Tiempo  7 horas 49 minutos

Coordenadas 535

Fecha de subida 21 de abril de 2019

Fecha de realización abril 2019

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2.316 m
1.305 m
0
2,8
5,6
11,28 km

Vista 76 veces, descargada 10 veces

cerca de Zuriza, Aragón (España)

El Chinebral de Gamueta conforma junto al Mallo de Acherito, el Sobarcal y el Pico Petrechema una barrera montañosa muy característica que es perfectamente visible desde otras cumbres de la cabecera de los valles de Hecho y Ansó y que se extiende por el Norte, hasta el Pico y la Mesa de los Tres Reyes

Dentro de la dificultad que entraña subir a dichas cumbres cuando aún persiste la nieve, el Chinebral es relativamente fácil de acometer siempre que se tomen unas mínimas precauciones.

El itinerario no es nuevo en absoluto ya que se trata de una ruta relativamente frecuentada. No obstante, hemos creido oportuno incorporarla a Wikiloc con el fin de aportar un buen conjunto de fotografías que permitan vislumbrar las satisfacciones que dicha marcha nos puede aportar.

Para una mejor comprensión de la ruta, hemos incluido junto a las fotos, diversos comentarios que pueden resultar muy prácticos para identificar casi todos los puntos que nos han de llamar la atención y que no son pocos. Dichos comentarios solo se pueden visualizar si se accede a wikiloc desde un ordenador de sobremesa o portátil convencional. En las tablets o smartphones no funciona.

En cuanto a la preparación física necesaria, no se requiere que sea demasiado esmerada, pero sí conviene estar acostumbrado/a al menos, a realizar remontes acumulados de quinientos metros.

Sobra decir que debemos de contar con un equipamiento mínimo que incluya calzado adecuado, bastones, ropa ligera pero que permita abrigarse (arriba casi siempre hace frío) y si persiste la nieve, se deben llevar crampones y piolet aunque no haya necesidad de utilizarlos.

La ruta tiene tres partes bien diferenciadas, con una primera etapa más cómoda pero que de forma gradual ya nos va permitiendo ganar más de trescientos metros de desnivel hasta llegar al Paso del Oso. La segunda, que discurre hasta la Plana de Diego, resulta un tanto esforzada, pero cuenta con la ventaja de que el piso es estable por estar cubierto de hierba. Solo requiere armarse de paciencia y parar las veces que sean necesarias para recuperarse. Por último en la tercera etapa, lo que más hemos de tomar en consideración es la seguridad en la zona de la cumbre ya que es preciso atravesar una arista cuyas condiciones a priori no sabemos cómo las encontraremos, de ahí la importancia del equipamiento que hemos mencionado (siempre hay que ir preparado para lo más complicado), y si nos cae agua saber retirarse a tiempo. En nuestro caso no hubo amenaza de lluvia a pesar de que las nubes nos envolvieron en la cima (fotos 5 y 6), fastidiándonos el espectáculo visual, pero es algo a lo que ya nos vamos acostumbrando.

Para quienes no quieran aventurarse a subir arriba, les puede bastar con llegar hasta el Paso del Oso a modo de paseo por la naturaleza. Garantizamos que nadie quedará defraudado/a.

El itinerario se inicia en las proximidades del Refugio de Linza, en concreto en un aparcamiento que se sitúa cuatrocientos metros antes del mismo. Desde aquí se sigue un camino que cruza el Arroyo de Petrechema y flanquea al mismo, sin embargo tras recorrer los primeros doscientos cincuenta metros del camino, hemos de dejarlo para cambiar el rumbo y adentrarnos en el hayedo por un sendero que conduce al estrecho o paso del Salto del Caballo. Dicho sendero esta señalizado con marcas o franjas de color amarillo y verde. Tras remontar unos cuarenta metros de desnivel, llegaremos a la parte superior del estrecho collado desde el cual la senda continua hasta llegar a un poste indicador que nos confirma que hemos de seguir el mismo camino que llevábamos y realizar un pequeño viraje a la izquierda para seguir rumbo Este, primero por terreno abierto y mas tarde, atravesando un hayedo sin dejar nunca de seguir la senda, que tras discurrir otros setecientos metros, nos conduce hacia el Paso del Oso.

