Tiempo en movimiento  2 horas 24 minutos

Tiempo  6 horas 4 minutos

Coordenadas 1600

Fecha de subida 25 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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2.418 m
1.872 m
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8,91 km

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cerca de Serveto, Aragón (España)

El Ibón de Lavasar es un gran desconocido, que pasa desapercibido ante su vecino y archiconocido, el Ibón de Plan. Pero a pesar de ser menos famoso, la belleza de este hermoso rincón del Macizo de Cotiella, nada tiene que envidiar a la Basa de la Mora. Con las asombrosas Agujas de Lavasar presidiendo la panorámica, este paraíso de piedra es de los que no se olvidan fácilmente.

Comenzamos nuestra ruta en el refugio de Lavasar y desandaremos por la pista unos 300 metros para tomar a la izquierda, a la altura de una curva cerrada, una antigua pista forestal utilizada para la extracción de madera, donde hay un panel que indica: Monticiello y Fuenfría.

Seguiremos esta pista a través de una zona de pinar, hasta llegar a una pedrera inmensa. Si sois observadores, podréis encontrar un montón de fósiles marinos en esta pedrera... está plagada de ellos! Tras cruzar la pedrera seguimos y un poco más adelante giraremos a la izquierda para adentrarnos en otro pinar. Pasado éste, salimos a un valle denominado Monticiello, con las agujas de Lavasar al fondo y los picos de Puntas Royas y de la Una a la izquierda.

Desde aquí la ruta es muy evidentemente, ya que tenemos que llegar hasta el collado frente a las Agujas de Lavasar que se ven desde abajo del valle. Nos encontramos en medio de un inmenso mar de roca y a medida que vamos ascendiendo los neveros intermitentes van dando paso a nieve continúa. Por la época en la que nos encontramos, la nieve está muy blanda, por lo que la progresión se hace más costosa de lo esperado debido a la mala calidad de la nieve.

Pero por fin, llegamos al collado y podemos observar la maravillosa panorámica del Ibón de Lavasar, todavía medio helado, con las elegantes Agujas de Lavasar elevándose imponentes sobre él. Este ibón tiene la particularidad de que no se deja ver con facilidad, ya que en invierno suele estar completamente cubierto de nieve y en verano habitualmente se seca, por lo que solo podremos disfrutarlo así durante unas pocas semanas al año, al final de la primavera. Para volver, lo hacemos por el mismo camino por el que hemos venido.

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