Tiempo en movimiento  2 horas

Tiempo  7 horas 43 minutos

Coordenadas 1488

Fecha de subida 18 de julio de 2019

Fecha de realización julio 2019

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774 m
457 m
0
2,3
4,6
9,14 km

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cerca de Acebuchal, Andalucía (España)



En este caso se ha llegado desde la A-7 (Autovía del Mediterráneo) por la salida 285 hacia Torrox y continuado por la carretera A-7207 en dirección a Cómpeta. Entre los puntos kilométricos 7 y 8, desvío por un carril a la derecha señalizado hacia El Acebuchal. Recorridos unos 2,8 km por una pista terriza en buen estado, podremos aparcar el vehículo poco antes de vadear el río Patamalara o pasado éste, junto a las instalaciones de la antigua fábrica de luz de Cómpeta.

Frente a las instalaciones anteriores hay un paso de control del caudal y es en ese punto donde hemos entrado al cauce del río, por donde caminaremos por el lecho, al principio cubierto de espesos cañaverales y zarzas que, a menudo, nos obligaran a gatear.

El río entra en una zona encajada entre bloques desprendidos y hallamos dos cascadas, siendo la segunda casi infranqueable, por lo que tendremos que buscar un pendiente senderillo que la rodea. Este paso tiene cierta dificultad. Descendemos con suma precaución y retomamos la ruta anfibia. A escasa distancia, aunque no se distingue bien, recibimos el aporte del arroyo de los Pradillos. Desde esta confluencia el río pasa a llamarse Arroyo del Barranco Moreno. El siguiente hito es una cascada recubierta por la toba y una poza recrecida. Para superarla, accedemos a una acequia y enseguida bajamos al lecho. Lo que sigue es un corto pero precioso cahorro, el único que vamos a disfrutar en este itinerario. El valle se va abriendo poco a poco, circunstancia que nos permite vislumbrar el pico Lucero. En la vega más amplia del trayecto, descubriremos las ruinas de la venta El Mirlo, rodeada de antiguos bancales con frutales y algunos olivos.

La anchura del barranco es ahora propicia para caminar por las pedregosas orillas. Llegados a este punto, sortearemos una primera cascada sin mayor aprieto. La siguiente es más elevada e imposible de remontar sin la ayuda de una cuerda fija (en esta ocasión había 3). Sorteada la dificultad, hallaremos un impresionante salto de 20 m de caída vertical que impide el progreso.

Este rincón de la almijara es sencillamente espectacular, pero hay que incidir en que durante el recorrido hay que tener precaución para evitar posibles resbalones, pinchazos con cañas que sobresalen por doquier, y en algunos pasos es necesaria la ayuda de algún compañero.
Actualmente en proceso de rehabilitación para albergue o alojamiento rural

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