Desde dicho paso hemos de realizar un corto descenso para enseguida tener que acometer un remonte algo duro de unos trescientos cincuenta metros de desnivel, hasta conseguir alcanzar una zona llana intermedia, la Plana de Diego, desde la cual ya es posible divisar el pico del Chinebral, de modo que primeramente hemos de recorrer un kilómetro por lo que hemos denominado, cara oeste del Chinebral. Desde aquí enlazaremos directamente con la arista o cresta que nos ha de colocar directamente en la cima tras recorrer otros quinientos metros adicionales.
El acceso hasta este lugar y punto de partida de la ruta se realiza viniendo preferentemente por el Valle del Roncal desde la carretera que une Pamplona y Jaca (desvío en Sigües) llegando primero a Isaba y desde aquí tomar carretera de Francia pero desviándonos enseguida hacia el Camping de Zuriza. También se puede llegar por el Valle de Hecho, pero hay peor carretera. Desde el camping parte una carretera que nos lleva directamente al Refugio de Linza (foto 1). El refugio es muy frecuentado porque este es uno de los mejores puntos de partida que hay en el Pirineo para hacer rutas para cualquier nivel de dificultad o simplemente para ir de Pic-nic. Lo más práctico para nosotros suele se dejar en el aparcamiento que hay cuatrocientos metros antes del refugio porque además nos resulta más cómodo de cara a prepararnos para iniciar la marcha. El entorno que tenemos en la amplia explanada donde se encuentra el refugio no puede ser más acogedor. Particularmente nos llamara la atención el esbelto pico Linza Maz (fotos 2 y 4) que además nos va ha estar acompañando en la lejanía durante toda la marcha. Tampoco nos pasará desapercibida la amplia pradera y la limpieza de las aguas procedentes del Barranco de Petrechema (fotos 3,4 y 5). Iniciamos el itinerario desde el aparcamiento citado y lo primero que haremos es cruzar el arroyo (foto 3) para situarnos en la otra orilla en la que enseguida veremos el inicio de un camino que flanqueada al barranco por la derecha en sentido ascendente (foto 6).
Después de iniciar la andadura por el camino que arranca tras cruzar el arroyo, hemos de caminar unos doscientos cincuenta metros, incluyendo una pequeña revuelta con cuidado de no pasar de largo el punto en el que hemos de dejar dicho camino para adentrarnos en el hayedo por un sendero que hay a la derecha y que está señalizado con franjas verde-amarilla (foto 4). Una vez en el hayedo seguiremos el sendero y hemos de ver algún poste señalizador de la ruta tal como se muestra en la foto 6.
Una vez hemos escogido correctamente la senda, iremos remontando una empinada pero corta pendiente que enseguida nos conduce hacia el estrecho que enseguida tendremos a la vista (foto 1). El paso en sí no tiene más complicación que la de sortear las calizas de todos los tamaños que encontraremos por toda la subida (foto 2) y enseguida estaremos arriba. Desde la explanada que encontraremos arriba nos aparece un ventanal natural (foto 4) por el que podemos apreciar algunos parajes que hay por encima del Refugio de Linza, en concreto las laderas de la Loma de Sobrante y la Paquiza de Linzola. A continuación hemos de seguir la inconfundible senda que tenemos delante y que atraviesa toda la explanada para llegar al siguiente punto que describimos a continuación.
Desde el paso del Salto del caballo continuamos por la senda perfectamente reconocible (foto 1) a través de una amplia explanada y a poca distancia, encontraremos un poste indicador señalando la dirección a seguir para dirigirnos al Chinebral (foto 2). Enseguida haremos un pequeño viraje a la izquierda para iniciar un suave remonte en dirección al hayedo situado un poco más arriba. En esta zona podremos parar para captar alguna foto de las rocas calizas (fotos 3 y 5) y la pradera atestada de narcisos amarillos (foto 4). Siguiendo por el sendero pasaremos junto a un buen ejemplar de tejo que a juzgar por el tamaño podría tener bastantes años. Para quien no esté acostumbrado a ver estos árboles recomendamos hacer aquí una breve pausa para contemplarlo (foto 6).
