Tiempo  4 horas 38 minutos

Coordenadas 612

Fecha de subida 10 de marzo de 2013

Fecha de realización marzo 2013

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1.204 m
1.024 m
0
2,7
5,5
10,92 km

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cerca de Apeadero de Los Molinos-Guadarrama, Madrid (España)

Marcha realizada el sábado 9 de marzo de 2013
Después de que durante toda la noche no ha parado de llover, amanece y la cosa no pinta mucho mejor. El cielo está totalmente encapotado y aunque ha aflojado un poco la intensidad de la lluvia, sin embargo el cielo gris plomizo aconseja prepararse bien para un día pasado por agua.

Según nos acercamos por la carretera de la Coruña al pueblo de los Molinos, donde hemos quedado, parece irse aclarando el día, dejando cada vez más huecos por los que se puede ver un límpido cielo azul, que tan pocas veces podemos ver en estas latitudes. Son las diez y media cuando empezamos la caminata, por lo que el grueso de las nubes se ha ido hacia el este y sólo en la Cuerda Larga permanecen agarradas esas otras que casi siempre cogen cariño a estas zonas más altas, y se resisten a querer abandonarlas. Salimos del pueblo cruzando la carretera que sube hasta Cercedilla, con dirección noroeste y aunque al principio la zona está urbanizada, sin embargo corresponde con lo que en su momento fue la Cañada Real Merina, que seguiremos un buen trecho. Al kilómetro desde el inicio, llegamos a la zona de las Majadillas, y el rumbo toma ahora una dirección más a norte, hasta llegar a la urbanización del Pinar de la Peñota. Esta urbanización, en la que en otras ocasiones hemos encontrado restos de la GCE, va quedando detrás y a nuestra derecha, e inmediatamente llegamos a una cancela, con paso canadiense, que habremos de pasar. A la derecha y no a mucha distancia, las vías del tren que desde Cercedilla se dirige hacia Ávila. Unos cientos de metros más arriba la Peñota, que presenta una fina capa de nieve, desde mitad de ladera para arriba. Desde allí, nuestro plan inicial era continuar por la pista de los Guijos, con idea de llegar al paso bajo la vía férrea, volver por el otro lado hacia el camino de la solana de la Molinera y regresar a Los Molinos por la zona norte. El camino pasa sobre varios arroyos, que bajan caudalosos como casi nunca se ven. Llegados al talud de la vía del tren, donde el camino pasa al otro lado, nos encontramos con que el arroyo de la Peñota, hinchado por las lluvias de estos últimos días y el rápido deshielo de la nieve, ha invadido el paso y resultaría complicado pasar sin meternos en el agua, así que decidimos, como alternativa, seguir el camino hacia la presa de los Irrios, continuar hacia el sur y llegar a la ermita de la Virgen del Espino, que ya conocemos, para volver a Los Molinos por otro camino. Y eso es lo que hicimos. El embalse lo tenemos a poco más de un kilómetro, pero antes y como a mitad de camino volveremos a cruzarnos con la misma cañada real del inicio, y con una zona rocosa que se presta como sitio ideal para hacer la primera parada y fonda de un día, que en lo meteorológico ha engañado hasta a los expertos en la materia. Al llegar a la presa, ésta se encuentra llena a rebosar (de hecho vertía agua por el aliviadero de superficie), como jamás la hemos visto. Al pasar el embalse un cruce en el que dejamos la senda que sube por la derecha y que nos llevaría hasta la estación FC de la Tablada. Continuamos por la red de pistas, pues las praderas están bastante encharcadas y se hace complicado atajar. Nosotros seguimos por la izquierda con un cambio brusco de rumbo a sur, que nos lleva hasta unas praderas por las que el agua que baja de las cumbres, circula como Pedro por su casa. Por esta zona bajan los arroyos de las Atalayas, del Toril y de los Irios, además de otros tantos arroyos intermitentes que están siendo alimentados por las persistentes lluvias y nevadas de un invierno que quiere serlo de verdad. Diez minutos más abajo llegamos a la ermita de la Virgen del Espino, el día sigue soleado y como el grupo es numeroso, el sitio parece ideal para hacer la comida del día. Mientras comemos, algún que otro grupo de jinetes pasan al galope, y es que muy cerca, en la zona de Prado Montero hay un picadero que parece tener bastante afluencia. Después de comer, ochocientos metros más con rumbo sur, para al llegar al cordel del Toril, y entre fincas de ganado caballar, cambiar a este, para dirigirnos al pueblo de los Molinos que nos queda a unos tres kilómetros de distancia.
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