Tiempo  4 horas 27 minutos

Coordenadas 1049

Fecha de subida 24 de agosto de 2016

Fecha de realización agosto 2016

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1.551 m
1.022 m
0
2,8
5,6
11,14 km

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cerca de Santa Clara, Castilla y León (España)

Llevamos subiendo al Jálama desde hace años (la primera vez subí a los trece, en 1966) y este verano de 2016 hemos inaugurado el sendero recién abierto por las autoridades de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura. Lo cual hay que aplaudir. No todo lo hacen mal nuestros gobernantes elegidos democráticamente.

El comienzo de la ruta se encuentra en la frontera entre Castilla y Extremadura, en el Puerto de Santa Clara, a la izquierda de la carretera mirando al sur. Allí hay un buen aparcamiento en el que nos encontramos un panel explicativo con las nuevas rutas abiertas por las laderas del pico.

Al abrir la portera de hierro empieza el camino que se empina duramente a lo largo de un km. A media ladera termina el camino y, cerca de un estanque antiincendios, empieza a la izquierda el sendero perfectamente marcado por unos mojones* de granito. Se sigue adelante sin dificultad hasta las ruinas de la Ermita, que se encuentra en un llano con pastos frescos. Hay que ir con cuidado con alguna vaca negra que se encara de malas maneras con los caminantes intrusos. Allí mismo, si nos deja la vaca, podemos mirar un panel que indica que se puede seguir también hasta la cumbre por un sendero a la derecha, cruzando una estrecha puerta de hierro con un curioso mecanismo de apertura. Nosotros seguimos de frente hasta la primera fuente del camino para reponer agua. Hay varias fuentes y pilones recién hechos.

El camino es bastante cómodo y las vistas sobre el Rebolllar y Portugal espectaculares. Hay algunos miradores en torno a algunos ejemplares de árboles mas viejos, y los mojones de granito nos llevan cómodamente hasta la altura de la Nevera, que se puede visitar si cruzamos la alambrada por otra de las puertas de hierro. Retomamos el sendero bien marcado o seguimos a derecho evitando las vueltas y revueltas que nos guian hasta la cumbre.

No es necesario describir una vez mas las panorámicas que se pueden admirar desde la cima. Merece la pena detenerse un buen rato, sin prisas, y contemplar el paisaje desde el vértice geodésico y llegar también al promontorio de granito que hay hacia el oeste. Sentarse, respirar aire limpio, comer algo, beber líquidos y dejarse llevar por la inmensidad de las llanuras, los picachos azulones y el cielo y las nubes.

Esta vez bajaremos por el camino salmantino de toda la vida. Llegaremos a la Nevera siguiendo la alambrada por el lado extremeño. Lo cierto es que el camino salmantino no está en muy buenas condiciones si lo comparamos con el sendero abierto por la vertiente extremeña. Una vez en la explanada de la torre de vigilancia la pista es amplia y cómoda hasta la carretera.

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Sendero
Ruinas de la Ermita
Subida
Nevera

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