Tiempo  7 horas 26 minutos

Coordenadas 706

Fecha de subida 15 de abril de 2018

Fecha de realización abril 2018

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1.463 m
1.001 m
0
3,7
7,5
14,94 km

Vista 177 veces, descargada 11 veces

cerca de Hornillos de Cameros, La Rioja (España)

Estupenda ruta circular por los montes de Hornillos de Cameros y Torremuña. Sin ser especialmente dificultosa, a buen seguro proporcionará altas satisfacciones a todo senderista que se anime a realizarla.

El itinerario se resume en realizar una primera ascensión al monte que se encuentra justo encima de Hornillos de Cameros, en concreto, la punta Atalaya desde la cual llegaremos cresteando hasta el alto de Nido del Cuervo, y desde aquí descenderemos para situarnos junto a la GR 93 (senda que discurre junto a la vaguada del Barranco de la Dehesa), y en vez de seguir dicha GR, subiremos hasta la cota 1391 que se distingue por la existencia de una antena de telecomunicaciones. Desde dicha cota se desciende por la cresta del monte que flanquea el barranco mencionado por su lado Sur. Dicho descenso nos conduce hasta el pueblo de Torremuña y desde aquí enlazaremos con Hornillos discurriendo por las laderas de Solanilla y La Umbría.

El acceso a Hornillos de Cameros se realiza por la carretera que discurre por el Valle del Leza hasta San Román y tras rebasarlo, nos desviamos a la izquierda por el puente que cruza el Rio Leza y tomamos dos desvíos seguidos a la izquierda para enfilar la carretera local LR465 que nos lleva hasta el pueblo donde comenzará la ruta.

El esfuerzo físico no será excesivo si existe costumbre de realizar senderismo, y en todo caso existe la posibilidad de regresar al punto de partida desde Nido del Cuervo por una pista que discurre por la falda del monte en que se encuentra el pico Atalaya.

En Wikiloc ya existen rutas con un esquema parecido, pero en este caso hemos introducido la novedad de regresar por la cresta que desciende desde la cota 1391 (antena). El tramo entre Torremuña y Hornillos también es diferente de otras rutas que existen publicadas.

El equipamiento necesario es el acostumbrado, sin que nos cansemos de insistir en llevar calzado con buena suela, polainas y dos bastones normales.
Como en todas las rutas circulares, es necesario llevar dispositivo GPS, aunque los puntos de referencia que iremos mencionando resultan de por sí muy elocuentes para no perderse.
No olvidarse de llevar unos prismáticos normales que nos facilitarán la visión de la panorámicas de las que disfrutaremos durante toda la ruta.

Otro de los alicientes del itinerario es la existencia de dos yacimientos de icnitas (huellas de dinosaurios) que tanto atraen al turismo convencional.
Lo mejor sin duda es la gran variedad de paisajes que iremos observando, alternandose pastizales, collados, cimas, bosques de pinar y robles, barrancos, panorámicas de conjuntos geomorfológicos que van desde Peña Isasa hasta la Sierra de la Demanda, pasando por Monte Real, Sierra Cebollera y Urbión. Todo ello aderezado por la presencia de numeroso ganado vacuno o caballar y amenizado por el cánto de los cucos.

Los pormenores de la ruta los iremos desgranando en cada uno de los waypoints que hemos grabado.
Es interesante realizar el visionado de la ruta en mapa topográfico (mapa raster de wikiloc o en la web del Instituto geografico nacional), así podremos identificar los distintos parajes que se van mencionando en el reportaje.

Hemos incluido bastantes fotografías que junto a la explicación que contienen (solo visible con ordenador), bastarán para tener una visión bastante completa del recorrido.

