Tiempo  9 horas 30 minutos

Coordenadas 3742

Fecha de subida 28 de septiembre de 2015

Fecha de realización septiembre 2015

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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29,17 km

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cerca de La Resinera, Andalucía (España)

Hablar del Lucero no es hablar de una montaña cualquiera. Su ascenso nos regala uno de los senderos más majestuosos de las sierras andaluzas en la que con un trazado y una construcción verdaderamente magistrales nos encarama a una cumbre piramidal cuya panorámica es realmente impactante. La conjunción de roca, amplias vistas a mar y montaña, bosques, infinidad de abruptos barrancos, la serenidad del Valle del Río Cacín y sobre todo la historia que impregna este terreno por el que han discurrido resineros, arrieros, estraperlistas y maquis utilizando este medio natural como recurso para aferrarse a la vida (unos de forma más desesperada y agónica que otros) hacen de este recorrido una verdadera delicia en la que poder patear y sentir la esencia de la Sierra Almijara desde su emblemática Resinera, enclave que durante 8 décadas fue el centro neurálgico de la actividad de esta sierra y que hoy se conserva para recordarnos que hasta hace muy poco éramos capaces de convivir armónicamente con la naturaleza dándonos el desarrollo y sustento equilibrado que tanto se echa de menos hoy en día.
Si además compartes esta ruta con gente que siente lo que transmiten estos senderos en cada paso que das sobre ellos pues ya convierten esta experiencia en algo supremo.
Iniciamos esta ruta en La Resinera, Punto de Recepción de Visitantes del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Llegaremos hasta aquí desde la carretera GR-SO-16 que comunica los núcleos urbanos de Arenas del Rey con Fornes, tomamos la salida señalizada hacia la Resinera que tras 1´5 kms de pista nos conduce al Punto de Información que encontraremos tras pasar las ruinas de un cuartel de la guardia civil.
La Resinera de Fornes perteneció a La Unión Resinera Española (LURE) y se construyó en 1902 junto al Río Algar o Cacín ante la necesidad de una industria de recogida y destilación de la resina para transformarla en aguarrás, trementina y en menor medida también se producían esencias naturales para elaborar perfumes. Fue todo un complejo industrial en el que se construyó en torno a la fábrica todo un poblado con viviendas, escuela y capilla para los números empleados (casi 300) y sus familias. Esta industria tuvo su esplendor a mediados del siglo XX, llegando a haber en 1960 85 fábricas en toda España, iniciando a partir de esa fecha un evidente declive quedando en 1972 tan solo 3 fábricas activas. Este declive debido a la proliferación de la industria química y el gran incendio del 20 de agosto de 1975 que arrasó esta sierra además del posterior incendio de 1982 pusieron fin al funcionamiento de La Resinera que cerró definitivamente en 1982, aniquilando con ello a esta forma de desarrollo sostenible de toda la comarca. En 1986 fue vendida a la Junta de Andalucía a la pertenece en la actualidad. Actualmente la capilla y el colegio se han restaurado para albergar el punto de información además de un pequeño jardín botánico de especies de la zona en lo que fue el huerto y la zona de descanso para los antiguos directivos de la fábrica.
Tras estacionar los vehículos en al aparcamiento del punto de información, tomamos la amplia pista que hemos traído hasta aquí, continuándola hacia el sur durante unos 200 metros donde surge de ella una pista de menor entidad hacia la izquierda que comienza a ascender y ganar altura de forma paralela a la pista principal obteniendo unas buenas vistas sobre todas las instalaciones de La resinera, el Centro de Defensa Forestal, la pista de aterrizaje del Infoca y un vivero forestal. Además podemos contemplar el precioso Valle del Río Cacín y la confluencia en el mismo del Río Cebollón a los pies de la Mesa de Fornes.
