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cerca de Hveragerði, Suðurland (Lýðveldið Ísland)

RUTA REALIZADA EL 15/09/2017.
ITINERARIO: PARKING / IZQUIERDA / ZONA DE BAÑOS / PASARELA / FUMAROLAS Y LAGUNA AZUL / PARKING.
RECORRIDO: LINEAL, IDA Y VUELTA.
DISTANCIA: 4,6 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 01:50 HORAS (Incluido el baño)
ALTURA MÁXIMA: 377 M. (Parking)
ALTURA MÍNIMA: 268 M. (Lecho del río)
DESNIVEL POSITIVO: 164 M.
DIFICULTAD: BAJA.
Nos desplazamos hacia los hots springs del hermoso valle de Reykjadalur , en las cercanías de la ciudad de Hveragerði. Reykjadalur, significa valle del vapor, donde vamos a realizar un corto trekking para bañarnos en las aguas del río caliente.
El valle de Reykjadalur forma parte de la zona volcánica de Hengill. El monte Hengill es un volcán extinto, activo hace 120.000 años. La última erupción fue datada aproximadamente 1900 años antes del presente por radiocarbono.
Reykjadalur siempre ha sido un lugar popular entre los islandeses, y en los últimos años muy frecuentado por los turistas. Por lo que han tenido que abrir nuevos caminos en la zona de baño para proteger esta delicada naturaleza.
Desde el parking iniciamos por pista de grava hasta llegar a un camino de tierra que comienza a descender hacia el valle. En lo alto tenemos bonitas vistas a un estrecho valle surcado por un delgado río humeante.
Las laderas de grava volcánica han sido invadidas por el musgo en distintos tonos verdes y rojos que resaltan entre los colores marrones de la lava, y el lecho del valle ha sido conquistado por un césped verde pajizo.
La paleta de colores confiere una mirada tranquila y relajada a este bonito entorno. Los senderos han sido trazados para proteger el ecosistema y no se deben abandonar en ningún momento ya que hay pozas termales de altísimas temperaturas.
Por la izquierda tomamos un desvío para bajar al fondo del valle y cruzar por una pasarela de madera el delgado cauce del río caliente. Caminamos paralelos al serpenteante río que desprende vapor a su paso.
Nos encontramos metidos dentro de un entorno maravilloso, con espectaculares laderas volcánicas tapizadas de musgo que asemejan lienzos pintados por impresionistas y acompañados por un curso de agua humeante.
Alcanzamos una zona en donde el río caliente confluye con otro riachuelo de agua fría con lo cual rebaja su temperatura y ya es apta para el baño. Esta área en el margen izquierdo del río ha sido dotada de pasarelas de madera.
Por las pasarelas la gente se desplaza a las distintas pozas y remansos, conseguidos al estrangular el cauce del río con piedras. Son de poca profundad por lo que hay que tumbarse para que el agua nos cubra el cuerpo.
No hay sitio para desnudarse, tan solo unas mamparas en forma de cruz que la gente apenas usa, cada cual se seca o cambia el traje de baño a su antojo sin molestar a los demás. El agua está a una temperatura perfecta.
Lo más espectacular es el entorno de este precioso valle. Nos secamos y cambiamos. Mientras Susi regresa, yo decido cruzar al otro margen del río por una pasarela de madera y proseguir el camino que sube por la ladera.
Aquí el entorno cambia, el río caliente ya no está mezclado con el arroyo frío y su temperatura es muy elevada, con cortinas de humo densas y constantes. Hay alguna poza vallada donde se ve el agua borbotear en plena ebullición.
El camino continua surcando la ladera en la que voy observando el río desde lo alto, hasta llegar a una pequeña poza o laguna humeante de un sucio color turquesa que desprende un tufillo sulfuroso poco agradable.
El sendero gira a la derecha y el valle se abre en dirección a Hveragerði. En este punto doy por finalizada la ruta e inicio el regreso por el mismo sendero, pero en vez de cruzar por la pasarela a la zona de baños, prosigo por la izquierda.
Sigue habiendo poca gente en los baños que ahora observo desde el otro margen. Creo que estas fechas son ideales para no encontrar aglomeraciones y poder saborear todos los recorridos tranquilamente disfrutando del paisaje.
Este nuevo camino, al pie de la ladera, me permite observar su extrema inclinación, retorcidos cauces de chorreras que se abren paso entre la grava de lava volcánica desaguando en el río, y las tremendas planchas de musgo.
Otros tramos son pedregosos, donde las lluvias hacen deslizarse la grava volcánica ladera abajo, y otros la lava solidificada durante siglos forma extrañas figuras rocosas. También vuelvo a ver la confluencia de los dos ríos.
Esta vez no es necesario cruzar la pasarela de madera y el camino comienza a subir dejando atrás un precioso valle humeante, y por el camino de grava cerramos la ruta en el parking, concluyendo la jornada y prácticamente el viaje.

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