Tiempo  4 horas 46 minutos

Coordenadas 1381

Fecha de subida 25 de julio de 2016

Fecha de realización julio 2016

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2.102 m
1.470 m
0
5,6
11
22,57 km

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cerca de Covaleda, Castilla y León (España)

Una vuelta fácil por los parajes en torno a la Laguna Negra

Esta ruta circular es una invitación a conocer unos cuantos parajes interesantes alrededor de la Laguna Negra (supongamos, caminante, que te has permitido el lujo de veranear en Soria y un día tu pareja, tus niños y tu suegra te han hecho subir aquí porque, dicen, es un paisaje fantástico y se puede pasar el día a la sombra de los enormes pinos).

Esta mañana es como imaginara Machado en sus versos del poema de La Tierra de los Alvargonzález (“El cielo está azul, los montes sin nieve son de violeta”). Por si lo quieres, el romance está en [http://www.poesi.as/amach114.htm].

La ruta comienza a las orillas de la misma Laguna, siguiendo hasta el final la pasarela de madera que permite contemplar en todo su esplendor la sinfonía de agua, rocas y pinos que cincelan este lago de origen glaciar (ya te has dejado a la familia jugando en la orilla con el agua, ya les habrás dicho que está prohibido el baño y que la leyenda dice que la Laguna es tan honda que no tiene fondo).

Pues ala, a subir tocan. Esa subida inicial está muy bien marcada. Es empinada pero breve, y en un pis pas puedes colocarte por encima de los riscos, desde donde el agua parece más verde. Esta Laguna tiene la peculiaridad de cambiar de color, como el mar, según el tiempo. Hoy es más verde porque recoge el color de la vegetación, pero si hay nubes, o si está circundada por la nieve, torna el color y se vuelve gris o incluso negra: de ahí su nombre. Si quieres ver fotos y comprobarlo, las tienes en [http://www.minube.com/fotos/rincon/2124823]. Entre las fotos de la excursión te dejo el enlace a un video con muchas fotos del otoño en la Laguna.

Al llegar a lo alto, sigue la ruta de la pared occidental de la Laguna. Es una excelente atalaya para contemplar el agua. Nosotros, que fuimos de buena mañana, pudimos ver al Sol dándose un chapuzón, como puedes ver en la foto (pero no te asomes mucho al abismo, porque da vértigo, y si te ve la familia desde abajo como un puntito encima de la pared vertical de piedra, les dará tanto miedo que ya no te dejará escaparte nunca más).

El siguiente punto del itinerario es el risco Zurraquín o Zorraquín, que está a 2.105 m de altura sobre el nivel del mar. Allí han terminado las subidas de la ruta, que no son muchas. Si no tienes miedo de encaramarte arriba, podrás ver media provincia de Soria y cuarto y mitad de La Rioja, o al menos sus cumbres. No te pierdas al oeste el pico Urbión, hacia el norte el San Lorenzo, la mayor altura en La Rioja, y hacia el este el Moncayo, el monte más alto de la cordillera Ibérica (luego les puedes contar a los churumbeles que desde el Zurraquín se ven hasta los Pirineos, lo que quizá sea verdad, aunque no pude comprobarlo).

Si has hecho el “cabra” a la subida, ten cuidado con la bajada del risco. La ruta ahora se dirige a ver las otras lagunas glaciares, hacia el sur, pero en lugar de avanzar por lo derecho da una vuelta para salvar mejor los desniveles. En el camino cruzarás la senda que sube hasta el Urbión y el nacimiento del Duero, que puedes hacer otro día.

La siguiente parada, tras casi tres km de andar, es la Laguna Helada, otra de las de origen glaciar que salpican estas cumbres. Es más chica y menos profunda, pero está más a la intemperie y por eso puede contemplarse helada muchos días del año. Nosotros vimos patos migrantes retozando al sol y ranas que nos saludaban croando. Bajo esta laguna, a unos 500 m, hay otra más pequeña, de la que no he podido saber el nombre, y un poco más allá se puede bajar a otra mucho más grande: El Charcón (por aquí, aunque parezca mentira, tendrás áreas de cobertura telefónica, así que puedes avisar a la familia de que todavía estás entero).

Bueno, seguimos. Toma de nuevo la pista y en unos cinco km, tras rodear por abajo el monte Tres Fuentes, que se queda a tu izquierda, llegarás al siguiente hito del recorrido: el sendero de los Abuelos del Bosque, perfectamente balizado para que no te pierdas ninguno de los enormes pinos albares sorianos que tienen 100, 200…400 años de existencia y cuyo tronco llega a medir cerca de dos metros de diámetro. Te dejo algunas fotos, pero la del mayor de ellos (el Pino Rey, plantado en tiempos de Felipe II) está tomada de una web donde puedes saber más del paraje: [http://www.miespacionatural.es/content/el-sendero-de-los-abuelos-del-bosque] (No te entretengas, a estas alturas la familia estará o bien empezando a tener hambre, o bien empezando a preocuparse porque llevas dos horas y media fuera de control, que es algo que no suele encajar bien).

El último hito de esta andada es un bosque. Sigue la pista desde el sendero de los Abuelos del Bosque y, cuando te encuentres el cruce con el cartel que los explica, toma la izquierda. Te encontrarás durante unos seis km en el lugar más parecido al Paraíso que hayas visitado nunca. Es un bosque donde se alternan las especies arbóreas más bellas y espectaculares (pinos, hayas, abedules, robles, serbales… y hasta cerezos silvestres) con los arbustos de la zona (brezos o acebos, por ejemplo) y con otras plantas como los helechos. Entre tanto y tanto, pasa un arroyo cantarín que es el regador automático de toda esta flora. Lo mejor es que casi todo este paseo es cuesta abajo, con lo que no te cansarás (como aquí no hay cobertura ni nada que se le parezca, no vas a recibir llamadas de tu pareja o los niños; eso es bueno por el momento, pero seguro que si tardas te la ganarás en cuanto te ponga la vista encima).

El paseo por el bosque idílico se acaba, como siempre, en una carretera asfaltada que es todo un bofetón de fea realidad. Este tramo de un par de km es el peor, porque es una carretera con coches y porque es cuesta arriba. Todo lo que has bajado lo deberás subir ahora (en fin, alguna penitencia tendrás que pagar por haber estado cuatro horas solazándote en estos parajes cuya belleza no se puede plasmar en una fotografía, porque hay que respirarlos: al llegar les cuentas a tus hijos que has visto elfos, trasgos y hadas en el bosque, y que si se portan bien otro día, cuando sean algo más mayores, les permitirás que te acompañen).

Al terminar te habrás hecho 22 km, y habrás empleado más de 4 horas. No olvidarás la excursión (no, ni la cara de tu suegra cuando, ya hambrienta, te vea aparecer después de haberte llamado al móvil cien veces preocupada por si te habías perdido o despeñado, o ambas cosas a la vez).

Para que quienes te han esperado tanto se lleven algo de estos lugares, cuéntales despacito la historia de los Alvargonzález, que termina trágicamente en el inexistente fondo de la Laguna. Puedes acabarla recitando los versos del poeta andaluz que hizo de Soria su patria poética:

Ya el pueblo canta una copla
que narra el crimen pasado:

“A la orilla de la fuente
lo asesinaron.
¡qué mala muerte le dieron
los hijos malos!
En la laguna sin fondo
al padre muerto arrojaron.
No duerme bajo la tierra
el que la tierra ha labrado”

P.D. Dice mi hija que menos escaparse y que te debieras haber llevado a la familia (suegra incluida) al paseo, aunque sea largo. Que lo agradecerán porque es más bonita, y sobre todo más real, que ir al cine IMAX. Además, así no corres el riesgo de acabar en el fondo de la laguna, como el padre de los Alvargonzález, cuando te echen la vista encima tras el retraso.

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Comentarios

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