Tiempo en movimiento  una hora 43 minutos

Tiempo  2 horas 21 minutos

Coordenadas 1161

Fecha de subida 29 de diciembre de 2017

Fecha de realización diciembre 2017

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cerca de Olocau, Valencia (España)

Hace 2.500 años, el territorio situado entre los ríos Udiva (actual Millares) al norte, Cabriel al oeste y Sucro (el Júcar actual) al sur, estaba ocupado por un grupo de pueblos de estirpe ibérica, denominados edetanos. La población mayor de ese territorio se ubicaba en Liria, en la falda del Tosal de San Miguel, y recibía el nombre de Edeta. En su vecindad, y probablemente formando parte de una red de instalaciones de control y defensa del territorio, se alzaron poblados amurallados como los del Puntal dels Llops o el Castellet de Bernabé. Este itinerario permite la visita a un lugar de gran importancia histórica y arqueológica, y a mi entender de enorme belleza, y al entorno natural que le rodea: la Penya de l'Aigualeig y el Barranco del Carraixet. La primera parte del recorrido sigue los pasos del track presentado por Federico Yubero, aunque después me desvié hacia Olocau para pasar por la Casa de la Señoría y recabar información suplementaria sobre lo que había visto y otras rutas. Añado, por su interés para el potencial visitante del Puntal, que en la Casa de la Señoría se organizan visitas guiadas gratuitas al Puntal (a las que es posible apuntarse con sólo llamar al teléfono 672794404, de 10 a 14 horas, de miércoles a domingo) en las que se puede adquirir un conocimiento más detallado del lugar y sus circunstancias en aquellos tiempos de antaño.
Aún a riesgo de hacer demasiado larga esta presentación, intentaré aportar algunos de esos datos para el visitante que, como yo, prefiera gozar de la visita en soledad. Aunque Estrabón y Apiano llamaron Iberia al conjunto de la Península, los escritores de la antigua Grecia conocieron como iberos o íberos a los habitantes de la zona levantina y del sur de la Península Ibérica. Los habitantes de esos territorios han sido citados con diferentes nombres desde el siglo VI a.C, posiblemente como resultado de características étnicas no homogéneas aunque compartiesen algunos rasgos comunes; su origen no se conoce detalladamente: algunos autores afirman que procedían de zonas orientales del Mediterráneo, habiendo llegado en el Neolítico (entre el 5º y el 3º milenio a.C), mientras otros autores fijan su origen en el norte de África, y no faltan los que los consideran originales de la Europa occidental y herederos de la cultura megalítica de esta zona. De cualquier origen que fuesen, su evolución aparece marcada por la fusión genética y cultural con otros pueblos coetáneos: celtas, fenicios, griegos y púnicos, y su desaparición parece marcada por el desarrollo del Imperio Romano.
La lengua parece el criterio fundamental que aglutinaba a los pueblos de esta zona como iberos para griegos y romanos, no existiendo un patrón cultural uniforme entre ellos. La lengua ibera está documentada por escrito, y fué descifrada por Gomez Moreno, pero los textos encontrados son mayoritariamente incomprensibles y no existen referencias válidas para la traducción por lo que no es posible entender lo que dicen los textos, escritos principalmente sobre plomo o cerámica en Edetania.
La organización social de los pueblos iberos es discutida. En el caso del Puntal dels Llops parece aceptado que se trataba de una atalaya controlada por un guerrero de la élite ecuestre edetana, pero Schulten afirma que los iberos, amantes de la libertad, no aceptaban un jefe, sino a lo sumo en caso de guerra y por corto tiempo. No obstante, otras fuentes señalaban que la sociedad estaba fuertemente jerarquizada en varias castas muy dispares, con bien definidas misiones; la casta guerrera y noble era la que contaba con más prestigio y poder, pero también los sacerdotes y sacerdotisas gozaban de gran prestigio social; artesanos y el pueblo llano eran otras castas con menor prestigio. Tal vez la libertad en los iberos, como la democracia en Grecia, era solo para algunos miembros de las clases dirigentes.
Pero dejemos los datos generales para volver al contexto local: Edetania. Rodeada por ilercavones al norte, sedetanos al noroeste, olcades al oeste y contestanos al sur (todos pueblos de estirpe ibérica también), ocupaba las actuales comarcas del Alto Mijares, La Plana Baja, el Alto Palancia, Los Serranos, el Campo de Turia, el Campo de Morvedre, la Hoya de Buñol, la Huerta Oeste, la Huerta Sur, Valencia, la Ribera Alta, la Ribera Baja y es probable que también la comarca de Requena-Utiel.
