Tiempo  7 horas 27 minutos

Coordenadas 2545

Fecha de subida 27 de julio de 2019

Fecha de realización julio 2019

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2.250 m
1.603 m
0
3,6
7,2
14,42 km

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cerca de Formigal, Aragón (España)

Impresionante ruta que, siguiendo el sendero de gran recorrido GR-11, llega hasta la base del Pico Anayet, donde permanecen los restos de la chimenea de un extinto volcán. Bajo el pico podremos disfrutar de los míticos ibones del Anayet rodeados de un entorno formidable a nivel geológico y paisajístico. Aunque la ruta no posee dificultades dignas de mencionar hay que advertir que la subida hasta los ibnoes puede resultar bastante pesada porque hay algunas rampas y palancas con elevada pendiente. Este factor junto con una extensión moderada y el calor pueden hacer que se sufra cierto desgaste físico.

Iniciamos la ruta en el conocido "Parquing Anayet", próximo al kilómetro 24 de la carretera A-136. Cruzamos la puerta que da acceso a la carretera que sube a la estación de esquí de Formigal. Sin duda, son los kilómetros más aburridos de la ruta por el tipo de suelo aunque las vistas son bonitas. Tras algo más de dos kilómetros de ligero ascenso llegamos hasta la estación de esquí, punto en el que continuamos por un bonito sendero señalizado con las marcas blancas y rojas del GR- 11.

Nos adentramos en el barranco de Culivillas y comienza el disfrute. Para empezar, al tratarse de un barranco el paisaje se ha cerrado un poco más haciendo que nuestra vista ya solo alcance los picos cercanos. Para continuar, el barranco conduce un arroyo que proviene de los ibones que pretendemos alcanzar. Como el terreno es irregular, el arroyo se va bifurcando, mientras se estanca y se producen pequeños y alegres saltos de agua. La vegetación es exhuberante y llaman la atención las orquídeas, las dedaleras o las siemprevivas.

Una vez atravesamos la zona de La Garganta, el terreno se pone algo más exigente porque aumentan la pendiente y la irregularidad. No obstante, vamos paso a paso ganando metros de altitud sin dejar de seguir las marcas del GR-11. Por fin, tras haber caminado hasta aquí casi siete kilómetros llegamos a los llanos del Anayet. Nos recibe una vista espectacular del Pico Anayet de 2574 msnm y que es un auténtico pitón de lava cristalizada en forma de caprichosas y verticales puntas. Hay muchas montañas llamativas, pero sin duda una de las que resulta más atractiva a nuestros ojos es el Midi d'Ossau, ya al otro lado de la frontera francoespañola. Y a nuestros pies, el precioso ibón principal del Anayet. Sus aguas, teñidas por el intenso color rojizo que ofrece la roca, forman interesantes contrastes con el oscuro color verde de la llanura que las recogen. A la belleza del lugar hay que sumarle la que proporciona un numeroso ganado caballar. Decidimos aprovecha la serenidad de este lugar para comer aquí, mientras vemos y fotografiamos a los caballos pastar, trotar, galopar o bebiendo en las aguas del lago.

Después del descanso rodeamos el ibon y atacamos el descenso hasta el punto de partida. Sin duda, esta es una de las rutas con los paisajes más impactantes que jamás había podido disfrutar hasta ahora. La única pega es que hicimos vuelta por el mismo camino que a la subida, para la próxima vez que la suba estaría bien plantear un itinerario diferente para el regreso.

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    Si quieres, puedes o esta ruta