A continuación hemos de atravesar un hayedo (fotos 1, 2 y 5) recorriendo unos setecientos metros en los que seguiremos ganando altura de forma paulatina. El tramo no presenta gran dificultad y más si de vez en cuando nos paramos por cualquier motivo ya sea para ver paisajes asomando (foto 3), "agujeros negros" (foto 4) o plantas llamativas (foto 6). La segunda parte de este trayecto la haremos pisando nieve (fotos 2 y 5), pero aquí no nos supondrá ningún problema.
Una vez rebasado el hayedo, hemos de realizar todavía un pequeño remonte, pero enseguida nos situaremos en un pequeño collado conocido como Paso del Oso y que tiene la importancia de permitir enlazar la zona del hayedo con la Plana de Diego para desde aquí plantear las ascensiones tanto al Chinebral como al Mallo de Acherito. Desde dicho collado apreciaremos perfectamente la ladera que cae desde la Plana de Diego y que supone una diferencia de desnivel de trescientos cincuenta metros, ahí es nada. Ello no nos debe hacer caer en el desánimo ya que se trata simplemente de calcular los tiempos necesarios para realizar dicha etapa. Sí que es importante que desde aquí planteemos por donde y cómo realizaremos la ascensión de modo que en todo caso evitaremos pasar por el nevero grande que vemos a la derecha de la foto 2, Dicho de otro modo, la subida hemos de realizarla por la ladera que está justo en frente del collado. Aprovecharemos también para contemplar alguna panorámica de la Sierra de Quimboa situada en dirección sur (fotos 3 y 5).
Este tramo es el más esforzado de toda la ruta ya que como hemos señalado anteriormente tiene un desnivel de trescientos cincuenta metros. La estrategia no es muy complicada, se trata de buscar siempre la forma más cómoda de caminar e ir ascendiendo. Un método consiste en hacer un zigzagueo en lugar de remontar la pendiente de forma directa. La forma de hacerlo queda a elección de cada uno, de forma intuitiva iremos escogiendo las zonas que nos resulten más cómodas sin salirnos de los flancos que tenemos a la vista desde el primer momento evitando escarpes e irregularidades del terreno. Por tanto no resulta exagerado que durante la ascensión pasemos de un flanco al otro lo cual nos permitirá dosificar mejor el esfuerzo. Por otra parte, en los descansos que hagamos podremos disfrutar de más vistas tal como mostramos en las fotos, en la foto 3 vemos las que se aprecian desde el flanco derecho (en dirección ascendente) con la hondonada del Barranco de Gamueta y el trasfondo de Peña Ezcaurre y la Sierra de Alano todo ello complementado con la vistas de la Sierra de Quimboa que apreciamos en la foto 5. Echando la vista atrás contemplaremos el Paso del Oso que dejamos atrás (fotos 2 y 4) y de nuevo el imponente pico Linza Maz y los dos collados que lo delimitan (fotos 4 y 6) y al llegar a la zona superior podremos divisar el Refugio de Linza desde donde comenzamos la ruta (foto 6), así nos haremos una idea de todo el desnivel que hemos ido superando desde que empezamos la marcha.
Después de un pequeño periplo remontando la monótona ladera que asciende hacia la Plana de Diego, por fin conseguimos llegar a esta última con la satisfacción de situarnos ya a dos mil metros de altura y poder divisar desde dicha altura lo lejos que queda el Refugio de Linza (foto 2). Por otro lado, solamente el poder llegar hasta aquí puede considerarse altamente satisfactorio por la cantidad de vistas y panorámicas que podemos apreciar, tales como la hondonada del Barranco de Petrechema (foto 1), el pico Linza Maz y sus dos collados a los lados (fotos 2 y 5), los cortados que caen desde la cara oeste del Chinebral (foto 3), las cumbres de los picos más importantes de la zona como el Petrechema, el Mallo de Acherito, el propio Chinebral (foto 4) o el macizo de la Paquiza de Linzola (foto 6). En definitiva, un paraje muy peculiar que no dejará indiferente a cualquiera que lo visite.