La pista asciende hasta llegar a una amplia explanada conocida como los Llanos de Carbonales donde continúa ahora de forma rectilínea durante 1 km y medio hacia el sur atravesando esta llanura que continúa con los Llanos de la Lejica sumidos en un cortafuegos que atraviesa esta aplanada loma que hace de divisoria entre el Barranco de Arroyo Hondo y el formado por el Río Cacín.
Tras atravesar los Llanos de la Lejica la pista vira hacia el oeste bordeando por su vertiente norte los Cerrillos de Eloy pasando por el Collado Canene desde donde damos vista al impresionante Barranco del Río Añales y la Sierra de Játar, centradndon nuestras miradas el Cerro de la Chapa y el propio municipio de Játar. Llegaremos al Barranco del Hierro tras el cual nuestro camino acusa algo más el ascenso mientras surca los caprichosos y retorneados relieves de los barrancos que conforman la ladera norte y oeste del Cerro del Cenacho.
La pista continúa su dirección sur introduciéndonos en el cauce seco de las Ramblas de Mota ya con El Lucero y el Cerro de la Mota irguiéndose poderosos e imponentes ante nosotros. La pista progresa ahora paralelo a la Rambla Mota mientras vira lentamente hacia el oeste encajonada entre la Loma de las Vacas y el Cerro de la Mota, con la llamativa vista del Cerro de Rajas Negras y la Cantera del Macho al frente hasta llegar al panel informativo del Sendero de Uso Público del Raspón de los Moriscos, que es el grandioso sendero que nos llevará hasta la cumbre del Lucero.
Este sendero parte del panel cruzando el cauce de la Rambla Mota por un puentecillo de madera y que encara decididamente la subida hacia el este entre arenales y calizas dolomíticas con caprichosas formaciones geológicas en forma de agujas que amenizan esta primera subida. Llama poderosamente la atención el cresterío del Cerro del Arca también denominado las Lomas de la Mota, que ejerce una irresistible y poderosa atracción a la vista y a la imaginación, aunque nos centramos en seguir progresando por el maravilloso sendero que surca este mar de roca y que nos permite tomar un respiro en el Puerto o Collado de los Tropezones, donde disfrutamos de unas bellas vistas de Sierra Nevada y frontalmente podemos apreciar la espigada silueta del Cerro de la Mota que se erige ante nosotros, aunque si nos damos la vuelta y echamos la vista atrás nos sorprenderá la estampa salvaje del Cerro de la Chapa y sus tajos que ahora se muestra con todo su poderío. Tras descender un poco el sendero comienza de nuevo a ascender arañando esta continuidad rocosa entre la aridez del terreno causada por sucesivos incendios que mermaron la capa arbórea de la zona, en especial el producido a comienzos de los años 70.
Disfrutando de la imagen que nos regala el cercano Cerro de la Mota llegamos casi sin darnos cuenta al Puerto de la Mota, próximo a la cumbre de este cerro y desde donde ya podemos observar la espectacularidad del Lucero o Cerro de los Moriscos (el nombre de Raspón de los Moriscos hace referencia a la afilada cresta que muestra esta montaña en su arista norte), a la vez que se muestra el Mar Mediterráneo, la Axarquía y la hondonada donde se sitúa el Collado de la Perdiz también conocido como Puerto Llano, a la cual descendemos para afrontar ya sí la ascensión propiamente dicha al Lucero por el espectacular sendero que se distingue perfectamente en su progresión hasta la cumbre. Este sendero y el cuartel que apreciaremos en ruinas en la cima fue construido por los arrieros y estraperlistas que eran detenidos en el Puerto de Cómpeta por la Guardia Civil, siéndoles confiscada su mercancía que sólo podían recuperar si sus mulos subían material de construcción y agua a la cumbre del Lucero para así poder construir y mantener el cuartel de vigilancia que tenían en la cumbre. Quedará este magnífico sendero para recordar el vergonzoso y humillante abuso que sufrió esta gente y cuyo sudor nos ha dejado este sensacional legado a modo de cicatriz en la montaña de cuyo tránsito hicieron su honroso modo de vida.
La subida es dura, pendiente, sin contemplaciones, pero suavizada por el inmenso goce que es el caminar por este sendero esculpido en pura roca y que dibuja y se contonea serpenteando en el tramo de ascensión que primeramente arremete por la ladera norte del Lucerillo o Cerro de los Mosquitos o también conocido como Cerro Bartolo hasta llegar al Coladero de los Mosquitos, que es el collado de separación del Lucero y del Lucerillo, y desde se obtienen unas inigualables vistas sobre el Mediterráneo y la Sierra de la Almijara, aunque sigue impresionándonos el vertiginoso sendero que tras pasar este istmo encara la porción final de esta montaña, aferrándose a su abrupta y arisca ladera mediante un sabio y zigzagueante trazado reforzado por robustos muros de contención de hechos de piedra seca que dan soporte a tan bello camino, realmente colgado del abismo en algunos tramos y que nos conduce a la misma cima, donde se erigen las ruinas del antiguo cuartel-refugio de la guardia civil construido en el año 1948 y que contaba con una dotación de seis guardias que eran relevados quincenalmente y que prestaban labores de vigilancia y de control de paso del Puerto de Frigiliana pero sobre todo a los Maquis que resistían en estas sierras, en concreto tenían su base en el Cerro del Cisne y desde aquí eran controlados perfectamente por la benemérita realizando señales con espejos al puesto de control situado en Nerja en el mismo Balcón de Europa. Desde la cima las vistas son superlativas: Hacia el norte nos llamará la atención la mancha azul del Embalse de los Bermejales, los campos de Alhama y el Valle del Genil, y en segundo plano la Sierra de la Parapanda, las Sierras Subbéticas cordobesas, la Sierra Sur de Jaen, Sierra Arana y Sierra Mágina. Al Este tenderemos la Sierra Almijara son sus principales cumbres como el Navachica, el Almendrón, La Cadena, el Cielo, el Cisne, el Cabañeros, etc. Y en segundo plano destaca la inmensidad de Sierra Nevada junto a la Sierra de Gádor, la Sierra de Lújar y la Contraviesa. Hacia el Sur tendremos Nerja, Torrox y el Mar Mediterráneo, y en días despejados como fue nuestro caso podremos contemplar África que nos muestra su silueta a través de las montañas del Rif. Hacia el Oeste podremos contemplar lo andado con el Cerro de la Mota y el Cerro de la Chapa en primer plano y más atrás contemplaremos la Sierra de Tejeda, con su máximo exponente como es el Pico Tejeda o La Maroma destacando, y más atrás aún se aprecian la Bahía de Málaga, Sierra Blanca y la Sierra de las Nieves, donde se distingue perfectamente el Torrecilla, la máxima elevación de Andalucía Occidental.
Tras el éxtasis de las panorámicas que hemos disfrutado descendemos por el mismo camino que hemos traído de subida hasta llegar al Collado de la Perdiz, donde junto a un hito de cemento tomamos a la derecha un sendero que en dirección NE desciende por la falda occidental del Lucero entre arenales dolomíticos y pinos dispersos y con unas notables vistas del Raspón de los Moriscos y del omnipresente Cerro de la Mota. El sendero atraviesa múltiples barranquillos y nos conduce rápidamente al Collado Cacines, cruce de caminos donde tomamos el camino que desciende a nuestra derecha hacia el este dándole continuidad posteriormente un cortafuegos donde se abren una majestuosa panorámica: Sierra Nevada, la Loma de Ubares, el Palancar, Palancarillo, el Salto del Caballo, el Cerro de los Machos, Piedra Sillada,….. Una delicia de fondo para nuestro caminar.
Hay que estar atentos a un collado donde allana el cortafuego porque allí debemos tomar un sendero que surge a la derecha y que nos lleva en descenso por la Cuesta Parda. Este es el Sendero de los Resineros, sendero señalizado del Parque Natural que desciende entre magníficos ejemplares de pino negral o resinero andaluz, perfectamente adaptado a estos suelos dolomíticos, y a los que los antiguos resineros les practicaban la extracción de la resina. Para ello los pinos debían tener un tronco con un diámetro de al menos 29 cms para iniciar en ellos el proceso de la resinación que se prolongaba durante 25 o 30 años. La resinación se realizaba en primavera cuando el pino estaba en pleno desarrollo vegetativo y por tanto cuando fluye su savia (la resina). Los picadores se encargaban de desroñar o arañar la