Tiempo  10 horas 27 minutos

Coordenadas 3552

Fecha de subida 5 de marzo de 2015

Fecha de realización marzo 2015

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1.767 m
1.026 m
0
5,1
10
20,22 km

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cerca de El Parrizoso, Andalucía (España)

Sensacional ruta que nos lleva a atravesar los a priori inexpugnables cortados o Cintos de la Umbría de Ventisqueros a través de un viejo sendero que surca magistralmente estos agrestes puntales y prominencias con el Embalse del Quiebrajano como omnipresente protagonista del tramo aéreo de la ruta. Las imágenes que nos dejan los enormes y centenarios ejemplares de quejigos y encinas que nos vamos a encontrar a nuestro paso, el recuerdo de los maquis que se escondían por estos abruptos parajes, el vertiginoso deleite de dominar el abismo desde Peña Almacén y La Bermejuela, contrastando con el sosiego que desprende los Llanos de Navalayegua y de la Calabaza, y sobre todo, el vencer todas las adversidades que este medio hostil nos ha presentado progresando y superándolas como grupo heterogéneo pero a la vez fundido en un solo propósito como es el disfrutar íntegramente de tan magnánimo espectáculo independientemente de los miedos, fobias y limitaciones que presentemos individualmente.
Iniciamos esta ruta en el Puerto de Pitillos desde el que tomamos un jorro en dirección SO introduciéndonos en un espeso bosque mediterráneo, uno de los mejores conservados de la provincia de Jaén, donde destacaremos los vetustos quejigos de impresionantes y arqueados troncos que nos iremos encontrando. Esta subida inicial es bastante explosiva con una acusada pendiente pero la parada para contemplar estos ejemplares centenarios mitigan en parte el esfuerzo. Tras unos 500 metros de dura subida por el camino vamos viramos hacia el sur mientras el sendero se suaviza en su pendiente y se va difuminando un poco debido a la frondosidad del bosque. Justo por encima del senderillo nos desviamos unos metros para contemplar un impresionante ejemplar de quejigo, el Quejigo del Rayo, con sus ramas en característica disposición de crucero debido a la práctica del carboneo con el tronco completamente hueco pero manteniendo su gran porte a pesar de la rotura de algunas de sus enormes ramas.
Retomamos el sendero y unos 300 metros más adelante a la derecha del sendero apreciaremos los restos de la Casilla de los Macheros, de la que quedan tan solo sus muros. Junto a esta casa tuvo lugar la muerte del afamado maqui “Salsipuedes” (Manuel Castillo Capilla) el 4 de febrero de 1943. Salsipuedes, natural de Benalúa de las Villas (Granada) había sido capitán del ejército republicano y acabó echándose al monte formando parte de la guerrilla de Cencerro. Salsipuedes, Cencerro y el resto del grupo estaban esondidos en una cueva ubicada en los Poyos del Enebral, unos espigados puntales próximos al Puerto de Pitillos de muy difícil acceso, donde uno de los cortijeros de la zona vio de lejos su entrada y salida a la cueva dando parte a la Guardia Civil. La Guardia Civil apostó a varias parejas por la zona, vigilando sus movimientos durante varios días desde la cima del Cerro Pitillos, durante los cuales fueron estudiando sus movimientos. Contemplaron como curaban a un compañero que tenían herido y como entraban a la cueva mediante una cuerda. Tras varios días de vigilancia se dio orden desde la Comandancia de la Guardia Civil en asaltar la cueva a primera hora de la mañana del jueves 4 de febrero de 1943, aunque se decidió in situ no esperar a la mañana e iniciar el asalto al final de la noche. Los maquis escucharon en el silencio de la noche el ruido que causaba la aproximación de los guardias por la gran pedrera por la que se accede a la base de los Poyos del Enebral por lo que se dieron inmediatamente a la fuga en dirección SE en busca de la vereda que une el Puerto de Pitillos con la Fuente de la Calabaza (la que estamos recorriendo en este primer tramo de nuestra ruta) para seguir con su huida en dirección contraria a los guardias. Llegando a la Casilla de los Macheros encontraron a unos guardias civiles que estaban apostados en esa zona cubriendo la posible huida de los guerrilleros. Salsipuedes se rezagó de sus compañeros para disparar contra los guardias, siendo abatido posteriormente junto a la casa por disparos de la guardia civil. Otro de los maquis fue herido pero huyó hacia abajo hacia el Barranco de los Carneros perdiéndolo de vista cuando se introdujo en un zarzal, dándolo la guardia civil por perdido. El resto de los maquis huyeron hacia la Fuente de la Calabaza y de ahí tras coger como rehén a Pepe Lara, un pastor natural de Noalejo, continuaron hasta el Cortijo de los Barrancos donde habitaba Bonifa (Bonifacio Valdivia Zafra) donde se ocultaron a pasar la siguiente noche y proseguir posteriormente su huida. Como curiosidad, al día siguiente cuando la guardia civil inspeccionó la cueva de los Poyos del Enebral encontraron una sartén de migas intacta que estaba recién terminada de hacer en la lumbre lista para desayunar cuando los maquis se vieron descubiertos y escaparon.
