Tiempo  4 horas 24 minutos

Coordenadas 1656

Fecha de subida 7 de marzo de 2019

Fecha de realización marzo 2019

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762 m
520 m
0
3,8
7,5
15,07 km

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cerca de La Carolina, Andalucía (España)

Recorrido perteneciente a la etapa 28 y última del Sendero GR-48 de Sierra Morena
Hay un tramo peligroso es el situado en el km. 3 del recorrido, donde el GR 48 abandona la ctra. de La Aquisgrana y se adentra en la Finca La Rosa, a través de una cancela. Desde la cancela hasta aproximadamente la Mina La Rosa, es un recorrido de aproximadamente 1 km. por camino de campo que recorre una finca de reses bravas, en la cual no existe vallado. Dependiendo de la hora del recorrido, las reses están cercanas al arroyo de los Tramposos, por lo que el peligro es evidente. Recomendamos encarecidamente que si alguien tiene la intención de realizar esta etapa en su totalidad, se ponga en contacto con ADIT Morena antes de llevarla a cabo.
Dado que la incidencia está al inicio de la etapa, existe la posibilidad de eludirla reduciendo el recorrido. Habría que iniciar camino a la altura del restaurante Orellana Perdiz, situado en el km. 265 de la Autovía A-4. La etapa 5ª del GR 48 pasa por detrás de dicho establecimiento. Para cualquier aclaración al respecto, póngase en contacto con ADIT Morena antes de realizar el recorrido.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO EXTRAIDA DE LA WEB DEL SENDERO GR-48:
Esta última etapa del sendero nos conduce desde la localidad de la Carolina, hasta Santa Elena, en Despeñaperros. Se trata de dos municipios marcados por su carácter fronterizo y caminero, en torno a los cuales se han librado importantes batallas que cambiaron el curso de la Historia.
Ya desde las últimas estribaciones orientales del macizo de Sierra Morena, en la misma puerta de entrada de Andalucía, el GR-48 da por finalizada su andadura, aventura ésta que le ha llevado durante más de 500 kilómetros desde la frontera con Portugal hasta Despeñaperros.
La presente etapa es de fácil realización y apenas supone inconvenientes, pudiéndose realizar a pie, en bici o a caballo. Además a mitad de camino se puede descansar en el Área Recreativa La Aliseda, habilitada con bancos, mesas y barbacoas.
Nuestro caminar se adentra así en unas tierras eminentemente mineras, en las que la explotación de este georrecurso ha dejado su huella en el paisaje en forma de escorias, edificios, chimeneas abandonadas, de manera que parecen formar ya parte de éste. Continuará más adelante por un entorno eminentemente forestal, de montes de pinares todos ellos en torno al valle del río de la Campana y La Aliseda. Parajes buscados por la
alta aristocracia española de finales del diecinueve para su retiro y descanso en torno a las aguas medicinales.
El punto final lo marca la localidad de Santa Elena, rodeada por el Parque Natural de Despeñaperros, donde numerosos senderos y propuestas tanto naturales como patrimoniales complementan esta última etapa del GR-48 en la provincia jiennense.
Descripción:
Partiendo desde La Carolina, el trazado se hace paralelo a la N-IV en dirección a Santa Elena. Por este tramo vamos dejando atrás la localidad hasta
una zona industrial justo antes del cementerio, donde abandonamos la
carretera y giramos 90º a la izquierda para adentrarnos en la travesía del
polígono, por la Avenida Ministro Josep Piqué. Hay que continuar en esta dirección al frente y pasar junto al Parque de Bomberos. Se sale de esta manera del núcleo urbano bordeando una planta de energía solar, por una pequeña carretera que se separa a la izquierda y que conduce al área recreativa de La Aquisgrana, donde podemos encontrar vestigios mineros de interés.
••• Km. 2. Barranco de Los Tramposos y el Castillo
La primera panorámica que se nos presenta es la falda de la sierra. El valle que labra el río de La Campana y a lo largo del cual los olivares se localizan en sus zonas más fértiles. Al fondo, en la parte más alta, las manchas de matorral y bosque mediterráneo. Y todo ello salpicado aquí y allá por antiguas explotaciones mineras.
El sendero discurre paralelo a esta carretera sinuosa por un entorno de lomas sin apenas vegetación que no sea otra que la herbácea de la que se nutre el ganado vacuno. La actividad ganadera ha dejado también su impronta en el paisaje y sobre algunos de estos cerros aún aparecen restos de antiguas casillas pastoriles.
Llegará un punto en este descenso donde hay que prestar atención al salir de una curva para abandonar la carretera. Aparecen dos cancelas, una a cada lado, hay que elegir la de la derecha y acceder así a un camino que penetra en dirección al arroyo de Los Tramposos sin olvidar cerrarla tras nuestro paso.
El descenso hacia el arroyo sigue presentando ese aspecto despejado de pastizal. Sin embargo, a los bordes de este cauce temporal aparece un tímido cordón de ribera donde abundan las adelfas y las zarzas. Tras vadear el arroyo pasamos junto a una casa custodiada por eucaliptos.
La subida la van a protagonizar numerosos restos de casas, complejos y chimeneas testigos del pasado minero de estas tierras.
Aunque se ha dicho que la vegetación es escasa, antes de colmar la vaguada aparecen matorrales seriales donde abunda el almuradú o mejorana. En estos espacios abiertos tampoco falta una nutrida representación de aves como el triguero, la cogujada y numerosas bandadas de jilgueros.
El castillo o Torreón del Águila cómo le llamaban los musulmanes (Hinsal-ugab), recorta su silueta sobre una peña que queda a nuestra izquierda, testigo mudo de las sangrientas contiendas que se dieron en el pasado en estas lomas desoladas. En la actualidad los toros de la ganadería de Orellana custodian los alrededores del castillo de las Navas de Tolosa, testigo solemne de la batalla del mismo nombre que tuvo lugar un poco más al norte, en el entorno de la aldea de Miranda del Rey, en 1212 en la que las tropas cristianas vencieron al ejército musulmán que defendía esta entrada natural de Andalucía.
Una pequeña dehesa de encinas en la parte más alta muestra la confluencia del camino con la vía de servicio de la autovía. Dejamos a la derecha el camino que lleva a la estación de servicio y al hotel Orellana Perdiz. Sin embargo vamos a continuar junto a la valla para tomar el camino que surge a la izquierda y penetra en dirección a una explotación ganadera donde cruzaremos una cancela.
Bordeamos la explotación ganadera que nos queda a la derecha, para acercarnos mientras se remonta, a una zona de pinar. El camino continúa al frente, entre pinos y cipreses y en su parte más alta con algo de olivar a su derecha. Así transcurre el ascenso agradablemente gracias a los aromas frescos de las coníferas hasta la confluencia con la carretera de La Aliseda, que tomamos cruzándola a la izquierda y proseguir en paralelo
por el trazado de un camino cortafuegos.
••• Km. 6. Carretera de la Aliseda
Hemos tomado dirección a La Aliseda junto al borde derecho de la carretera JA-7100. El sendero salva la curva y en ocasiones entra en zonas de berrocales y bolos de granito. La humedad de la zona se percibe en el curioso tapizado que muchas rocas muestran a base de líquenes y musgo.
Desde esos promontorios donde el encinar empieza a ganar terreno, podemos echar la vista atrás y contemplar el barranco que labra el río de La Campana del que parece colgar el castillo por una de sus vertientes más abruptas e inaccesibles.
Al llegar donde el sendero vuelve a coincidir inevitablemente con la carretera encontramos una señal direccional que advierte que durante 2,7 kilómetros tendremos que transitar por el asfalto con la precaución que ello requiere.
