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24,64 km

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cerca de Orzola, Islas Canarias (España)

Si buscas un lugar para olvidarte de las prisas y el estrés diario esta es la isla adecuada para relajarte. Se encuentra a 15 minutos de travesía del puerto de Órzola, en la costa norte de Lanzarote, playas solitarias de aguas cristalinas, carreteras sin asfaltar, un auténtico paraíso para los amantes del mar y la tranquilidad.
La Graciosa, separada de Lanzarote por un brazo de mar llamado el Río que en algunos puntos alcanza solamente un kilómetro de ancho, es con sus 27 km.cuadrados de superficie, la mayor de las islas que integran el archipiélago Chinijo. Montaña Clara, Alegranza y los islotes de Roques del Este y del Oeste completan el conjunto.

Etapa con inicio en Caleta del Sebo puerto y pueblo principal de la isla nos dirigimos hacia la Montaña Amarilla por toda la costa recorriendo las playas del Salado, la Lagunita, Francesa y la Cocina con increíbles aguas cristalinas la marcha es lenta porque en algunos momentos tienes ganas de quitarte las botas y tirarte al agua en estas calas solitarias.

En Montaña Amarilla tienes unas vistas increíbles para toda la isla, descendemos y nos dirigimos hacia Pedro Barba por una pista bordeando la Montaña del Mojón, en un cruce de caminos nos indica hacia Pedro Barba (pequeño pueblo de pescadores) 4´7 km. , la pista se hace un poco larga, en la costa se divisan unas calas increíbles para darse un baño abandonamos la pista antes de llegar al pueblo y nos incorporamos a un sendero muy bien señalizado por toda la costa hasta Caleta de Sebo el tiempo se va volando a las 17.00 retorna nuevamente el barco a Órzola (en verano se amplia hasta las 18.00)

La historia de la Graciosa esta unida a la vecina Lanzarote, formando parte del municipio de Teguise. Los lanzaroteños o conejeros la han utilizado durante siglos como refugio para el ganado cuando escaseaban los pastos y como “despensa” en la que hacer acopio de suculentos víveres: pescado y marisco; los conejos introducidos por los conquistadores desde la Península Ibérica; las pardelas, un ave que en la actualidad está protegida y, por tanto, ha desaparecido de la gastronomía local, y las semillas de cosco, con la que se elaboraba el gofio, la base de uno de los platos más característicos de esta tierra, eran los alimentos más accesibles.

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