Tiempo  6 horas 6 minutos

Coordenadas 3148

Fecha de subida 3 de junio de 2019

Fecha de realización mayo 2019

-
-
1.930 m
1.462 m
0
3,6
7,3
14,51 km

Vista 11 veces, descargada 1 veces

cerca de El Purche, Andalucía (España)

Esta magnífica ruta nos hará conocer la espectacular Dehesa de S. Jerónimo, adentrándonos en el valle alto del Río Monachil , que posee uno de los mejores robledales del Parque Natural de Sierra Nevada. También encontraremos encinas, arces, sauces, álamos, majuelos, mimbres, mostajos, enebros, endrinos, pinos, agracejos… junto con una explosión de color que provocan las innumerables flores que adornan estas tierras en su primavera tardía, más bien verano.

Todo un paraíso botánico de la media montaña de esta sierra, que junto con un sinfín de insectos y pequeñas aves pululando por la zona, hacen de esta ruta un paseo inolvidable para todos los sentidos. Espectacular por el colorido en otoño: y si se realiza en inverno, con nieve, es una pasada (aunque algo peligrosa).

Este es una de los accesos clásicos utilizados por senderistas y montañeros a la alta montaña granadina.

Se accede desde la carretera a Sierra Nevada, desviándonos a la derecha por un carril de tierra que comienza justo después del restaurante “Los Jamones”, algo antes del Centro de Interpretación del Dornajo. La pista, transitable para cualquier utilitario, circula en paralelo a la carretera de la Sierra, pero unos cientos de metros más abajo; y va a media ladera entre enormes álamos y pinos. Encontraremos un poste informativo por donde cruza el conocidísimo CAMINO DE LOS NEVEROS- CAÑADA REAL (también Vía Pecuaria ). Aparcaremos (sin estorbar) justo antes de una bifurcación; a la derecha se va al Cortijo de Diéchar, a la izquierda está la cancela del Cortijo de S. Jerónimo –Adoratrices. Este será nuestro punto de partida.

Comenzaremos la caminata llaneando; entrando por la cancela abierta del Cortijo de S. Jerónimo. A un kilómetro encontraremos una bifurcación; el camino de la derecha (que obviaremos) se dirige al Cortijo de la Dehesa y el de la izquierda (que tomaremos) llegará al Cortijo-Convento de S. Jerónimo tras haber pasado por el pintoresco barranco del Saltillo.

El CORTIJO-CONVENTO DE S. JERÓNIMO- ADORATRICES. Hoy es una finca privada, propiedad de las Adoratrices y su acceso no es posible. Este cortijo hasta el principio del siglo XIX, era el punto más alto con moradores permanentes en la vertiente Norte, situado a 1.800 m, y muy alejado, por tanto, del límite inferior de la tundra. Fue lugar de residencia de científicos y aventureros en Sierra Nevada. Aquí compartían el rancho con los pastores, que hacían de guías en sus incursiones a la alta montaña y estudiaban la flora de la zona. Entre otros visitantes ilustres tenemos a M. Willkomm, Boissier, etc.

Desde la esquina del convento disfrutamos de las vistas del valle y del Cortijo de la Dehesa. Bordearemos el Cortijo por la derecha, por un estrecho sendero con una rústica cancelita que abriremos para pasar; sin olvidar cerrarla. Después encontramos una vereda más ancha que llanea por una verde pradera bajo unos bellos tajos rocosos.

Entre pinos, encinas, majuelos y prados cruzamos el Barranco de los Prados del Aire y algo después, en la Loma de las Yeguas gozaremos de una bella panorámica del Valle del Río Monachil y la verde ladera opuesta, la Loma de la Perdiz. Nos vamos adentrando en un Robledo, y en algunas zonas despejadas de arboles veremos la aparentemente cercana Estación de Pradollano.

Aquí quedamos sorprendidos al ver sobre una planta de Santolina o Tomillo Perruno un numeroso ejambre de Nemoptera bipennis o duende, como vulgarmente se conoce a este precioso insecto. Pertenece al orden de los neurópteros. No es una libélula, ni una mariposa y está emparentada con las hormigas león y los ascaláfidos, neurópteros. Todos ellos constituyen uno de los grupos más raros y hermosos entre los insectos. Las larvas de la neuróptera necesitan dos años hasta convertirse en adultas. Durante ese período se alimentan de otros pequeños insectos. En estado adulto son grandes consumidoras de polen. Sus colores y transparencias le permiten mimetizarse entre las flores y pasar desapercibida cuando se posa en las ramas y hierbas cercanas al suelo, a pesar de sus casi 10 cm de longitud. Vuela de forma lenta y vaporosa cerca del suelo, entre los meses de junio y julio, en lugares abiertos, secos, algo pedregosos y con abundancia de flores.La Nemoptera bipennis es endémica de la Península Iberica, más frecuente en la mitad sur.

