Tiempo  6 horas 24 minutos

Coordenadas 1906

Fecha de subida 21 de marzo de 2018

Fecha de realización marzo 2018

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1.406 m
338 m
0
4,2
8,4
16,74 km

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cerca de Finestrat, Valencia (España)

Una vez más, afrontamos el recorrido de los bellos y significativos parajes del entorno de esta mítica montaña, objetivo de cuantos se acercan a la comarca de la Marina Baixa, en la provincia de Alicante.

Desde hace unos años se habilitó una ruta, la PR CV-289, que discurre por diferentes pistas y sendas contorneando las faldas de esta gran señora montañosa, bien señalizada y con actuación en los tramos donde el terreno se hace más abrupto y dificultoso, y que tiene un ramal de subida a la cumbre del Puig por su cara norte, la más accesible, que entraña una sobredosis de esfuerzo más que notable.

Tal es el reto que nos planteamos en una mañana de estrenada primavera, con nubes y ratos de sol, temperatura fresca y rachas de viento ante las que estar prevenidos, pues puede llegar a desequilibrarnos en zonas desenfiladas e incluso sacarnos del camino, como llegó a ocurrirle a uno de nosotros en un recodo del lateral oriental haciéndole caer por la empinada ladera rocosa hasta que recobró el control sin mayor contratiempo, pero bien pudo tener un incidente más serio.

Comenzamos el recorrido en la bien habilitada zona de aparcamiento de la Font del Molí, donde antaño se proveían muchos de sus buenas aguas y aún hoy se puede seguir haciendo, aunque con restricciones. Pronto vemos el primero de los carteles indicadores del circuito del PR, eligiendo la opción de la derecha para contornear la falda del Puig en sentido contrario a las agujas del reloj. Las rayas blanco-amarillas nos guían de continuo y vamos atravesando barrancadas, canalizaciones de aguas en desuso e incluso alguna urbanización de bonitos chalets, hasta que nos adentramos decididamente en terreno campestre con paisaje de monte bajo.

La pista, pedregosa, va ganando altura y empieza a ofrecernos panoramas hacia la costa, saliéndonos al encuentro una curiosidad: las ruinas de la vieja casa-cueva del Tío Frare, vivienda construida mitad apoyada en una ladera y mitad excavada en ella, visitando esa parte socavada que se mantiene bastante accesible. Seguimos avanzando a buen ritmo y ganando altura por las laderas orientales del Puig, que va dibujando sobre nuestras cabezas sus formas y salientes rocosos, impresionantes. Otro poste indicador nos anuncia de la existencia próxima de otro abrigo natural, la cueva del Cremat, que buscamos y encontramos curioseando su interior.

Pasamos a las laderas septentrionales y cambia bastante el escenario vegetal. Por aquí no hizo tanto daño un incendio forestal que despobló de arbolado la falda montañosa oriental, hace pocos años, como prueban los muchos esqueletos de troncos que hemos ido viendo en el tramo de camino anterior. Ahora abundan los pinos y la senda se suaviza entre ellos. Nos desencanta el paraje de la Fuente de la Solsida, que no mana por efectos de la sequía que aún castiga estos contornos serranos, y proseguimos para pronto encontrar el desvío a la cumbre del Puig.

Empieza lo más duro de la ruta, un ascenso de casi 500 m de desnivel en apenas 2 km de distancia, con tramos entre rocas y arbustos espinosos que requieren de equilibrarse con piés y manos, sorteando toda clase de dificultades, y otros siendo prudentes al pisar sobre los "runars" (o ríos de piedras fragmentadas por la erosión que corren laderas abajo en las zonas más empinadas), como bien advierten algunos carteles que llaman a ser precavidos con ese riesgo. Paramos de cuando en cuando a tomar resuello y aprovechamos entonces para deleitarnos con las formas de barrancos, salientes y crestas que se multiplican a medida que conquistamos lo más alto y feraz de esta impresionante montaña.

Llegamos al collado del Puntal del Moro, donde confluyen los caminos norte y sur de subida al Puig y tenemos cierta perspectiva de la parte occidental de las crestas cimeras, donde se encuentra el extraño corte llamado "Tajo de Roldán". Nos detenemos lo necesario para orientarnos hacia la senda que serpentea por la cara sur y nos llevará finalmente a la cumbre rematada por el vértice geodésico, que alcanzamos llenos de fatiga y entusiasmo, convencidos de haber vencido un importante reto montañero.

Momentos de gloria y disfrute paisajista, identificando lo mucho y hermoso que desde aquí se aprecia si el día es claro como el que nos ha tocado en suerte. Pero hace fresco y se pierden rápidamente las calorías, por lo que buscamos un resguardo soleado y nos acomodamos para descansar y reponer fuerzas antes de reiniciar la marcha, para afrontar ahora lo que no va a ser un nada fácil descenso prácticamente por la misma ruta de subida, aunque en tramos se diversifican los hitos y señales en los que nos apoyamos para guiarnos.

A media bajada seguimos la indicación del desvío al pozo de nieve que ya vimos al subir, pero entonces nuestra prioridad era alcanzar la cima; ahora, más relajados, curioseamos esta reliquia de lo que fuera un importante recurso originario de la afamada industria de los helados alicantinos. Y no tardamos en retomar el trazado de circunvalación del PR, suavizando nuestro caminar hacia las laderas occidentales del Puig. Enseguida llegamos al collado del Pouet, principal encrucijada de caminos, y seguimos la indicación hacia la Font del Molí distante a poco más de 6 km según reza su poste informativo.

Son casi otras dos horas de marcha lo que nos restan aún, siempre asombrados por las paredes rocosas y agujas que se levantan sobre nuestro caminar, deleitados a ratos con el cambiante paisaje que ahora se nos muestra, en el que destaca la encrespada muralla natural de la sierra de los Castellets, y apremiados ya por un cansancio acumulado y unas ganas de concluir tanto esfuerzo que aceleran nuestro paso, algo ansiosos por terminar. Ello no evitará que, atendiendo otra indicación intermedia, nos desviemos hacia el puntal del Arbardalet por no perder ocasión de conocer cuanto entraña este importante recorrrido senderista alicantino.

Y llegamos por fin de retorno a la Font del Molí, donde hacemos honor a sus aguas para calmar la sed y ponemos punto final a una gran jornada de disfrute montañero.
Primero de los dos que cruzaremos sobre el canal que se construyó para aliviadero de las aguas de aluvión en el barranco del Puerto, apenas usado.
Ruinas de una típica construcción de los antiguos moradores y explotadores agrícolas de estas tierras.
En este punto buscamos cobijo tras coronar la cima, para un rato de descanso y reponer fuerzas.
Restos de uno explotado desde el s. XVIII, hoy recuperado como curiosidad y testimonio de esta vieja industria.
Saliente orográfico que forma un mirador en el sector occidental de este PR.
Segundo de los que cruzamos sobre el canal de aguas del barranco del Puerto.
Lugar donde principia y finaliza esta ruta.
Encrucijada de caminos situada a mitad de ruta.
Confluencia de las rutas norte y sur de subida al Puig, y escalón intermedio en el ascenso a su cima.
Señalizado convenientemente como ramal PR CV-289 1
Paraje llamativo si la humedad y el manantial alimentan sus caños y su vegetación.
Punto donde se bifurca el recorrido de circunvalación del Puig.
Oquedad natural que sirvió de refugio a los antiguos moradores de estas tierras.
Con sus 1.408 m de altitud constituye la segunda cumbre de la provincia alicantina.

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