corteza utilizando la escoda o hacha específica para ese fin profundizando con ella en el tronco con fuertes y precisos golpes comenzando un poco más arriba de la base con una incisión de unos 40 cms de largo, 4 cms de ancho y 5 cms de profundidad. Cada 5 años era obligatorio cambiar la cala realizada en el pino para no producir daños en el árbol. La nueva incisión se hacía en sentido ascendente y giratorio con respecto a la última hendidura. De estos cortes manaba la miera o resina que siendo canalizada por una chapa metálica descendía hasta los potes, que son unos recipientes de barro con una capacidad de entre 600 y 800 centímetros cúbicos de resina. Estos potes tardaban en llenarse entre 30 y 35 días, siendo recogidos por los remasadores o “remazaores”que se encargaban de vaciar la resina en unas cántaras metálicas que se llevaban los arrieros en mulos o en carros hasta la Resinera.
El sendero desciende con una pendiente bastante acusada hacia el este hasta llegar a la Caseta de la Cuesta Parda donde encontraremos un panel informativo de dicho sendero. La Caseta de la Cuesta Parda es una de las muchas casetas que se encuentran dispersas por esta sierra donde los resineros vivían con sus familias durante largas temporadas. Durante la primavera y el verano hasta octubre se dedicaban a la resinación y de noviembre a febrero los resineros se encargaban de limpiar el monte y recoger leña para los hornos de la fábrica. Todo un ejemplo de explotación tradicional, respetuosa y sostenible de la naturaleza. Cada resinero tenía asignado un “cuartel”, que era un grupo prefijado de árboles de habitualmente entre 4000 y 5000 pinos cada uno.
Seguimos ahora ya la pista principal hacia el norte en un muy suave descenso paralelos al Arroyo de la Venta que baja encajonado entre la Cuesta Parda y la Loma de Ubares . Esta pista discurre por uno de los caminos más utilizados históricamente para comunicar la costa malagueña con el interior. Aparecerán en nuestro avance distintas surgencias de agua a nuestra derecha con residuos de tono amarillento como las Chorreras de la Loma del Madroño y la Fuente del Agujerillo Caliente y un poco más abajo contemplaremos la confluencia del Barranco de la Cuesta Parda en el Arroyo de la Venta, y recreándonos más adelante con los azules reflejos del agua remansada en la Pantaneta del Haza del Moral tras la que la pista nos conducirá al Puente Cambril, donde el Arroyo Cambril confluyen con el de la Venta conformando el Río Algar o Cacín como así se denomina a partir de este punto. A pesar de la denominación oficial de Río Cacín, los lugareños siguen llamando a este río el Río de la Venta.
La pista prosigue su cómodo y ya algo tedioso descenso por el valle que se va ensanchando poco a poco siempre paralela al río Cacín por su margen izquierdo. Pasamos próximos a la Venta del Vicario, en la confluencia del Arroyo de la Azuzadilla en el valle del Cacín, mientras la pista prosigue su largo periplo junto al cauce del Cacín pasando bajo los Tajos de las Cuevas de la Moñiga, bonitos cortados de tono rojizo oradados por varios abrigos que encontraremos en un recodo de la pista y donde merece echar la vista atrás y contemplar las bonitas vistas del Valle del Río Cacín que desde aquí se divisan.
Seguimos la pista y al poco rato pasaremos junto a una acequia y el Vivero de la Resinera que da abasto a la continua repoblación de este espacio natural. Más abajo encontraremos el Centro de Defensa Forestal con su helipuerto y podemos apreciar a continuación la alta chimenea de ladrillo de la antigua fábrica para inmediatamente finalizar la ruta en el Punto de Información de La Resinera poniendo así fin a esta magnífica ruta almijareña.

2 comentarios

  • juanc.roda 02-oct-2015

    Excelente explicación de la ruta, con un sinfin de comentarios enriquecedores del entorno, historia y vista general de la zona. Enhorabuena por este trabajo.

  • juanc.roda 02-oct-2015

    A falta de realizar este recorrido, solo con los comentarios se puede hacer uno la idea precisa y con tanto detalle de datos del mismo.

Si quieres, puedes o esta ruta