Tiempo  7 horas 51 minutos

Coordenadas 2584

Fecha de subida 3 de agosto de 2018

Fecha de realización agosto 2018

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2.043 m
1.294 m
0
3,7
7,3
14,63 km

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cerca de Benasque, Aragón (España)

El Valle de Estós es uno de los valles laterales al de Benasque y que, por tanto, discurre en dirección NW - SE. El fondo de este valle está gobernado por el río Estós que recoge las aguas de los barrancos cercanos y de los ibones situados en la cabecera del valle. Tras ser represesadas, las aguas del Estós terminan rindiéndose al cauce del río Ésera.
Las nieves perpetuas de los montes tresmiles próximos (macizos de Perdiguero y Posets) hacen que el Valle de Estós goce de los ambientes de media y alta montaña. Encontraremos bosques de hayas, abetos y abetos al inicio junto a sotobosque constituido por enebros y boj. A medida que vayamos ascendiendo, la roca quedará más desnuda y encontremos resistentes bosques de pino negro.



En el Valle de Estós se pueden plantear muchas rutas, muy diversas en cuanto a propósitos, longitudes y dificultades, pero nosotros apostamos por realizar una primera aproximación por el GR-11 para desviarnos después hacia la zona de los ibones de Batisielles y de Escarpinosa. A este trazado se le conoce como Sendero S-3 . He calificado la ruta como difícil porque el último tramo, el que va desde la pradera de Batisielles hasta el ibón de Escarpinosa, puede resultar exigente en el aspecto técnico, puesto que incluye algunas trepadas y seguir el sendero es más dficultoso por lo irregular del terreno.



Para llegar hasta el Valle de Estós tan sólo hay que seguir la carretera que une Benasque con los Llanos del Hospital, la A-139. Tras unos cuatro kilómetros aparecerán las indicaciones para girar hacia la izquierda para llegar al aparcamiento del Valle de Estós.



Comenzamos a andar sobre una amplia pista forestal y siguiendo las marcas del GR-11. A nuestro lado, el río Estós que unos pocos metros más arriba es represado. Estos primeros metros de la ruta son muy cómodos pero también es cierto que el ascenso es fuerte hasta llegar al puente de San Jaime. Lo cruzamos y seguimos caminando paralelos al caudal del río Estós, ahora con una suve pendiente y rodeados de un espectacular ambiente de media montaña.



Poco después de pasar por la cabaña de Santa Ana llegamos a la Fuente de Coronas que recoge el agua del deshielo de los restos de glaciares que hay en los picos más cercanos. Se trata de una interesante canalización del agua a través de un tronco al que se le estriado de manera artificial una acanaludara por la que pasa el agua y que acaba cayendo en otro tronco más grueso. Probamos el agua, que estaba muy fresca, y continuamos con nuestra marcha hasta encontrar una bifurcación. Si continuamos por la derecha seguiríamos hacia el refugio de Estós. Si seguimos andando por la izquierda subimos a la cabaña del Tormo - ¡¡ sí, sí, la de la canción "20 de abril" de los Celtas Cortos !! - que es lo que nosotros hicimos. El objetivo es subir hasta el ibón de Escarpinosa.



Una vez que viramos a la izquierda, el terreno cambia de manera abrupta. Para empezar, nos introducimos en un espeso bosque de hayas y helechos. Las orillas del camino aparecen ahora mucho más exuberantes y nos entretenemos viendo distintas especies que aquí todavía están en flor pese a encontrarnos en agosto. La mala noticia es que el sendero ha dejado ser tan sencillo de pisar porque está minado de rocas de muy diferentes tamaños y se avanza más lentamente. Aunque casi todo lo que pisamos es calizo, han comenzado a aparecer intrusiones graníticas que irán creciendo en frecuencia y tamaño a medida que vayamos ganando altura.



La senda ahora está muy empinada y el camino traza ahora las clásicas "cetas" para ayudar a salvar el desnivel. Llegamos hasta un puente que. salva el paso sobre un torrente de agua y paramos aquí para descansar un poco. Nos queda la parte de mayor inclinación pero en cuanto la superamos tenemos la recompensa de ver la zona del ibonet de Batisielles. Aquí, encontramos la pradera homónima y la caseta del Tormo o refugio de Batisielles. Un poco más abajo está el ibonet de Batisielles y todo el paraje, rodeado de elevadas montañas, es de una elevada belleza.



Pasamos junto al ibonet de Batisielles llaneando y siguiendo una senda muy bien marcada. Pronto, la senda retoma una fuerte pendiente a la vez que comienza a desparecer entre enormes rocas. En algunos tramos hay que realizar pequeñas trepadas pero el destino merece la pena porque al culminar la subida encontramos el ibón de Escarpinosa. Se trata de un lago de origen glaciar rodeado de casacadas y de las agujas de Perramó. Los diminutos y aíslados bosques de pino negro y abeto ayudan a configurar un paisaje con mucho encanto que invita a descansar aquí durante un buen rato.



Tras el merecido descanso emprendimos la marcha de regreso hacia el aparcamiento. Hay que señalar que la bajada desde el ibón de Escarpinosa hasta la pradera de Batisielles puede resultar complicada ya que hay que ayudarse de las manos en algunos pasos. Una vez superado este tramo, ya no existe ninguna dificultad, tan sólo queda caminar siguiendo los mismos pasos que nos trajeron hasta aquí.



La subida al ibón de Escarpinosa es muy recomendable porque se pueden apreciar parajes de incomparable belleza. Es cierto que la subida exige una condición física aceptable, sin embargo en caso de carecer de ella es perfectamente asequible si se realizan las paradas necesarias para descansar.
Desde mi punto de vista, a la ruta sólo le falta disfrutar de un trazado circular para que pase al olimpo de las mejores excursiones pirenaicas. A pesar de este defecto, es imperdonable no practicar la subida hasta Escarpinosa, por un camino u otro, si estás por Benasque.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta