Tiempo  8 horas 52 minutos

Coordenadas 3007

Fecha de subida 14 de noviembre de 2016

Fecha de realización noviembre 2016

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23,11 km

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cerca de Aldeire, Andalucía (España)

Preciosa ruta en la que podremos disfrutar de la policromía otoñal en uno de los más bellos parajes otoñales del Parque Nacional de Sierra Nevada como son el bucólico cauce del Río Benéjar y La Rosandrá con sus impresionantes castaños centenarios. Además del aliciente del colorido del paisaje en todo su esplendor le añadimos la historia y leyendas que impregnan el Castillo de la Caba y el idílico enclave del Refugio de las Chorreras, todo ello unido por viejos senderos magníficamente conservados que hoy podemos siguiendo la ancestral subida al Puerto de la Ragua por el GR-7, el conocido Sendero Sulayr que nos conduce a Las Chorreras y la antigua Vereda Real, hoy PR-A 333, que nos desciende hasta las angosturas de El Horcajo, lugar donde nos encontraremos con el Río Benéjar y donde nos aguarda la apoteosis final con el estallido de color y de evocadoras estampas que nos depara el bosque en galería que acompaña el discurrir de este río pasando por el Area Recreativa de la Rosandrá y finalizando en Aldeire completando así un recorrido de ensueño.
Iniciamos nuestra ruta en el municipio de Aldeire, el precioso pueblo del Marquesado del Zenete que más se adentra en la falda norte de Sierra Nevada, y cuyo nombre proviene del árabe “al-Dayr” (la casa), en referencia a un monasterio mozárabe o posada en la que se reposaba antes de emprender el camino hacia el Puerto de La Ragua. En esta ruta recorremos gran parte de las dos vías de comunicación que tradicionalmente utilizaban los arrieros, ganaderos, mercaderes y demás viajeros para comunicarse con este puerto y por lo tanto con la Alpujarra y el litoral mediterráneo, siendo por lo tanto este municipio un lugar estratégico para el comercio Ientre ambas vertientes de Sierra Nevada.
Comenzamos pues a caminar ascendiendo por las típicas calles de Aldeire hacia el este para tomar el camino que en fuerte pendiente nos lleva entre almendros y bancales hasta el Castillo de la Caba, no sin haber arrancado a sudar y jadear copiosamente tras este explosivo inicio.
El Castillo de la Caba o de Aldeire se erige sobre un cerro desde el que domina ampliamente el Valle del Río Benéjar, la cara norte de la porción más oriental de la Sierra Nevada Almeriense y la Hoya de Guadix, controlando por tanto las importantes vías de comunicación que por aquí pasaban por lo que no es de extrañar que en este estratégico enclave se hayan asentado la Cultura del Argar, fenicios, romanos, visigodos y finalmente los musulmanes. La construcción del castillo es de época califal, siglo XI, controlando en esta época la frontera entre los Reinos de Granada y Almería además del paso del Puerto de la Ragua. Actualmente su estado es ruinoso, quedando en pie varias torres y lienzos de la muralla además de unos aljibes. Estos aljibes almacenaban el agua que era subida por la población de Aldeire hasta allí en concepto de impuestos. Asimismo, contribuían con una carga de paja, leña y ropa para los soldados. Según señala Pedro Antonio de Alarcón, en este castillo en los siglos XVIII y XIX se instalaron corrales de ganado, siendo ésta una de las causas de su destrozo.
Este castillo está cargado de leyenda. Sus paredes encierran una historia de origen visigodo que, de ser cierta, condicionó la historia de España, siendo decisiva para la contribución del conde Don Julián a la derrota de las tropas visigodas en la batalla del Guadalete por el bereber Tarik, lo que facilitó la posterior conquista por los musulmanes de la Península a principios del siglo VIII.
Cuenta la leyenda que el gobernador visigodo de Septem (la actual Ceuta), el noble Olian, envío a su hija doña Florinda, a la que luego apodarían los árabes 'La Caba', a la corte de Toledo para que fuera educada. Otras versiones señalan que fue el rey Don Rodrigo quien alejó al padre a territorio fronterizo.
Este último rey visigodo estaba enfermo de sarna, y eligió a la bella Florinda entre su real corte con el fin de que ejerciera de enfermera y limpiase sus heridas con un alfiler de oro. La muchacha, con delicadas manos, hacía su trabajo con tal finura que pronto las heridas producidas por el infeccioso ácaro mejoraron notablemente. Su figura no pasó inadvertida para el monarca, a quien la joven, además, le despertó los más bajos instintos, ideando un plan para vencer su posible resistencia.
Don Rodrigo preparó un viaje de inspección por las tierras del Sur con el pretexto de comprobar que las defensas del reino estaban seguras. Salió de Toledo con destino a Sevilla, pero antes de dirigirse a la capital andaluza pensó en el castillo cercano a Acci (Guadix) para dar rienda suelta a sus lujuriosas intenciones. Se desvió de su camino y ordenó al capitán de su escolta que acompañara a Florinda hasta el castillo, con la excusa de que era la única que sabía aliviar los terribles picores sarnosos. A pesar de las objeciones de la bella, finalmente tuvo que ceder ante la amenaza de devolverla con su padre a Ceuta.
De nada sirvieron los llantos y súplicas de Florinda ante el ataque de Don Rodrigo que pudo consumar su plan y que destrozó la honra de la joven, dejándola recluida en el castillo mientras continuaba su campaña como nuevo rey.
La joven consiguió contar lo sucedido a su padre a través de un comerciante de sedas que pasó por la localidad con destino al norte de África. No tardó el padre en rescatar a su hija del castillo de Aldeire ayudado por algunos herederos del antiguo caudillo visigodo Witiza, desterrados por don Rodrigo. Don Julián juró venganza eterna y a fe que lo cumplió si se hace caso a la leyenda de su traición.
La leyenda incluye un soborno al soldado que la custodiaba con la promesa de entregarle un fabuloso tesoro cuando fuera liberada. Cierto es que la joven cumplió su promesa con el soldado entregándole un fabuloso tesoro, aunque este poco pudo disfrutarlo pues después de enterrarlo cerca de un joven castaño a la ribera del río Benéjar para que nadie supiera de él, perdió la cabeza y se olvidó donde lo guardó, algo en lo que, según las malas lenguas, tuvo mucho que ver el agua del lugar.
En el extremo occidental del castillo y dando vistas al casco urbano de Aldeire encontraremos una imagen de un cristo, en concreto un Corazón de Jesús, que es visible desde prácticamente desde cualquier lugar del municipio y que nos sirve de fantástico mirador.
Desandamos nuestros pasos y salimos del castillo para continuar ascendiendo hacia el este por el Camino del Marquesado, un cómodo y ancestral sendero que nos lleva al Mirador de Aldeire, junto a la carreta A-337 que conduce al Puerto de la Ragua, y con cuyas panorámicas sobre recuperamos el aliento mientras contemplamos Aldeire, el Valle del Río Benéjar y a lo lejos toda la amplitud del Marquesado del Zenete puediendo entender mejor desde la altura el origen de su nombre puesto que Zenete deriva del árabe “sened”, que significa "falda, subida, cuesta del monte", en clara referencia a la vertiente norte de Sierra Nevada que sirve de frontera natural de esta comarca.
Desde aquí subimos unos metros junto a la carretera para comenzar a ascender por el pinar y seguie el viejo camino, hoy bastante perdido, que progresa en ascenso por El Panderón hacia el sureste hasta alcanzar el cortafuegos que nos termina de ascender hasta la Caseta de Vigilancia de Incendios que se erige en lo alto del Panderón.
Ahora descendemos por la pista que tras pasar por un rústico helipuerto nos lleva de nuevo junto a la carretera que cruzamos para seguir por un carril en desuso que tras continuar por un cortafuegos nos conduce a una pista que tomamos a su vez a la izquierda para confluir unos metros más adelante en la antigua carretera del Puerto de la Ragua. Esta carretera, ya sin tráfico, asciende progresivamente hacia el sur durante casi 2 kms hasta llegar a la Loma de los Pradillos donde traza una curva a derechas y donde abandonamos el asfalto tomando una pista de tierra que inicia un suave descenso hacia el sur y que nos sumerge en el Barranco de Arroyo Chico, cuyo cauce vadea la pista y tras el que 100 metros más adelante del barranco abandonamos nuestro cómodo camino para salirnos a la derecha y comenzar a ascender campo a través entre el pinar hacia el este en busca de la Loma del Peñón de Enmedio, donde confluimos con el GR-7 que asciende desde Ferreira en busca del Puerto de la Ragua. Este camino que ahora seguimos aunque ahora lo conozcamos por las siglas que actualmente lo identifican, era conocido tradicionalmente como el Camino de la Sierra, otras de las importantes vías de comunicación que ancestralmente se han utilizado para salvar el inmenso escollo montañoso que supone Sierra Nevada para cualquier tipo de transporte o comunicación.
El sendero perfectamente definido que ahora seguimos termina de subir la loma hasta llegar al Collado Carabinero donde cambiamos de vertiente, pasando de la del barranco del Arroyo Chico a la del Barranco del Ceporro donde ya damos vista al Puerto de la Ragua.
El sendero da muestra de su solera y su perfecto trazado que salva la pendiente con un zigzagueo tras el cual llegamos a lo que queda de la Venta de Ferreira, actualmente en ruinas, pero que en su día fue una emblemática venta donde se daban cita todos los que por unas razones u otras debían transitar por este ancestral paso de Sierra Nevada, siendo lugar frecuente de pernoctación y donde podían abrevar las bestias y recuperar fuerzas para los últimos repechos de la subida. De esta histórica venta hace referencia el ilustre escritor y viajero Pedro Antonio de Alarcón en su obra “La Alpujarra: Sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia” escrita en 1873 donde narra el suceso real del Tuerto de Jorairátar, que asesinó en la Venta de Ferreira por una disputa a otro hombre en una cruda noche invernal, y de los dramáticos días que tuvieron que pasar los viajeros en esta venta sin poderse marchar por la tremenda ventisca que azotaba la sierra, teniendo que convivir ese tiempo con el muerto y su asesino.
Más adelante encontramos la Venta del Puerto, en mejor estado constructivo pero reutilizada como corral de ganado. Tras pasar esta construcción el sendero continúa su ascenso hasta salir a la carretera A-337 y que cruzamos justo en su kilómetro 26 al otro lado del asfalto para seguir ascendiendo unos metros por encima de la carretera y mantener el rumbo sur de nuestros pasos vadeando el Barranco del Robo mientras nos sumergimos en un espeso pinar de repoblación a la vez que mantenemos cota hasta que llegamos a un camino forestal que tomamos a la derecha para proseguir el ascenso ahora hacia el oeste. La pista se bifurca más adelante junto a un banco de descanso tomando nosotros el camino que continua con el ascenso a la izquierda mientras comienza a serpentear ganando cómodamente altura entre la espesura del pinar. Confluimos más adelante en una pista de mayor entidad y obviamos las indicaciones hacia el Puerto de la Ragua para continuar la subida hacia el oeste ya de forma imperceptible hasta llegar casi 2 kms después a un cortafuegos en plena Pradera del Piornal, donde tras salir del bosque las vistas se amplían y podemos contemplar toda la Cuerda de los Morrones hasta el Picón de Jerez, es decir, lo que son las estribaciones orientales de la porción granadina de Sierra Nevada.
Seguimos el cortafuegos en ascenso hacia el sureste y justo cuando acaba el pinar junto a la Piedra de los Yegüeros apreciaremos a la derecha unos postes indicativos junto a un sendero que nos indican que estamos ante el Sendero Sulayr en su etapa 15 y el sendero PR-A 333 que comunica el Puerto de la Ragua con Aldeire. Seguimos pues estos senderos que llevan en los próximos kilómetros un tramo común hasta el Cortijo de las Chorreras. El sendero progresa en dirección sur por el borde del pinar atravesando la Rehoya del Piornar y La Rinconada (o Rinconá) mientras completa su descenso hacia el Barranco de los Pasillos, donde el sendero comienza a llanear hacia el oeste pasando por el Tajo de los Vencejos y atravesando posteriormente la Meseta de los Tejos hasta conducirnos al Cortijo de las Chorreras, perfectamente adaptado como refugio en un enclave espectacular bajo las chorreras del Morrón del Mediodía y la cumbres de los Morrones y dominando la cabecera del Barranco de los Antolines. Este refugio de pastores fue originalmente un refugio forestal durante la inmensa repoblación del Marquesado y recientemente se ha acondicionado con chimenea metálica y tarima de madera para la comodidad del usuario.