El tramo a pesar de todo es apetecible ya que a los bordes de la carretera, el encinar se va a ir enriqueciendo de un matorral de jaras, romero y jaguarzos, al paso por la finca de La Inmediata donde siguen apareciendo torretas de fundición minera en estado de abandono. Otra finca, conocida como Las Cañadas, marca el lugar donde el río se acerca paralelamente a la carretera y el frescor se hace inminente. Es precisamente
antes de llegar al puente que cruza el cauce, donde hay que desviarse a la derecha y abandonar el asfalto por el sendero que se adentra junto al río, aguas arriba.
••• Km. 9,5. La Aliseda
El sendero en este tramo va a pasar por un enclave de gran interés natural e histórico por diversos motivos. Junto al cauce una exuberante vegetación de ribera en buen estado de conservación donde predominan ejemplares arbóreos de alisos, fresnos y álamos.
En las inmediaciones del antiguo balneario, algunos frutales como nogales de gran porte delatan el lugar donde se ubicaban las antiguas huertas y jardines. El río que remontamos mantiene un humilde caudal prácticamente todo el año lo que favorece también la presencia de fauna alrededor de este elemento. Huellas de ciervo y jabalí delatan la presencia de estos mamíferos acostumbrados a frecuentar estas orillas para abrevar.
Al llegar al área recreativa La Aliseda, varios saltos de agua jalonan el cauce creando algunas balsas y pequeñas represas. Más abajo, unos lavaderos que dan paso a una zona de esparcimiento acondicionada con mesas, bancos e incluso un pequeño mirador, donde destacan los añosos y retorcidos castaños del área recreativa.
••• Km. 11. Camino antiguo de Santa Elena
Dejamos atrás el área recreativa de La Aliseda y al llegar a un pequeño puente sobre el río, no lo cruzaremos sino que vamos a seguir al frente donde el trazado se divide en tres caminos. Uno de ellos continúa paralelo al cauce, mientras nuestro itinerario toma el camino central que levemente asciende girando a la derecha por una loma.
En este ascenso entre pinares y pequeñas encinas nos vamos separando del valle de La Campana en un giro brusco hacia la derecha, que traza el camino. El firme de éste parece estar empedrado de grandes lascas de pizarra que se descubren en el sustrato desnudo. Aromáticas como el cantueso o la mejorana flanquean este trazado carretero.
Al pasear entre pinos podemos disfrutar observando aves forestales como el pinzón o el carbonero. Bandadas de ruidosos rabilargos compiten con el ruido estridente de otro córvido de colorido, el arrendajo. Inmediatamente al paso, nuestra presencia será delatada por estos vigilantes del bosque de cantos estridentes.
En el punto más alto de la ascensión el camino coincide perpendicular con un cortafuegos que flanquea la loma. Es el momento de tomar a la izquierda y continuar por el trazado del cortafuegos, despreciando el camino privado que continúa al frente.
El trazado por el cortafuegos volverá a descender casi hasta el borde de la carretera para en este punto girar bruscamente a la derecha y volver a subir. A pesar del dominio del pinar, en el entorno del camino aparecen algunos rodales de alcornoque.
Al llegar a un lugar donde el itinerario toca la carretera pasamos delante de la cancela de la finca Piedras Blancas, para continuar por el camino. Aunque durante unos metros iremos junto al vallado de la finca un giro de 90 grados a la izquierda marca la nueva dirección.
Mientras nos aproximamos a Santa Elena y en la lejanía se adivina el murmullo del tráfico de la autovía, nos deleitamos con el paso tranquilo entre un curioso pinar de pino insigne, Pinus radiata, también llamado Pino de Monterrey, curiosa y testimonial masa forestal de esta especie poco común.
La nueva intersección con la carretera de La Aliseda nos conduce al paso superior sobre la Autovía de Andalucía para posteriormente entrar en el municipio de Santa Elena, localidad situada junto al paso natural de Despeñaperros, punto final de la presente etapa y del GR-48 por Sierra Morena.

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