Tiempo  8 horas 38 minutos

Coordenadas 3854

Fecha de subida 17 de febrero de 2018

Fecha de realización febrero 2018

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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285 m
26 m
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6,3
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25,31 km

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cerca de Benalup de Sidonia, Andalucía (España)





    Partiendo desde las inmediaciones de la antigua Área Recreativa Celemín, la ruta consiste en recorrer el trazado íntegro del Corredor Verde Dos Bahías en su tramo III, hasta la Montera del Torero. Tras el Canuto de Valdeinfierno, nos separamos del Corredor Verde para recorrer el Canuto del Chocolatero, finalizando en el Área Recreativa Montera del Torero. Nos encontramos en el Parque Natural Los Alcornocales.




    La ruta fue realizada con el club Comando Preston, con una participación de 54 personas, es decir, el aforo de un autobús. Al tratarse de una ruta lineal de larga distancia, es necesario contar con la logística necesaria para el transporte. En cualquier caso, la combinación con vehículos particulares es sencilla, ya que el enlace de los extremos de la ruta, apenas lleva unos 25 minutos de viaje tras recorrer 25 kilómetros de autovía y carretera secundaria. Además, se puede aprovechar el paso por la Venta Correro para desayunar/merendar, la cual se encuentra muy cercana al punto inicial. Se trata de un lugar habitual de encuentro de cazadores, por lo que abren muy temprano y durante todo el día, siendo recomendable degustar su típica comida casera basada en carnes de caza. Por tanto, partimos directamente desde el Corredor Verde Dos Bahías, en el límite del Parque Natural Los Alcornocales, a su paso por la antigua Área Recreativa Celemín, hoy día centro de aventuras Wakana Lake. Como el Embalse del Celemín inundó la Cañada de la Jaula que vamos siguiendo, para evitar el rodeo, se construyó una coqueta pasarela de madera que lo salva, sirviendo también como un improvisado observatorio ornitológico acuático.




    A nuestra izquierda se encuentra Sierra Momia, en cuyas lajas de arenisca podemos divisar los taffonis y arcos de piedra que la caprichosa erosión se ha encargado de modelar durante miles de años. Además de albergar numerosas tumbas antropomorfas esculpidas en la roca, formando auténticas necrópolis, las covachas que observamos tienen sus paredes decoradas con pinturas rupestres, representativas del estilo esquemático denominado Arte Sureño. Entre todas ellas, destaca la Cueva del Tajo de las Figuras. Durante este trazado pasaremos por los restos de un dolmen prehistórico. Tras recorrer la pasarela de madera, proseguimos un sendero paralelo al Río Celemín. En la junta con el Arroyo del Alisoso, lo vadeamos por la típica pasadera de pivotes de hormigón.




    Esta ruta discurre en su mayor parte por enormes latifundios privados, cuya explotación principal es la actividad cinegética. Lo que indica el gran valor faunístico por el que nos moveremos. Hace bastante tiempo que la Junta de Andalucía realizó el deslinde de la histórica vía pecuaria denominada Corredor Verde Dos Bahías, uniendo las Bahías de Cádiz y Algeciras a lo largo de 93 kilómetros. No se requiere permiso de los propietarios para recorrerla, ya que la servidumbre de paso está garantizada por ley, siempre que no abandonemos la cañada real señalizada. Tras rodear el Cerro de la Motilla, pasamos por una angarilla que nos permite entrar en la finca El Alisoso. La segunda quincena de febrero es la ideal para realizar esta ruta, ya que acaba de finalizar la temporada de caza mayor del ciervo, y no se reanuda hasta marzo con la cacería del corzo, por lo que no deberíamos escuchar disparos en esta época. Respecto a la caza menor, solo está autorizada la perdiz roja en esta fecha, no siendo propicia en estos lares.




    La orientación puede ser complicada una vez que nos internemos en el denso bosque. La senda está señalizada con numerosos carteles y balizas metálicas de color verde, rotuladas con las siglas V.P. (Vía Pecuaria), pero los equívocos serán frecuentes en este tramo, por lo que es inevitable consultar el gps. Marcas de pintura amarilla y rosa también nos ayudarán, aunque su disposición está favorecida en sentido inverso al realizado en esta ocasión. Una reciente pista-cortafuego ha desdibujado el sendero, aunque dos hitos de piedras nos indicarán el trazado correcto en el corte. Con lluvia reciente habrá tramos embarrados en las zonas de bujeos (típicos terrenos arcillosos encharcados) y al vadear arroyos. Desde una peña que marco con un waypoint, tenemos una espléndida panorámica de 360º del entorno.




    Además de alcornoques también destacan quejigos y centenarios acebuches de gran porte, llegando a tener el tamaño de encinas. Desafortunadamente también podremos comprobar los efectos del devastador fenómeno de "la seca" en algunos bosquetes de alcornoques. Cruzaremos varios canutos, donde los bosques de galería serán los protagonistas. En las zonas de herrizas podremos observar colonias de plantas carnívoras atrapamoscas.




