Tiempo  2 horas un minuto

Coordenadas 1106

Fecha de subida 23 de agosto de 2016

Fecha de realización agosto 2016

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1.027 m
674 m
0
3,8
7,5
15,04 km

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cerca de Puyarruego, Aragón (España)

Circuito de San Úrbez
El sendero que nos disponemos a realizar se introduce en una de las mayores gargantas del Pirineo aragonés, el Cañón de Añisclo. Miles de personas lo recorren cada año atraídos por la grandiosidad del paisaje, la abrumadora presencia del agua y la variedad de sus bosques.

Pero pocos imaginan que este recóndito lugar, antaño casi inaccesible, conserva alguno de los vestigios más antiguos dejados por el ser humano en Sobrarbe.

La Ermita de San Úrbez y la Cueva de los Moros guardan la memoria de los primeros pobladores que habitaron el Valle de Vio durante la Prehistoria. Realizando esta ruta trataremos de desvelar algunos de sus secretos.

Para llegar, en Aínsa tomaremos la carretera A-138 en dirección Bielsa y Francia.

En Escalona tomar el desvío en dirección a Puyarruego por la carretera HU-631. Remontar el desfiladero de las Cambras por el que discurre el río Bellós (sector inferior del Cañón de Añisclo). Estacionar el vehículo en el aparcamiento de San Úrbez.

En época estival, esta carretera es de sentido único y ascendente.

La ruta que ahora iniciamos es un sencillo y agradable recorrido circular de 1 hora de duración que parte desde el aparcamiento de San Úrbez. Discurre por el Cañón de Añisclo, que junto a los valles de Pineta, Ordesa y Escuaín, vertebran el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.


En 1997, el macizo transfronterizo del Monte Perdido fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, como reconocimiento a la belleza y calidad de su sus paisajes naturales y culturales, herederos de una estructura socioeconómica que hunde sus raíces en el pasado e ilustra modos de vida montañeses cada vez más escasos en Europa.

En todo momento seguiremos una señalización muy clara, ya que el itinerario forma parte de la red de senderos del Parque Nacional. Cuenta con varios paneles interpretativos que nos ayudarán a conocer diversos aspectos de este enclave privilegiado.

Una vez estacionado el vehículo en el aparcamiento, caminamos por la carretera unos 250 metros en dirección a Escalona, hasta encontrar el inicio del sendero que se dirige a la ermita de San Úrbez. Un panel indicativo y una cadena que cierra el camino, marcan el punto de inicio de la ruta.

Tras una pequeña bajada encontramos el viejo Puente de San Úrbez, construido con piedra caliza sobre el profundo y vertiginoso desfiladero del río Bellos. Junto a él existe un puente moderno que facilita el tránsito de personas y vehículos.

La pista continúa hacia el norte, delimitada por un muro de piedra desde donde se contempla la confluencia del río Aso (al frente) y el río Bellós (a la derecha).

Tras 15 minutos desde el aparcamiento, alcanzamos la ermita de San Úrbez. Durante siglos, éste ha sido el centro de devoción de todos los habitantes del Valle de Vio. Para su construcción se aprovechó una cueva natural situada a unos 10 m por encima del camino. La fusión de roca, agua y tradición merece un tiempo de descanso y disfrute.

Dejamos atrás la ermita y continuamos por el mismo camino. Al llegar a la Fuente de San Úrbez nos detendremos, ya que frente a ella se encuentra el inicio del sendero que debemos tomar. Los avellanos y el matorral de boj nos acompañan durante el descenso. Finalmente llegamos al fondo del cañón, donde existe un puente sobre el río Bellós.

El sendero prosigue por la margen derecha del río. Tras un suave ascenso llegamos a un pequeño mirador que permite contemplar una nueva perspectiva de la desembocadura del río Aso en el Bellós.

A partir de aquí el sendero se interna en el valle del río Aso, dominado por masas boscosas de pino silvestre y encina.

El boj sigue siendo el arbusto más abundante del sotobosque; gracias a él, hasta mediados del siglo XX muchas familias del Valle de Vio se dedicaron a la producción artesanal de utensilios domésticos, como cucharas y tenedores obtenidos de su preciada madera.

La ruta nos lleva a un nuevo mirador desde el cual, y de forma inesperada, se divisa una magnífica vista de la Cascada de Aso y del viejo molino harinero.

Desgraciadamente, muy poco es lo que queda de aquella imagen inmortalizada por el viajero francés Lucien Briet en 1910, cuando las aguas del río todavía movían la maquinaria del molino.

Nos queda un último descenso para alcanzar la pasarela metálica sobre la cascada de Aso. Sobran las palabras para describir la belleza de este lugar. El torrente se precipita al vacío por una profunda grieta en la roca generando un ruido ensordecedor.

Ver más external

HU - 631
Ezkerrera
Errota
Asoko Errota zaharra
Urjausi
Bellós
San Úrbez baseliza
GR 15
Zabala

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