Tiempo  7 horas 11 minutos

Coordenadas 1321

Fecha de subida 5 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

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1.885 m
1.269 m
0
3,5
6,9
13,83 km

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cerca de San Rafael, Castilla y León (España)

Esta ruta la califico de nivel medio pero es durilla. El desnivel de subida acumulado es importante ya que se adquiere en su totalidad en el camino de ida que son unos siete kilómetros, aunque no presenta dificultades y es bastante tendido, pero la bajada por el lado que yo lo hice es muy mala. Luego lo vemos.

Aparcamos en la explanada que hay a la derecha antes del Km 61 pasado San Rafael camino de Madrid, y veremos el cartel anunciador de la senda oficial del Mirador de la Peña del Águila que será la que seguiremos hasta allí. A los pocos metros de empezar a andar se ve un puente que si se cruza se coge la senda oficial, aunque nosotros seguimos andando un poco más hacia adelante para pasar el arroyo por un pequeño vado y tomar fotografías (Wpt001); como queráis. Lo que sigue es un paseo en moderado ascenso por unos pinares y unas praderas verdísimas en esta época del año; menos mal que no me fié del sol ni de la temperatura prevista y me llevé una sudadera fina, porque durante todo el día hizo viento y por las alturas hacía bastante frío.

Al cabo de unos dos kilómetros y medio llegamos al Mirador de la Peña del Águila, donde es obligado contemplar el cartel que nos indica los nombres de las elevaciones que vemos de frente y a los lados en una vista soberbia. Al reemprender el camino vemos que hay dos pistas: una de frente y otra que sale por la derecha según bajamos del mirador. Elegimos esta última por ir más cerca del río y al cabo de unos quinientos metros nos encontraremos con la otra donde hace una pronunciada curva. De seguir por ahí estaríamos recorriendo la ruta oficial para volver a San Rafael, pero nosotros la abandonamos en el wpt002 para coger un sendero que al principio no es muy claro pero que luego se va definiendo con algunas alternativas, sin problemas, hasta llegar al Collado del Hornillo. Aquí hay un cruce de caminos y vimos algunos coches aparcados que habían llegado a él por la carretera de grava asfaltada que creo viene del Alto del León.

Tras descansar un poco encaramos la subida que se muestra con algunos hitos de piedra a la derecha del camino que traíamos (no confundirse con la pista que sale también por ese lado) y que, en unos tres kilómetros de subida más acusada que lo recorrido hasta ahora, nos deposita en un collado donde tomamos una senda con restos de asfalto que sale de frente ( si seguimos por la pista de la izquierda llegamos al Collado de la Gargantilla sin subir a Cueva Valiente) y que en suave pendiente y guiados por los hitos nos deja en algo menos de un kilómetro en el vértice geodésico del Pico de Cueva Valiente, donde hacía un aire frío muy desagradable. Los amantes de las cuevas pueden buscar la entrada a la que da el nombre al pico, pero nosotros no somos de esos e iniciamos la bajada. Aquí viene la alternativa: bajar por el mismo sitio de subida o lanzarse por un camino de herradura que sale por el oeste. Nosotros lo hicimos así y que conste que llamarle de “herradura” es demasiado benevolente. Empieza por ser un sendero pedregoso, estrecho y con curvas que luego se va difuminando según se baja para convertirse en una alternativa de varios senderos más, algunos señalizados con hitos y que te dan la opción de escoger el que te viene mejor para romperte la crisma. Con agua, y sobre todo con nieve, ni se os ocurra bajar por aquí. Si yo he podido bajar es que se puede bajar, pero hacedlo sólo si sois amantes del no caminar por el mismo sendero de vuelta que a la ida.

El caso es que después de llegar al Collado de la Gargantilla y besar el suelo como lo hacía el Papa, cogemos una especie de torrentera, pedregal o lo que sea que seguro que, en época de lluvias o deshielo, lleva más agua que el Arroyo de la Gargantilla por el que va paralelo. Yo creí que era más cómodo que lo que ya había pasado en la bajada y resultó que sí, pero poco más.
Así llegamos tras dos penosos kilómetros a la carretera que por la derecha nos deja otra vez en el punto de partida. Nunca la llegada al asfalto es tan celebrada como en esta ocasión, palabra.

En fin, una ruta complicada y la dificultad no está precisamente en la subida.

Gracias y un saludo

Comentarios

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