Coordenadas 500

Fecha de subida 21 de marzo de 2014

Fecha de realización marzo 2014

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270 m
1 m
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4,4
8,8
17,61 km

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cerca de Baredo, Galicia (España)

Empezamos este tramo del sendero dejando atrás el establecimiento de restauración “Os da Ponte” y giramos a la derecha para subir por un camino que atraviesa una parte del núcleo de Baredo entre caminos vecinales en la zona de O Carballo. Llegamos a la carretera y la cogemos a la izquierda, en dirección ascendente; poco después, al pasar el puente sobre la autovia, nos desviamos a la derecha y por una serie de senderos y por un interesante camino con vistas al mar, llegamos al monumento de la Virgen de la Roca, donde podremos disfrutar de una magnífica panorámica sobre el Atlántico, las Islas Cíes y Baiona y su bahía.

Desde este monumento del arquitecto Antonio Palacios tomamos el camino del Vía Crucis en dirección al núcleo de Baiona, que atravesamos por su litoral y por su centro histórico, con interesantes muestras arquitectónicas. Salimos por el barrio de O Burgo, donde podemos contemplar el hermoso Cruceiro da Santísima Trinidade del siglo XV, cubierto por un baldaquino. Continuamos en dirección a Baíña, para pasar por delante de su iglesia parroquial.

Subimos hasta el barrio de Os Eidos por un trayecto que coincide a lo largo de unos tres kilómetros con el PRG-62 y, a partir de aquí, utilizamos caminos forestales para llegar a la estación de arte rupestre Outeiros de Lameiros. Por fin, encontramos un largo camino enlosado en buen estado de conservación que utilizamos para bajar.

Siguiendo este camino llegamos hasta O Castro, Belesar, donde existe una zona recreativa con juegos de bolos. Seguimos bajando y, después de pasar cerca de la iglesia parroquial de Belesar, cruzamos la carretera principal para atravesar el barrio de Media Aldea; de nuevo encontramos la carretera, pero torcemos por una pista a la izquierda que nos llevará hacia el lugar de Bouzas, donde cruzamos el río Groba y pasamos al Ayuntamiento de Gondomar. El trayecto termina en el límite del concello de Nigran, en el puente sobre el río Miñor, donde el río se abre formando la junquera del Val Miñor, un excelente refugio para las aves acuáticas migratorias que visitan el humedal. Patos, ánades, garzas, garcetas y una gran variedad de limícolas se pueden observar en un espacio que tiene continuidad en las riberas del río Miñor.

Nosotros caminamos un poco mas hasta A Ramallosa para ver su puente medieval y coger el autobus.
Establecimiento de restauración en la carretera que va a Baiona, saliendo de Baredo. Es un punto de referencia porque es aquí donde el Sendeiro das Greas abandona esta carretera y nosotros finalizamos una etapa y comenzamos la siguiente.
La ensenada del Miñor se localiza en la desembocadura de este río, en la parroquia de A Ramallosa, entre los municipios de Baiona y Nigrán.
 El estuario o foz del Miñor es un territorio de marisma de aguas salobres, fruto del encuentro de las aguas dulces del Miñor con la ría de Vigo. Se incorporan también otros caudales fluviales como los de los pequeños ríos Belesar y Groba. Este espacio es habitat de mamíferos acuáticos como la marta y de aves como las garzas reales, patos y diversos tipos de gaviotas, algunas residentes y otras migratorias. El estuario, que tiene partes arenosas y marismas, está poblado principalmente por juncos y plantas salinas. Apenas está bordeado por bosque de ribera, a excepción de la zona próxima a la playa, en la que abundan los pinos. Su ámbito se extiende desde la playa de la Ladeira en Baiona hasta Monte Lourido en Nigrán. Cuenta con un paseo peatonal que recorre todo el perímetro terrestre de este humedal. Lugar declarado de Interés Comunitario (LIC) y espacio de la Red Natura 2000. Cuenta con una superficie de 92 Ha. Es hermoso su aspecto con la bajamar y a la hora del crepúsculo: los juncos brillan, los cormoranes y las anátidas sobrevuelan la marisma, y algunas lenguas de agua llegan del río hasta el mar. A esa hora, las principales especies piscícolas que hay en estas aguas, como la anguila, la robaliza y algún salmón, deambulan perdidas entre la ría y el puente de A Ramallosa, lugar de privilegio para pescadores.
Capilla de finales del siglo XVII. Las obras, que fueron costeadas por subscripción popular en toda la diócesis, comenzaron en el año 1695. Santa Liberata fue una baionesa que se convirtió en la primera mártir crucificada del mundo. La iconografía interior de la capilla representa el martirio de la santa y de sus ocho hermanas en medallones de altorrelieve. La fachada principal está flanqueada por dos torres de campanario rematadas en contrafuertes. Sobre la puerta, una hornacina alberga la imagen de Santa Liberata con los escudos de Baiona y del reino de Galicia a ambos lados. La ornamentación, tanto exterior como interior es de estilo plateresco.
En la península de Santa Marta, a la entrada de la villa de Baiona, se encuentra una pequeña capilla dedicada a Santa Marta cuyos cimientos datan del siglo XIII. Su proximidad al mar hizo que fuera objetivo de numerosos piratas, siendo el más conocido Drake, temido corsario que era apoyado por la Reina Isabel de Inglaterra. Este advirtió a la reina de un posible ataque español por parte de Felipe II, que estaba construyendo una gran flota. La reina accedió a servir al pirata con 1.500 hombres para regresar a Baiona y destrozar las naves y así también poder robar el oro que portaban algunas de las naves. Desembarcan en la Playa de Santa Marta, junto a la capilla, y pronto se hacen con una villa que se encontraba desprotegida. Sin embargo, el Conde de Gondomar consigue refuerzos y logra la retirada de las tropas inglesas. En su huída queman la capilla de Santa Marta. Corría el año 1585. La pequeña iglesia conserva trazas de su estilo románico original, como el arco sur y su tímpano liso, los canecillos y algún elemento decorativo como las bases de las dos columnas que sujetan el pórtico de la entrada principal y en donde se representan unas hexafolias. Su cubrición es a dos aguas, como la original, y se remata con una espadaña con dos pináculos y una campana.
Levantado lentamente, desde el final de la Edad Media, el núcleo histórico de Baiona está formado por calles angostas, estrechas y empedradas, con edificios asoportalados, de piedra o granito, y con una planta de poca altura. A cada paso hay un pequeño templo, una fuente o casas señoriales con sus escudos y blasones en las fachadas de sillares. Y en el aire, siempre, el olor del mar. El conjunto se completa con plazas, templos, fuentes, y los soportales tradicionales en las villas marineras gallegas. El casco antiguo de Baiona fue declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico por la Dirección Xeral del Patrimonio en 1993, coincidiendo con la celebración del V Centenario de la Arribada. Su protección está contemplada en el Plan General de Ordenación Urbana y en el Plan Especial de Protección del Conjunto histórico-artístico, que limita la altura de los edificios y la calidad de los materiales.