    Durante el trayecto, es muy probable que nos crucemos con ciervos y gamos. Más difícil será observar los esquivos corzos entre la arboleda o cerdalíes en sus revolcaderos. Y puede que algún zorro y meloncillo. Pero si logramos mantener el silencio adecuado, incluso podemos sorprender alguna nutria en los cauces de los arroyos de los canutos. Por supuesto nos sobrevolarán buitres leonados y otras rapaces.




    Tras vadear sucesivos arroyuelos tributarios, llega el momento en que tenemos que vadear el arroyo principal de la Garganta del Alisoso. A pocos metros de este vado, se encuentra la Laguneta del Arca. Y por encima de ésta se divisa el Cortijo del Alisoso.




    Más que una ruta montañera, estamos ante una ruta senderista, donde las panorámicas en altura no serán las que destaquen, sino más bien al contrario, al disfrutar la senda sumergiéndonos en tan frondosa vegetación. Multitud de setas y hongos de vivos colores llamarán nuestra atención en las zonas más húmedas y sombrías.




    La difusa vereda que traemos hasta ahora, torna en una pista terriza que asciende al Puerto de Zanona, límite de los términos municipales de Benalup-Casas Viejas y Los Barrios, atestiguado por un viejo murete de piedras. Aquí se encuentra una cancela que nos permite trasponer a la finca Zanona. Más adelante pasaremos entre sus dos cortijos. A nuestra izquierda dejamos el Cancho del Palmito y el Pico Los Garlitos en Sierra Blanquilla.




    Junto al camino, entre el alcornocal podemos escudriñar un antiguo horno de pan en perfecto estado de conservación y todavía en uso. Símbolo que aún pervive, añorando sus mejores tiempos.




    A nuestra derecha dejamos la Laguneta de Zanona y los montes bajos que nos separan de las llanuras de Tahivilla y La Janda. Nos acompaña la encantadora estampa de una manada de caballos en el verde prado que nos rodea.




    Tras un suave descenso, remontamos de nuevo hacia el Puerto del Corchuelo, punto más elevado de la ruta y divisoria de aguas de las cabeceras de las Gargantas del Aciscar y de Valdeinfierno. Proseguimos alternando entre la pista terriza y la franja del oleoducto que nos acompaña. Cruzamos otra cancela, que nos permite pasar a la finca pública de Valdeinfierno, dejando la finca privada de Valdespera a nuestra izquierda.




    A la altura de las ruinas de la Casa de la Palanca, en la junta del arroyo homónimo con el Arroyo de Valdeinfierno, nos desviamos al sendero que recorre su precioso canuto. No entiendo el origen de ese nombre tan demoníaco. Yo le hubiera llamado más bien Valparaíso, porque esa es la sensación de bienestar que transmite. Es un auténtico placer caminar en este bello bosque de ribera, entre alisos y quejigos, rodeados de una exuberante vegetación de laurisilva, una reliquia de la era terciaria, donde los protagonistas son también su frescor y una banda sonora natural. A pesar de formar hoy un numeroso grupo de personas, se pidió silencio durante unos minutos en plena marcha, para deleitarnos con el único sonido de nuestro pisar sobre la hojarasca, el canto de los pájaros y el borboteo del arroyo.




    Llega un punto en el que abandonamos el cauce fluvial y remontamos hacia una zona de herrizas, enlazando con una vía de saca de corcho, donde se sitúa un mirador. Desde aquí contemplamos el tramo que hemos recorrido de la Garganta de Valdeinfierno y los montes que nos rodean de Sierra Sequilla y Valdespera.




    Pasamos una cancela, enlazando con el carril que transcurre paralelo. Para evitar la carretera asfaltada, continuamos el sendero del Corredor Verde, pero al llegar al Arroyo del Chocolatero, nos desviamos hacia una vereda que nos lleva a cruzar la carretera saltando la bionda. Pasamos un saltadero junto a la cancela en la valla y llegamos a la espectacular Piedra de la Montera del Torero. Se trata de un peculiar peñasco de piedra arenisca, que debido a la acción erosiva por meteorización física y química, ha adquirido la forma del busto de un torero tocado con su montera. Para mayor curiosidad, se encuentra situada en plena Ruta del Toro. La curiosidad se ve incrementada porque está ahuecada de oreja a oreja, formando una gran oquedad transversal. Además tiene otro orificio a modo de un único ojo central, en lo que sería la cara ciclópea del torero. El techo y las paredes interiores tienen una rugosidad característica de los taffonis, llamada nidos de abejas. Este fenómeno transmite la sensación de encontrarnos en el interior del cráneo del torero, observando las rugosidades de su cerebro. Junto a la plaza de toros de Los Barrios, hay una réplica a escala de esta formación rocosa.




    A continuación nos desplazamos a un punto concreto, para admirar la perspectiva de otra formación rocosa muy cercana, conocida como Piedra Tortuga. Podemos ver cómo asoma su cabeza con ojos ahuecados desde el caparazón.




    Seguidamente buscamos en el lateral derecho de la Montera del Torero, un tobogán natural en la piedra que nos permitirá descender y vadear el Arroyo del Chocolatero, mediante un sencillo destrepe. La vereda que discurre por este canuto no es tan cómoda ni evidente como el sendero de Valdeinfierno. Se difumina en ocasiones, ya que las crecidas del cauce, la hojarasca y la espesa vegetación se empeñan en desdibujarla, hasta que retomamos una senda más clara. Hay que estar atentos al gps en los cruces de veredas. En varias ocasiones, grandes troncos de alcornoques caídos, también se unen en la especial gymkana.




    Llegamos a la junta del Arroyo del Chocolatero con el Arroyo de Valdeinfierno, donde encontramos una extensa charca, en la que he llegado a ver fugazmente nutrias y ciervos en otras ocasiones.




    Rodeamos el Cerro del Laurel a media ladera. Al otro lado del canuto, podemos otear entre la arboleda, una buitrera con su polluelo en la repisa de un tajo. Tras cruzar una angarilla, dejamos a nuestra derecha el acceso a la cresta rocosa donde se encuentra la Cueva de las Bailaoras. Un abrigo en la piedra arenisca con pinturas rupestres del Arte Sureño, las cuales merecen nuestro máximo respeto para que permanezcan inalteradas en el tiempo. Recorremos un alcornocal adehesado con ganado vacuno pastando. Las vacas retintas son apacibles y no se preocuparán por nuestra presencia, salvo que molestemos a sus terneros. Atravesamos una pasadera peatonal en la valla y enlazamos de nuevo con el sendero del Corredor Verde, llamado en este tramo Cañada Real de San Roque a Medina, que nos llevará al punto final en el Área Recreativa Montera del Torero.




    Respecto a la vegetación predominan alcornoques, acebuches, quejigos y madroños, además del matorral bajo y aromático asociado, como lentiscos, jaras, hérguenes, coscojas, mirtos, palmitos, brezos, aulagas, matagallos, torviscos, lavándulas, romeros y tomillos. En los bosques de galería de los canutos destacan alisos, sauces, fresnos, laureles, avelanillos, durillos, lianas, helechos, acantos, carrizos, musgos y los raros ojaranzos o rododendros. En las piedras de arenisca veremos plantas rupícolas como el arrocillo de los muros. En las zonas de herrizas también encontraremos plantas atrapamoscas. En cuanto a la fauna, es frecuente cruzarse con ciervos, gamos, corzos, zorros, meloncillos y cerdalíes. Así mismo es habitual avistar perdices, aves acuáticas, buitres leonados y otras rapaces. También es posible ver nutrias en los arroyos.
    Teniendo en cuenta que se trataba de un grupo de 54 personas, el tiempo total fue de 8 horas 40 minutos, incluidas varias paradas para reagrupar y dar cuenta de vituallas. El ritmo resultante fue de 3 km/h de media. El desnivel positivo es de 455 m. y el desnivel negativo es de 380 m., por lo que prácticamente se igualan en sentido inverso. El itinerario transcurre según el tipo de terreno: un 65% por sendero, vereda y cortafuego, y un 35% por pista terriza con tráfico esporádico.
    Ver también las siguientes rutas cercanas:
Ruta Sierra del Junquillo.
Ruta Pico Los Garlitos.
Ruta Finca Murta.
Ruta Finca El Jautor - Piedra del Padrón - Chorreón Las Naranjas - Lomas de Cámara - Los Ángeles.
Ruta Sendero del Monte Palancar.
Ruta Sendero del Monte de la Teja.
Ruta Sierra de Montecoche.
Ruta Monte de la Montera del Torero.
Ruta Peguera - Patrite por la Garganta de la Jota y la Ruta de los Quintos.
Ruta Peguera - Jimena de la Frontera por la Garganta de la Jota y la Ruta de los Quintos.
Ruta Corredor Verde Dos Bahías tramo Valdeinfierno - Zanona.
Ruta Corredor Verde Dos Bahías tramo Celemín - Zanona.
Ruta Sendero del Arroyo de Valdeinfierno.
Ruta Sierra Momia desde el Embalse del Celemín..
Ruta Garganta del Espino por la Ruta de los Molinos de Patrite.
    En este enlace hay un estupendo reportaje del compañero de ruta Comandante Preston. Y en este otro enlace hay un magnífico reportaje descriptivo y fotográfico del compañero de ruta Manuel Limón. Agradeciendo a ambos su aportación y poder compartirla.


2 comentarios

  • Foto de elenasantamariag

    elenasantamariag 05-mar-2018

    La última parte es una maravilla, paseando por el río rozando la magia, y la montera del torero es una auténtica joya de piedra llena de energía.

  • Foto de Kminante del Sur

    Kminante del Sur 05-mar-2018

    Gracias por la valoración, elenasantamariag. La ruta es tan larga, que puede dividirse en tres partes bien diferenciadas. Un primer tramo de monte bajo por sendero entre alcornocales. Un tramo intermedio por pista que vadea dos puertos de montaña. Y un tercer tramo que discurre por dos canutos con densos bosques de galería, con el broche final de la curiosa piedra de la Montera del Torero. Todo un derroche de energía natural.

Si quieres, puedes o esta ruta