Tiempo en movimiento  4 horas

Tiempo  4 horas 59 minutos

Coordenadas 2714

Fecha de subida 16 de abril de 2019

Fecha de realización abril 2019

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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224 m
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3,8
7,7
15,35 km

Vista 454 veces, descargada 37 veces

cerca de Faro de Cullera, Valencia (España)

Ruta circular por la Montaña (aunque es una Sierra, con una sucesión de cimas bien definida) y el litoral de Cullera, comenzando en el Faro. Para su diseño hemos tenido en cuenta el excelente itinerario presentado por Jose Ángel Cortijo (1751854), sobre el que hemos introducido algunas modificaciones menores al principio, para pasar a hacer varias modificaciones mayores a partir de la bajada del castillo viejo, y volver a su itinerario al final de la ruta, por las playas. Para mi ha sido una ruta sorprendente, aunque tras leer la descripción de JA Cortijo ya pensé que, una vez más, hay muchas cosas que aprender en sitios donde has estado montones de veces.
Para llegar a Cullera desde Valencia se sale por la autovía de El Saler, y se sigue por la CV-500, hasta la desviación a Sueca, momento en el que pasamos a la CV- 502 y, ya en las afueras de Cullera, a la CV-503, o carretera del Faro, muy cerca de cuyo inicio se encuentra la Playa del Dosel, donde hay un aparcamiento muy frecuentado en fines de semana y verano, pero no tanto en el resto de días.
Comienza la ruta a pie subiendo por una buena serie de escaleras, dispuestas en dos tramos. Cuando ya estás a punto de maldecir adviertes que las vistas están muy bien, y sabes que un poco más allá hay un volcán.
¿Un volcán, dices?. ¡Si en Valencia sólo está el del Cerro de Agres!. No, hay más (las islas Columbretes son una zona donde ha habido actividad volcánica, y lo mismo parece que ocurre en una pequeña zona en las cercanías de Picassent, aunque todos son volcanes dormidos, que no han tenido actividad en muchos años, más de 10.000 por definición), pero la gran mayoría de las ciudadanos lo desconoce. Y aquí se dice que hay uno, casi al lado del mar. No parece que le hayan hecho mucho caso, hasta le han puesto una piscina (bastante poco cuidada, la pobre) al lado del cráter. Eso si, cuando te acercas al recinto vallado (es un decir, la red metálica está medio caída y por el lateral se trepa con mucha facilidad) hay una puerta de notable porte (sin redundancia, e incluso sin ironía), con un cartel que dice: Cueva del Volcán. Pero no veo piedras de típico origen volcánico, así que algo raro pasa. Busco información y encuentro que la Cova del Volcán del Faro es realmente un yacimiento arqueológico, donde se han encontrado restos datados en el Paleolítico Superior y otros ibéricos y más recientes, creada por el hundimiento de la bóveda de una gran cavidad originada por disolución de la roca caliza, que dejó una imagen similar a la de un cráter, aunque no es de origen volcánico; en el lugar se conocía esta zona como la Cova del Hort de Cortés.
¡Lástima!. Dejamos el falso volcán (aunque un yacimiento arqueológico del Paleolítico Superior tampoco está mal), y tomamos la senda que sigue por la cordal de la Sierra o Montaña (llamada de las Rabosas, del Oro o de Cullera, según la fuente). El suelo, a veces lapiaz, otras tierra y piedras, está bien y el trazado es excelente. Las sucesivas cimas que vamos pasando tienen impresionantes vistas, que van cambiando, porque la sierra hace un arco y el caminante al avanzar cambia su orientación. En esta época los arrozales de la Albufera no son particularmente atractivos, pero su gran dimensión sorprende. No vemos mucho a lo lejos: hay nubes relativamente bajas y bastante oscuras, diría que va a empezar a llover de un momento a otro. Pero seguimos adelante, acercándonos rápidamente a la cima donde se encuentra la Estación Meteorológica; antes de llegar nos llama la atención lo agreste de los barrancos no muy grandes (la sierra es pequeña) que dejamos a un lado y otro; menos mal que la cordal está bien porque salir por los lados no parece tarea fácil.
Pasamos la Estación e iniciamos la última parte de la ruta por la cresta, que lleva al punto más alto de la Sierra (a unos modestos 232 msnm), donde encontramos las ruinas del Fuerte de Cullera, construido en época carlista, y tan deteriorado actualmente que parece mucho más viejo que el Castillo, edificado originalmente en el siglo X. Lo que queda actualmente del Fort, en estado de ruina avanzada, no muestra rastros de actividades de rehabilitación, y la vegetación invade varias partes, aunque tal vez lo que llame más la atención son los numerosos agujeros, algunos muy grandes, que se ven en las paredes, por lo que asumo que no tardarán mucho en caerse.
Hasta aquí hemos seguido fielmente el sendero PR-CV-336. A partir de aquí, por un corto rato, nos puede la aventura. En lugar de girar a la derecha y seguir por el sendero por el que veníamos mientras atraviesa una bonita pinada, seguimos adelante por la cresta de la loma, hacia una cruz situada a medio camino entre el Fort y el Castillo; aunque parece que a veces hay restos de un sendero, realmente vamos monte a través para llegar al pie de la cruz, y seguimos más o menos igual para descender hasta el Castillo; el descenso no es peligroso en ningún punto, la piedra seca agarra perfectamente y no hay ningún problema
para pasar. Si se quiere seguridad el sendero es lo más adecuado, un poco más de diversión se puede encontrar en esta ruta alternativa.
El estado del Fort contrasta marcadamente con la modernez de la rehabilitación del Castillo, situado a un nivel más bajo y construido en época de Jaime I, en el siglo XIII, sobre las ruinas del antiguo Castillo árabe, elevado en el siglo X en época todavía del Califato. El conjunto del Castillo de Cullera está formado por la fortaleza, dos recintos fortificados o albacaras y cinco Torres, en variable estado de conservación. El recinto fortificado ha sido totalmente restaurado y se dispone fundamentalmente en base a un recinto amurallado, con cinco torres y un patio de armas central, bajo el que existen dos grandes cisternas (razón por la que también es conocido como patio de las Cisternas), alrededor del cual se organizan las diferentes dependencias, entre las que debemos destacar la Capilla Gótica (sede del Museo Arqueológico), la Sala de Armas y el Baluarte con las Torres Blanca y Mayor.
Al lado del Castillo, en el siglo XIX, se construyó el Santuario de Nuestra Señora del Castillo, o de la Encarnación, que supuso la eliminación de la albacara vieja. Al salir de aquí, el caminante encuentra directamente el camino blanco, o del Calvario, que desciende haciendo múltiples zigzags hacia la ciudad, mostrando unos notables casalicios. Cerca del final vemos una construcción medieval, la Torre de la Reina Mora, donde comienza la ruta de la segunda albacara.
La albacara inferior, o segunda albacara, era la antigua muralla que rodeaba la fortaleza, y poseía un conjunto de 5 torres: la Torre de la Reina Mora o de Santa Ana, la Torre Miranda, la Torre del Racó de San Antonio o de los Escipiones, la Torre Desmochada y la Torre Octogonal. Dentro de la albacara está lo que queda de “les revoltes velles”, antiguo camino islámico que conducía hasta el castillo, en oposición al Camino del Calvario actual.
Seguimos la ruta de la segunda albacara, pasando por las diferentes torres, y volvemos por les revoltes velles hacia la zona del Mirador al pie del Castillo. Aquí tenemos que decidir entre volver a bajar por el Camino del Calvario, y acceder a la parte sur de la ciudad, o bajar por la carretera para llegar a las playas de la zona norte; escogemos esta segunda posibilidad, que es la peor parte de la ruta con diferencia, aunque hay buenas vistas y se camina por una acera en buen estado. Cullera es una población, en esa zona, algo caótica, posiblemente por la alta pendiente de la ladera, que limita las posibilidades de actuación, pero seguramente también por un urbanismo mejorable; la carretera da montones de vueltas, y a veces se encuentran escaleras que parecen permitir atajar algo en el descenso, pero cuya señalización es mala; así acabamos en la calle Mariano Benlliure, haciendo 600 (ida y vuelta) metros por una calle cerrada por un barranco al final, que recomendamos evitar a quien desee seguir esta ruta. En total hemos hecho 2400 metros desde la explanada de los cañones hasta la playa (de los que 600, por la calle M. Benlliure, pueden ser evitados), lo que nos parece mejor, a pesar de todo, que la alternativa de bajar por el camino del Calvario (unos 2500 metros, sin descuentos).
