Tiempo en movimiento  2 horas 33 minutos

Tiempo  3 horas 52 minutos

Coordenadas 1498

Fecha de subida 28 de octubre de 2018

Fecha de realización octubre 2018

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
-
-
1.418 m
975 m
0
2,1
4,2
8,39 km

Vista 247 veces, descargada 14 veces

cerca de Soto del Real, Madrid (España)

Fue el Vesubio en la película 'Espartaco', de Stanley Kubrick (1960): la imponente montaña volcánica en cuyos alrededores se situaba el campamento de entrenamiento de los esclavos liderados por Kirk Douglas y donde se produjeron los combates con las legiones romanas. Como cantaba Joaquín Sabina, hoy toca 'una de romanos'.

Es el cerro de San Pedro (1.425 m). Un monte isla que ha inspirado a directores de cine (Hollywood filmó otros rodajes por la zona en lo años 50) y florece en mitad de los páramos mesetarios madrileños. En su vértice geodésico convergen las lindes municipales de Guadalix de la Sierra (norte y este), Miraflores de la Sierra (oeste) y Colmenar Viejo (sur). Todo un púlpito para disfrutar de unas vistas, con una luz casi velazquiana, de la impresionante orografía rugosa de La Pedriza y el majestuoso relieve de la Cuerda Larga.

Se trata de una ascensión fácil: 2.20 horas de pateo hasta arriba por la vía elegida y 400 metros de desnivel desde la salida, a 1.030 metros de altitud. Sin dificultades técnicas, pero con repechos que obligarán a detenerse para tomar resuello. No hay fuentes en el camino ni sombras, por lo que conviene llevar agua y protección solar en días despejados. Con buen tiempo y en fin de semana, su cima, coronada por un imponente torreón de piedras, suele estar concurrida.

CASA DE LOS PEONES CAMINEROS
La ruta comienza en el estacionamiento situado en el kilómetro 7,5 de la carretera M-625, junto a la casa de los peones camineros, hoy en ruinas, y que conserva en una de sus fachadas un hermoso y vetusto letrero de cerámica azul informando de la distancia a Madrid (40 km) y Colmenar (9 km).

Desde este punto existen dos posibilidades: subir al cerro por su flanco oeste por el camino más directo (unos 2,4 km) o rodear el icónico montículo de oeste a sur, atacar por la algo más suave vertiente meridional (6 km, de los que 3,6 son de subida real) y descender por la primera opción señalada (la vía directa). Elegimos la segunda alternativa, menos transitada, e idónea para quienes aprecien más las soledades. Mucha gente sube y baja por el primer camino, que nosotros cogeremos en el descenso.

HACIA LA VÍA PECUARIA
Así que toca desplazarse un kilómetro por la vereda paralela a la carretera M-625 hasta dar a izquierda, 900 metros adelante, con el cordel de Cantalojas (bandera 2 del mapa), ancha vía pecuaria que forma parte del corredor que une Tres Cantos con Montejo de la Sierra, itinerario incluido en el Plan Vías Natura de la Comunidad de Madrid. En este lugar hay otro pequeño estacionamiento para vehículos, por lo que la ruta también puede comenzar aquí y completar este primer tramo de casi un kilómetro a la vuelta.

Tras leer el cartel informativo situado a la izquierda de la cañada, a unos 30 metros abajo del punto donde dejamos la carretera M-625, seguimos la marcha por la cañada y disfrutamos de las primeras vistas frontales del cerro de San Pedro y su cara oeste. Nos conducimos tranquilamente por la vía pecuaria, que salva, eso sí, dos fuertes cuestas breves, antes de abandonarla a izquierda (bandera 4 y 3,2 km de marcha) para saltar el murete junto a una puerta ancha cerrada con candado.