En este punto abandonamos el Sulayr y seguimos el PR-A 333 que inicia el descenso hacia el NO introduciéndose en el bosque para atravesar el Barranco de la Chorrera y confluir en una pista forestal en el Collado Marín. Seguimos bajando por esta pista durante 1 km pasando junto a unas viejas ruinas de un cortijo y su correspondiente aprisco hasta llegar a la Loma de la Casilla donde tenemos un cortafuegos que seguimos en dirección norte y que nos lleva en descenso pasando junto a la Fuente de la Loma de la Casilla hasta las ruinas del Haza de la Meina o Corrales de Soleta que flanqueamos por la derecha. En este tramo las vistas frontales que se nos ofrece hacia la Hoya de Guadix con Aldeire en el centro de las mismas son ciertamente majestuosas.
Este sendero, conocido por los lugareños como la Vereda Real, prosigue su imparable descenso en dirección norte con varios serpenteos de magistral trazado entre encinas y matorral disperso hasta llegar a la confluencia del Barranco de los Recodos con el de los Pasillos donde ambos arroyos se unen en un precioso enclave conocido como El Horcajo dando paso al Río Benéjar. Este bello rincón donde la encina cede protagonismo a los caducifolios de ribera donde el álamo negro, el sauce, los alisos y los castaños ponen una sucesión de tonalidades otoñales que acompañan nuestros pasos junto a la orilla donde además nos sorprende la presencia río abajo de rarezas botánicas como secuoyas e incluso pinsapos.
En lugar de seguir la pista como habitualmente se hace y por donde discurre el PR-A 333, nosotros optamos acertadamente por acompañar en todo momento el curso del Río Benéjar entre bellas cascadas y arboleda ribereña donde predomina el castaño en un espectáculo cromático que nos deja boquiabiertos de forma permanente en todo este trayecto. Este tramo llega a ser totalmente embaucador e impactante, con una alfombra multicolor amortiguando nuestros pasos junto a los remansos de hojas muertas que nos ofrece el curso de agua al que acompañamos. Pasamos junto a varios secuoyas, múltiples cascadas con auténticos mosaicos foliares adornando las rocas e infinidad de rincones de ensueño.
El Barranco de Prado Ciruelo viene a confluir con el Benéjar y algo más abajo nos saldremos a la pista, siguiendo ésta algo menos de 1 km, siempre junto al cauce del río, hasta tomar un camino que nos surge a la izquierda y que nos desciende junto al lecho del río que atravesamos por un puente colgante que nos permite superar el Río Benéjar de forma bastante segura puesto que está perfectamente adecuado.
Tras el puente colgante llegaremos al Área Recreativa de la Rosandrá, conocida por los lugareños como El Merendero, repleta de grandiosos castaños centenarios a la orilla del río. Desde aquí seguimos ya por asfalto en dirección a Aldeire siempre junto al sereno discurrir del río Benéjar serpenteando entre las choperas siguiendo la calle Camino Bajo, bajo el que se sitúa la semioculta Fuente Melchor, junto a una bonita cascada, de aguas bastante populares entre los aldeireños y que para poder beber de su caño debemos pasar al otro lado del río por lo que en épocas de crecidas es imposible su acceso. Esta cascada nos da prácticamente entrada al casco urbano de Aldeire, que atravesamos pasando junto a la iglesia mudéjar de Nuestra Señora de la Anunciación (s. XVI) construida sobre la antigua mezquita musulmana, hasta llegar finalmente al punto inicial donde ponemos broche final a este sensacional recorrido.
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ALDEIRE

