Tiempo  7 horas 54 minutos

Coordenadas 2931

Fecha de subida 14 de julio de 2018

Fecha de realización julio 2018

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1.747 m
1.512 m
0
4,3
8,6
17,19 km

Vista 981 veces, descargada 22 veces

cerca de Nava de San Pedro, Andalucía (España)

Sensacional recorrido por un rincón de extraordinaria belleza y grandes valores naturales y paisajísticos dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. A la relativa facilidad para avistar los grandes ungulados presentes en el Parque, así como grandes rapaces como el águila real, buitre leonado o el reintroducido quebrantahuesos, hay que añadir la gran riqueza florística de la zona, con enormes y vetustos laricios, milenarios tejos, arces, curiosas y centenarias sabinas rastreras con porte bonsai,...

La ruta a grandes rasgos es cómoda, con un desnivel acumulado moderado, pero que he calificado de difícil por el tramo de "investigación" por la zona que nosotros hemos bautizado como Trancos y Poyos del Calarilla (por encontrarse un centenar y pico de metros bajo dicha cumbre) y que el mapa del IGN denomina "Covacho del Aire". A buen seguro que a todos estos Poyos los serranos los tenían bien identificados y denominados, pero como todo carácter etnográfico, la toponímia se está perdiendo de forma irreversible e irreparable de estas Sierras. Parece como si los gestores de los Espacios Naturales Protegidos quisieran transmitir que aquí nunca habitó nadie; no hubo senderos, no hubo cortijos, no hubo bancales, no hubo nada, salvo pinos. Hasta las fuentes de las que manaba agua desde tiempos inmemoriales se pierden por falta de mantenimiento. Una lástima, pues es un patrimonio público que se pierde...

Comenzamos la ruta en la pista forestal JF-7091, entre la Casa Forestal de Caballo de Acero (hoy refugio del GR-247) y el Collado de la Fuente Bermejo (desde donde muchos excursionistas parten hacia la Laguna de Valdeazores), justo donde sale un carrilillo hacia Fuente Moreno. Y precisamente hacia dicha fuente (seca) nos dirigimos por dicho carril. Un poco después de pasar la fuente, el carril termina y sigue como sendero, pero muy perdido. Ascendemos hasta la Cuerda de los Alcañetes hacia el Norte primero, y NW después, campo a través, aunque de vez en cuando se evidencian restos de la vieja senda. El tramo no reviste a penas dificultades.

Una vez en la Cuerda la recorremos hacia el Norte hasta salir al "Camino de la Cuerda de los Alcañetes". Esta parte del recorrido es bastante cómoda y se disfruta de grandes panorámicas y de las bellas navas y dolinas que salpican esta altiplanicie. Casi todo el tiempo se sigue una vereda, no sabemos si de ganado o son los restos de la vieja senda. Pasamos por unas curiosas y singulares sabinas, una profunda sima, un centenario tejo, una pequeña cueva y un arco pétreo; atractivos estos que hacen el transito muy ameno y agradable.

Al llegar al "Camino de la Cuerda de los Alcañetes", lo seguimos a la izquierda y a los pocos metros tomamos a la derecha el viejo sendero de herradura que recorría estos pagos y que la pista a devorado en muchos tramos. Cuando de nuevo el sendero sale a la pista, es el momento de buscar a la derecha un casi desaparecido jorro que desciende al principio en fuerte pendiente.

El jorro sale a un camino totalmente invadido de pimpollos de pino y grandes piedras caídas por desprendimientos. Cuesta mucho progresar en estas condiciones, pero el camino se sigue sin problemas. Llegamos a una bifurcación y el camino de la izquierda nos llevaría a los Poyos del Betún, pero nosotros seguimos de frente. Por desgracia si malo era el tramo que acabábamos de pasar, peor aún es lo que vemos. El camino ha desaparecido totalmente bajo una montaña de escombros pétreos y no tenemos ni idea si el camino seguía la curva de nivel o ascendía a partir de este punto.