EMPIEZA EL ASCENSO
En este punto, empieza realmente la subida, pues superaremos hasta la cima 350 metros de desnivel en 2,8 km. Una vez saltada la valla de piedras, buscamos otra pequeña tapia perpendicular a la sorteada. Esta nueva empalizada remonta una de las crestas del monte hasta su cúspide, por lo que nos sirvirá de guía hasta el final del trayecto. Además, habremos de franquearla de un lado a otro en cuatro ocasiones (banderas 5, 6, 7 y 12).

Este zigzagueo en torno a la cerca es el tramo más esforzadao de la caminata. Y donde los senderillos se difuminan. Por eso es bueno tener la referencia visual del murete. Cada vez que paremos para tomar aire, conviene echar la vista atrás, pues la panorámica que va quedando a nuestros pies resulta soberbia: los vastos páramos de Soto del Real, el embalse de Santillana y el pueblo de Manzanares El Real, la grandiosa Pedriza y toda la Cuerda Larga.

LAS DEHESAS DE COLMENAR
Tras superar la bandera 8 del mapa (una buena balconada para echar un trago y mirar), otro salto de muro para pasar al lado derecho del mismo según se sube. Tras ir pegados a la valla brevemente (a nuestra izquierda), la senda nos deja ante unos pequeños riscos (bandera 9), donde cambiamos de vertiente panorámica, pues ya nos asomamos desde otra ladera del cerro, en este caso, la sureña: oteamos ahora la alfombrada dehesea de Navalmillar (Colmenar Viejo), un hermoso tapiz enterrado en la calma.

El sendero nos aleja del muro hasta dar con un abrevadero de dos bañeras (bandera 10), muy próximo a otra cerca de piedras que no pasaremos. Superado el pilón, seguimos ascendiendo, pero cambiamos el rumbo a oeste (izquierda).

Tras salvar otros 40 metros de desnivel en línea recta, tropezamos con nuestro viejo murete (bandera 11), que remonta a nuestra izquierda, para atravesarlo por última vez un pelín más arriba (bandera 12). La cima y el torreón sobre el que se erige el geodésico quedan ya a alcance de ojo: sólo falta salvar unos 50 metros de desnivel en 500 metros lineales.

LA CIMA Y SU CUADERNO DE FIRMAS
Una vez en la cúspide (2.20 horas), se puede escribir en el cuaderno registro de firmas, guardado a los pies de la torre en un cofre metálico. Y almorzar en el vivac adherido al torreón o en cualquiera de los conjuntos rocosos del lugar, pues se trata de una cima amplia y difusa. Como se viene diciendo, las vistas son fabulosas a 360 grados. Es lo que tiene ser un monte isla que despunta sobre la planicie que lo circunda. Además de las montañas ya mencionadas a lo largo de este texto, al noreste se divisan Mondalindo, Peña Negra y la sierra de la Cabrera, con su icónico pico de la Miel.

Varios buitres planean a poca distancia, aprovechando las turbulencias del aire en un mediodía muy frío y ventoso (últimos días de octubre).

BAJAR MIRANDO LA PEDRIZA
El descenso se emprende por el ancho sendero que sale del vivac de la atalaya, y que destrepa toda la arista oeste del cerro (bandera 15) hasta el aparcamiento de la casa de los peones camineros, sin pérdida posible, pues su trazo es muy evidente. No presenta grandes dificultades, aunque algunos tramos son algo empinadetes. Este margen de la montaña también viene trenzado por un murete, que al principio va a nuestra izquierda, hasta que debemos atravesarlo en dos ocasiones sorteando sendas vallas abiertas (banderas 16 y 17).

Todo el descenso, menos de una hora, es un regalo para la mirada, con la descomunal Pedriza bañada por la luz otoñal del atardecer desplegándose al frente cual gigantesca pantalla de cine. Un entorno elegido por los localizadores de exteriores de la película 'Espartaco' para metamorfesear el cerro de San Pedro por el volcán Vesubio. De las planicies de Pompeya a los páramos de la presierra madrileña.

1 comentario

  • Foto de lupetxu

    lupetxu 06-nov-2018

    He realizado esta ruta  verificado  ver detalle

    Bien indicado

Si quieres, puedes o esta ruta