Este monasterio que se encuentra en el casco histórico de la villa, fue fundado en el año 1547 por el abad de Baiona, Sebastián Varela, bajo la Regla de San Agustín y las Constituciones de Santo Domingo, con un grupo de mujeres que vivian en este cenobio dedicadas a la oración. Su primera abadesa fue doña Elena de Cea. La fachada principal tiene tres escudos nobiliarios que acreditan al patronato de la fundación. Fue construido sobre un edificio anterior del siglo XIII. El convento responde a la tipología de la época de un templo con dos claustros, a los que se añaden distintas construcciones, dependiendo de las necesidades. Hecho en sillería de granito, forma un conjunto de edificios que se fueron realizando a lo largo de cinco siglos. La iglesia de una sola nave fue reedificada totalmente en el siglo XVIII. Del interior de la iglesia, en la que se manifiesta el estilo plateresco de la época, destaca el altar con grandes columnas y varias ornacinas con varios santos. El retablo mayor del año 1745 tiene una gran calidad por su elaboración y acoge a la Patrona de Baiona, la Virgen de la Anunciación.
Sobre unas rocas en la parte alta de Baiona, al final de la calle de la Santísima Trinidad, fue construido en el siglo XV un hermoso cruceiro gótico con la imagen de Cristo y la Virgen y unas figuras policromadas a los pies de la Dolorosa, la Magdalena y el Apóstol Santiago. Pero no es sólo la hermosura del cruceiro lo que lo hace único, sino que posteriormente fue cubierto con un baldaquino renacentista de origen francés, con una cubierta piramidal soportada por cuatro columnas de base cuadrada, que se adornan con unos pináculos cilíndricos y un remate cónico. Castelao lo considera en su obra “As Cruces de Pedra na Galicia” (Buenos Aires, 1949), como una de las interesantes obras del arte gallego. Un pequeño altar compuesto por una losa de granito junto al cruceiro servía para realizar las misas para los navegantes que fondeaban y se resguardaban en la bahía de Baiona. Por este lugar circulaba la calzada romana que se conoció como Estrada Real y recorría desde Ramallosa hasta A Guarda, pasando por toda la costa de Oia junto al monasterio de Santa María.
Castillo medieval construido entre los siglos XI y XVII; la muralla perimetral fue el último elemento añadido. Posee tres torres: del Reloj, del Príncipe y de la Tenaza. Dentro del recinto se encuentran el Parador Nacional de Turismo y el Monte Real Club de Yates. La fortaleza puede ser visitada e incluso realizar un paseo sobre sus murallas durante todos los días del año.
La fortaleza de Monterreal fue uno de los bastiones de la defensa territorial en las primeras disputas entre España y Portugal, en época del rey Alfonso XI. A partir del siglo XVI tuvo un carácter meramente militar, si bien con anterioridad sirvió de acomodo a la población de la villa que se estableció intramuros del castillo. La muralla defensiva ofrece un magnífico paseo desde el que se tiene una hermosa vista panorámica del puerto de Baiona, de la ría, de las Islas Cíes y del Atlántico. Fue residencia del Conde de Gondomar, de ahí el nombre del parador de turismo instalado en su interior desde la década de 1960. Diego Sarmiento, conde de Gondomar, era el gobernador de esta fortaleza cuando con el apoyo de los vecinos de Baiona consiguió repeler los ataques de Drake en 1585, tres años antes de que la Armada Invencible de Felipe II entrara en combate con la flota de Inglaterra.
Antiguamente se conocía esta parroquia con el nombre de Vayna, como se expresa en un Privilegio Real del Monasterio de Oia de 27 de junio del año 1140 y en otros muchos documentos (en algunos se escribía como Bayna). Pertenecía a dicho monasterio hasta que en noviembre de 1482 el obispo de Tui, D. Diego de Muros la anexionó a Baiona cuando erigió aquella Iglesia en Colegiata, a la que siguió unida hasta 1806 en que volvió a desmembrarse para convertirse en parroquia. Dewsde tiempo inmemorial venera Baíña por Patrona a Santa Mariña Virgen y Martir gallega, cuya fecha celebran el 18 de julio. Su área se extiende desde la península de Santa Marta hasta el parque forestal de Chan da Lagoa. En Santa Marta se asentó el pirata Drake cuando intentó conquistar Baiona; antes de abandonar su propósito, el bandido profanó y quemó su ermita, reconstruida luego por los vecinos. No es la ermita su único legado artístico, puesto que en Santa Marta existe también una zona de petroglifos y, a cinco minutos de Chan da Lagoa, quedan restos de muros y puentes del poblado medieval de San Cosme. En esta parroquia, rica en recursos forestales y naturales, es frecuente observar pastando manadas de caballos salvajes por las laderas de A Lagoa.
El templo que contemplamos hoy es de los siglos XVII-XVIII. La iglesia primitiva fue construida eb la segunda mitad del siglo XII y parte del XIII- Se puede comprobar en la inscripción de una piedra reutilizada en la fachada principal que recoge la fecha de 1278. En el año 1482 el Obispo D. Diego de Muros le dio el carácter de Colegiata. Antes de esto, el templo y la villa dependian del Monaterio de Santa María de Oia. En 1840 la iglesia dejó la categoría de colegiata y ha vuelto a ser iglesia parroquial. La iglesia es de planta basilical, está dividida en tres naves con sus correspondientes ábsides rectangulares, cubiertos mediante bóvedas de cañón. Predomina la sencillez, como en casi todas las iglesias y templos que estuvieron acogidas a la orden del Cister. La fachada principal que está limitada por dos torres retangulares, que quedaron sin rematar, es muy similar a la primitiva del monasterio de Oia. Dos contrafuertes flanquean la sobria portada con arquivoltas que descansan en tres pares de columnas. Se pueden apreciar aún los restos de las marcas de un pórtico que cubría y protegía la entrada. El tímpano se encuentra vacío hoy día. Por encima de la portada se ubica un rosetón de vidrio característico de las construcciones cistercienses, arte que nos acerca más al románico que al gótico. En el atrio hay un conjunto de cruceiros de distintos estilos, que fueron trasladados a este espacio desde diferentes lugares de la villa.
Este grupo de grabados rupestres, localizado en la parroquia de Sta. Cristina da Ramallosa, constituye uno de los conjuntos de mayor interés del Suroeste de Galicia. Este yacimiento arqueológico tiene como principales características su gran concentración de superficies grabadas con una amplia variedad de motivos, destacando un panel vertical único de 15 por 5 metros de superficie. Son producto de las comunidades humanas asentadas en estos territorios, durante la segunda mitad del tercer milenio e inicios del segundo (3.000-2.000 años a.c.). Coincide con el periodo en el que se desenvuelve inicialmente la metalurgia. Son testigo social y material de aquellos grupos humanos. El yacimiento arqueológico se encuadra en el Grupo Galaico de Arte Rupestre. Las principales características de este yacimiento son : • Gran concentración de superficies grabadas en un espacio relativamente pequeño • Variedad de los motivos grabados. Desde cazoletas y círculos concéntricos hasta representaciones de animales y ajedrezados. • Escenas de monta. • Panel vertical único en todo el suroeste de Galicia El panel vertical de 15x5 metros de superficie, contiene más de 70 cuadrúpedos esquemáticos que lo hacen único en el noroeste peninsular. Encontramos también varias figuras abstractas y una estrella levógira de seis puntas que es la única en el arte rupestre gallego.
Ubicada al lado del centro comercial de A Ramallosa
Se localiza en A Ramallosa, entre los municipios de Baiona y Nigrán, sobre el río Miñor, donde forma una pequeña bahía en una zona de junquera.
 El puente actual se construyó en el siglo XIII y se reconstruyó siete siglos más tarde, en el XX. De todas formas es posible que su construcción se cimentara sobre los restos de un antiguo puente, quizás de época romana, el cual Almanzor destruyó en el siglo X, durante sus incursiones a Galicia. En la mitad del puente se encuentra un cruceiro con una figura de San Pedro Telmo, obispo de Tui y patrón de los marineros. Según cuenta la leyenda fue el mismo santo quién mando reconstruir el puente donde hizo realidad uno de sus milagros. El puente contiene diez arcos ligeramente apuntados, de los que algunos dan sensación de ser solo de medio punto. Se conserva el doble sistema de tajamares que combaten la fuerza del río. La longitud total del puente supera los 90 m. En el centro del puente se nos presenta una mesa de piedra donde hay un retablo con tres ánimas. En ella se celebraban ritos de fecundidad al igual que otros muchos puentes repartidos por toda la geografía gallega. Una leyenda popular recomienda a las mujeres que quieran quedar embarazadas y les resulte difícil que crucen el puente a media noche y en el centro del mismo esperen al primer hombre que se les cruce para pedirles que recoja agua del río y se la eche sobre el cuello hasta el vientre. La mujer, que conseguirá quedar embarazada, según la leyenda, deberá pedirle a ese hombre que sea el padrino del niño o niña cuando nazca.
Situada en el monte de San Roque a 1 km. del centro de Baiona.
La Virgen de la Roca fue un monumento construido a instancias de Laureano Salgado, marqués de Mos y promotor de la electrificación de Baiona. Bajo el proyecto del famoso arquitecto porriñés Antonio Palacios, el trabajo de cantería fue obra de Antonio González Romero y los detalles escultóricos del rostro y manos, hechos en mármol, fueron trabajos de Ángel García Díez. Aunque se comenzó en 1910, fueron necesarios veinte años para terminarla. La obra fue concluida gracias a una suscripción popular, en 1930. Un área recreativa con mesas y bancos sirve para acoger a los visitantes que desean aprovechar la visita para hacer una comida o merienda campestre. Además es el lugar de la celebración de una romería que todos los años, el primer domingo de agosto reúne a una multitud de fieles. Monumento construido siguiendo el proyecto de Antonio Palacios. La figura de la Virgen es de granito y semeja estar tallada en la roca. El rostro y las manos fueron labrados en mármol de Carrara y la cruz y la corona son de porcelana. Tiene una altura de 15 metros y en su interior hay una escalera de caracol que lleva hasta el mirador que se encuentra en el barco que sostiene la Virgen con su mano derecha. Es, probablemente, por su peculiar concepción, el monumento más conocido del municipio.

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