Desde un punto de vista socio-político los edetanos no se organizaban como un reino con una capital y unas fronteras, sino como un conjunto de ciudades independientes que podían confederarse en circunstancias extraordinarias. El protagonismo de Edeta, en la actual Liria, se atribuye a que Edecón, su régulo, encabezó esta confederación, pero hay que recordar que un jefe de confederación tribal tenía poderes muy limitados; alcanzaba ese rango de liderazgo como primus inter pares
Las ciudades más importantes de la Edetania íbera fueron Edeta, que pudo tener el papel de capital del territorio, Sucro, en la actual Albalat de la Ribera, la Carencia de Turís, el Pico de los Ajos en Yátova, la Punta de l'Orleyl en la Vall de Uxó y Arse (Sagunto). Alrededor de Edeta, situada en la actual montaña de San Miguel de Liria, se ubicaba una serie de caseríos, villas y fortines vigía, como el Puntal dels Llops, el Castellet de Bernabé, La Torre Seca, la Cova Foradada, la Monravana o la Seña. En el yacimiento de Liria hay restos de la Edad del Bronce, pero la expansión de Edeta en el Campo de Turia se produce solamente a partir del siglo V a. C; se conocen más de 30 asentamientos, y habría sido consecuencia del crecimiento poblacional y la mejora de rendimientos agrícolas gracias al uso del hierro. Las excavaciones realizadas han demostrado que el poder de Edeta se desmoronó a principios del siglo II a. C. con la destrucción de la ciudad y de gran parte de los poblados de su territorio. Aquello que las fuentes denominan Regio Edetania sería configurado, a partir de ese momento, bajo una dominación romana (datos de Wikipedia, Ruta de los Iberos y otras publicaciones oficiales: presentación modificada)
Más directamente relacionado con el itinerario de hoy: el Puntal dels Llops estuvo ocupado entre los siglos V y III a.C. y fué destruido a la llegada de los ejércitos romanos. El poblado estaba configurado como una pequeña fortaleza, fácilmente defendible en aquellos tiempos por las escarpaduras y muralla que lo rodean. El área habitable estaba edificada sobre un modelo de calle central, a modo de distribuidor en el que también se realizaban actividades cotidianas, que permitía el acceso independiente a las diferentes habitaciones. La torre permitía funciones de vigilancia y comunicación con otras fortalezas vecinas, y desde ella se domina todo el entorno.
La ruta propuesta se inicia en las afueras del Cementerio de Olocau, al cual se puede acceder por una salida señalizada desde la CV-333, donde se encuentran postes señalizadores. El amplio sendero de ascenso tiene al principio una barrera cerrada de madera, que solo limita el paso a vehículos, y por el se asciende en 1,5 km. aproximadamente, al área del Puntal dels Llops, donde no encontré ningún tipo de barrera para visitar el asentamiento o limitar el acceso; en ese contexto es de la mayor importancia que el visitante respete al máximo todo: restos arqueológicos y entorno, por ser estructuras de máximo valor e irreemplazables.
Acabada la visita tomé un sendero ascendente que tras pasar por la cima de la Penya del Aigualeig, me llevó al Planet del Tío Lluis, y de aquí en un rápido (a veces algo agresivo) descenso hacia el Barranco del Carraixet, con una vegetación cambiante en la que al principio destaca el Pinus halepensis o pino blanco, y posteriormente las garroferas, formando las llamadas Macolladas. Siguiendo el cauce del barranco se llega a l'Arquet, desde donde atravieso Olocau para alcanzar la Casa de la Señoría. Saliendo de Olocau, en la primera rotonda, vuelvo a tomar una pista no asfaltada (senda de las Macolladas), que me lleva a través de garroferas y balmas hasta la pista asfaltada que me devuelve al Cementerio, donde he dejado aparcado el coche.
Ruta corta, sin pasos difíciles, aunque conviene tener cuidado en el descenso hacia el barranco del Carraixet, realizable con niños (si se les tiene controlados en el área arqueológica, para evitar daños), de gran belleza. En resumen: ruta áltamente recomendable.

2 comentarios

  • javeadeverano 19-oct-2018

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Una ruta preciosa. El Puntal increíble.

  • luis.perecruz 29-dic-2018

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Ruta corta, fácil en un entorno natural e histórico de primera clase.

Si quieres, puedes o esta ruta