cabañas, así como el Villalta; al oeste, Sierra Mágina, el Aznaitín y la cuerda del Gilillo y los Castellones; al norte, el Picón del Halcón, el valle del Guadalquivir, los Poyos de la Mesa, los Torcales de Pedro Cerrillo y, más atrás, la Sierra de las Villas y el Banderillas; al este, el Empanadas, el Almicerán, la Sierra de la Cabrilla, el cañón del Guadalentín, los llanos del noreste de Granada, el Jabalcón, la Sierra de Baza, además de un par de dolinas que merece la pena visitar (podemos aprovechar la visita a la segunda para acercarnos a ver el Pantano de la Bolera).

Tras el merecido descanso, destrepamos las rocas cimeras y desandamos el camino por el desagradable torcal, haciendo una visita al impresionante pino bandera tumbado que hay cerca de la cumbre y admirando otros cercanos. La bajada es peligrosa a causa del mal terreno, los piornos y las víboras que podemos encontrar tomando el sol en las piedras. Desde el collado, bajamos por el mismo camino de subida hasta el Arroyo de los Tornillos, remontamos la pista hacia los Poyos de la Mesa y, tras unos cinco minutos llaneando, nos desviamos por el primer jorro que sale a la izquierda, en brusco descenso, marcado con un hito. La bajada no desmerece a la primera subida del día y pondrá a prueba nuestros tendones rotulianos con su gran desnivel y terreno suelto. Tras los intensos descensos, alcanzamos un arroyo con un cruce de veredas en el que optamos por la más evidente (izquierda), si bien la de la derecha, llana, nos llevaría al mismo lugar, pasando por los antiguos cortijos de los Habares.

Tras unas curvas, alcanzamos la bien marcada pista, con huellas de neumáticos, que viene del Puente de las Herrerías y se dirige al Arroyo Amarillo y el Pino de las Tres Cruces. Giramos a la derecha y completamos la excursión con un cómodo descenso entre pinares.
Puente

Calar 01 - Salida

El camino se inicia en una barrera que impide el paso a vehículos a motor. Hay un panel informativo sobre la ruta hasta el Pino de las Tres Cruces.
Intersección

Calar 02 - Desvío hacia los Poyos de la Mesa

Intersección

Calar 03 - Subida hacia los Poyos de la Mesa

Intersección

Calar 04 - Enlace con la pista de los Poyos

Intersección

Calar 05 - Desvío hacia el Vado de los Perrillos

árbol

Calar 06 - Pino impresionante en Gualay

Río

Calar 07 - Vado de los Perrillos

Intersección

Calar 08 - Subida hacia el Calar de Juana

cima

Calar 09 - Calar de Juana

árbol

Calar 10 - Pinos bandera

Intersección

Calar 11 - Enlace con el jorro hacia los Habares

Intersección

Calar 12 - Jorro hacia la cabecera de los Habares

Intersección

Calar 13 - Enlace con la pista hacia el Puente H.

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