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AREA RECREATIVA LA ROSANDRÁ

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BARANCO DE LOS PASILLOS

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BARRANCO DE ARROYO CHICO

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BARRANCO DE LA CHORRERA

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BARRANCO DE LOS CIRILOS

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BARRANCO DE LOS RECODOS O DE LOS TEJOS

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BARRANCO DE PRADO CIRUELOS

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BARRANCO DEL ROBO

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CAMINO DEL MARQUESADO

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CASCADA

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CASCADA GRANDE

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CASCADA.

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CASCADA..

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CASETA DE VIGILANCIA DE INCENDIOS DEL PANDERÓN

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CASTILLO DE LA CABA

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COLLADO CARABINERO

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COLLADO MARÍN

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CORTIJO DE LAS CHORRERAS

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CRISTO

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EL HORCAJO

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FUENTE DE LA LOMA DE LA CASILLA

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FUENTE MELCHOR Y CASCADA

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HAZA DE LA MEINA O CORRALES DE SOLETA

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LOMA DE LA CASILLA

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LOMA DE LOS PRADILLOS

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LOMA DEL PEÑÓN DE ENMEDIO / GR7

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MESETA DE LOS TEJOS

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MIRADOR DE ALDEIRE

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PRADERA DEL PIORNAL

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PUENTE COLGANTE

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REFUGIO CORTIJO DE LAS CHORRERAS

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RIO BENEJAR

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RUINAS

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SECUOYAS

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SULAYR / PR-A 333

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VENTA DE FERREIRA

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VENTA DEL PUERTO

5 comentarios

  • Foto de isquillo

    isquillo 16-nov-2016

    Que una ruta se compone de kilómetros es algo obvio, una verdad indiscutible, un hecho objetivo e irrefutable. Pero pienso que cuando está conformada y programada por Pedro, con un estudio minucioso del lugar y del momento de llegar, para disfrutar de la explosión de colores y olores otoñales. Lo dicho una preciosa ruta para realizar en el mes de noviembre. Como siempre, ha sido un placer poder acompañarte.

  • Foto de PJCastro

    PJCastro 16-nov-2016

    Gracias Francisco Javier. Sabes que el placer es mío por compartir momentos irrepetibles en montaña con personas como tú, que además sabes sentir como nadie todo lo que nos aporta el medio al que nos entregamos.

  • Foto de Pelchas

    Pelchas 28-nov-2016

    impresionante trabajo gráfico y de documentación, muy agradecido por la generosidad de compartirlo para nuestro disfrute. Un saludo.

  • Foto de PJCastro

    PJCastro 29-nov-2016

    Gracias Pelchas. Espero que puedas disfrutarla, eso le da sentido al esfuerzo. Saludos!!!!

  • Foto de Arturo J.

    Arturo J. 19-nov-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Preciosa ruta no, lo siguiente. Hemos tenido el privilegio de realizarla con la primera nevada de la temporada del otoño del 2019 y ha sido una de las grandes rutas de este año. Cuando leí lo del apoteosis final pensé en una exageración literaria, pero al llegar al río Benéjar todos los calificativos se quedaron cortos. Ruta potente, con un buen desnivel, preciosos paisajes, el punto de incertidumbre que da la nieve que difumina los senderos y caminos y final increíble con el paseo junto al río y esos castaños centenarios con troncos de cuento. Track de gran calidad fácil de navegar. Muy agradecidos por haberla compartido.

Si quieres, puedes o esta ruta