Tiempo  4 horas 35 minutos

Coordenadas 1807

Fecha de subida 16 de junio de 2019

Fecha de realización junio 2019

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401 m
239 m
0
2,6
5,2
10,31 km

Vista 17 veces, descargada 6 veces

cerca de Quesa, Valencia (España)

Una de las comarcas valencianas de mayor interés geomorfológico es, sin duda, la Canal de Navarrés, cuyo relieve tabular es consecuencia de la abundante presencia de calizas combinada con otras rocas como yesos o margas en el cercano Pico Caroig. Este pico supone una monumental plataforma calcárea perforada por un sistema cárstico que origina pequeños ríos, de caudales dependientes de la pluviometría, como el Fraile, el Cazuma o el Grande. Consecuentemente, el paisaje de la Canal de Navarrés alterna plataformas rocosas elevadas junto a barrancos que pueden llegar a ser realmente profundos. La superficie de este variado relieve ha quedado cubierta por extensos pinares que dan lugar a paisajes inacabables a la vista y de conmovedora belleza.


La propuesta senderista es sencilla y clara: rodear los charcos por el camino de las Cinglas, un estrecho sendero que serpentea a una altura considerable hacia el norte de estos pequeños lagos. Después, nuestra intención es bajar desde las cinclas hasta el lecho del río Grande y caminar hacia los charcos, completando así un trazado circular de entre 10 y 11 kilómetros. La palabra cingla es equivalente a cincha (correa) término que aplicado a la geografía quiere decir ajustado camino que discurre paralelo al precipicio de una montaña. Este vocablo, cingla, es de origen catalán ya que nos encontramos en una zona que fue repoblado por una mezcla de castellanos, aragoneses y catalanes, lo que ha permitido que los pueblos de la Canal de Navarrés disfruten de un rico, variado y singular sustrato lingüístico. En definitiva, se trata de aprovechar las diferentes altitudes del modelado tabular que la presencia del Pico Caroig confiere a la zona.

Arrancamos la excursión desde el aparcamiento que hay situado en el Área Recreativa de Los Charcos. Atención porque durante los meses estivales el ayuntamiento de Quesa cobra una pequeña cantidad de dinero por dejar los vehículos aquí estacionados.
Caminamos en dirección Este y tras visitar el Charco de la Horteta buscamos el cauce del río Grande en sentido descendente mientras andamos por un bonito sendero. La primavera ha sido generosa y en este sendero encontramos muchísima flora de la que disfrutar. Hiedra, madreselva, cardos en flor o cucharillas del pastor entorpecen nuestra marcha porque nos obligan a detenernos para realizar las correspondientes observaciones o fotografías.

Rebasamos el Huerto de las Almas y tras un poco menos de tres kilómetros llegamos a un sendero de subida que nos recibe con un repecho intenso para terminar saliendo a una pista forestal. Viramos a la derecha en dos ocasiones y nos adentramos, por fin, en el camino de las Cinglas.

El camino de las Cinglas es un estrecho sendero que serpentea junto al cortado de la montaña mientras va ascendiendo. Las vistas desde este sendero son formidables, desde aquí podemos deleitarnos con la cuenca del río Grande, los altos de Corbera y, hacia el Oeste, asoma el Pico Caroig. Durante cuatro kilómetros pudimos disfrutar del divertido "sube-baja" del sendero hasta que desviarnos a nuestra derecha para descender hacia el lecho del río Grande. Una vez en el río, seguimos su curso descendente. El caudal es escaso pero gracias a las infiltraciones de este suelo tan poroso aparecen algunas pozas profundas y cargadas de aguas cristalinas donde habitan algunos peces.

Caminando llegamos al Charco del Chorro, nombre que hace alusión al pequeño salto de agua que cubre el agua del río Grande en esta zona. Rodeamos este charco para poder bajar y proseguimos nuestra marcha hacia los otros. Rebasamos primero el charco conocido como La Bañera, después el de la Cacerola y, por último, el de las Fuentes. Abandonamos este emblemático lugar tras cruzar por dos pasarelas de madera en dirección al punto de inicio de esta ruta.

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