Dejamos atrás la Casilla de los Macheros y siguiendo la vereda nos iremos aproximando a la cabecera del Barranco de los Carneros, confluyendo con él justo cuando llegamos a la Fuente de la Calabaza ubicada de forma idílica en un valle entre el Cerro de la Calabaza Baja (a nuestra izquierda) y el Cerrillo del Capador (derecha) y donde podemos apreciar un gran número de enormes y longevos quejigos tapizando la ladera y varias albarradas que denotan el antiguo aprovechamiento de este lugar como tierra de labor. Encontraremos dos fuentes, la que está más abajo y de construcción reciente, por debajo de un aljibe y con unas curiosas rampas para anfibios. Más arriba se encuentra en estado de semiabandono la antigua Fuente de la Calabaza, con su gran número de pilas talladas en roca y que pide a gritos que alguien la rescate del estado en que se encuentra. Desde este valle podemos ver en la altura la cima de la Calabaza Alta, a cuya derecha se encuentra la Cañada Zacatín y junto a la que tomaremos un sendero muy pendiente que hoy solo utiliza el ganado y que rápidamente nos hace ganar altura sobre el llano obteniendo unas vistas sublimes hacia el Cerro Pitillos, el Grajales, Sierra Mágina, el sector oriental de la Sierra Sur, etc. Seguimos ascendiendo disminuyendo progresivamente la espesura del encinar y del monte bajo donde abundan buenos ejemplares de enebro y llegaremos a una amplia cañada con unos bellísimos llanos donde encontraremos unos quejigos magníficos, de gran porte, destacando dos de ellos que se encuentran juntos y que a modo de gemelos se muestran inseparables en este contexto natural tan sublime como conmovedor y es que la estampa que se muestra ante nosotros en esta pradera roza la idealización de un paisaje realmente inolvidable. Desde aquí ya solo queda aproximarnos a la alambrada que encontramos unos metros más arriba y seguirla hasta el punto más alto, La Cuevezuela (o Las Cuevezuelas) a 1652 metros de altura, desde donde obtenemos una panorámica superlativa con Sierra Nevada hacia el sur imponiendo su grandiosidad junto con el Cerro dela Cruz así como el azul del Embalse del Quiebrajano ydominando el norte con la cumbre del Grajales como elevación destacada. Sierra Mágina hacia el este y Los Nevazos y La Pandera hacia el oeste además de la ciudad de Jaen completan de forma resumida la imponente visual que desde este punto podemos disfrutar.
Desde aquí comenzamos a descender virando poco a poco hacia el norte buscando un puntal que se nos muestra accesible descendiendo por una loma entre pinos y espinos hasta que llegamos a un verdadero mirador natural de primer orden donde esta prominencia rocosa se desploma hacia el Valle del Parrizoso en una vertiginosa caída. El Embalse del Quiebrajano se muestra en toda su integridad desde este privilegiado lugar. Desde luego este enclave merece una parada prolongada para saborear sus vistas y de paso vislumbrar hacia el oeste la sucesión de puntales y cortados sobre los que pasaremos a continuación en dirección a Peña Almacén y La Bermejuela que se muestran desafiantes al final de este abismal recorrido. Una vez saciados de vistas tomamos un estrecho sendero que nos surge hacia el oeste y que atravesando el Espinar de Ventisqueros va recorriendo la umbría de esta sierra adaptándose a sus sucesivas prominencias y pedreras conservando un trazado relativamente cómodo si no fuera por la esporádica invasión de los espinos y ramas en el recorrido del sendero. La sensación que brinda este tránsito sobre los abruptos tajos y cortados que jalonan este agreste lugar es realmente única, con el Pantano del Quiebrajano como inseparable telón de fondo y el sabor de la adrenalina mientras sorteamos los continuos obstáculos que este salvaje medio natural nos va interponiendo. Sin darnos cuenta llegamos a Fuente Almacén, con las lamentables bañeras metálicas ocupando el lugar que otrora ocuparan pilones de piedra y madera, aunque al menos siga cumpliendo su centenaria función de saciar la sed de sus atrevidos o necesitados visitantes.
Desde este lugar ya podemos contemplar de cerca el brutal espolón rocoso que conforma Peña Almacén o Puntal de Barrera, al que nos dirigimos siguiendo un cómodo sendero que asciende hasta llegar al istmo que engarza esta prodigiosa atalaya a la cuerda de Ventisqueros. En este estrecho collado encontraremos los restos circulares de una antigua construcción, se trata de las ruinas de la humilde choza en la que Alfonsico Poncho pasaba todo el invierno en la primera mitad del siglo pasado. Desde aquí solo queda una sencilla trepada al punto más elevado de Peña Almacén donde el espectáculo visual está garantizado, pudiendo contemplar toda la cara norte de Ventisqueros con sus prodigiosos cintos y abismos hacia el Parrizoso y el Embalse del Quiebrajano que no se resigna a dejar de ser el protagonista en esta aventura. La Pandera y La Bermejuela se retan en grandiosidad con el Puerto de las Coberteras (la ventana tectónica más grande de Europa) como intermediario natural entre estas dos bellísimas montañas.
Descendemos de este magnífico espolón y nos dirigimos hacia el norte siguiendo el sendero que asciende en primer lugar por la arista que corona la Casa del Moro y posteriormente se introduce en la espesura del pinar dejando a nuestra derecha la bajada hacia Fuente Fría y el Barranco de Cueva Ahumada o de la Media Luna. El sendero nos lleva al Collado Almacén desde donde seguimos paralelos a la alambrada hacia el oeste en continuo ascenso hasta llegar a la cumbre de Ventisqueros o Cerro de la Horca (1766m), que si bien no brinda unas vistas superlativas al encontrarnos en una meseta cimera, nos sirve de antesala a las panorámicas que obtendremos desde La Bermejuela, a la que accedemos tras un breve y rápido descenso hacia el norte. Unos metros más abajo de la cima de Ventisqueros, en su vertiente norte, aún quedan los restos de los antiguos pozos de la nieve con los antiguamente abastecían jnto con los que había en La Pandera la región más occidental de la provincia de Jaen e incluso hasta Córdoba.
La Bermejuela (1726m) recibe su nombre por el color rosáceo de sus rocas, todas plagadas de fósiles, y aparte de sus superlativas vistas frontales a La Pandera, destaca su panorámica hacia la localidad de Valdepeñas de Jaen con la integridad de la cresta de La Solana, el Hoyón de Malas Noches y los abismos del Barrancón bajo nosotros como acompañantes de lujo de tan sublime postal.
Iniciamos un corto pero impresionante periplo contorneando estos cortados hacia el este hasta llegar a una choza construida en piedra seca que se conserva intacta a pesar de su antigüedad y que aún da estrecho cobijo al que lo requiera. Esta choza servía de resguardo para los rotureros y los neveros que frecuentaban los pozos de la nieve. Desde este punto abandonamos los atractivos tajos y nos introducimos en el frondoso pinar que recubre toda esta zona cubriendo el llamado Cerro de la Media Luna, denominado así a todo este arco que esta zona de Ventisqueros traza sobre el Barranco de Cueva Ahumada o Barranco de la Media Luna o incluso también he escuchado denominar como Barranco Almacén. Encontraremos y seguiremos las trazas del antiguo veredón que conducía al Collado Almacén no sin encontrar diferentes y recientes obstáculos como infinidad de pinos caídos y los abundantes espinos tratando de invadir su trazado. A pesar de todo llegamos al mencionado collado donde nos tendremos que saltar la valla sin ningún tipo de problemas. Aquí ya damos vista hacia el sur donde se impone el altivo Cerro de la Cruz dominando la preciosa llanura de Navalayegua. Tras pasar la valla seguimos un sendero que nos conduce en dirección este manteniendo cota para poco a poco ir descendiendo escogiendo estrechos senderillos del ganado que nos llevan manteniendo dirección hasta pasar un gran quejigo que se nos muestra como clara referencia. Tras él encontraremos una valla que no intentaremos saltar si no que cambiaremos el rumbo y paralelos a ella seguiremos descendiendo hacia el sur buscando una llanura que aparece al fondo. Tras cruzar la pradera seguiremos descendiendo hacia el sur prácticamente campo a través aunque siempre con las trazas de los caminos de ganado como referente y que nos llevan a la pista principal a la que accedemos atravesando la puerta del vallado.
Nos encontramos en el idílico valle de Navalayegua donde el Barranco de la Rota queda a nuestra derecha en su descenso desde las alturas de Ventisqueros. Bordeamos esta llanura siguiendo la amplia pista en descenso hacia el este, llegando rápidamente a los restos del Cortijo de Navalayegua, gran cortijada que controla a los pies del Cerro de la Cruz esta inmensa y bellísima nava. Muy próxima al cortijo, inmersa en el incipiente Barranco de la Cobertera, encontraremos la Encina de Navalayegua, catalogada como Arbol Singular de Andalucía, de 22 metros de altura y una proyección de copa de 530 metros cuadrados, lo que nos da una idea de su grandiosidad. Junto a ella veremos los restos del Corral de la Encina, frecuentemente utilizado para el ganado hasta no hace mucho.