Un corto descenso nos conduce hasta el hoy caudaloso cauce del RÍO MONACHIL. Nacido en unas chorreras del Veleta, a 2.975 metros de altitud, el río Monachil transcurre durante unos 26 kilómetros por un valle angosto, en forma de uve, en dirección noroccidental para, finalmente, encaminarse hacia el oeste, en busca del río Genil, en el que desemboca justo en las afueras de la capital. Antes ha cruzado “La Sierra”, la Pista del Río se sitúa sobre su cauce; ha alimentado de agua las Centrales de Diéchar y de la Vega; se ha encajonado en el precioso paraje de los Cahorros y ha transitado junto a las poblaciones de Monachil, “El Barrio” y Huétor Vega, alimentando sus acequias.

Para vadear el río nos tendremos que descalzar por el abundante caudal y buscar la zona más aconsejable. La espumeante agua, como sacada del congelador, nos deja los pies helados, pero como nuevos para afrontar el ascenso que nos espera. Un pequeño sendero nos introduce en un impresionante y magnífico ROBLEDAL, ascendiendo en paralelo al Barranco de La Genara. Abandonaremos este barranco cruzándolo y girando bruscamente a la derecha, para dirigirnos por ese túnel en forma de galería que crean los impresionantes robles.

El sendero está difuminado entre la hierba y las hojas caídas El robledal se espesa aquí, y pisamos su densa hojarasca sobre un suelo a tramos algo encharcado por minúsculos arroyos. En algunos claros vemos gamones, rosales, endrinos, enebros, espino y rascaviejas.

Tras pasar este inolvidable robledal llegaremos a una zona más despejada de vegetación; unos prados verdes rodeados de robledos, estamos en la LOMA DE LA PERDIZ, con unas magníficas panorámicas del Dornajo, el Cerrajón y el Cerro de los Poyos. Aquí enlazamos con el sendero señalizado que viene de Pradollano.

Poco después llegamos al MAGUILLO. Las Ruinas del Cortijo del Maguillo nos transportaban a otro lugar, a otro tiempo; donde aquí se sembraban los antiguos cultivos de altitud. Prado Redondo y el Maguillo, hasta hace unos 35 años estaban cultivados y allí se vivía en verano. Nos sorpredenden unos hoyos donde se sembraban las codiciadas "papas" de la sierra.

Continuaremos el camino por un serpentéate sendero, y tras atravesar los pequeños arroyos que forman los Barrancos del Maguillo y el de Riscas Negras, llegaremos a una bifurcación; tomaremos el pequeño sendero de la derecha que es coincidente con el GR-240 Sendero Sulayr. Desde este punto y hasta el final de la ruta seguiremos las marcas y balizas rojas y blancas que señalizan este GR-240. Comienza un largo y bello descenso que nos conducirá de nuevo al cauce de Río Monachil. Veremos varias ruinas de rediles y apriscos ganaderos huellas del aprovechamiento de estos pastos, que aún hoy día son frecuentados por numerosas vacas.

Posteriormente nos internamos en otro robledo de Melojos, este último tramo de tortuoso sendero por la invasión de maleza y por lo pedregoso, se convierte en un camino ancho, cómodo y sombreado, con el frescor que nos dan los robles. Un oasis de frescor y de aire limpio. Éste camino circula en paralelo al exuberante y frondoso Barranco de Manuel Casas del que nos sorprenden sus panorámicas.

El descenso continua con tres grades zigzags. En el primer cambio de rumbo encontramos la HOYA DE LAS MARGAS; impresionante formación geológica, con una gran hoya de colores verdosos, rodeada por los impresionantes Tajos de la Mojonera, coronados por una bella cuerda a modo de cresta. En el segundo y brusco cambio de rumbo obtendremos unas insuperables vistas que nos sirven de plano general de esta ruta; veremos el Valle del río Monachil, el Barranco de Manuel Casas, la Dehesa y Cortijo de S. Jerónimo y la Toma de la Central de Diéchar. En el tercero, que se produce en el Barranco de la Mojonera, nos deja ver con mayor plenitud la Hoya y los tajos antes mencionados.

Un tramo más de descenso y llegamos al río Monachil; esta vez el cauce del Río ha cambiado y no lo podemos cruzar por el puente de madera como es habitual; pero lo podemos vadear sin ningún problema. Muy cerca hay un poste informativo con distintas direcciones y la TOMA O CAPTACIÓN DE DIÉCHAR. Junto a la toma encontramos una coqueta fuente con un agua fresquita y buenísima que nos prepara para el último tramo, un ascenso hasta el punto de inicio. Se ha denominado a esta fuente como FUENTE DEL CANAL DE DIÉCHAR, dada su ubicación junto a la toma del río Monachil del Canal de la Central de Diéchar. Pero es conocida como LA FUENTE DEL "PUZPUZ", (o algo similar, pues se trata de una onomatopeya), denominada así pues era el mote de la persona que controlaba la compuerta cuando la Central Eléctrica de Diéchar estaba en funcionamiento.

En el ascenso por pista ancha de tierra pasaremos por la entrada del Cortijo de Diéchar. Las orillas de este tramo están salpicadas de arces y Catalpas o árbol de Indias, con una flor de sutil fragancia y que son poca habituales.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta