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111 5 56

Tiempo  2 horas 56 minutos

Coordenadas 1295

Fecha de subida 7 de abril de 2019

Fecha de realización febrero 2019

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125 m
7 m
0
2,9
5,7
11,49 km

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cerca de Guatiza, Canarias (España)

Iniciamos y finalizamos la ruta en el Jardín de Cactus ubicado en Guatiza, a la que se llega en coche por la carretera del norte LZ-1. La visita al Jardín se puede hacer al inicio o al final según el horario teniendo en cuenta que el recorrido nos va a llevar cerca de tres horas.

Antes de dejar el coche en el parking del Jardín de Cactus nos hemos acercado al Museo de la Cochinilla de Mala, localidad que está a continuación de Guatiza. En este museo (pequeño y gratuito, con una pequeña tienda de productos derivados de la cochinilla) hay una serie de paneles explicativos de todo lo relativo al cultivo y recolección de cochinilla para la elaboración de tintes así como otros aspectos de los cultivos y productos de la zona. Necesita muy poco tiempo y nos permite interpretar mejor el recorrido por lo que su visita previa es muy recomendable.

Si se es amante de los cactus, a pocos metros del museo se encuentra Villa Placeres, una casa y finca muy especiales, que alberga más de 1.700 especies de cactus y que, aunque no es visitable (es particular) se puede ver en gran parte desde fuera. Si se dispone de tiempo merece la pena.

Comenzamos a caminar por las calles de Guatiza, localidad eminentemente agrícola en sus orígenes y actualmente más residencial que otra cosa. Además de contemplar algunas casas con ventanas y puertas típicas del Lanzarote rural, enseguida comenzamos a ver tuneras, el cultivo característico de toda esta zona (Guatiza y Mala) y que ya hemos contemplado según veníamos en el coche. El verde de las tuneras hace que el paisaje sea muy diferente al del resto de la isla y nos da una idea de la importancia que tuvo el cultivo de la cochinilla en la zona y que ahora se intenta resucitar.

Tras recorrer unos 700 metros por la citada localidad, nos desviamos a la derecha para contemplar la iglesia de Guatiza y la blanca plaza en la que se ubica. Es bonita y del estilo típico de la isla aunque el interior no pudimos verlo por estar cerrada. Recuperamos el camino contemplando de frente La Caldera de la Montaña Tinamala (una boca de volcán impresionante) y a la derecha al fondo el parque eólico de Los Valles en los farallones del norte. Aunque no forma parte del recorrido, señalar que en la meseta que hay detrás del parque eólico, en la parte más agrícola del norte de la isla, está la localidad del mismo nombre Los Valles con un restaurante-mirador que no conozco pero que tiene fama, además de por las vistas, por la carne de cabra guisada.

Volviendo al recorrido, después de pasar por el campo de futbol (y equivocarnos girando a la izquierda antes de tiempo y teniendo que volver atrás unos metros) nos desviamos hacia la izquierda en dirección a la costa por la carretera que va hacia los Cocoteros. Además de tuneras en esta zona hay mucha escoria y ceniza volcánicas y varias e importantes canteras de picón y roferas abandonadas. El picón o rofe es parte importante de la agricultura lanzaroteña y se usa para cubrir el terreno de cultivo para que conserve la humedad del riego o del rocío nocturno en una zona donde apenas llueve al cabo del año.

Unos metros después del letrero que indica Los Cocoteros nos desviamos a la izquierda por una pista que nos lleva hacia el mar. Llegamos así al embarcadero de Los Agujeros de Guatiza una pequeña cala con una rampa y una curiosa zona de baños . Pegadas a ella siguiendo la línea de costa hacia el norte y prácticamente al inicio de Los Cocoteros, aparecen las salinas del mismo nombre que aunque prácticamente están abandonadas, son un buen ejemplo típico de las salinas de la isla.

Entramos en la urbanización de Los Cocoteros por su parte más baja, La Charca, una especie de playa-piscina artificial preparada para el baño en función de las mareas. Siempre que he recorrido esta urbanización me ha dado la impresión de una localidad fantasma, que quizá en otra época anterior tuvo mucha vida con parejas jóvenes y niños, pero que en la actualidad intenta recuperarse poco a poco con otro perfil de inquilinos y viviendas vacacionales.

Tras pasar la urbanización continuamos por la costa y, tras superar un conjunto de casitas de esas que no sabes cómo Costas permite, nos adentramos en una zona de calas con lenguas de lava que forman acantilados muy impactantes en fuerte contraste con la arena amarilla que recubre el camino que las recorre.

Un poco más adelante nos encontramos con la Piscina Natural Cueva del Agua también conocida como La Olla, que con sus diez metros de diámetro, conforma una de las piscinas naturales más amplias de Lanzarote. Con marea llena tiene más de 2 metros de profundidad aunque el acceso no es fácil.

Enseguida llegamos al Charco del Palo, otra urbanización de casas y chalets, pero en este caso de aspecto muy cuidado y exclusivo. Además de las casas y alguna instalación hotelera muy discreta y bonita, hay una zona de baños y piscinas naturales bastante antiguas y que estaban abandonadas pero que se van recuperando poco a poco últimamente. Hay que destacar del Charco del Palo que es una población naturalista donde el nudismo es una práctica generalizada y por tanto requiere una cierta prudencia y respeto a la hora de visitarlo y a la hora de sacar fotografías.

Cuando llegamos al final de la urbanización por la línea de costa retrocedemos hacia el sur por una de las calles interiores contemplando casas y jardines muy bien cuidados hasta tomar la pista que sube hacia Guatiza prácticamente en perpendicular a la línea de costa.

Recorremos ahora otra zona de escorias y de fincas y tuneras en su gran mayoría abandonadas que se aprecia que tuvieron tiempos mejores. En febrero, época en la que se realiza la ruta, el contraste entre los diferentes tonos verdes de la vegetación y el marrón de las escorias hace que el camino sea muy agradable a la vista. Disfrutando del paisaje y en suave subida llegamos al Jardín de Cactus donde habíamos dejado el coche.

Según el tiempo que haga se puede complementar la excursión, además de con la visita al Jardín de Cactus, con un baño en la playa La Garita de Arrieta o en las piscinas de Punta Mujeres así como comer en cualquiera de las dos localidades. No hay que olvidar tampoco la visita a los otros centros turísticos del Norte o ir al Mirador del Rio y volver por las carreteras que bordean el risco parando en los diversos miradores (el de Guinate, el del camino de los gracioseros al lado de la Finca Corona, el de Haría con vistas sobre la otra vertiente de la isla, la ermita de Las Nieves,...) hasta llegar a Teguise, antigua capital de la isla que bien merece una visita por su bonito casco.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta