Tiempo en movimiento  3 horas 20 minutos

Tiempo  5 horas 13 minutos

Coordenadas 2192

Fecha de subida 11 de febrero de 2018

Fecha de realización febrero 2018

-
-
1.530 m
1.147 m
0
3,3
6,6
13,16 km

Vista 961 veces, descargada 37 veces

cerca de Santa María de la Alameda, Madrid (España)

CASCADA DEL HORNILLO Y RISCO DEL GALDANO:

Interesantísima ruta por la mezcla orográfica que se disfruta: vadeándose arroyos, ladeando chorreras y embalses, asomándose a riscos y miradores o adentrándose por pinares y campas. En nuestro caso nos topamos con un hallazgo insólito: la presencia de un nido con huevo de buitre leonado en el mismo suelo de la estrecha vereda del desfiladero del risco del Galdano.

Itinerario de 13,1 kilómetros según la aplicación de Wikiloc, pero que se quedan en 11 km según la app del Instituto Geográfico Nacional (más fiable esta última medida, según los registros obtenidos por el resto de excursionistas que hicieron la ruta). Sin dificultad, aunque conviene extremar la precaución en el paso del risco del Galdano.

La caminata comienza en el puente del río Aceña y su aparcamiento, situados en el kilómetro 5,3 de la carretera M-535 que une Robledono y Santa María de la Alameda, localidades del oeste madrileño situadas ya en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama y limítrofes con la provincia de Ávila.

El itinerario empieza tras pasarse la cancela donde comienza el sendero del Hornillo, recorrido señalizado de unos 5-6 kilómetros que nosotros prolongaremos. La pista orilla el arroyo del Hornillo, que transita, entre hermoso pinar, a nuestra derecha. A unos 500-600 metros de iniciar la marcha, lo cruzamos por un puente para abandonar inmediatamente la pista por el sendero escalonado que se empina a nuestra izquierda.

El arroyo queda ahora en nuestro flanco zurdo. La vereda nos conduce rápidamente a la chorrera del Hornillo, una cascada tobogán, al menos en esta temporada del año (11 de febrero), pues el agua desciende lamiendo la piedra, sin separarse de ella. Se trata de un salto de agua de unos 10-15 metros. Un lugar que, con buen tiempo, debe llenarse de visitantes, al encontrarse tan cerca de la carretera (un kilómetro aproximadamente).

La chorrera es visitable por su parte superior, y merece la pena: por el entorno bucólico del lugar que conforman las aguas y la arboleda. Además, es posible asomarse al escalón colgante por el que se precipita mansamente el cauce. Seguimos la ruta, con el arroyo a nuestra izquierda, encontrándonos las primeras nieves del camino.

Tras 1,5 km desde el inicio, dejamos el pinar para, sobre una campa, volver a vadear el estrecho arroyo por un paso de piedra. Estacas verticales indican el altivo camino que nos lleva hasta el mirador de la Aceña (1.398 m): se salvan unos 70 metros de desnivel en 200 metros de longitud.

Cuando la cuesta finaliza, se llega de nuevo a otra campa, pero la niebla ha echado el cierre al día. No hay panorámicas que disfrutar, aunque intuimos la belleza del lugar: al norte se encuentra el valle encajonado del arroyo del Tobar y su risco del Galdano, al que nos dirigiremos en un intinerario envolvente y tras alcanzar el embalse del Tobar; al sur, el valle del Hornillo, del que venimos. El mirador tiene un panel-mesa informativo.

Para llegar al embalse del Tobar, nuestro próximo objetivo, retornamos sobre nuestros pasos unos 70 metros por el sendero que traíamos para girar a la izquierda y atravesar las campas del lugar, durante unos 400 metros, y dar con una pista ancha de tierra que se adentra de nuevo por pinar, llamado ahora del Pinarejo. Volvemos a caminar sobre nieve. Y gracias a la densidad de la niebla, la entrada a la pinada es una hermosa y profunda boca de lobo. El arroyo del Hornillo sigue a nuestra derecha, imperceptible a unos 300 metros de distancia y una cota inferior de unos 70 metros.

Al llegar a un cruce triple de caminos, nos arrancamos por el ramal de la izquierda, por la zona que llaman cuerda de Majalavacas [si siguiéramos recto, el sendero nos llevaría hasta el puerto de Malagón, a los pies del escurialense monte Abantos, opción elegida por otros senderistas que quieren estirar un poco más la ruta para luego llegar también al embalse del Tobar].

El ramal zurdo nos hace subir primero, durante unos 500 metros (y 50 metros de desnivel), hasta alcanzar la altitud máxima de la ruta (1.540 m), para luego iniciar un pronunciado descenso por la zona que llaman Las Cercas, abandonando ya la pista: se pierden 90 metros de desnivel en 300 metros de recorrido.

Al no encontrar sendero ni hitos, nos precipitamos por donde buenamente podemos. Sabemos que abajo, cerca y casi en frente, se encuentra el embalse del Tobar, pero la niebla persiste en tapiarnos el horizonte. La nieve cubre la vegetación baja y la pendiente es pronunciadilla: es fácil resbalar, así que extremamos la precaución.

Al rato damos con la presa, cuyo dique atravesamos hasta la orilla opuesta. En lo alto de un montículo, se erige un refugio, en perfectas condiciones, abierto, con puerta de contrachapado, ventanas acristaladas y chimena. Un buen lugar para reponer fuerzas y almorzar.

Hecha la pausa, retomamos la marcha por la pista que discurre por la ladera norte del pequeño valle que forma el arroyo del Tobar (ahora vamos en sentido oeste, iniciando el regreso). Pero rápidamente (200-300 metros) la abandonamos a izquierda, justo al finalizar un muro, para coger el sendero que nos lleva hasta el corazón del Risco del Galdano. El día se despeja brevemente y podemos contemplar la belleza del valle, asomando enfrente el peñasco escarpado, sobrevolado por una manada de buitres.

Al risco se llega tras saltar un murete que baja perpendicular a la ladera montañosa (Solana del Risco). La peña es transitable porque surca su pared sur una antigua canalización: una acequia hoy seca que, al haber sido techada, sirve de sendero de piedra, con una anchura de 1-2 metros. El paso que recorremos no es por la parte más alta del risco, sino por uno inferior. Al punto más elevado parece que se llega por la pista que abandonamos tras salir del refugio.

En esta zona debemos extremar la precuación: aunque se trata de un paso fácil (apto para casi cualquiera), la caída a nuestra izquierda, sin ser gigantesca, es sensible (unos 100 metros de precipio, aunque con inclinación: no es a cuchillo). No produce vértigo (salvo casos extremos). A la derecha, tenemos siempre la seguridad de la pared del risco. Insisto: no es un paso complicado.

La piedra-techo de la acequia está cubierta de nieve, y tanteamos de vez en cuando con los bastones el firme, pues entre losa y losa se abren pequeños huecos que pueden hacer tobillear.

La sorpresa surge cuando, tras superar una pequeña roca, divisamos un nido de buitre, con huevo, a la derecha del sendero. Quien encabeza el grupo (el paso es de a uno, en fila india) pudo divisar cómo el buitre que cuidaba el ponedero se echaba a volar nada más percibir la presencia humana.

Para no molestar a las rapaces, a las que, sin querer, hemos importundado y que ahora vigilan el nido de cerca desde el aire, cruzamos rápidamente este trecho. Nos extraña la ubicación del nido, en el suelo y en un paso transitado por el ser humano. Las vistas del valle siguen siendo fabulosas: nuestra ladera es la llamada Solana del Risco (la más expuesta al sol); la de enfrente, la Umbría Calleja (por permanecer más a la sombra).