Seguidamente hemos de realizar un nuevo remonte de unos ciento cincuenta metros de desnivel por la que hemos denominado, Cara oeste del Chinebral. Se trata de una larga ladera (fotos 1, 3 y 4) que conecta la Plana de Diego con la arista o cordal que arranca quinientos metros antes de la cima. El tránsito en esta etapa no resulta especialmente complicado, pero sí resulta aconsejable tomarse el tiempo necesario y utilizar la estrategia del zigzagueo para llegar un poco más frescos/as al inicio de la arista final. Como siempre, hemos de aprovechar las breves pausas que hagamos para contemplar las cumbres que ya las vemos algo más cercanas, en especial el Mallo de Acherito, el Petrechema y el Pico de los Tres Reyes (foto 6) o simplemente las paredes que podemos apreciar desde el flanco derecho de la ladera (en dirección ascendente), lo podemos comprobar en la foto 2. Arriba (justo antes de la arista) habremos alcanzado los dos mil doscientos metros y uno de los efectos será que la vegetación queda reducida a muestras testimoniales y la nieve helada hace de nuevo acto de presencia. (foto 5).
El último tramo de la ruta (fotos 1 y 6), sin ser el más agotador sí que precisa un pequeño instante de reflexión para no incurrir en errores nimios. Para ello no viene mal sentarse un momento al abrigo antes de empezar el ataque final y recuperar fuerza física y mental. Comprobaremos si llevamos los crampones, topes para la punta de los bastones, las polainas bien colocadas, los guantes, braga ligera para el cuello y las orejas (entiéndase correctamente), los bastones bien fijados, las botas bien ajustadas y gorro para los que andamos escasos de mata. Quizás todo esto pueda parecer algo exagerado, pero son pautas que deben ser rutinarias desde que nos preparamos para iniciar la marcha. La etapa se divide en cuatro pequeños tramos. El primero consiste en un pequeño remonte por la roca madre desnuda (fotos 3 y 4). El segundo por una zona repleta de derrubios fragmentados por el hielo (foto 5). El siguiente, el que requiere más precaución, por un nevero algo prolongado (foto 6) y el último que es como la recta final (plano cercano de la foto 2). En el primer tramo es preciso no descuidarse e ir afianzándose a la roca aunque sea gateando un poco. El que más atención requiere es el tramo del nevero en el cual no es mala opción que independientemente de la dureza de la nieve, nos coloquemos los crampones. Si no los llevamos, solo recomendamos pasar si podemos asegurar bien cada paso (se nota porque el pie se hunde suficientemente en la nieve semihelada). Además hemos de hacer uso adecuado de los bastones y/o el piolet. Si los bastones se hunden mucho, les pondremos el tope en la punta. Si la nieve está muy helada hay que utilizar el piolet que nos sirve de salvavidas en caso de caída. Simplemente hay que tener en cuenta un principio básico, al monte hay que tenerle mucho respeto y mucho más al hielo. Que nadie se espante por esta retahila, esta etapa no es complicada si se toman las debidas precauciones.
Por último conseguimos alcanzar la cima del Chinebral (una vez rebasado el nevero llegaremos casi sin enterarnos) y lo primero que notaremos es la exposición al viento y el frío. No hay problema siempre que hayamos sido precavidos y llevemos algún refuerzo ligero en la mochila. Las vistas arriba en teoría, espectaculares. En la práctica puede suceder lo que a nosotros, es decir, que alguna puñetera nube nos lo tape casí todo. En esta ocasión aún pudimos obtener alguna instantánea del conjunto Petrechema-Pico de los Tres Reyes (foto 2), la Sierra de Alano (foto 4) o la hondonada que cae directamente para conformar el Barranco de Gamueta (foto 6).

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