Al llegar a la playa comienza la parte tranquila del recorrido, con muy escaso desnivel, pasando por el paseo que rodea las playas de Sant Antoni, Cap Blanc y L' Illa. Hace sol, pero afortunadamente no demasiado calor, las playas están aún vacías y la mayoría de los bares y restaurantes han abierto ya sus puertas en espera de los turistas que empezarán a llegar en los próximos días. Estos son buenos momentos para hacer estos paseos (tal vez sea mucho mejor aún al amanecer). Avanzamos rápidamente, y pronto llegamos a los acantilados de L' Illa, modestos, pero lo único parecido a un litoral agreste en bastantes kilómetros. La Isla de los Pensamientos es un lugar con una bonita y penosa historia: se dice que fue el lugar desde donde salieron muchos moriscos al ser expulsados quienes, tristes por sus circunstancias y futuro, se abandonaban a sus pensamientos antes de ser embarcados. En la punta del acantilado está el Mirador de la Isla, con su muro de piedra, y más allá se encuentra la Playa del Faro, un bonito lugar, aunque su orientación a levante no es la mejor para el baño.
En la parte norte de la Playa del Faro vemos un cartel que nos anuncia la Cueva de Dragut, visitable, y a cuyo lado hay un turístico restaurante. En ella se dice que custodiaba Dragut el botín y los prisioneros obtenidos en Cullera hasta el momento del canje.
Algo más allá nos encontraremos con un mirador (el Mirador de Dragut), en cuyo acceso hay un camino amurallado con una puerta cerrada al fondo. No es una entrada a la Cueva de Dragut, sino a un antiguo refugio antiaéreo de la época de la Guerra Civil.
Y desde aquí, seguimos por la carretera que pasa por el Faro para seguir en dirección norte por el paseo que rodea los acantilados de esta zona, hasta llegar a la playa del Dosel, donde hemos dejado aparcado nuestro coche, y acaba la ruta.
En todo el recorrido hemos encontrado numerosos puntos desde los cuales se disfruta de excelentes vistas. La mayoría de ellos no están acondicionados expresamente como Miradores (tal vez los únicos claros son los del Castillo), por lo que he preferido no marcarlos específicamente, salvo en el caso del que he denominado Mirador del Júcar, para destacar algo que no he mencionado hasta aquí: el famoso y gigantesco cartel pintado sobre la ladera con la palabra CULLERA. No me parece que sea nada de interés, de hecho pienso que debería ser quitado, pero si Ud. quiere saber dónde está es ahí.
De longitud media-larga (menos de 15 km, si eliminamos el trozo de la calle Benlliure), con un desnivel medio, excelentes vistas y multitud de lugares de interés histórico, cultural o turístico, que se puede finalizar con baño en la playa, cerveza en una terraza o comida en un restaurante de playa. Juzgue Ud. mismo si le interesa la opción. Las sendas están bien marcadas y el piso es aceptablemente bueno; si quiere evitar alguna dificultad añadida siga siempre por el sendero marcado, evitando pasar por la Cruz. El sendero de la segunda albacara tiene algunos pasos ayudados por cuerdas (en la zona de les revoltes velles), que no son difíciles pero pueden ser un problema con niños o para personas no acostumbradas o con mal físico. Tener un segundo coche en el aparcamiento del Castillo le deja un recorrido más corto y evita el camino por la zona urbana y de asfalto. Me parece recomendable llevar calzado de montaña, aunque tal vez no sea obligado, abundante agua (no hay protección contra el sol en casi ninguna parte), algo de comida y protección solar; los bastones son útiles en este recorrido. Con esas premisas, la excursión ha sido mejor de lo que esperaba y hoy conozco bastantes cosas que antes no sabía sobre un lugar al que he ido docenas de veces.
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Inicio de la ruta en la Playa del Dosel y subida por escalones