Para los que solo vean las fotos, que de vez en cuando entren también en la ruta pues así ésta se autopromociona mejor. Mi beneficio económico va a ser parecido (ninguno).
Tras aparcar en el pueblo, comenzamos a andar por la misma carretera por la que se accede al mismo y en la primera curva, comenzamos a remontar la ladera del monte en línea recta sin necesidad de seguir ninguna de las pistas o caminos, aunque también es una opción siempre que no nos desviemos del objetivo de la cima Atalaya que tendremos a la vista casi siempre.
Poco a poco vamos ganando altura, eligiendo para subir aquel itinerario que nos resulte más cómodo evitando meternos en zonas abarrancadas y eligiendo siempre las zonas alomadas. Tras haber superado un desnivel de unos cien metros desde el pueblo, encontramos una pequeña planicie en la que existe un yacimiento de icnitas tal como hemos mostrado en una de las fotos (estratos con parte de su superficie puesta al descubierto para evidenciar las huellas de dinosaurios). Aunque vemos el pico Atalaya, mantenemos el rumbo recto hacia un collado que se encuentra en posición intermedia a la izquierda de la cumbre. Justo antes de llegar a dicho collado, pasaremos junto a los Corrales del Alto de Quiñones. Durante esta primera etapa de subida ya podemos observar buenas panorámicas de Monte Real, Cerro castillo, Cebollera y algunos pueblos, en concreto Muro de Cameros encaramado en el monte y Jalón de Cameros en la parte baja del Valle del Leza (ver fotos). En primer plano y a nuestra izquierda tenemos un amplio pastizal en la zona de Valdeosera (no confundir con la aldea de Valdeosera) en el que divisaremos ganado vacuno disperso.
Tras rebasar los corrales del alto de Quiñones, enseguida llegamos a un collado situado a 1356 metros que enlaza enseguida por la izquierda con la cota 1367. Desde dichas posiciones podemos ver en dirección Norte el pueblo de Treguajantes, separado de nosotros por un amplio Barranco surcado en lo más hondo por el Arroyo de Aguas Buenas. En la misma dirección pero a lo lejos, distinguimos claramente Las Peñas de Leza a modo de mole vertical. Desde la cota también volvemos a disfrutar de todas las panorámicas que observamos en la etapa anterior, pero con más amplitud. Resulta un lugar ideal para los aficionados a la fotografía que se pertrechen con cámara y zoom. El collado es bastante llano, por lo que es corriente ver ganado en los días con poco viento.
Desde la cota 1367 retomamos nuevamente el rumbo hacia la cima Atalaya, volviendo sobre nuestros pasos por el collado y comenzando a remontar pendientes que no son excesivamente fuertes. No nos tomaremos ninguna prisa puesto que durante la subida seguiremos parándonos a contemplar las panorámicas que hay hacia el Sur, incluyendo ahora la zona de pinar de La Modorra en dirección Sureste, en la misma dirección y a lo lejos, la continuación de la Sierra de Monterreal ( Sierra del Hayedo de Santiago) que incluye varias cumbres como el Nocedillo (1525 mts). Desde esta subida vamos divisando perfectamente el pueblo de Hornillos de Cameros y también vemos asomarse el de Torremuña que incluiremos en el regreso como parada obligada antes de los últimos tramos que nos conduzcan a Hornillos. Vemos también bastante ganado bovino que pace y rumia a sus anchas incluyendo la zona próxima a la cumbre (ver foto). A medida que nos acercamos a la cima nos topamos con un roquedal a modo de pequeña pared que resulta ser el extremo roto de un estrato duro e inclinado. Aunque sería posible rodear el roquedal, optamos por atravesarlo mediante una miniescalada sin excesiva dificultad.
Una vez rebasado el roquedal, solo restan unos pocos metros para la cumbre Atalaya en la que encontramos el típico mojón y un pequeño montículo de piedras junto al cual nos acomodamos y reponemos fuerzas aprovechando para hacernos alguna foto de recuerdo. Desde la cima contemplamos nuevas panorámicas, pudiendo distinguir al Este, Peña Isasa, Peñalmonte y al Noreste y al fondo, Sierra La Hez con el Cabimonteros. En la misma dirección pero más cerca observamos varias crestas (ver fotografía) que configuran la separación entre la cuenca del Leza y la del Rio Jubera que nace en dichos parajes. Curiosamente los rios Leza y Jubera se unen después de pasar junto a Murillo de Rio Leza antes de llegar al Ebro.