Decidimos seguir la curva de nivel pasando como podemos por el caos de piedras que tenemos ante nosotros. Salimos a un bosque de laricios en una pendiente muy acusada y en donde no hay rastro del camino, por lo que deducimos que el mismo ascendía en el pedregal (después nos cercioramos de que así era). Seguimos una endeble vereda de cabras por una ladera muy pendiente y expuesta, sin apenas lugar para poner los pies y donde hay que andar con mucha precaución. Ya salvado el tramo más delicado llegamos a una roca curiosa desde la que se obtienen unas fabulosas vistas y que por su forma decidimos bautizar como "Piedra del Sombrero". Unos metros después llegamos a un collado y a los "Poyos del Calarilla", donde estuvimos un rato recorriendolos y disfrutando de las panorámicas que nos ofrecen.

Desde el collado ascendemos hacia el SE y para nuestra sorpresa nos topamos con el camino que perdimos en el pedregal y efectivamente, si trazáramos una línea recta desde que lo perdimos hasta donde lo reencontramos, el camino desde ese punto, asciende decididamente. Seguimos el camino a la izquierda y que tras pasar un portichuelo se desdibuja bastante, pero que sin problemas nos lleva al cercano "Camino de la Cuerda de los Alcañetes".

Seguimos la pista a la izquierda y tras pasar por el Collado de las Azadillas y por el camino de la Fuente de la Umbría, cuando ésta empieza a describir una amplia curva a la derecha hay que estar atentos, pues a nuestra derecha sale un viejo sendero de herradura, el cual tomamos. Un hito de piedras marca el comienzo. El viejo sendero nos llevará hasta las proximidades de las ruinas del cortijo de Fuente Bermejo, a orillas del arroyo Valdeazores. Este sendero está en general bastante bien conservado y tiene un trazado espectacular, conservando casi todos sus refuerzos mamposteros y recorre bellísimos parajes. Es sin duda un placer para los sentidos recorrerlo y uno no para de lamentar que por desgracia y si nadie le pone remedio, en el futuro no muchos podrán disfrutar de lo que hoy hemos podido disfrutar nosotros, mientras a escasa distancia un reciente sendero de gran recorrido (GR-247) recorre kilómetros y kilómetros de pistas forestales.

Una vez en la orilla del Valdeazores tenemos dos opciones. La más fácil sería seguir el carril hasta la pista JF-7091 y por ésta llegar hasta el lugar donde estacionamos el vehículo. La otra opción, la que hicimos nosotros, es remontar el Valdeazores, primero por un carril que termina tras pasar un vallado y después campo a través, sin ninguna dificultad. Después seguimos veredas de ganado hasta un collado, donde llega un jorro maderero. Descendemos por el jorro que nos lleva en pocos metros a la vieja senda que recorría la zona y que fue desplazada por la pista JF-7091. Seguimos la senda que va paralela a la pista y que a veces coincide con ella hasta llegar al lugar de comienzo de ruta.

2 comentarios

  • Mi sargento 28-ene-2019

    Sabias palabras...Salvaguardar la etnografía serrana con sus topónimos y sus sendas de herradura,q tanto costó construir y mantener,para esto...Q desgracia.Yo soy serrano y no puedo con tanta desidia.

  • Foto de alexandermágina

    alexandermágina 07-feb-2019

    A nosotros nos pasa lo mismo y no somos serranos de nacimiento, aunque sí de corazón. No podemos con tanta desidia de la administración y de los gestores. Se nos parte el alma cada vez que vemos una maravilla de sendero de herradura roto y comido de maleza mientras a escasos metros han diseñado un sendero de gran recorrido que discurre por pistas forestales.
    Solo nos queda denunciarlo con los medios que podamos.
    ¡Saludos!

Si quieres, puedes o esta ruta