Tras salir del hoyo en el que se esconde este magnífico ejemplar de encina seguimos la pista en un breve ascenso hasta llegar al Collado Caños donde tomamos una trocha que nos sumerge en una barranquillo que confluye en la Cañaílla del Agua, lugar donde antiguamente se lavaba la ropa con el agua que manaba por esta cañada hasta bien entrado mayo. Un poco más abajo por esta cañada el sendero nos lleva al Quejigo del Carbón (no confundir con el Quejigo del Amo, ubicado en otro lugar no muy alejado de éste), catalogado como Monumento Natural de Andalucía con su característica disposición en crucero de sus ramas, propias de su aprovechamiento en el carboneo, y que muestra sus 800 años de antigüedad en los doce metros de perímetro de su vetusto tronco, lo que se contrapone a su escasa copa en proporción. El aplastante magnetismo de este singular árbol es evidente.
Desde aquí seguiremos la pista en descenso pasando por el Puerto del Moralejo en primer lugar y pasando por El Artesón, con sus discretas prominencias rocosas, y con las cada vez más llamativas vistas sobre el Barranco de Valdearazo, Cerro Prieto, La Alberquilla, La Maceral, El Paredón, los Cortijos de los Barrancos y del Moralejo. Sobre nosotros veremos el Cerro de la Calabaza Alta y el Puntal de Becerra a su izquierda. A nuestra derecha queda el Cerro de la Boleta, interponiéndose entre nosotros y el Barranco de los Tejos, donde se oculta un espectacular bosque milenario de tejos con más de 100 ejemplares único en el sur peninsular. Con estas maravillosas y amplias vistas seguiremos descendiendo por el camino principal obviando los ramales a izquierda primero y a derecha después que nos conducirían a la Fuente de la Calabaza el primero y al Cortijo del Moralejo y al de Los Barrancos el segundo. La pista tras un amplio ziz-zag dando ya vistas al Cerro Pitillos y a su barranco homónimo con la Piedra del Palo dominando su angostura. Pasamos el Collado de los Yeros que está situado en la curva a izquierdas que traza el carril en el zigzag y que identificaremos fácilmente por la charca que suele haber para los jabalíes. Desde este collado partía antiguamente una senda que iba directa hasta el Cortijo del Moralejo por la Solana del Moralejo.
Seguimos descendiendo por la pista que nos regala transitoriamente unas preciosas vistas sobre el Embalse del Quiebrajano con la ciudad de Jaén al fondo mientras prosigue su descenso para cruzar posteriormente el Barranco de los Carneros y contemplar la inmensa selva mediterránea que tapiza toda esta zona. Al conjunto de los dos barrancos que cruzaremos y que rasgan la cara este de la Calabaza Baja se denominaban los Cañones de Pitillos. Ya solo queda finalizar nuestro camino en el Puerto de Pitillos culminando así esta fantástica ruta por una de las zonas más agrestes y sorprendentes del término municipal de Valdepeñas de Jaén, orgullo y salvaje muestra de la Sierra Sur de Jaen.
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BARRANCO DE LA COBERTERA

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BARRANCO DE LA ROTA

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BARRANCO DE LOS CARNEROS

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CASILLA DE LOS MACHEROS

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CAÑAÍLLA DEL AGUA

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CERRILLO DEL CAPADOR

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CHOZA DE PIEDRA

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COLLADO ALMACEN

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COLLADO CAÑOS

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COLLADO DE LOS YEROS

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CORTIJO DE NAVALAYEGUA

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EL ARTESÓN

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ENCINA DE NAVALAYEGUA

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FUENTE ALMACEN

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FUENTE ANTIGUA DE LA CALABAZA

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FUENTE DE LA CALABAZA

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GRAN QUEJIGO

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LA BERMEJUELA

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LA CALABAZA ALTA

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LA CALABAZA BAJA

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LA CUEVEZUELA

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LOS NEVAZOS

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MIRADOR NATURAL

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NAVALAYEGUA

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PEÑA ALMACEN

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PUERTO DE PITILLOS

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PUERTO DEL MORALEJO

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QUEJIGO DEL CARBON

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QUEJIGO DEL RAYO

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LOS QUEJIGOS GEMELOS

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RESTOS DE LA CHOZA DE ALFONSILLO PONCHO

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VENTISQUEROS

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