La acequia que pisamos desemboca en un pequeño embalse vacío de piedra. En este punto (1.368 m), nos lanzamos ladera abajo, a nuestra izquierda, en paralelo al muro que también destrepa la pendiente y que queda a nuestra derecha. Es una trocha pedregosa, con arenisca, que parece hacer las funciones de correntía de agua (suponemos que desde la presa al cauce del arroyo del Tobar, unos 120 metros más abajo y al que nos dirigimos).

A nuestra derecha asoma el embalse de la Aceña y la inmensa pared de su presa. Y aunque la neblina impida otearlo, en días despejados se ve el pueblo de Peguerinos.

Una vez finalizado el descenso, se llega a una pequeña campa, que nos hace de descansadero. Seguimos la marcha por vereda ya marcada para surcar el arroyo del Tobar y pasar una granja con un cruce de caminos señalizado.

Ahora sólo queda enfilar por la pista que nos devuelve al puente de la Aceña, origen de la ruta. Se trata de un bonito llaneo de 1,5 kilómetros, que nos lleva en paralelo al río de la Aceña (el arroyo del Tobar es su afluente), cuyo cauce se atraviesa por puente hasta en tres ocasiones. El caminante se cruza con el ganado manso que habita el lugar, mientras disfruta de los riscos que hay en la alturas y del horizonte verdoso cuando el valle se abre en el último trecho de la etapa de hoy.

Como se dijo al principio, una ruta muy entretenida que merece la pena. Ah, las cervecitas de rigor, en el bar de Robledondo, ése que se encuentra a la vereda de la misma carretera M-535, y donde en esta tarde de domingo se prodigan las partidas de mus.
Río

Puente arroyo del Hornillo

Puente

Puente y a izquierda

Cascada

Chorrera del Hornillo

Río

Vista arroyo del Hornillo

Río

Arroyo del Hornillo (cruzarlo)

foto

Campa y fin de subida

panoramica

Mirador

Intersección

Pista: recto

Intersección

Desvío a izquierda (recto se va al puerto de Malagón)

Intersección

Derecha

Lago

Embalse del Tobar

refugio libre

Refugio

panoramica

Panorámica

foto

Muro

cima

Risco del Galdano (precaución)

Intersección

Bajada (a izquierda)

Intersección

Pista

Río

Fin bajada

Río

Arroyo

Río

Río de la Aceña

Puente

Puente río de la Aceña

3 comentarios

  • Foto de Mitsjuan

    Mitsjuan 26-feb-2018

    He de advertir que a la altura del Risco Galdano los buitres han anidado en medio del track (sobre la antigua conducción de aguas). Ya hay incluso una puesta. El Seprona está avisado y, en la medida de lo posible, convendría evitar el paso por este sitio para no molestar a las aves. Si no vas prevenido, es fácil pisar el nido y su correspondiente huevo.

    Un saludo

  • Foto de Montunerias

    Montunerias 29-may-2018

    Hola!
    Estoy interesado en conocer ese tramo de acequia, y me preguntaba si la ruta atraviesa alguna propiedad privada (algo he leído sobre pasar un murete?)
    También, sobre si hay algún tipo de restricción a cuenta de esa nidificación, o sólo el "sentido común" de cada caminante.

    Gracias por tan detallada descripción :-)

  • Foto de Nacho AA

    Nacho AA 29-may-2018

    Hola, Montunerias:

    Deconozco con certeza si alguno de los tramos atravesaba propiedad privada. No nos pareció tal cosa, y si lo fuera, supongo que la servidumbre de paso permite en este caso al caminante transitar el lugar. En ese sentido, es una ruta que se puede realizar con tranquilidad. El murete al que me refiero, que no llegará al metro de altura y se sortea fácilmente, se encuentra en el tramo de ladera justo antes de llegar al Risco del Galdano y simplemente está para separar tierras. Vamos, que vía libre y sin problema.

    Respecto a la restricción de paso por la nidificación con una puesta, nosotros no encontramos ninguna. Eso sí, pasamos rápidamente por el lugar para perturbar lo menos posible a las aves.

    Un saludo y a disfrutar la ruta, que merece la pena.

Si quieres, puedes o esta ruta