Proseguimos la ruta en dirección Sureste con el fin de dirigirnos a alto de Nido del Cuervo pasando por la cota 1489. Esta última la reconocemos enseguida. Simplemente nos dedicaremos a transitar por la ancha cresta que nos conducirá a ambos objetivos. En este tiempo la zona se encuentra algo encharcada por el deshielo, pero no ofrece ninguna dificultad. Antes de llegar a la cota 1489 existe otra cota más pequeña la 1469 que cresteamos igualmente. Entre ambas cotas existe un collado muy llano que es aprovechado por ganado caballar, quizás porque cuando hace viento, a las vacas les apetece menos subir hasta aquí.
Una vez llegamos a la cota 1489 vemos perfectamente el alto de Nido del Cuervo, perfectamente distinguible por su observatorio contraincendios que iremos observando continuamente a lo largo del resto de la marcha. En la bajada existe un camino que nos conduce al collado que separa ambas elevaciones. Hasta dicho collado llega una pista ancha por la que circulan los vehículos de mantenimiento del parque eólico que discurre por toda la zona en torno a Nido del Cuervo. Desde dicha pista sale un desvío que conduce al observatorio salvando un pequeño desnivel de 25 metros que superamos sin dificultad. En el observatorio hacemos otra parada y aprovechamos para contemplar las excelentes panorámicas de todo el entorno: Sierra La Hez, la cresta ocupada por los aerogeneradores y que conduce a la famosa ermita de Santa Ana, Peña Isasa, Peñalmonte, Sierra de Hayedo de Santiago, Monte Real, Cebollera, Urbión, y los montes que hemos ido dejando atrás. Aprovechamos para hacer las obligadas fotos y trazar la ruta que hemos de seguir en el descenso.
Comenzamos ya el descenso en dirección Suroeste hacia la zona que más abajo vemos sembrada de aerogeneradores por la cual pasa la GR 93 que viene de Munilla hacia San Román. Descendemos por donde veamos la pendiente más suave y llegamos enseguida a una pista que se dirige hacia Hornillos pasando por La Dehesa. Para aquellos que no quieran complicarse mucho, pueden seguir la pista para volver a Hornillos. Nosotros seguimos bajando con la vista puesta en dos referencias: la cota 1388 que tenemos de frente y dirección Sur (se reconoce por un aerogenerador en su picota) y la cota 1391 en dirección Sureste reconocible por la antena que hay en su cumbre. Se trata de rebasar la cota 1388 por la derecha (por la izquierda están los molestos molinos) y tras hacerlo, llegamos a un pequeño collado atravesado por la GR 93. Aquí paramos para trazar el itinerario que nos lleve a la cota 1391 que no tiene más complicación que subir campo a través por una zona de pasto verde salpicado de preciosos narcisos amarillos que ya hemos ido viendo durante el tránsito desde Atalaya a Nido Cuervo. Existe otra alternativa más para realizar la ruta circular (es la más utilizada) consistente en seguir la GR 93 y una pista forestal en dirección Este transitando por la zona del Barranco de la Dehesa que conduce a Torremuña.
Como comentábamos, la ruta convencional discurre junto al Barranco de la Dehesa. En nuestro caso preferimos hacerlo por todas las crestas que flanquean dicho barranco por la izquierda ya que ofrece un mayor atractivo visual. Tras atravesar la zona de pasto verde subimos campo a través unos 800 metros con 50 mts de desnivel y enseguida nos plantamos en la cota 1391. Una opción posible hubiera sido pasar antes por la cota 1394 (hay pista para subir) y de ahí pasar a la cota 1391. La presencia de un aerogenerador en su picota nos disuadió de no hacerlo, preferimos el canto de los cucos al zumbido de las aspas gigantes. Desde la cota 1391, volvemos a disfrutar de excelentes vistas de todo el entorno y ya nos hacemos una idea de como haremos el descenso, simplemente transitando por la cresta central que desciende en dirección Oeste.
