Tiempo en movimiento  2 horas 32 minutos

Tiempo  3 horas 51 minutos

Coordenadas 1992

Fecha de subida 19 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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10,54 km

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cerca de Patones, Madrid (España)

CERRO DE LA OLIVA Y ÚLTIMO CAÑÓN DEL RÍO LOZOYA:

Un yacimiento romano sobre una colina, el último cañón del río Lozoya antes de desembocar en el Jarama, la hercúlea presa del Pontón de la Oliva, buitres garabateando el cielo, escaladores colgados de los acantilados, una ermita del siglo XII truncada por la mitad, aguas cristalinas, praderas como alfombras...

Son algunos de los ingredientes de esta ruta circular de 10 kilómetros caracterizada por su interés natural, cultural e histórico. Y que en primavera, cuando las riberas y bosquecillos revientan de verdor, se aproxima bastante al concepto de gozada.

La marcha sale del aparcamiento superior de la presa del Pontón de la Oliva, situado en la orilla izquierda de la carretera M-134 (prolongación de la M-102), según se viene de Patones de Abajo y Torrelaguna. El itinerario no presenta dificultades técnicas y se hace muy llevadero si el sol no aprieta. Imprescindible llevar agua.

Una vez estacionado el vehículo, se cruza la carretera en dirección a la presa del Pontón de la Oliva, cuya visita dejamos para el final de la ruta. Nada más atravesar el asfalto, encontramos a la izquierda la antigua ermita de la Virgen de la Oliva (bandera 1 del mapa), de la que se conserva su ábside (siglo XII-XIII). De su flanco zurdo sale un camino que sigue en paralelo la carretera M-134, también a nuestro costado izquierdo. La senda empalma rápidamente con una pista (bandera 2), que seguimos a derecha y zigzaguea por la ladera meridional de cerro de la Oliva para ganar altura muy suavemente: éste será el único, y escueto, repecho de la jornada.

Las vistas de las vegas del Lozoya y Jarama, que se unen en este punto y cuyos cauces trazan la divisoria municipal entre Madrid (por donde progresamos) y Guadalajara, son estupendas. A lo lejos, encaramado sobre un acantilado al suroeste, se contempla el pueblo alcarreño de Uceda.

Al rato damos con una bifurcación señalizada (bandera 3), que nos muestra a derecha el camino al yacimiento romano de la Dehesa de la Oliva, encaramado en la cumbre amesetada del cerro homónimo. Tras superar el sifón de Valdentales, una noble construcción de piedra del Canal de Isabel II (bandera 3), llegamos a los restos arqueológicos, difuminados por la colina (banderas 4, 5 y 6) y con carteles explicativos.

Merece la pena no dejar pasar el llamado 'Edificio aporticado', bajo la bandera 5, una construcción ya inexistente, que "aprovechaba el abrigo de una visera natural" (un acantilado enano combado), destinada a funciones comerciales de compra-venta, según indica el letrero informativo. La morfología del lugar es, cuando menos, curiosa.

Visitadas las ruinas, retornamos a la pista que traíamos. La seguimos, y tras dibujar una curva pronunciada a derecha, se estira hasta el aparcamiento del cerro de la Oliva y de la cueva del Reguerillo: de nuevo nos encontramos con nuestra carretera M-134. Al otro lado del estacionamiento hay una barrera (bandera 8 y 1.25 horas con paradas), que franqueamos, para continuar por la ancha pista que se descuelga por la ladera norte del cerro de la Oliva para merodear, más tarde, por la hermosa Dehesa de la Oliva, muy verde en tiempos primaverales.

Un par de curvas más adelante, divisamos en el horizonte lejano los acantilados del Pontón de la Oliva y las célebres Cárcavas, esa arruga bella de la tierra que parece un Manhattan de arcilla, y que ya visitamos en una ruta anterior.

La pista nos conduce hasta un pronunciado meandro del río Lozoya (bandera 11), donde la abandonamos, para cambiar el rumbo y seguir el sendero que discurre en paralelo a la corriente (por la derecha según bajan las aguas). En este punto iniciamos el camino de regreso, ya siempre pegados al cauce del Lozoya, aunque siempre a una altura superior a las aguas, que oscila entre los 10 y 30 metros, según el tramo.

El bosquecillo fluvial por el que se adentra la senda tiene un color primaveral fabuloso. De vez en cuando, se abren pequeñas cuevas construidas por el Canal de Isabel II para acceder al sistema de túneles del canal de la Parra, una canalización de 23 km que antaño abastecía de agua a Madrid: discurre por la margen derecha del río desde el azud de la Parra (pequeña presa) y entró en funcionamiento en 1858, en la época de Isabel II.

Tras disfrutar del bosquecillo y un par de árboles singulares (bandera 13), la arboleda desaparece y vamos a cielo abierto. Se llega entonces a una pronunciada curva panorámica a derecha (bandera 14), y surgen en frente los imponentes despeñaderos del Pontón de la Oliva: majestuosa verticalidad sobre el tranquilo discurrir del río, que dibuja un precioso meandro en este punto. Los buitres planean sobre el precipicio, desierto en este tramo de escaladores: luego comprobaremos que hoy se concentran, y en gran cantidad, en los paredones junto a la presa del Pontón de la Oliva, al final del recorrido.

Pasado el oteadero, decidimos bajar al río para almorzar y sestear, en un punto que ya conocemos de otro paseo anterior (bandera 15). El descenso, breve pero pronunciado: con cuidado de no dar un resbalón. Sobre un escueto tapiz de hierba, remojamos los pies en el agua, y reponemos fuerzas. Qué placidez.

Al rato reemprendemos la marcha: toca subir el terraplén hasta el sendero y continuar por él. El valle que forma el río se abre y regala unas vistas fantásticas (bandera 16), tanto si se mira de frente como si echamos la mirada atrás. Se trata de un entorno que sorprenderá a quien no lo conozca.

En seguida damos con la presa del Pontón de la Oliva (bandera 17), imponente construcción hidráulica a cuya base se puede bajar. Al otro lado del río, lo dicho anteriormente: decenas de escaladores trepan las escarpaduras del Lozoya, ya en el flanco alcarreño. Las verticales vistas a uno y otro lados del dique vuelven a engatusar.

De aquí al aparcamiento donde hemos estacionado, sólo cinco minutos: pasando, de nuevo, por la ermita de la Virgen de la Oliva. Concluye así esta estupenda ruta que nos regala un poco de historia y mucha belleza natural.
Ruinas

1. Ermita de la Virgen de la Oliva (s XII-XIII)

Intersección

2. Derecha

Intersección

3. Derecha: al yacimiento (ida y vuelta)

Edificio de interés

Sifón de Valdentales (canal del Jarama)

Ruinas arqueológicas

5. Yacimiento romanode la Dehesa de la Oliva (siglo I ac-siglo I dc)

panoramica

6. Acantilado del yacimiento y 'edificio porticado'

Ruinas arqueológicas

7. Más yacimiento

Puerta

8. Barrera (1.25 h)

panoramica

9. Vistas Cárcavas y Pontón de la Oliva

Intersección

10. Desvío derecha

Intersección

11. Derecha: sendero río Lozoya

árbol

12. Sendero del río

árbol

13. Árbol singular

panoramica

14. Curva panorámica

Río

15. Orilla río Lozoya

panoramica

16. Panorámica del valle

Edificio de interés

17. Presa del Pontón de la Oliva

Intersección

18. Derecha

1 comentario

  • rogusin75 17-nov-2019

    He realizado esta ruta  verificado  ver detalle

    Ruta facil y bonita

Si quieres, puedes o esta ruta