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cerca de La Ermita, Valencia (España)

El pueblo de Chulilla, uno de los más bonitos de la Comunidad Valenciana, se ubica en la falda de un alto promontorio, dominado por el castillo árabe que conserva torreones y murallas del lado de la población, mientras que por la parte que da al río existe un impresionante cañón que lo hace inexpugnable, careciendo de construcciones defensivas en ese lado. El río Turia ha labrado una maravillosa hoz en la meseta caliza existente en su término municipal, que realmente merece ser visitada.
Chulilla parece haber estado poblada en la prehistoria, aunque los primeros vestigios documentados de manera concluyente corresponden a la Edad de Bronce, en el Monte del Castillo, donde fueron halladas unas pinturas rupestres que muestran cacerías de animales salvajes.
Durante la Edad del Hierro existieron varios poblados ibéricos en la zona (Monte del Castillo, el Castellar, Pelma, la Talayuela, Pico los Serranos y Corral de Ajau). Con la romanización, algunos de estos poblados se abandonan y otros bajan al llano. El del Monte del Castillo se mantiene como "castro", y en él existe un aljibe de esta época. No hay vestigios claros de población en los primeros siglos tras la desaparición del Imperio Romano. En época islámica (tal vez incluso antes, en época romana) se estableció el sistema de regadío del valle a partir del azud del Salto (el "Charco Azul"). Zayd Abu Zayd había entregado el castillo y la villa, con otros territorios, a la Iglesia de Segorbe en 1236, y en 1248 el rey Jaime I dona a Pere Escrivá de forma vitalicia el castro y villa de Chulilla. En 1274 la Baronía de Chulilla, que incluía Losa y, desde 1300, el Villar, fue entregada al Cabildo y obispo de Valencia. En ese momento el caballero Guillém de Reixac lo ocupó hasta que Jaime II, en 1294, le obliga a restituirlo al Obispado. Hasta 1331, la población será mayoritariamente musulmana, pero tras las fallidas revueltas de Al-Azraq y los continuos asaltos a las morerías por parte de cristianos, los musulmanes abandonan la zona. En 1340, Pedro IV de Aragón concede una Carta de Población por la que se establecen 100 pobladores entre los que ya había y los recién llegados, procedentes de Teruel y Lérida principalmente, y de Navarra. En 1373, la soberanía del Obispo sobre la Baronía se hace completa tras la cesión a éste de los derechos del Cabildo. En 1379, se refuerza el castillo a raíz de la guerra con Castilla, dado el lugar fronterizo que ocupaba. En las guerras carlistas se libraron cruentas batallas en la zona.
Se llega a Chulilla, desde Valencia, por la CV-35, con salida en las cercanías de Villar del Arzobispo para tomar la CV-395, que lleva hasta la población, donde existen múltiples lugares de aparcamiento a la entrada del pueblo, y detrás de la plaza del Ayuntamiento.
La ruta que hemos realizado comienza descendiendo desde Chulilla hacia el cauce del río Turia, por el PR-CV-77, que después sigue una senda bien trazada hacia el comienzo de la senda del Frailecico, donde pasa a continuar por el barranco de Vallfiguera, pasando por un abrigo con pinturas rupestres protegidas, para seguir en dirección a Sot de Chera.
Al encontrar el camino de Loriguilla a Sot, nuestra ruta continúa desde aquí al embalse de Loriguilla, primero por una senda y luego por pista no asfaltada. Desde la misma presa del embalse se baja hasta el río por una senda que se abre a la derecha, y desde aquí se continúa ya por la impresionante hoz del Turia, primero a nivel del río y por su izquierda, para luego cruzarlo por puentes colgantes (en dos ocasiones) y subir por la pared del cañón, por una escalinata de madera reacondicionada, hasta alcanzar la plana superior, por la que se continúa por un sendero situado al borde del Cañón hasta las proximidades de el Charco Azul (a nivel del río), saliendo después a la carretera muy cerca del aparcamiento que existe a la entrada de Chulilla por la carretera que viene de Losa.
Esta última parte es conocida como ruta de los Pantaneros. Su historia es interesante, y creemos que merece la pena conocerla: en los años 50, cuando comenzó a construirse el Embalse de Loriguilla, la mayoría de los trabajadores se alojaron en Chulilla; para acortar del trayecto que debían recorrer dos veces cada día, entre Chulilla y el embalse, los propios trabajadores construyeron dos puentes: uno colgante y otro fijo que servían para atravesar el cañon del Turia, y de esta forma reducir a menos de una hora el recorrido; la riada que asoló Valencia en el mes de octubre de 1957 se llevo consigo los dos puentes, quedando como vestigio las escaleras de acceso a los mismos. Tras la riada no se volvieron a reconstruir los puentes, hasta que en 2013 el Ayuntamiento de Chulilla, con la Colaboración de la Diputación de Valencia, los ha reconstruido para potenciar el turismo. Fue una sabia decisión, gracias a ella es fácil volver a recorrer a pie uno de las parajes más llamativos de toda la Comunidad.
En conjunto, esta es una ruta de impresionante belleza, una de las mejores de la Comunidad Valenciana como hemos dicho antes, que recomendamos a todos. El esfuerzo de las subidas finales por la pared del cañón quedará sobradamente compensado por las vistas en todos y cada uno de los lugares del recorrido por las hoces.

3 comentarios

  • javeadeverano 03-ago-2018

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Extraordinaria ruta!. Sobre todo la ruta de los pantaneros es impresionante!

  • luis.perecruz 05-nov-2018

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Bello sendero. Las hoces son maravillosas.

  • Ricardo Jose 05-nov-2018

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Magnifica ruta

Si quieres, puedes o esta ruta