A medida que bajamos, ya vamos viendo asomarse el pueblo de Torremuña y una preciosa perspectiva de los montes que lo preceden y los que vemos al fondo, en el Valle del Leza. Más cerca de nosotros tenemos junto a la cresta un precioso robledal con magníficos ejemplares de roble autóctono bien entrados en años. La cresta está perfectamente despejada de vegetación y divisamos sin problema la referencia que tendremos durante todo el descenso, el pueblo de Torremuña. Además vemos asomarse a la derecha y arriba unas cuantas casas de Hornillos de Cameros, con lo lo cual no resistimos la tentación de posar para las cámaras propias y llevarnos a casa un bonito recuerdo.
Llegamos a un pequeño barranco que baja al principal que hay más abajo, pero seguimos en la misma dirección que llevábamos, encontrando de frente un pequeño pinar de repoblación que lo flanquearemos por la izquierda para caminar más cómodamente. Tras andar 400 metros rectificaremos el rumbo virando a la derecha con la vista puesta en Torremuña. Enseguida pasaremos al lado de otro pequeño yacimiento de icnitas que en este caso tiene la particularidad de que las huellas son más grandes y circulares, como si correspondieran a alguna especie de dinosaurio hervíboro. Seguimos bajando y tras ascender ligeramente nos situamos de nuevo en la cresta verdadera y desde aquí existe una bajada directa hacia el Barranco de la Dehesa que es la que nosotros enfilamos, pero hubiera sido mejor crestear un poco más a través de la zona de pinar para buscar un paso cómodo por el que atravesar el barranco. De hecho nosotros tuvimos que rectificar la marcha hacia la izquierda para meternos en el pinar y tras andar menos de 200 metros, buscar el punto correcto para completar el descenso.
El punto correcto para completar el descenso es un cruce de pistas que hay antes de Torremuña y que nos ahorran el tener que vadear el barranco. Bajamos sin mucha complicación hacia dicho cruce desde el pinar en que nos encontrábamos y cogemos el tramo que se dirige directo hacia Torremuña.
En el cruce mencionado vemos fluir el agua que baja con fuerza por el Barranco de la Dehesa flanqueado por los típicos chopos que siempre vemos en vaguadas húmedas. Enfilamos el camino que lleva a Torremuña y enseguida vemos asomarse la iglesia. Es curioso que este edificio que vamos divisando desde diferentes puntos de la ruta, desde lejos tiene un majestuoso aspecto como si fuera una pequeña catedral. La realidad cuando llegamos a Torremuña es muy decepcionante, el edificio ha sido presa del más absoluto abandono y si se mantiene es por la maestría que demostraron nuestros antepasados en su construcción. Se trata de un auténtico tesoro que bien hubiera merecido haberse considerado patrimonio de la humanidad o algo similar. Las fotos que acompañamos son elocuentes. Llegamos a Torremuña y pasamos al lado de un frontón y una fuente donde aprovechamos para refrescarnos y meditar contemplando las ruinas de la iglesia. En mi opinión aunque el coste de rehabilitación es alto, no sería descabellada la idea de recuperar un edificio que tiene mucho más valor que otros proyectos que durante estos últimos años solo han servido para llenar el bolsillo de cuatro espabilados. Desde la fuente existen dos opciones, una rodear el pueblo por la izquierda bajando hacia el barranco y seguir un camino que acaba virando a la derecha en curva cerrada y otra, ascender hasta la parte alta del pueblo a nivel de la iglesia. Esta última hubiera sido la correcta. En nuestro caso hicimos el rodeo, con lo cual nuestra ruta quedó con 500 metros más de recorrido (vamos, que íbamos sobrados de fuerzas, modestia aparte).
