Tiempo  7 horas 41 minutos

Coordenadas 1055

Fecha de subida 9 de octubre de 2017

Fecha de realización octubre 2017

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2.381 m
1.342 m
0
4,9
9,9
19,74 km

Vista 245 veces, descargada 9 veces

cerca de Puerto de Cotos, Castilla y León (España)

Ruta larga, dura y con tramos de difícil (y lento) avance, aunque ninguno peligroso, con el objetivo de coronar El Escalerón, un dosmil secundario sin vértice geodésico pero con personalidad propia.

Decidí comenzar en uno de los pequeños aparcamientos que hay en la carretera de Cotos a Rascafría, para caminar por pequeños senderos a la vera del arroyo, entre robles y helechos, evitando el camino grande, hasta cruzarlo tranquilamente por un puente y continuar por la otra orilla también por sendero estrecho hasta llegar a un camino principal.

La primera pequeña dificultad está en abandonar este camino para enlazar por el estrecho sendero que lleva hacia la subida a Cabezas del Hierro. Antes de comenzar lo más duro, hay una pequeña fuentecilla donde reponer agua y hacer acopio de fuerzas, porque lo que viene es duro, subida muy empinada indicada con hitos directamente hacia las Cabezas.

Como el objetivo era El Escalerón, en un momento dado de la subida, muy arriba ya, me desvío directamente hacia él, seguramente no por el mejor sitio, un canchal de enormes piedras de avance lento y cuidadoso por el que hacer el cabra (en mi caso, el lagarto torpón). Una vez superado, seguimos subiendo por terreno plagado de pequeñas rocas puntiagudas que hacen el avance incómodo, sobre todo si quieres ir deprisa para recuperar tiempo perdido.

La cima es bonita, con enormes vistas, agradable de estar, aunque la alegría de llegar dura poco al ver enfrente la Cabeza Menor y saber que luego queda también la Mayor. No da tiempo a recrearse mucho sabiendo lo que queda y sin tener 100% clara la vuelta.

De El Escalerón a Cabeza Menor no hay mucho, pero no hay camino hecho y hay que mirar muy bien por dónde ir subiendo para no "enrocarte". El terreno sigue siendo castigador para los pies. Cerca de la cima ya hay sendero que la rodea, pero yo voy por todo lo alto y siguiendo por la cresta, hasta que no queda más remedio que mirar por dónde bajar, echando el culo a las piedras, para tomar el pequeño sendero que lleva a Cabeza Mayor y subir hasta su vértice geodésico. Aquí ya pega normalmente el viento fresco, así que busco un sitio más cómodo donde reponer fuerzas, beber y comer algo y prepararme para la bajada.

El plan era bajar por lo alto de la loma, en dirección al punto de comienzo. Primero es un canchal de piedras más pequeñas, sin camino concreto, incómodo en algún momento, y luego un mar de arbustos bajos donde hay que ir atento para pasar por donde está pisado por las vacas para que no sea un infierno cruzarlos, hasta llegar a una bonita pradera con vistas espectaculares en todas las direcciones.

Desde aquí, se atisba una pequeña trocha por la que seguir que se interna en un bosque cada vez más frondoso y cerrado, con ruidos de animales gruñendo, bufando y corriendo. En un momento dado, decido desviarme para buscar un camino que aparecía en el mapa. Error. Es mejor seguir recto hasta abajo, porque el tramo hasta que se llega al sendero no es precisamente fácil ni cómodo, pendiente abajo entre árboles y tramos de rocas. Eso sí, una vez llegado a dicho sendero, ya solo es seguirlo hasta llegar al camino principal que viene desde la Isla hasta los tejos, que esta vez pasamos de largo (ya está oscureciendo a ritmo desbocado).

Este camino, aunque se puede ir acortando bosque a través, yo ya no lo abandonaré hasta llegar al Puente de la Angostura por donde sé que se puede cruzar el arroyo, ya que se hace noche cerrada y no veo ninguna garantía de abandonarlo aunque haga más kilómetros.

Justo al pasar dicho puente, hay que atrochar ligeramente todo recto por una cuesta para llegar a otro camino principal que lleva al desvío donde se coge el pequeño sendero que llega hasta el coche. Sin linterna habría sido imposible encontrarlo ni seguirlo.

Una ruta muy variada, con mucha fauna silvestre, predominando las cabras montesas y los buitres, a cientos en ambos casos, y también con variedad paisajística y de flora, con vistas tremendas y terrenos para todos los gustos, pero hay que ir mentalizado para los tramos complicados y para sufrir un gran desgaste físico, aunque por otro lado suponga un gran fortalecimiento mental...

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta