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cerca de Villaverde de Rioja, La Rioja (España)

En el siglo XIX aparecieron estudios que señalaban la abundancia de mineral de hierro en la sierra de La Demanda. Las conclusiones de estos trabajos generalmente fueron exageradas y sus argumentos, en ocasiones, carecían de base científica. Por otra parte, los mismos autores que sacaban a la luz estos inmensos recursos –se hablaba de más de cien millones de toneladas-, justificaban su escasa explotación en la falta de capitales, la carencia de medios técnicos adecuados y los caminos escarpados de la Sierra, que sólo permitían el uso de caballerías. Al margen de estos razonamientos, es de suponer que, si la riqueza y abundancia del mineral hubieran cumplido las expectativas, estos obstáculos se habrían superado.

En la ruta vamos a visitar la zona de la cuenca del Najerilla. En la misma, las vetas no eran uniformes ni continuas lo que originó una extracción selectiva, atacando las vetas más fáciles de explotar para obtener beneficios con rapidez. Como consecuencia de esta práctica, hubo numerosas canteras a cielo abierto.

DESCRIPCIÓN

Avanzamos por la carretera que sigue hacia Estollo, dejando a un lado el pueblo de Villaverde –W-. Pasada la ermita de San Antón cogemos un camino de gravilla a la izquierda –SW- (camino del Campillo). Vemos a la derecha una zona pelada, en cuya parte superior limita con un frondoso hayedo, es la cumbre de Peñarroya, el primer hito en nuestra ruta. Pasados algo más de 100 m llegamos a un cruce; vamos por la derecha, acometiendo una fuerte rampa –NW-. A media subida, desechamos un camino a la izquierda. La pendiente culmina en el límite con Estollo; yendo de frente, se va a Estollo. Nosotros prologamos la subida por la izquierda –SW-, no alejándonos mucho de la valla. Cerca del hayedo la cerca se separa y trepamos por una clara senda hacia el bosque. Antes de entrar en el mismo, nos desviamos a la izquierda por otra vereda que lo circunda –SW-.

Tras rodearlo, su parte superior aparece esteparia y se observa la planicie de su cima. En dicho llano, numerosas piedras sueltas y restos de muros nos permiten intuir el “castillo” musulmán del que hablan los lugareños. Podemos ver la zona de la cumbre y luego retornar al camino, prosiguiendo por la senda que estamos –SW-. Al alejarnos de este sitio veremos a nuestros pies los riscos de conglomerado que dan nombre al lugar; algunos son de color rojizo, motivo por el cual se le denomina Peñarroya (roja). Antes del último afloramiento de roca bajo el camino hay una pequeña surgencia estacional cubierta por maleza, cuyo nombre es “El Orinal”. No obstante, el itinerario continúa por el límite con el bosque –SW-. Discurrimos por el cordal y podemos observar a la izquierda las barranqueras –Peña Hornos- donde antaño se ubicaban las numerosas “caleras” del lugar (abajo se ve un montículo). Superamos la divisoria y salimos a una pista forestal en la parte alta del arroyo de Ricoja Avanzamos por la derecha –NW-. Pronto vemos otro camino donde hay marcas rojas y blancas de GR, lo dejamos y nos mantenemos en la pista, que sube trazando una curva. Ganamos altura cubiertos de hayas. Más adelante, a la derecha, aparece otra pista entre el pinar, la cual no tenemos en cuenta (seguir –S-). Desde el cordal disfrutamos de unas hermosas vistas de las Peñas de Tobia y El Serradero.

Nos introducimos en otro hayedo, el itinerario se va borrando hasta desaparecer. Hay que estar atentos porque, antes de perderse, el camino sale del hayedo por la izquierda –SE-, por un paso abierto entre el boj que limita con el bosque. Alcanzamos un portillo que supera una alambrada. Al otro lado, nos incorporamos a una vía más ancha y tapizada de hierba que seguimos por la derecha –W-. Según subimos, al otro lado de la verja, advertimos lo que se parece ser un cortafuegos cubierto por la maleza que limita con el hayedo. En este lugar estaban las antiguas canteras de hierro, hoy sepultadas por el matorral, y cuyos escasos vestigios son algunas piedras dispersas. Tras una cuesta llegamos al hito que corona la cumbre del alto de Pradilla que nos depara un espléndido panorama del valle del Ebro, La Demanda y otras sierras riojanas.

Nos alejamos del Pradilla –W- bordeando el Cerro Cadajón hasta encontrarnos con otra pista; bajamos por la izquierda –SE-. Más adelante, tras varias revueltas, surge un desvío, continuando por la derecha –NE-. En la bajada veremos una fuente con tres caños que se nutre del curso de un arroyo. Llegamos a una encrucijada, viendo a la derecha los corrales de Ocijo; vamos por la izquierda (marcas de GR) –NW-. Más adelante, vemos a la derecha otros corrales en ruinas, aproximándonos a ellos. Ya en los mismos, bajamos por una trocha entre el bosque, la cual desemboca en una senda que discurre por la margen izquierda del arroyo Ricoja –NE-. Según descendemos el itinerario se hace más claro y la vía gana anchura, juntándose finalmente con el camino rural que subía a Peñarroya. Sólo nos queda retornar al punto de partida por el camino que efectuamos al principio.

ruta del libro "paseos por parajes olvidados de la rioja"

+info en www.espeleogel.com

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cima

pico pradilla

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