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Final del primer tramo de subida y vistas

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Izquierda, al segundo tramo de subida

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Izquierda a volcán

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Derecha a senda de la Loma

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Izquierda por senda

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Arrozales y Ermita de la Pedra

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Senda a la Estación Meteorológica

Intersección

Cruce con variante de senda y vistas

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Estación Meteorológica

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Mirador Júcar

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Fort y Cruz

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Castillo de Cullera

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Santuario de la Encarnación

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Camino del Calvario, o Vía Crucis

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Cullera

La montaña de Cullera ha estado habitada al menos desde el Paleolítico Superior. En los tiempos ibéricos existió un poblado llamado Sucro en la zona del Alt del Fort, y en otros lugares del término hay restos del Neolítico y de la Edad del Bronce. En época romana el poblado se asentaba ya en la zona del actual Castillo, extendiéndose después a la zona llana. Fue destruido por el ejercito de Pompeyo durante las guerras contra Sertorio, pero a partir del siglo III se fue recuperando, bajando la población a la zona del actual centro urbano, aunque también hubo un asentamiento en la zona de la Punta de l' Illa, conocido como Portum Sucrone. Posteriormente fue abandonada, hasta que los árabes vuelven a recuperarla con el nombre de Qulyayra ‘montaña’ (otras fuentes hablan de Colla-Aeria, o Cumbre Alta, que viene a ser lo mismo). En el siglo XIII los cristianos adaptan dicho nombre, llamándola Cullera. En el Cantar de Mio Cid se cita esta población, donde se refugia el rey almorávide Yussuf con los restos de su ejército tras ser derrotados por El Cid. Jaime I intentó conquistarla en 1235, sin conseguirlo (se dice que no encontraron piedras para las catapultas, aunque parece más cierto que estas no tenían el alcance suficiente, por lo que la retirada fue la única salida posible); sin embargo consiguió adueñarse de ella pacíficamente en1240. En 1247 la población de la comarca se sublevó contra el poder real; tras ser derrotados el Rey ordenó su expulsión, terminando la presencia islámica en la Ribera siglos antes de la expulsión de los moriscos. En 1257 el Castillo fue entregado a la Orden de San Juan del Hospital y posteriormente pasó a la Orden de Montesa. En la Edad Media el Castillo fue conquistado por las tropas de Pedro I de Castilla, aunque luego fue recuperado por el ejército de Pedro IV de Aragón. En 1550, fue asaltada por el corsario berberisco Dragut, que consiguió un importante botín y abundantes cautivos, que según se dice mantuvo en una cueva al borde del mar, en la zona del Faro, hasta su intercambio por más bienes y piratas prisioneros; de resultas la villa quedó prácticamente despoblada durante décadas. Al final, Felipe II hizo construir un conjunto de torres defensivas, de las que sigue existiendo la Torre del Marenyet, para proteger la población. En los últimos 50 años la población ha crecido mucho por el aumento del turismo, que ha llevado aparejado un urbanismo desenfrenado.
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Torre de la Reina Mora

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Torre Miranda

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Torre Raco de San Antonio

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Torre esmotxada y revoltes velles

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Torre Octogonal

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Playa

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Acantilado

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Playa del Faro

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Cueva de Dragut

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Mirador de Dragut

4 comentarios

  • javeadeverano 18-abr-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Ruta muy interesante. No me la esperaba

  • Foto de manuelruizapatero

    manuelruizapatero 19-abr-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Buena ruta y vistas

  • luis.perecruz 23-abr-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Bonito paseo por un entorno de considerable valor histórico, con algunas excelentes playas y un bien trazado sendero de monte.

  • César Argilés 11-may-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Al llegar el buen tiempo,programar rutas cercanas,realizables al atardecer, calcular tres horas y terminarlas con baño, es un placer para los que amamos el agua

Si quieres, puedes o esta ruta