Tiempo  9 horas 59 minutos

Coordenadas 4259

Fecha de subida 6 de mayo de 2017

Fecha de realización mayo 2017

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1.756 m
1.075 m
0
6,9
14
27,69 km

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cerca de Bruñel Alto, Andalucía (España)

Segunda semana consecutiva que nos dejamos caer por este sector de la Sierra de Cazorla. La semana pasada se nos quedó en el tintero recorrer el sendero de la Raya de Peñaflores y nos hemos dicho que de ésta no pasa. Así que siguiendo los pasos de nuestros amigos Pedro J. Castro y Antonio V. Hinojosa hemos decidido recorrer dicho sendero, el cual comienza justo detrás de la Casa Forestal del Chorro y continuarlo donde ellos lo dejaron, más o menos cerca del Collado de la Cuerda, hasta donde nos llevara. El resto del recorrido, aunque llevábamos una idea preconcebida, fue una improvisación tras otra. Aunque creo que al final quedo una ruta bastante redonda, con algunas cosas que se pueden corregir y eso sí, bastante larga de kilometraje.

La ruta por ese preciso concepto la califico de difícil, ya que hablamos de 28 kilómetros de distancia, además de superar los 1.300 metros de desnivel positivo acumulado. Por lo demás la ruta apenas presenta dificultades técnicas reseñables.

El recorrido comienza en la Casa Forestal del Chorro, a la que se llega por la carretera JV-7107, la cual sale entre los kilómetros 31 y 32 de la carretera A-322 que une Quesada con Cazorla. Desde el Control de Siete Fuentes hasta la Casa Forestal del Chorro la carretera JV-7107 es de tierra. También podemos llegar al punto de inicio desde la Iruela, por la carretera asfaltada de la Virgen de la Cabeza primero y pista de tierra después.

Por la parte de atrás de la Casa Forestal del Chorro pasa un viejo sendero de herradura. Comenzamos a caminar por él, tomándolo a la derecha, hacia el Sureste. En breves metros pasamos por una fuente, de la que no mana agua en estas fechas, y poco después por un venero, que algunos denominan como nacimiento del Chorro. A partir de ahora el sendero se encuentra muy perdido y roto y hay que estar muy atentos para no perderlo. Viramos hacia el Sur y tras vadear el arroyo del Chorro el sendero asciende hacia el Oeste hasta el collado de Siete Fuentes. De vez en cuando el sendero evidencia su vieja estructura conservando parte de sus refuerzos de mampostería.

Desde el collado de Siete Fuentes el sendero continúa hacia el Sureste, en un principio por la cresta para poco después seguir a media ladera. Recorremos un tramo muy erosionado por pedreras y donde el verdadero sendero puede confundirse con veredas de ganado. Hay que estar muy atentos, aunque realmente no tiene perdida, pues el sendero busca la parte superior de los cortados de la Cerrá Jorge y después cerca del límite del pinar con las rocas asciende hasta el collado que forma la Raya de Peñaflores. Ascendemos a la peña de la Raya de Peñaflores, aunque no pudimos disfrutar plenamente de las grandes vistas que se disfrutan desde aquí, ya que la niebla que nos acompaña desde que empezamos a caminar aún no ha levantado del todo.
El sendero ahora gana altura en un principio hacia el Este para después ir hacia el Sureste buscando las paredes del Poyo de Santo Domingo. Ahora comienza el tramo más espectacular de este sendero, un ascenso hasta el Collado de la Cuerda a través del Poyo describiendo zigzags y reforzado continuamente con hormas de piedra. Las vistas, ya limpias de niebla, son espectaculares en éste ascenso: Sierra Mágina, la campiña Jiennese, Quesada y su Sierra…

Llegamos al Collado de la Cuerda, un amplio llano cubierto de piornos y algún pino aislado. Aquí el sendero se desdibuja un poco, pero fuimos poniendo grandes hitos de piedras para seguirlo sin problemas. En un principio sigue dirección Este, para después virar hacia el Sur. Cuando cambia de dirección el sendero de nuevo se torna mucho más definido y visible. Seguimos por la cima de la cuerda hacia el Sur, descendiendo algo un poco después para dejar a nuestra izquierda el Puntal Cerrillo de la Potra (1.764 m).

Solo unos metros después de bordear el Puntal, el sendero vira al Este y llega a un collado. Desde aquí comenzamos a descender zigzagueando por la ladera oriental de la cuerda. No llevamos muchos metros descendiendo cuando el sendero se torna carril, el cual sigue en fuerte descenso hacia el Sureste. Llegamos a una bifurcación de carriles. El de la derecha continúa hacia el Sur hasta salir a la pista JF- 7093, a la altura de Puerto Lorente. Nosotros decidimos seguir el Izquierdo, al Norte, para ver donde nos lleva.

A los pocos metros de caminar por este carril se encuentra totalmente invadido de brotes de pinos y cuesta mucho caminar por él, teniendo que ir por los bordes del mismo, aunque caminemos de forma incómoda para evitar la maleza. Así que si queremos evitar esto, una buena opción sería tomar el otro carril que nos lleva a Puerto Lorente. Llegamos a otra bifurcación de carriles y decidimos no “investigar” más y tomar el derecho que sabemos con certeza que en pocos metros nos deja en la pista JF- 7093.

Una vez en la pista, la seguimos a la izquierda, de la que a los pocos metros y tras describir una cerrada curva de 360º nos salimos por un carril que sale a la izquierda. El carril en un principio sigue dirección Este, para poco después ir enfilando hacia el Norte. Vamos siguiendo la Cañada de Gilillo a la Tejadilla y tras atravesar la Hoya del Quejido bajo la misma cumbre del Gilillo llegamos a una bifurcación de carriles. El de la derecha desciende a los Rasos y nosotros seguimos por el izquierdo, para solo unos metros después llegar a una nueva bifurcación.

En ésta bifurcación el carril izquierdo asciende a Puerto Gilillo, que es nuestro objetivo y sin duda la opción más recomendable. Pero nosotros decidimos investigar el otro. El carril derecho poco a poco se va tornando más deteriorado siguiendo una dirección Norte. Tras vadear el arroyo Cerezo vira hacia el Este y tras unos breves metros de fuerte descenso de nuevo llega a la orilla de dicho arroyo para vadearlo. En éste punto hay un bonito salto o pequeña cascada, aunque por desgracia el arroyo no lleva agua, una pena, pues el paraje es muy bonito. A partir de aquí el carril se estropea bastante y sigue descendiendo hacia el Este y tiene toda la pinta de ir en busca del otro anterior que va a los Rasos. Así que decidimos regresar hasta el anterior vado del arroyo Cerezo.

Desde el vado ascendemos hacia el Oeste campo a través para en unos 700 metros llegar a las ruinas del Refugio de Puerto Gilillo. Este tramo es muy empinado, pero no presenta ninguna dificultad, salvo la del esfuerzo físico. Desde el Refugio salimos a Puerto Gilillo (1.751 m) y siguiendo las marcas del GR 247 Variante 3 etapa 1 comenzamos a descender por este magnífico camino de herradura hacia el Suroeste primero, Noroeste después. En cerca de dos kilómetros llegamos al collado de Cagahierro, bifurcación de senderos.

Por el sendero de la derecha, por el que continúa el GR 247, descenderíamos al Hotel Riogazas y a Cazorla o La Iruela. Nosotros tomamos el izquierdo, el cual en aproximadamente un kilómetro de descenso nos deja en la pista forestal que lleva de La Iruela a El Chorro y a escasamente un kilómetro de éste último lugar. Por lo que sería una buena opción para el que no quiera recorrer más distancia, seguir por la pista hacia el Oeste primero, Sur después.

Pero nosotros seguimos unos metros la pista hacia el Este, para siguiendo las marcas del GR-247 en su etapa 11, salirnos por un sendero a la izquierda. Este precioso sendero nos lleva en unos 2,5 kilómetros al Monasterio de Montesión, dejando unos metros antes de llegar a dicho lugar el cruce con el carril del Coto de Don Alfredo y que más tarde tomaremos. En este lugar decidimos descansar un buen rato mientras almorzamos y disfrutamos de los grandes paisajes que nos brinda.

Información sobre el Monasterio de Montesión:

http://www.turismoencazorla.com/catalogo/cazorla/fichas/ermitasyconventos/montesion.html

http://panoramicacazorlense.blogspot.com.es/2007/09/el-olvidado-monasterio-de-montesin.html

http://www.redjaen.es/francis/?m=c&o=7390&letra=&ord=&id=7394

http://elpais.com/diario/2005/01/05/andalucia/1104880933_850215.html

Emprendemos la marcha y para ello desandamos unos 500 metros el carril que nos llevó a Montesión. En la bifurcación de carriles, tomamos el derecho, el cual desciende hasta el arroyo del Chorro a través del Coto de Don Alfredo. Varios carteles nos advierten que estamos en una finca privada y que está prohibido el paso, aunque no vimos ni valla ni puerta que nos impidiera el paso y paradójicamente seguimos las marcas del GR-7 y de otro sendero de pequeño recorrido (la ruta nº 6 de una serie de rutas señalizadas por el ayuntamiento de Cazorla). Al llegar al punto donde vadeamos el arroyo del Chorro, nos salimos de la pista y campo a través hacia el Este nos aproximamos a la base de la impresionante cascada del Chorro (unos 700 metros ida y vuelta). Situarse en el interior del asombroso anfiteatro pétreo del Chorro es sin duda algo indescriptible, se trata de un de paraje singular belleza y gran valor, pues en él anida una colonia de buitres leonados y otras muchas aves, incluidas otras rapaces.

De nuevo en la pista, continuamos caminando por ella para en 1,5 kilómetros de suave ascenso salir a la carretera JV- 7107, a escasos metros de la Casa Forestal y control de Siete Fuentes. Hacia el Este remontamos la carretera y en poco más 2,5 kilómetros llegamos a una bifurcación de pistas. No seguimos ninguna de ellas, pues nos acercamos al observatorio de aves que se sitúa a escasos metros del cruce y al Norte. Desde el observatorio continuamos caminando por una senda hacia el Este que recorre a poca distancia la línea de cortados del Chorro. Pasamos por la caseta donde se situaban los lavaderos del Chorro y la alberca contigua, que ahora al parecer se utiliza como balsa contra incendios. La fuente del Chorro se encuentra remontando el arroyo unos metros. Seguimos ahora campo a través ascendiendo cerca de los cortados hasta llegar a los conocidos como Miradores del Chorro, desde donde podemos observar de cerca la entrada y salida de sus nidos y descansaderos a la colonia de buitres leonados que se ubica allí. Desde los Miradores solo resta para concluir este largo recorrido, atravesar los viejos bancales de un vivero hacia el Este para llegar a la Casa Forestal del Chorro.

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