La siguiente etapa consiste en transitar entre Torremuña y Hornillos de Cameros para completar el círculo. A pesar de su cercanía no existe ninguna pista ni carretera que enlace ambos pueblos ya que entre ambos se interponen dos barrancos y una ladera con bastante pendiente. Sí que existe un antiguo camino de herradura que describiremos en el siguiente punto. De momento lo primero que hemos de hacer es bajar hasta el barranco que discurre al norte de Torremuña, al cual llegaremos desde la zona donde se encuentra la iglesia, bajando por un camino fácil de encontrar y transitar. Al llegar abajo nos encontramos que en esta época baja bastante agua y no resulta del todo cruzar. Hay dos alternativas: descalzarse y cruzar despacio con el apoyo de los bastones o saltar por donde el paso esté mas estrecho (pero con más agua con el consiguiente riesgo de darnos un chapuzón). Nosotros optamos por esta segunda solución, que después de tanta ruta estamos más ágiles que las cabras. En este punto, un poco más arriba vemos un pequeño salto de agua que nos ayuda a entender el origen de las cascadas ya que se ve perfectamente el duro estrato rocoso que aguanta la erosión y obliga a la corriente a caer con fuerza. También se puede divisar en dirección noreste el alto de Nido del Cuervo.
Una vez cruzado el arroyo procedente de la zona de Solana, nos encontramos de frente con unas laderas bastante empinadas, por lo que desistimos de ascender por ellas buscando un camino directo y optamos por tomar un antiguo camino de herradura que discurre hacia la izquierda. Según vamos subiendo, aparentemente nos vamos apartando de la dirección en que se encuentra Hornillos (que no lo vemos por estar tapado por la ladera de Solanilla que es la que estamos recorriendo. La subida es bastante cómoda y en dicho trayecto vemos la parte más alta de Torremuña y el camino por el que hemos bajado antes hacia el barranco. Un poco más adelante y arriba nos situamos enfrente de lo que se llama zona de Fuente la Entecilla, al otro lado del Barranco de la Dehesa. Divisamos bastante ganado vacuno agrupado y una preciosa caida hacia el barranco con estratos erosionados por el agua, con formas y coloridos espectaculares. A medida que subimos nos planteamos cuándo hemos de virar a la derecha para rectificar el rumbo. La decisión la tomamos en el punto donde el camino por el que vamos, se acerca a una valla ganadera que separa los pastos de Hornillos y Torremuña. Como no hay ninguna portezuela para pasar, decidimos atravesar la valla por debajo, aprovechando una oquedad que han dejado los animales que logran burlar el dispositivo, con lo cual nos acordamos de los ejercicios que no practicábamos desde que hicimos el campamento en la mili.
Tras haber cruzado la valla ganadera subimos los pocos metros de ladera que nos quedaban por ascender y nos situamos ya en una zona más llana en la que enseguida y tras haber rectificado el rumbo (existen incluso postes indicadores para senderistas) ya divisaremos perfectamente Hornillos de Cameros. Esta última etapa consiste en ir paralelos al Barranco de Hornillos (no por el barranco en si) sin plantearnos en ningún momento pasar al otro lado del mismo. El tránsito es campo a través pero sin ninguna complicación salvo la de sortear de vez en cuando alguna zarza pinchuda. Avanzamos un kilómetro y medio por esta zona de pastizal (La Umbría )que corresponde a antiguos sembrados, hoy a disposicion del ganado el cual no hizo presencia cuando transitamos dicha zona por lo que sospechamos que no se está haciendo un aprovechamiento muy eficiente. Continuamos hasta acercarnos a Hornillos en cuyas inmediaciones encontramos un merendero vallado y un camino embarrado y destrozado por los tractores que nos llevará por fín al pueblo y al lugar desde el que iniciamos la marcha. Aprovechamos para recorrer algunas calles del pueblo y un parque situado en las afueras con una ermita con cristaleras para ver el interior. Durante esta etapa podremos tener una perpectiva de Hornillos de Cameros encaramado en la falda del monte donde se sitúa la cumbre Atalaya (ver fotos).

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